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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2009

De cmo hacer pasar por una crtica lo que no es ms que inmovilismo paralizante
El manifiesto No es Verdad y su defensa de la escuela pblica, las leyes efectivas y las prcticas crticas

Francisco F. Garca Prez /J. Eduardo Garca Daz
Rebelin



Desde hace meses la Red IRES (http://www.redires.net/), un colectivo de profesores y profesoras de distintos niveles educativos que trabaja por la Investigacin y la Renovacin Escolar, est difundiendo el Manifiesto No es Verdad, un documento en el que se recogen anlisis y propuestas en relacin con la actual situacin de la educacin, intentando responder a ciertas visiones y creencias, que aparecen como de sentido comn, pero que consideramos que distorsionan la realidad. Con esta iniciativa hemos pretendido hacer visibles ideas y posiciones que tienen poca presencia ante la opinin pblica, casi anuladas por otras manifestaciones, ms ruidosas, presentes en los medios. Deseamos, as, contribuir a complejizar el debate educativo, que con demasiada frecuencia se nos ofrece muy simplificado y polarizado.

Un buen ejemplo de esta polarizacin ha sido la respuesta al Manifiesto por parte del colectivo Baltasar Gracin que, para dejar clara desde el principio su posicin, destaca que ha contribuido a la difusin del conocido "Panfleto antipedaggico" (de R. Moreno Castillo). Dicha respuesta, aparecida en Rebelin bajo el ttulo Escuela pblica: leyes efectivas en lugar de escritos bienintencionados. No es verdad?, puede consultarse en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85968, y merece ser considerada, en nuestra opinin, como un ejercicio modlico de cmo hacer pasar por verdad lo que no es ms que una interpretacin sesgada, alejada incluso de la discusin sobre el autntico contenido del Manifiesto.

Ya Fernando Ballenilla ha respondido acertadamente a dicha intervencin con un artculo, en este mismo medio, cuyo ttulo bien resume nuestras posiciones: "Por la escuela pblica, las leyes efectivas y las prcticas crticas", como puede verse en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=86036. En todo caso, no nos resistimos a realizar un anlisis, que consideramos ineludible, en favor de la complejizacin de este debate sobre asunto tan importante cual es la situacin actual de la educacin sobre todo la obligatoria- en Espaa; y ms an cuando el artculo de este colectivo refleja el pensamiento y las posiciones de otros colectivos y grupos, a los que queremos dirigir tambin nuestras reflexiones y propuestas.

Por lo dems, para nosotros es, al mismo tiempo -por qu no?- una oportunidad para someter a crtica nuestras propias posiciones en determinados aspectos, al verlas reflejadas en los espejos -a veces deformantes, pero espejos al fin- de otras miradas.

Vamos a realizar el anlisis de este tipo de manifestaciones desde la doble perspectiva del formato del discurso y del contenido del mismo. Admtasenos, para lo primero, un recurso cuasiirnico que nos proporcione un mnimo distanciamiento para hacer explcito el sesgo discursivo que denunciamos. Los discursos descalificadores a los que estamos aludiendo suelen seguir una especie de algoritmo que les lleva a unos resultados que, ay!, estaban previstos de antemano. Desvelemos los pasos del proceso:

1. Mezcolanza interesada y descalificacin global: Tmese la LOGSE, el ideario de la misma, la pedagoga (o psicopedagoga, a gusto del consumidor), el profesorado innovador -ah en medio-, el neoliberalismo, el portal INNOVA, el Fondo Monetario Internacional...; mzclese todo sin proporcin definida, agtese un poco y presntese a la opinin pblica como la fantasmal causa de todos los males educativos.

2. Confusin del lector (o cmo darle el cambiazo sin que se d cuenta): Empezar hablando, por ejemplo, del Manifiesto No es Verdad, s, pero ir desvindose, inapreciablemente?, hacia otros temas que el hbil escritor considera estrechamente conectados: la LOGSE, la administracin, las polticas educativas, los incumplimientos oficiales... de forma que, al final del sinuoso camino, se le termine pidiendo responsabilidades a los firmantes del Manifiesto acerca de la actual situacin de la educacin, de las leyes an no nacidas, de la frustracin del profesorado, de los desmanes del sistema de mercado a escala mundial...

3. Supravaloracin del anlisis a distancia y descalificacin de la accin idealista: Adptese una posicin segura, a salvo de salpicaduras, blndese de antemano contra futuros argumentos provenientes de la prctica, desarrllese entonces un anlisis de la situacin educativa tranquilo y sosegado, a suficiente distancia... siempre referido a factores externos (sin recaer en ningn momento en la propia actuacin), esgrmase este anlisis ante los idealistas que mantienen determinadas hiptesis de actuacin transformadora a pie de aula y presnteseles como quintacolumnistas de los poderes establecidos o, en su caso, como ingenuos compaeros de viaje del poder.

