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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2009

Europa desde los aos 50: la esencia de la oligarqua

Franois Denord y Antoine Schwartz
Le Monde diplomatique

Traducido para Rebelin por Caty R.


Usted suea con una Europa unida, autnoma, socialista. Pero si rechaza la proteccin de Estados Unidos, Europa caer sin remedio en las manos de Stalin (1). Estas palabras de uno de los protagonistas de Los Mandarines, la novela de Simone de Beauvoir, tienen la virtud de recordarnos un hecho esencial: despus de la Segunda Guerra Mundial sigui siendo la guerra ahora fra- entre las dos superpotencias, la que inspir la dinmica del proyecto europeo.

Mientras el Viejo Continente vea su parte occidental colocada bajo la tutela estadounidense y que la Unin Sovitica extendi su dominacin al este, la cooperacin intergubernamental fue viento en popa. Bajo la amplia capa de la paz y la libertad, la causa europea agrup una nebulosa compuesta de conservadores catlicos y socialistas reformistas, sindicalistas moderados y grandes patronos, servidores del Estado e intelectuales liberales. No todos estaban de acuerdo en cuanto a la naturaleza precisa de la Unin y sus formas de aplicacin. Sin embargo se agruparon en un gran Congreso de Europa en La Haya, en 1948.

Un navo escorado a la derecha

El proyecto de una unin de Europa pasaba por encima de las jerarquas polticas? En realidad, los europestas manejaban un barco que se escoraba claramente a la derecha. Desde el principio, los conservadores consiguieron la mayora. Hasta el punto de que sus adversarios comunistas, muy poderosos en Francia e Italia, tuvieron que denunciar la Europa vaticana que parecan prometer los barones de la Democracia Cristiana. Incluso la revista catlica Esprit se mostraba recelosa: Atencin!, escriba Jean-Marie Domenach en 1948, porque la federacin de los pueblos de Europa, el abandono de las soberanas nacionales, es el sueo ms atrevido de los izquierdistas () para ellos, actualmente, los Estados Unidos de Europa son la respuesta total (2).

En ese clima de tensiones, la administracin estadounidense se consolid como un apoyo fundamental y decisivo- para la unificacin de Europa. Durante una decena de aos EEUU contribuy con un organismo bautizado como American Commitee on United Europe (ACUE) (3). Para Estados Unidos se trataba entonces de contener la pujanza sovitica y frenar los avances electorales del comunismo. Este objetivo condujo a incluir a los pases de Europa occidental en una alianza militar dirigida por Washington, la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN), instituida el 4 de abril de 1949, que constituye la pieza esencial. Pero los objetivos geoestratgicos tambin cubran otra dimensin. El gobierno estadounidense exiga la institucin de una unin aduanera entre sus socios europeos y necesitaba la apertura de sus mercados con el objetivo de dar salida a mercancas y capitales.

Contener a los comunistas

Semejante perspectiva no dej de seducir a los medios neoliberales (4) que, desde los aos 30, concibieron la integracin europea como uno de los principales medios para reducir las estructuras gubernamentales de las naciones. En la era del Estado del bienestar, una unin econmica y monetaria permitira soslayar la soberana de los Estados y servira de cortafuegos a las tentaciones proteccionistas, e incluso socialistas, de los gobiernos.

No es nada sorprendente, por lo tanto, que los neoliberales convencidos se encontrasen uncidos a los puestos claves: el economista Ren Courtin, por ejemplo, presida el Comit Ejecutivo Francs del Movimiento Europeo, creado tras el Congreso de La Haya, mientras que el modernizador Robert Marjolin diriga la Organizacin Europea de Cooperacin Econmica (OECE). En cuanto a la Liga Europea de Cooperacin Econmica (LECE), inspirada, entre otros, por Edmond Giscard dEstaing -inspector de finanzas reconvertido en dirigente patronal-, disfrutaba del apoyo condescendiente de Georges Villiers, presidente del Consejo Nacional de la Patronal francesa (CNPF).

Muy presentes en la Comisin Econmica y Social del Congreso de La Haya, los adeptos al neoliberalismo fijaron el rumbo para el futuro al conseguir que se adoptara una resolucin final que evitaba hbilmente cualquier referencia apoyada en la planificacin, pero que comprometa a la futura Unin a establecer en todo su mbito de aplicacin la libre circulacin de mercancas y capitales (5). As, la integracin sera el eje del restablecimiento del libre comercio en el continente.

