Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2009

Intervencin en las Jornadas Intelectuales, democracia y socialismo. Callejones sin salida y caminos de esperanza. 2 de junio de 2008
Fantasmas de ayer y hoy en Venezuela

Juan Carlos Monedero
Rebelin


He conocido cinco momentos revolucionarios en mi vida. El de mis viejitos republicanos, la revolucin cubana, la revolucin de los claveles en Portugal, la revolucin sandinista y la revolucin bolivariana. Esta ltima es la que he hecho ma y con la que he echado mi suerte en los ltimos cinco aos. Quien habla no es una persona de fuera, sino una persona que habla desde dentro de un proceso con el que lleva mucho tiempo trabajando.

No nos vamos a detener en los logros de la revolucin bolivariana ni en la importancia del liderazgo del Presidente Chvez. Ambos aspectos son claros y estn fuera de duda entre todos los presentes. Hace justo una semana pudimos salir a la opinin pblica a repetir los avances enormes que ha logrado Venezuela en los ltimos cinco aos, a contarle a la derecha mundial que en Venezuela se est construyendo una alternativa, a defender el liderazgo del Presidente Chvez como referente poltico del proceso bolivariano. Hoy estamos aqu convocados a otra cosa.

El pensamiento crtico es aquel que dice que lo que existe no agota las posibilidades de la existencia. Por eso siempre tiene que ir ms all de lo evidente.

Esta reunin tiene la ventaja de que no necesita demostrar lo que para nosotros es obvio: la Venezuela bolivariana ha devuelto la esperanza en la poltica a los desahuciados de la IV Repblica, ha aproximado el sueo socialista a una encarnacin prctica, que como prctica siempre estar por debajo de la potencia de los sueos, y demuestra su rumbo esperanzador por la fiereza y condicin de sus enemigos.

Enemigos con muchos focos y medios pero sin ideas, como hemos podido ver recientemente en Venezuela en la reunin de la derecha extrema, reunida en Venezuela porque es aqu donde est irradindose el cambio para todo el continente.

Es obligacin de los intelectuales mirar las zonas no alumbradas, quitar velos, iluminar caminos prometedores y alertar sobre senderos improductivos o desaconsejables. A diferencia del intelectual complaciente, el trabajador crtico de las ideas, como dijo Aristteles, quiere mucho a Platn pero quiere ms a la verdad.

Por eso nunca es complaciente, siempre tiene un punto de molestia y vive siempre con una sensacin de insatisfaccin permanente.

Tres son las tareas de los intelectuales honrados:

En Venezuela, la intelectualidad crtica ha cumplido con creces la primera de las tareas. Ha estado a pie de obra para criticar todos los problemas de la IV Repblica, ayud a alumbrar la nueva republica, argument poltica y constitucionalmente el nuevo sistema y apoy puntualmente al Gobierno del Presidente Chvez como posibilidad de que la defensa del pueblo fuera una realidad. Porque el Presidente Chvez era la garanta de continuidad de la revolucin, todos los ataques se juntaron para intentar derribar de cualquier forma al Presidente. De ah que lo correcto era defenderlo de todos esos ataques internos y externos.

Igualmente cumpli la segunda de las tareas, quitando los velos de un poder que llevaba mandando en el pas desde siglos.

Pero ha tenido menos espacio o fortuna para construir los escenarios alternativos, para mantener una crtica constructiva y para dar su opinin sobre escenarios alternativos. Los que estamos hoy aqu hemos venido manteniendo una defensa cerrada del proceso bolivariano. En esta reunin vamos a demostrar que la crtica es posible en Venezuela. La oposicin ha estado a punto de ganar una batalla que debilita profundamente al Gobierno: descartar cualquier crtica como contrarrevolucionaria o pagada por la CIA. Los presentes somos todos hombres y mujeres que llevamos muchos aos arriesgado para defender este proceso y los procesos hermanos de otros pases. Quien nos acuse de contrarrevolucionarios por ejercer la crtica al proceso desde dentro del proceso son las personas que estn haciendo de la poltica un mbito de privilegio, personas que no defienden ideologas sino espacios rentistas. No es el caso en esta reunin.

Quiero sealar en este escaso tiempo la importancia del peso de la historia en cada pas. En Espaa, cada momento de crisis resucita el enfrentamiento entre la Espaa republicana y la Espaa franquista. An hoy, en el adn de la democracia espaola hay mucho de franquismo, al igual que de antifranquismo.