4. Fijacin de la mirada slo en lo que interesa: Mire lo que dicen determinados colectivos innovadores, como los promotores del Manifiesto No es Verdad, pero no se deje impresionar por ello, olvide rpidamente cualquier referencia de los mismos a la defensa de la escuela pblica, a la denuncia de las reformas vacas, a las reivindicaciones sobre condiciones materiales de la escuela (espacios, tiempos, nmero de alumnos por aula, etc.), y fjese solamente en aquello que pueda servir para ser contraargumentado, es decir, descalificado de entrada; aprovchese en especial cualquier referencia que con un poco de habilidad pueda ser presentada como ataque -qu horror!- a los compaeros profesores o como peligrosa amistad con alumnos, padres y madres y otros colectivos... que, por supuesto, no tienen nada que decir en este asunto de la educacin.

5. Salida por la tangente, situndose al margen: Si no funcionan los pasos anteriores, no hay que por qu preocuparse; siempre queda el recurso a algo que no falla: dgase que estos anlisis, como el del Manifiesto, no abordan las cuestiones verdaderamente importantes.... o no abordan todas las cuestiones que habra que abordar... Esto libera de responsabilidades propias y confirma las posiciones asumidas de antemano. En cuanto al contenido mismo de este tipo de discurso cuya expresin paradigmtica encontramos en los escritos de Moreno Castillo-, creemos que responde, aunque sea de forma implcita, a las caractersticas de lo que el Edgar Morin califica como pensamiento simplificador; caractersticas que podramos resumir en las siguientes:

1. Confusin en cuanto a las dimensiones o categoras utilizadas en el anlisis. Como puede verse alegatos como el del Colectivo Baltasar Gracin, no se entra a analizar los temas propuestos en el Manifiesto, sino que se utilizan las categoras o dimensiones presentes en el mismo como una excusa para pasar de inmediato mediante el sesgo discursivo desvelado ms arriba- a hablar de otras categoras o dimensiones diferentes, sin discutir, realmente, el contenido propuesto, y con el objetivo de que el lector termine convencido de que el Manifiesto es slo un anlisis apoltico, parcial, desvado e idealista de la situacin del sistema educativo. Es notable que no haya ninguna propuesta de modelo alternativo al propuesto en el Manifiesto, salvo la continua e inquietante presencia como fondo- de la supuesta bondad de la educacin tradicional (o convencional, si se quiere).

2. Posicin reduccionista respecto al cambio social. Se ignora y resulta chocante en colectivos que se proclaman de izquierda- la dialctica e interaccin entre los cambios de tipo macro (por ejemplo, los cambios estructurales del sistema educativo) y los de tipo micro (cambios producidos a escala individual, o en pequeos colectivos sociales como un aula o un centro escolar). Se trata de un reduccionismo inhibidor, en cuanto que prima el cambio del contexto general (algo siempre ms difcil y ms lejano) sobre el cambio del contexto concreto, de tal forma que este tipo de posicionamiento puede llevar, en ltimo trmino, a una actitud de pasividad, a la espera de un cambio estructural que nunca llega.