Los neoliberales fijaron el rumbo

Esa esencia reaccionaria explica la actitud crtica de los laboristas britnicos. Aunque se mostraban favorables a diversas formas de cooperacin intergubernamental, el Primer Ministro Clement Atlee (1945-1951) y su secretario de Asuntos Exteriores Ernest Bevin, se opusieron firmemente a las iniciativas de los federalistas europeos. El gobierno de Atlee llevaba a cabo un programa de ambiciosas reformas sociales (marcado, entre otros, por el sistema de salud pblica National Healt service- y por una serie de nacionalizaciones) y rechazaba la disminucin de la soberana en beneficio de instituciones controladas por los conservadores.

Premonitorio de los resultados del neoliberalismo, el periodista estadounidense Walter Lippman le da toda la razn: No hay que hacerse ilusiones: la unin poltica de las naciones libres de Europa es incompatible con el socialismo de Estado del tipo britnico, aseguraba en la Gazette de Lausanne del 9 de mayo de 1948.

Los intereses imperiales del Reino Unido fortalecan ciertamente la hostilidad de sus gobernantes hacia los proyectos de integracin. Sin embargo no supieron sintetizar el conjunto de sus motivaciones. Considerada de forma realista, la prdida del control de los gobiernos sobre sus economas desembocara, en efecto, en dejar esos aspectos fundamentales de la poltica nacional en manos de las instancias supranacionales, al mismo tiempo poco legtimas desde el punto de vista democrtico y con frecuencia dominadas por los conservadores. La nica base aceptable para la integracin econmica, afirmaba el Labour, sera la persecucin del pleno empleo y la justicia social para todos los gobiernos concernidos (6).

La va del mercado

No obstante, los partidarios del progreso social eran claramente minoritarios. En la mayora de los pases europeos, los socialistas no suscriban el punto de vista laborista e incluso mostraban una apertura hacia la derecha. En efecto, la etiqueta puede ser engaosa. Aunque socialista de nombre, el belga Paul-Henri Spaak se distingua sobre todo por su proximidad a los medios dirigentes y su dedicacin a los intereses de EEUU. Tanto a la izquierda como a la derecha, el anticomunismo desat claramente las contradicciones. En realidad, dar prioridad al combate europeo supona relegar el socialismo a un segundo plano (7), tanto en la Europa de los liberales hoy, como en la de los socialistas maana quizs-. No estamos de acuerdo en todos los puntos, explicaba el diputado Andr Philip (Seccin francesa de la Internacional Socialista, SFIO) pero yo, socialista, preferira una Europa liberal a ninguna Europa, y pienso que nuestros amigos liberales preferiran una Europa socialista a ninguna Europa (8).

Si se trataba de Jean Monnet, esa presuncin parece bastante arriesgada. Nada indica, en efecto, que el poderoso comisario del Plan francs habra apoyado una Europa regida por los principios socialistas ms que ninguna Europa. Heredero de una familia de negociantes de Cognac que antes de la guerra haba hecho una carrera excepcional como diplomtico y financiero de alto rango, Monnet frecuentaba con ms gusto los salones enmoquetados del poder que los congresos obreros. Fue el principal instigador de la clebre declaracin del ministro francs de Asuntos Exteriores Robert Schuman, el 9 de mayo de 1950, que conducira a la creacin de la Comunidad Europea del Carbn y el Acero (CECA) en abril de 1951. Instituida entre Alemania occidental, Blgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Pases Bajos, dicha Comunidad constituy la primera etapa de la construccin comunitaria actual.

Incompatible con una transformacin social audaz

Garanta de paz, esa iniciativa ambicionaba tambin modernizar y racionalizar un sector de la economa. Se poda vislumbrar un esbozo de colectivismo? Semejante disparate enfureci a Monnet: Lean el texto del tratado y dganme dnde se encuentra el dirigismo del que se le acusa. El mercado y la planificacin son antinmicos en tanto que la intervencin del Estado favorece la autntica competencia libre. Encabezada por la Alta Autoridad (futura Comisin Europea), independiente, la puesta en comn de la produccin franco-alemana se prestaba ms a la crtica democrtica, porque confiaba a los expertos sin responsabilidad poltica la tarea de administrar los intereses de los trabajadores y de los Estados. Precisamente por esta razn el economista liberal Daniel Villey se mostraba encantado con el sistema Monnet, que no slo defiende a Francia e Italia del peligro comunista interior, sino que adems les obliga, con la presin de la competencia, a hacer sus economas ms eficaces y ms liberales (9).

