Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2009

El salario de la arrogancia y la venganza
El futuro de Israel y la decadencia del imperio de EE.UU.

Arno J. Mayer
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Israel est en las garras de una especie de esquizofrenia colectiva. No slo sus gobernantes sino la mayora de la poblacin juda albergan falsas ilusiones tanto de grandeza como de persecucin, que llevan a una distorsin de la realidad y a una conducta incongruente. Los judos israeles se ven y se representan como un pueblo elegido y parte de una civilizacin occidental superior. Se consideran ms cerebrales, razonables, y dinmicos que rabes y musulmanes en general, y palestinos en particular. Al mismo tiempo se sienten como la mxima encarnacin del singular sufrimiento del pueblo judo a travs de los tiempos, vctimas todava de constante inseguridad y desamparo ante la amenaza eterna de castigo extremo e inmerecido.

Una psique semejante lleva a la arrogancia y al ansia de venganza, esta ltima como reaccin al perpetuo tormento judo que se dice habra culminado, como por un propsito directivo, en el Holocausto. Recordar la Shoah es el Undcimo Mandamiento de Israel y central en la religin civil y en la percepcin del mundo de la nacin. La familia, la escuela, la sinagoga, y la cultura oficial propagan su narrativa preceptiva, descontextualizada y cargada de etnocentrismo. La vuelta a memorizar de la victimizacin es ritualizada en Yom Ha Shoah [el Da del Holocausto] e institucionalizada en Yad Vashem.

Israel utiliza el Holocausto para conjurar el espectro de un peligro existencial eterno, utilizado a su vez para justificar su Estado blico y su inflexible diplomacia. Al presentarse permanentemente como el David bblico, imposiblemente vulnerable que enfrenta al Goliat islmico, Israel insiste en que todas sus guerras y operaciones punitivas a travs de las fronteras son estrictamente defensivas, preventivas, o profilcticas. Sin embargo, sus dirigentes, muchos de ellos altos oficiales en retiro de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia, atribuyen las hazaas de los militares a armas avanzadas, a estrategas ejemplares, y a soldados-ciudadanos singularmente imbuidos de principios de las formidables Fuerzas de Defensa del pas, una de las ms poderosas maquinarias blicas del mundo.

Esta auto-congratulacin omite la debilidad del otro enemigo mientras exagera ampliamente la innata fuerza de Israel hasta el punto de atrofiar el juicio y la accin. Sin el enorme y prcticamente incondicional apoyo financiero, militar y diplomtico de EE.UU. y de la Unin Europea, Israel sera un pequeo Estado nacin corriente de Oriente Prximo, no una anmala sper-potencia regional. A pesar de ese respaldo extranjero verdaderamente atpico (para no mencionar el de la dispora global), el Estado judo logra slo victorias prricas, porque no puede realzar significativamente su posicin estratgica y poltica en el Gran Oriente Prximo excepto en el tiempo ganado para la ulterior consolidacin y expansin de sus hechos en el terreno encarnizadamente disputados en Cisjordania, Jerusaln y en el Goln.

Aunque sus dirigentes evitan decirlo en pblico, Israel no quiere la paz, o un acuerdo global permanente, excepto si se basa en sus propias condiciones. No lo expresan en pblico, ya que supone la rendicin incondicional del enemigo, incluso una sumisin permanente. En lugar de hacerlo siguen culpando a los palestinos por un estado de guerra crnico que conlleva que Israel se ponga continuamente en peligro y se militarice. La premisa estratgica subyacente de esa poltica es la necesidad de impedir todo cambio significativo en el equilibrio del poder en el Oeste de Asia.

Pero posiblemente haya otro motivo menos engaoso para su desdeo de toda acomodacin o negociacin: debido a su historia de exilio y deseo de autogobierno poltico, los judos y sus sabios podran ser insuficientemente conscientes de la teora y prctica del arte del gobierno soberano. Hay que reconocer que despus de 1945 los dirigentes de muchos de los nuevos Estados de los mundos post-coloniales sufran la misma ignorancia. A diferencia de la mayora, sin embargo, la clase poltica y los pensadores de Israel valoran su profunda conexin con Occidente, incluyendo su patrimonio filosfico e intelectual, hasta el punto de colocar la admisin a la Unin Europea por sobre el acercamiento al mundo rabe/musulmn. Sin embargo, no parecen ser versados en las ideas de personas como Maquiavelo y Clausewitz. Respectivamente tericos de la poltica y de la guerra, ambos plantean enfticamente la moderacin por sobre el desenfreno. Maquiavelo coloca la virt al centro de su frmula para el uso del poder y la fuerza. No la interpreta, sin embargo como un principio moral como virtud sino como una norma para la prudencia, la flexibilidad, y un sentido de lmites sobrios en la poltica del poder.

Clausewitz teoriza la guerra limitada para objetivos bien definidos y negociables, la disposicin al compromiso que vara en una ratio inversa a los objetivos y demandas del vencedor. Advierte sobre todo contra la guerra absoluta en la cual se dejan de lado el intelecto, la razn y el juicio. Aunque l y Maquiavelo toman en cuenta la interpretacin de la interpenetracin de la poltica interior e internacional, ambos las conciben como dos esferas distinguibles. En Israel, prevalece la poltica interior, con poca preocupacin por la razn de la poltica internacional.

Estas perspectivas son particularmente relevantes para los Estados pequeos. Pero cegados por su exitoso desafo de los lmites y las leyes, los dirigentes ven a su pas de siete millones de habitantes (ms de un 20% no judos, en su mayora rabes) como si fuera una gran potencia a fuerza de sus sobredimensionadas fuerzas armadas y su industria de armamentos. Se engaan al suponer que el apoyo del mundo occidental para sus hipertrofiadas fuerzas armadas sea irreversible. Pervirtiendo la virt lanzan expediciones militares casi absolutas contra la resistencia radical palestina. Tambin consideran ataques al resurgente Irn con los aviones ms modernos hechos y financiados por EE.UU., con pilotos israeles certificados en EE.UU. Tampoco duda Tel Aviv al enviar misiones militares, tcnicas y de inteligencia encubierta, as como armas, a numerosas naciones en Oriente Prximo, ex parte de la esfera sovitica, frica, Asia y Latinoamrica, frecuentemente de acuerdo con Washington.

El terror estatal forma parte integral de las ltimas armas y tcticas con las que las fuerzas de Israel enfrentan a los combatientes de la resistencia palestina. Por supuesto estos ltimos tambin recurren al terror, sello distintivo de la guerra asimtrica. Pero el que siembra el viento y cosecha la tempestad es Israel. Un interminable ciclo cruento de venganza, impulsado por choques de las fuerzas demasiado seguras de s mismas, sofisticadas y regulares de Israel contra fuerzas paramilitares inexpertas e irregulares, intensifica an ms la desconfianza entre israeles y palestinos, incluidos los rabes israeles, en su mayora musulmanes.

Aunque tienen el propsito de quebrantar la voluntad de las milicias armadas infligiendo un dolor insoportable a la sociedad anfitriona, como en el Lbano y en Gaza, el dao colateral de las campaas de choque y pavor de Israel slo sirve para avivar la furia vengadora de los que carecen de poder.

Desde la fundacin de Israel, el gran pecado por omisin del sionismo ha sido que no se haya buscado el entendimiento y la cooperacin rabe-juda (Judah Magnes). En cada importante oportunidad desde 1947-1948, Israel ha tenido la ventaja en el conflicto con los palestinos con su predominio al mismo tiempo militar, diplomtico y econmico. Esa prepotencia se hizo especialmente pronunciada despus de la Guerra de Seis Das de 1967. Hay que considerar las anexiones y asentamientos, la ocupacin y la ley marcial, los pogromos y expropiaciones de los colonos, los cruces de fronteras y puntos de control, los muros y las carreteras segregadas. No menos mortificante para los palestinos ha sido la cantidad desproporcionadamente grande de civiles muertos y heridos, y los cerca de 10.000 que languidecen en prisiones israeles.

A pesar de la reciente ignominia de la Operacin Plomo Fundido en Gaza, la clase gobernante y dominante de Israel sigue mostrndose imperiosa. Sin embargo, crece la evidencia de que las fuerzas armadas del pas estn cada vez peor adaptadas a librar la actual guerra irregular descentralizada, mientras su poltica exterior es cada vez ms incoherente y prisionera de las miras estrechas de polticas partidarias que compiten en su intransigencia. Geopolticamente inestable en su relacin con Washington es batida por los mismos fuertes vientos que ahora zarandean el centro y la periferia del imperio estadounidense.

A pesar de ello, envalentonados por armas de punta convencionales y no convencionales, los gobernantes de Israel, desdeosos hacia la minscula y comatosa oposicin de izquierda en la Knesset [parlamento] y en el pas en general, prometen que se aferrarn a la mayor parte del archipilago de asentamientos y a todo Jerusaln. Prometen de la boca para afuera que estn a favor de la solucin de dos Estados, pero todo lo que estn dispuestos a conceder a los palestinos es un pseudo-Estado abarrotado, con mnima soberana y Gaza separada de Cisjordania. Si se les presiona podran estar de acuerdo con un tnel de 50 kilmetros bajo tierra soberana israel para establecer una contigidad artificial entre Cisjordania fragmentada y la cercada Franja de Gaza. Pero se proponen controlar todas las fronteras terrestres y martimas as como el espacio areo y las frecuencias electromagnticas.

Mientras tanto Israel sigue aprovechando las divisiones mutuamente destructivas de la nacin palestina y las discordias en el mundo rabe-musulmn. Sus dirigentes temen sobre todo una reconciliacin de las dos principales facciones palestinas, Hams y Fatah; un gobierno de unidad palestino; y una entente cordiale de los Estados rabes, cuyas propuestas de paz, iniciadas por Arabia Saud en 2002, consideran destinadas a la ruina. El ltimo espritu maligno es el no-rabe y chi Irn. Si el poder poltico y la influencia ideolgica de Tehern causaran temor en los as llamados Estados rabes en particular en Egipto, Arabia Saud, y Siria, podran unirse todos tras la traicionera propuesta de paz rabe. Es muy probable que un tal giro llevara a Irn a aumentar su apoyo al Islam poltico radical en todo el Gran Oriente Prximo, incluido Hezbol en el Lbano, Hams en toda Palestina, y a los talibanes y al Qaeda en Afganistn y Pakistn. Si Israel respondiera slo con la acostumbrada truculencia, seguira navegando peligrosamente entre los cada vez ms inseguros y desorientados antiguos regmenes del mundo rabe/musulmn y un creciente malestar poltico cuyos impulsos son tanto seculares como religiosos.

Mientras el pas se aferra a la seguridad nacional y percibe a Irn como la ltima, e inminente, amenaza existencial en otros sitios se percibe ampliamente que Israel se encuentra en rpida erosin de lo que queda de su particular capital moral y prestigio internacional. Hay ms y ms llamados a boicots, embargos, desinversiones, sanciones y procesamientos, mientras los medios otorgan finalmente ms espacio y tiempo a voces analticas y crticas. Dejar de lado o denunciar esta creciente censura de las polticas de Israel como si fuera una expresin del renacimiento del antiguo antisemitismo supuestamente alentado y legitimado por los desvaros de judos que se odian a s mismos significa que los rboles no dejan ver el bosque. Lo mismo vale para la disposicin de los dirigentes de Israel de estigmatizar a los principales dirigentes contrarios Nasser, Arafat, Sadam Husein, Ahmadineyad como si fueran Hitler redivivo.

Pero los viejos reflejos siguen existiendo, y la perspectiva de un Irn nuclear e islamista del que se dice que busca la hegemona regional los mantiene vivos. Con una poblacin de 70 millones y cerca de un 15% de las reservas probadas de petrleo y gas natural del mundo, Irn es, ciertamente, un Estado a considerar: tiene una larga historia, una fuerte conciencia nacional, y una creciente clase media educada. Sus misiles en dos etapas, con combustible slido, son capaces de llevar ojivas convencionales y no convencionales a una distancia entre 1.500 y 2.000 kilmetros.

En lugar de sumarse a los que buscan caminos diplomticos para reconfigurar el equilibrio del poder regional, Israel propugna un embargo econmico generalizado de Irn respaldado por la amenaza de ataques areos. El objetivo de los partidarios de la lnea dura: provocar un cambio de rgimen mediante una revolucin de color fomentada en secreto por EE.UU. e Israel. Advierten que Tel Aviv cumplir su amenaza de ataques areos contra instalaciones nucleares de Irn para retardar o impedir su desarrollo del arma mxima. Incluso respetados polticos e intelectuales pblicos juran que in extremis Israel atacar sin aprobacin de Washington, confiado en que EE.UU. no tendr otra alternativa que suministrar cobertura militar y diplomtica, tanto ms ahora cuando Israel puede utilizar cinco bases militares de EE.UU. en Tierra Santa como medio de chantaje.

En marzo de 2009, Barack Obama y Shimon Peres saludaron al pueblo y al gobierno iranes en ocasin de Noruz, el comienzo del ao nuevo persa. Obama subray la humanidad comn que nos une e insisti en que es de inters para ambos pases que Irn tome el sitio que le corresponde en la comunidad de naciones. Peres afect una nota totalmente diferente. Inst a los iranes a recuperar su sitio digno entre las naciones del mundo ilustrado mientras describa las condiciones en su pas: Hay mucho desempleo, corrupcin, mucha droga, y descontento generalizado. No podis alimentar a vuestros hijos con uranio enriquecido, necesitan un verdadero desayuno. No puede ser que el dinero se invierta en uranio enriquecido y que se diga a los nios que sigan estando un poco hambrientos, un poco ignorantes. Los nios de Irn sufren slo porque un puado de fanticos religiosos toman el peor camino posible. En lugar de escuchar al presidente Ahmadineyad, quien en 2006 cuestion el Holocausto, la ciudadana debera derrocar a esos dirigentes quienes no sirven al pueblo. Adems, aunque estn destruyendo a su [propio] pueblo, no nos destruirn a nosotros. Las acusaciones son abundantes. Incluso ahora la independencia del aparato judicial israel est comprometida, el laicismo pierde terreno, la xenofobia es rampante y, todava y siempre, la minora palestina es reducida a ser una ciudadana de segunda clase. Al blandir la amenaza iran, la clase poltica, dividida en facciones pero consensual, de Israel, simplemente perpeta su rgimen mediante el miedo que, segn Montesquieu, planta las semillas del despotismo.

Los israeles tienen que preguntarse si hay un punto ms all del cual la cruzada sionista se hace contraproducente por peligrosa, corrompedora y degradante. Aunque el judeocidio marca el nadir de la historia del pueblo judo, no es su momento y experiencia definidores. El mitologizado exilio milenario del pueblo judo no fue otra cosa que un implacable perodo oscuro: hubo una vida juda vital antes de la Shoah, y se reinici con toda su fuerza despus de 1945, tanto en Israel como en la dispora. No es profanar el Holocausto ni desecrar la memoria de sus 5 a 6 millones de vctimas si se recuerda que forman parte de ms de 70 millones muertos durante la Segunda Guerra Mundial, unos 45 millones de ellos civiles. Es simplemente sealar que la catstrofe juda estuvo inextricablemente ligada a la guerra ms asesina y cruel de la historia de la humanidad, una guerra singularmente feroz por sus furias tpicas de cruzadas, y no por una narrativa divina sobre los judos.

El Gran Oriente Prximo es un caldero hirviente de conflictos internos e internacionales. Todas las naciones de ese espacio geopoltico eternamente disputado tendrn que ajustarse a la emergencia de un sistema mundial multipolar y a la consecuente decadencia del imperio estadounidense. Ese gran cambio en la poltica internacional que se acelera coincide con la globalizacin precipitada de la economa, las finanzas y la ciencia, que subvierte las economas nacionales mientras promueve simultneamente un nuevo mercantilismo cuyos trminos son fijados por un nuevo concierto de Grandes Potencias.

Los dirigentes de Israel se encuentran ante una encrucijada: o se mantienen firmes y son obligados a una realidad geopoltica reconfigurada que no pueden burlar mediante la astucia o dominar, o se deciden por su propia cuenta a calmar su arrogancia y frenar su tendencia a la venganza. Qu debieran preferir en un momento en el que la sociedad israel enfrenta una disminucin de la inmigracin juda, un aumento de la emigracin juda e israel, y un aumento en la evasin del servicio militar (para no hablar de cmo esta desilusin pueda estar afectando la fuerte tendencia a la asimilacin y a los matrimonios mixtos en la dispora)?

Para comenzar, los gobernadores y los intelectuales pblicos de Israel deberan repensar las premisas, objetivos y estrategias fundamentales de las polticas seguidas desde 1948. Haran bien en recordar una de las primeras ideas de Teodoro Herzl: a cambio de una comunidad juda que sirviera como un puesto avanzado de la civilizacin contra la barbarie en Palestina, que era considerada como un vnculo en el baluarte contra Asia de Europa, las Grandes Potencias garantizaran su existencia como Estado neutral. Sin duda, incluso para la mayora de los judos israeles, el tosco orientalismo de esta visin est pasado de moda. Pero la nocin de un Estado neutral no debiera ser descartada a la ligera. El presente Estado guarnicin no est a punto de convertirse, como imaginaba Herzl, en una luz entre las naciones y mucho menos de la dispora.

Luego, podran aceptar que las naciones pequeas no tienen la prerrogativa de hablar fuerte y blandir un gran garrote, y que siguen tentando al destino al mantener obstinadamente el camino nuclear de Israel. Ese desafo slo puede aumentar los peligros de proliferacin nuclear en Oriente Prximo y Asia Central ante el cual Israel no ser inmune. Arriesgar la seguridad y la supervivencia de un pequeo pas sobre la base de una ventaja momentnea en tecnologa avanzada en ojivas, aviones, drones teledirigidos, bombas de racimo y armas cibernticas es, una vez ms, una ilusin. Es inevitable que Irn y otros Estados desafen su arrogancia, exponiendo al hacerlo a toda la regin a la impensable doctrina de la destruccin mutuamente asegurada basada en que tanto atacante como defensor tengan un disuasivo infalible en la forma de una capacidad para un segundo golpe nuclear o qumico-biolgico. Pero Irn tiene dos bazas adicionales: un punto de apoyo cerca de la entrada norte al estrecho de Ormuz, el nudo energtico ms vital del mundo; y una proximidad geopoltica crtica a Iraq, Afganistn y Pakistn.

En lugar de encabezar la embestida nuclear y biolgica regional, Israel debera hacer un llamado por un Oriente Prximo libre de armas nucleares, junto con el anuncio de una importante reduccin de su propio sobredimensionado arsenal atmico y de su industria de armamentos, que son ambos contraproducentes y provocativos. Tangible y simblica, una reduccin semejante podra ser combinada con una seal de que Israel est dispuesto a discutir seriamente el problema de los refugiados palestinos. Podra tomar la forma de una expresin de remordimiento y de que se asuma una responsabilidad moral parcial por el xodo de ms de 700.000 palestinos rabes entre 1947 y 1949 y de que se establezca un esfuerzo internacional para reparar el dao en la forma de reparaciones en lnea con la Resolucin 194 de la Asamblea General de la ONU (Artculo 11).

Despus de la sangrienta y destructiva invasin, una conferencia de donantes reuni unos 4.500 millones de dlares para la ayuda y la reconstruccin de Gaza. Aunque la mayor parte de la ayuda fue prometida por los Estados rabes, encabezados por Arabia Saud, EE.UU. comprometi 900 millones de dlares para la Autoridad Palestina y 300 millones de ayuda para Gaza. Y si esas sumas hubieran sido reunidas anteriormente? Si hubiesen sido invertidas en reparaciones, destacadas como medida de desarrollo de confianza, la regin podra haberse librado de las incursiones polticamente txicas y letales desde el punto de vista humano en el Lbano y Gaza.

Iniciativas de este tipo, secundadas por otras naciones, podran ser pasos preliminares para que Israel finalmente especifique lneas de base para un acuerdo negociado de seguridad, fronteras, asentamientos, Jerusaln, lugares santos, y recursos acuticos. Un cambio y una agenda semejantes significaran la renuncia al inveterado intento de llegar al ro Jordn y de basarse en la estrategia de la Cortina de Hierro de los partidarios seculares y religiosos de la lnea dura. La busca de la reconciliacin y del ajuste con la inquieta clase poltica palestina, nerviosos regmenes rabes, y el turbulento mundo islmico significa abandonar el sionismo marcial y cerrado al estilo de Josu de Weizmann, Jabotinsky, Ben-Gurion, Begin, Netanyahu, y Barak. Necesitara y posibilitara una recuperacin del reprimido sionismo humanista y abierto al estilo de Isaas de Ahad Haam, Martin Buber, Judah Magnes, Ernst Simon, y Yeshayahu Leibowitz sea para dos Estados desmilitarizados o para un solo Estado binacional de dos pueblos con fronteras abiertas, la separacin de la religin y el Estado, derechos civiles y sociales universales, y una reciprocidad cultural ecumnicamente informada. La lechuza de Minerva extiende sus alas slo al anochecer para protagonistas polticos as como para filsofos. Los dirigentes de Israel, al reflexionar de modo ms crtico sobre la creencia de Herzl en un mecenas imperial, deben comprender las implicaciones de la incipiente decadencia del imperio estadounidense para el futuro de Israel. Paradjicamente, es probable que la disminucin de la hegemona de Washington en el Gran Oriente Prximo corrija el orgullo de Israel y d nuevas esperanzas a un sionismo ilustrado y cosmopolita, por difcil que sea. Pero en la medida en que EE.UU. combata encarnizadamente su decadencia, es ms probable que la elite del poder de Israel siga mostrndose implacable, con todos los riesgos y peligros que representa para su propio pas y la dispora.

Arno J Mayer es profesor emrito de historia en la Universidad Princeton. Es autor de: The Furies: Violence and Terror in the French and Russian Revolutions y de Plowshares Into Swords: From Zionism to Israel (Verso).

http://www.counterpunch.org/mayer06042009.html



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