3. Pensamiento acientfico, dogmtico y mtico. Se trata de un pensamiento que slo se apoya en la fuerza de determinados estereotipos sociales sobre la educacin (la educacin es un desastre, los alumnos son cada vez peores, cada vez llegan peor preparados, hay que volver a la educacin de antes), pero que ignora los abundantes datos aportados por las ciencias de la educacin sobre temas como el fracaso escolar o las formas de aprendizaje ms eficaces. Estereotipos sociales basados en una concepcin acientfica de los procesos de enseanza-aprendizaje (se aprende repitiendo lo que a uno le digan, el aprendizaje no puede ser algo divertido sino que requiere esfuerzo y sufrimiento) que an no ha pasado su revolucin copernicana. Se trata de un discurso que realiza un inventario impreciso y poco riguroso de hechos (por ejemplo, los alumnos acaban la Educacin Secundaria ignorando cosas muy elementales que antes s saban los alumnos de esa misma edad), sin aportar datos serios y rigurosos que corroboren tales afirmaciones (la comparacin entre el ahora y lo de antes se basa en los recuerdos del autor o en estudios longitudinales realizados con amplias muestras de alumnos?, a cuntos alumnos les ocurre esto, a todos a algunos?, qu ocurre en los diferentes campos del saber? pinsese, simplemente, en el hecho de que antes se trabajaban en el aula bastantes menos mbitos de conocimiento que ahora-). Se realizan, asimismo, generalizaciones abusivas, en las que, partiendo de algunos casos puntuales (por ejemplo, un alumno que agrede a un profesor), se concluye que ello ocurre en la generalidad de los casos. El carcter acientfico del discurso queda especialmente patente cuando se toma un aspecto concreto de los resultados de un estudio para, a partir del mismo, hacer todo un conjunto de interpretaciones sesgadas que ignoran el conjunto de los datos existentes. Ejemplo paradigmtico es el de los comentarios generados por los resultados de las pruebas PISA, que, partiendo del fracaso de nuestros alumnos, concluyen que es un fracaso de lo pedaggico, cuando lo que indican dichos resultados es precisamente el fracaso del modelo didctico transmisivo a la hora de capacitar a nuestros alumnos para tratar problemas nuevos, abiertos y complejos. Y eso, ms bien, habra que atribuirlo a la falta de formacin pedaggica, psicolgica, sociolgica, didctica porque no lo olvidemos- hasta el momento el profesorado de Secundaria, por ejemplo, slo dispone, en el mejor de los casos, de un cursillo formativo de unos meses en esos aspectos, frente a cinco aos de formacin en contenidos disciplinares: por qu culpar, entonces, a lo pedaggico?

4. Anlisis mediante causalidad simple. Cuando se pretende explicar las situacin del sistema educativo se recure al uso de una causalidad muy simple: las causas del deterioro de la educacin se reducen a la intervencin de unos pocos factores inconexos (las leyes educativas basadas en el conocimiento pedaggico que han quitado autoridad al profesor y que han expulsado el esfuerzo de nuestras aulas, la invasin de la lgica del mercado, la nefasta influencia de la psicopedagoga de la psicologa?, de la pedagoga?, de qu pedagoga?), todos ellos externos respecto a la actuacin del profesorado. No hay ninguna causalidad interna que explique los problemas de la educacin ni ningn esfuerzo por relacionar entre s causas diversas, que, por lo dems, operan en niveles diferentes.

5. Apelacin a las emociones, ms que a la razn. En coherencia con lo dicho, en estos discursos se apela ms a las emociones que a la razn. Se trata de textos demaggicos, a veces incluso de tono apocalptico, que parecen escritos para conectar con los sentimientos de muchos- profesores quemados, en un contexto difcil, y de algunos- padres descontentos con la escuela. Un ejemplo paradigmtico de lo que decimos es la frecuente utilizacin del victimismo del profesorado como soporte de las argumentaciones.

Evidentemente, como se puede ver en el Manifiesto No es Verdad, nuestros anlisis y reflexiones se hallan muy distantes de las posiciones aqu criticadas, si bien no descartamos que pueda darse una aproximacin en cuanto a las metas bsicas: la mejora urgente de la educacin. En ese sentido, recordaba Rafael Porln en la presentacin del Manifiesto No es Verdad en Sevilla el pasado da 1 de junio (como puede verse en http://www.redires.net/?q=node/406):

Hace ahora un ao, con la rabia contenida al ver cmo algunos de nuestros ms ilustres intelectuales y universitarios hacan afirmaciones descabelladas sobre las razones del fracaso escolar, con la rabia contenida al observar cmo los medios de comunicacin daban eco y amplificaban estas visiones falsas, simplistas y reaccionarias sobre la escuela y al escuchar desesperados, y con demasiada frecuencia, conversaciones en la calle que daban por ciertos determinados lugares comunes y estereotipos sin fundamento sobre los alumnos y alumnas y sobre el funcionamiento de la escuela, decidimos reaccionar, salir del silencio, hacer valer nuestra experiencia y nuestras ideas.

Ese fue el comienzo de una iniciativa que tiene su razn de ser en profundas convicciones ideolgicas y en posiciones comprometidas, contrastables en nuestras propias biografas personales y grupales. Este Manifiesto como volva a dejar claro R. Porln- no est hecho contra las personas sino para promover la reflexin de todos. Este Manifiesto no esta hecho contra nuestros compaeros docentes, como algunos han credo entender. Este Manifiesto es contracultural: critica y denuncia una cultura pedaggica en la que todos hemos sido educados, que todos de alguna manera hemos incorporado y de la que todos debemos, si queremos, emanciparnos.

Desde la Red IRES estamos dispuestos a hacernos entender con el arma de la razn y a seguir luchando por aquello en lo que creemos, porque otra escuela es necesaria y es posible.



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