As, desde sus inicios, la integracin europea toma la va del mercado. Firmado en 1957 entre los pases miembros de la CECA, el Tratado de Roma confirma esta orientacin. Los neoliberales alemanes, en particular el canciller Sudwig Mller-Armack, figuran entre sus inspiradores fundamentales. Es decir, el socialismo impregna poco el texto fundador de la Comunidad Econmica Europea (CEE). A falta de una coordinacin desde arriba, la libre circulacin de las personas, mercancas, servicios y capitales, debilita la intervencin pblica y obliga a los sistemas de proteccin social a plegarse a las reglas de una economa de mercado competitiva. Se invocarn las duras leyes de la competencia internacional para demostrar que un nivel de empleo elevado slo se podr asumir si los trabajadores se muestran razonables, destacaba, premonitorio, Jean Duret, director del Centro de Estudios Econmicos de la Confederacin General del Trabajo (CGT) (10).

La Europa social: una promesa eterna

Desde 1975, el diputado radical Pierre Mends France sealaba que la nica solucin correcta y lgica a la constitucin del Mercado Comn habra sido exigir la equiparacin de los cargos y la rpida generalizacin de las ventajas sociales dentro de todos los pases del Mercado Comn (11). El gobierno francs, por otra parte, haba establecido las propuestas en ese sentido. Esas veleidades no resistieron mucho tiempo frente a la determinacin de los negociadores alemanes. La lista de las reivindicaciones y reservas francesas es interminable, sealaba con desdn Majolin, entonces miembro del gabinete del ministro de Asuntos Exteriores Christian Pineau. La negociacin del Tratado de Roma consistir en hacer que entre el mayor nmero posible sin aceptar ms exigencias que las conformes con el espritu del Mercado Comn (12).

Indudablemente, el Mercado Comn no produjo plenamente sus efectos hasta la adopcin del Acta nica de 1986. Sin embargo, durante la firma del Tratado de Roma, los observadores ms informados comprendieron que a largo plazo arrebatara a los Estados una parte apreciable de su capacidad de control sobre la economa. Mends France vea incluso la abdicacin de la democracia. Un sistema que se basa fundamentalmente en la accin presuntamente beneficiosa de la libre competencia, efectivamente parece difcil de compatibilizar con una poltica de transformacin social audaz. Pero eso no impide prometer, elecciones tras elecciones, la prxima realizacin de una Europa social.

(1) Simone de Beauvoir, Les Mandarins, Gallimard, Pars 1954. p.11

(2) Jean-Marie Domenach, Quelle Europe ?, Esprit, noviembre 1948. p. 652.

(3) Richard J. Aldrich, The Hidden Hand, Britain, America and Cord War Secret intelligence, Londres 2001.

(4) La doctrina econmica neoliberal se desarroll en Francia a mediados de los aos 30, como reaccin al fracaso del liberalismo tradicional (crisis de 1929) y al colectivismo sovitico. Vase Nolibralisme, version franaise, Demopolis, Pars, 2007.

(5) Resolucin del Congreso de La Haya, mayo de 1948, disponible en www.ena.lu

(6) Labour Party, European Unity: A statement by the National Executive Committee of the Critish Labour Party, Partido Laborista, Londres, mayo de 1960.

(7) Anne-Ccile Robert La gauche dans son labyrinthe, Le Monde diplomatique, mayo de 2005. En espaol: La izquierda europea en su laberinto: http://www.insumisos.com/diplo/NODE/611.HTM

(8) Colectivo, Andr Philip, socialiste, patriote, Chretien. Comit por lhistoire conomique et financiare de la France, Pars 2005.

(9) Travaux du colloque International du libralisme conomique, Editions du Centre Paul-Hymans, Bruselas, 1958, p. 141.

(10) Jean Duret, Que signifie le March Commun dan une Europe capitaliste?, Cahiers internationaux n 78, julio de 1957, pp. 19-30.

(11) Journal officiel de la Rpublique franaise, Pars, 19 de enero de 1957, pp. 159-166.

(12) Robert Marjolin, Le travail dune vie, Mmoires (1911-1986), Robert Laffon, Pars 1986, p. 286.

Texto original en francs: http://www.rougemidi.fr/spip.php?article3861

Franois Denord y Antoine Schwartz son autores del libro lEurope sociale naura pas lieu, Raisons dagir, Pars 2009.


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