En el adn de la V Repblica hay mucho cuartarrepublicanismo sociolgico, y tambin de mantuanismo sociolgico, de perezjimenismo sociolgico, de guerrafederalismo sociolgico que obliga a una especial alerta ante los fantasmas polticos de la historia de Venezuela.

La V Repblica ha dado respuesta a muchos de estos problemas, pero no con la suficiente intensidad. Una somera lista de estos fantasmas que vienen con la historia de Venezuela es la siguiente. A todos estos problemas se les ha buscado algn tipo de solucin en la V Repblica, pero an queda mucho por hacer:

    1. Hiperliderazgo, propio de pases con un escaso cemento social, con un dbil sistema de partidos democrticos y con altos porcentajes de exclusin. El hiperliderazgo permite situar una alternativa a la selectividad estratgica del Estado heredado, siempre un freno a la transformacin; adems, tienen la ventaja de articular la desestructuracin y la fragmentacin con formas de cesarismo progrsista en expresin de Gramsci-, pero que desactivan la participacin popular demasiado confiada en la capacidad heroica del liderazgo.

    2. Centralizacin: es otra cara de la misma debilidad de la sociedad civil. La descentralizacin se ha usado en Venezuela para que entrara de facto el neoliberalismo ms duro, pero en un mundo complejo, la descentralizacin es un requisito de eficiencia.

    3. Clientelismo partidista: ayer de un signo, hoy de otro, que funge como una forma alternativa de articulacin poltica, pero siempre inferior en trminos de emancipacin que formas impersonales de imperio de la ley y de la puesta en marcha de derechos civiles, polticos y sociales. Adems de que roba dignidad a quien se clienteliza. Una revolucin popular no precisa formas clientelares pues todo el poder reside en el pueblo.

    4. Mentalidad rentista, que considera que los venezolanos y las venezolanas no necesitan trabajar para vivir como reyes. Esto les lleva a exigir al Gobierno que les solucione la vida sin la necesaria corresponsabilidad.

    5. Corrupcin e ineficiencia: son las dos caras de un mismo problema, que articul la campaa de 1998 y que an est esperando una respuesta; la corrupcin arrasa con recursos que son de todos y los pone al servicio del privilegio de nuevas castas que hacen del lujo y de la ostentacin un objetivo. Lo que en otros procesos ha tardado una generacin, en Venezuela se ha construido en apenas los cinco ltimos aos. Es posible por la debilidad de un Estado que arrastra Venezuela desde la colonia, cuando no fue Virreinato sino Capitana General. Hay determinadas frases que siguen siendo usuales y que marcan la elacin con el Estado: Caminos verdes, resolver, cunto hay para esto

    6. Militarismo, solventado en la V Repblica con la unin cvico-militar pero que necesita formas ms audaces que avancen en el papel del ejrcito en la democracia socialista. Dnde estn los estudios que aventuren nuevas formas de esta relacin?

    7. Violencia: con ese contraste entre la amabilidad de las formas y la dureza de la vida cotidiana, en el trfico, en los barrios, en el lugar de trabajo.


Este es un abanico de problemas pendientes. La solucin, entiendo, no pasa por ahondar en ninguno de estos aspectos, sino en lograr alguna forma de aufhebung hegeliana, una superacin que siga alumbrando como hasta ahora ha hecho el camino de la emancipacin a este pueblo y los que lo miran atentamente desde Amrica Latina. El primer paso consiste en alumbrarlos como problemas. Lo que no se ve no permite identificarse como fuente de dolor, lo que no duele no se transforma, y lo que no se transforma se necrosa.

El papel esencial desempeado por la revolucin bolivariana en la emancipacin en Venezuela y en el continente hace de este proceso el ms importante del continente. El peso en este seminario de las crticas no significa que sean ms los problemas que las soluciones. Estoy convencido de que lo mejor que le ha pasado a Venezuela en decenios ha sido la revolucin bolivariana. Y en este contexto histrico, la revolucin bolivariana ha sido palanca esencial para todo lo ocurrido despus con la izquierda latinoamericana. Razn de ms para que entre todos cuidemos este proceso y lo hagamos avanzar. A los trabajadores de las palabras y las ideas les corresponde desvelar los problemas, iluminar nuevos rumbos y prevenir ante posibles nudos. Ojal estas reflexiones, junto a las que salgan de este seminario, ayuden en esta direccin. El socialismo del siglo XXI se diferencia del socialismo del siglo XX, principalmente, en su apuesta por la participacin. En nuestro caso la crtica forma parte de nuestra manera de participar. Y criticando somos parte del proceso revolucionario. Muchas gracias.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter