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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2009

La inexistencia de Europa

Antonio lvarez Sols
Gara

El veterano periodista madrileo analiza en este artculo los resultados que se desprenden de la cita electoral desarrollada ayer en Euskal Herria y en buena parte de los pases de la Comunidad Europea. En su opinin, los ciudadanos dan mayoritariamente la espalda a una Europa decepcionante en la fundada creencia de que nada puede cambiar mientras la democracia no regrese a los espacios en que los pueblos son capaces de reconocerse a s mismos.


Desde hace aos algunos analistas venimos sosteniendo que la existencia de Europa como hecho popular no existe. La Unin Europea en que vivimos no ha pasado de constituir un intento pertinaz para dar un barniz democrtico a la colusin de los grandes intereses en detrimento de las masas ciudadanas, a las que el europesmo financiero ha alejado del poder poltico real. Por eso las masas no han acudido a las urnas y han deslegitimado una vez ms la actual estructura poltica europea, venida abajo por el embate de la crisis, que ha dejado desnudo el espritu de esos intereses. No creo que haya otro modo de interpretar la crecida abstencin electoral. Si acaso, lo nico que ha logrado esta consulta es introducir en la Cmara europea a una serie de formaciones que van a operar como los gusanos en el gran queso ahora enmohecido.

Europa est en el pasado; en la poca de las poderosas potencias coloniales que avalaron una cultura con grandes rasgos comunes frente al tercer mundo y el creciente poder americano. Hablar de que la Europa actual es la culminacin materialmente unitaria de aquella Europa que hablaba el mismo lenguaje social en Londres que en Pars o Berln es no slo irracionalmente utpico sino, lo que es peor, es falsario, mendaz. La abstencin est nutrida por dos clases de sentimientos: el sentimiento de los que se creen radicalmente engaados de cara a la nueva vida prometida y el sentimiento de que nada puede cambiar mientras la democracia no regrese a los espacios en que los pueblos son capaces de reconocerse a s mismos. Por otra parte, creo que los votos depositados en las urnas no estn preados de europesmo en una alta proporcin sino que se mueven en torno a las batallas internas de carcter estatal.

Los ciudadanos que han acudido a las urnas en el marco del Estado espaol han pugnado en esa lucha ciega del bipartidismo, si exceptuamos alguna excepcin muy significativa, como es la contabilizacin de los votos otorgados en Euskadi y Nafarroa a Iniciativa Internacionalista, que con la cifra de 140.000 ponen contra las cuerdas la poltica represiva de Madrid, ya sea por parte del Gobierno del Sr. Zapatero ya sea de la mano del Partido Popular. Esos 140.000 sufragios vienen a recordar amargas dejaciones del PNV de Sabin Etxea o la escandalosa falsificacin de las ltimas elecciones al parlamento vasco. Ciento cuarenta mil ciudadanos que saldrn una vez y otra del sepulcro en que pretende recluirlos un poder arbitrario incardinado, aunque sea un poder socialista en el momento espaol, en un fascismo que eleva su tono en Europa.

He escuchado con especial cuidado respecto al acento, al gesto y a sus flecos verbales, las declaraciones de los representantes socialistas y populares al dar cuenta de los resultados electorales de esta consulta europea. Leire Pajn, hoy figura con relieve en el PSOE, recurri, para transformar la derrota en una victoria por pasiva, a la trampa verbal de comparar los malos resultados de su partido con la catstrofe que profetizaban sus oponentes populares. No ha habido verdaderamente esa catstrofe -aunque lo sea por la abstencin-, ergo la prdida de votos puede ser referida simplemente a la crisis internacional, que a todos alcanza y de la que ningn gobierno es al parecer responsable. No; no ha ocurrido esa catstrofe asoladora, pero por la vena abierta de los grandes partidos alternantes se van perdiendo los votos y el sistema entra en descomposicin. Sin embargo la nueva ilusin est ya lanzada al aire de colores: la Sra. Pajn ha pedido que miremos a los cielos a la espera del nuevo acontecimiento planetario que supondr la conjuncin de dos lderes mundiales: el Sr. Obama desde su despacho oval con el Sr. Zapatero desde la presidencia semestral europea. Sobre el ocano se dibujar la aurora boreal.

Europa se queda sin europeos. Insisto en que se haba quedado sin ellos ya a medida que ciertas esperanzas suscitadas por la construccin europea se disolvan en un juego escandaloso y prevaricador en beneficio de la poderosa clase financiera. La Europa social se empobreci con rapidez vertiginosa y todo el cuidado que puso el liberalismo burgus en maquillar y suavizar su dominio social fue destruido brutalmente. En esa tierra quemada por los poderes fcticos se trat vanamente de edificar un europeo entregado al pretendido milagro tecnolgico; un europeo insolidario, envenenado por el derecho a ser uno mismo, como destaca el socilogo italiano Guisuppe de Rita; ser uno mismo, que el viejo profesor traduce a la vulgar decisin de hacer cada uno lo que le de la gana; ese europeo incontinente y anrquicamente reaccionario, ese ser berlusconiano que el lder italiano ha lanzado como su gran creacin y que le permite, por ejemplo, declararse inmune frente a toda actividad moralmente condenable, como la de ayer, por ejemplo, en que se cerr un colegio electoral napolitano para que la damita de sus fantasas erticas, la jovencsima Noem Letizia, pudiera votar sin agobios en esta consulta europea. La respuesta de los italianos a este inimaginable desvaro ha sido una votacin arrolladoramente favorable al viejo Csar que ha inventado, repito, la libertad para ser uno mismo. Para ser qu?

He ledo algunos comentarios que subrayan que el Parlamento Europeo ha saltado hecho pedazos, aunque traten los partidos tradicionales de construir con ellos una cmara que tenga fachada supuestamente verdadera, aunque esa fachada est hecha con adobes y pajizo. Un Parlamento en el que, sin embargo, van a aparecer representantes de cien rebeldas, reaccionarias unas y revolucionarias otras. Un Parlamento en el que habr que reconstruir alianzas entre los grandes a fin de taponar los agujeros abiertos en el casco averiado de la gran mquina de poder oligrquico. Pero sern capaces los grandes de solventar sus agrias diferencias, tapadas hasta ahora con los llamados gobiernos de coalicin, entre cuyas manos se haban agostado todas las posibilidades democrticas? La depresin que destroza el hgado del poderoso, como en la vieja y mtica historia del hroe encadenado, hace que las maniobras para el consenso en el reparto de poder y riqueza ya no sean posibles hoy con la simplicidad con que lo fueron hasta el momento. No queda espacio social para tales maniobras, que Euskadi sufre seruendamente, ni es posible engaar a todos al mismo tiempo. El nuevo Parlamento Europeo habr de dedicarse a corromper las pocas voces que llegan a l para desvelar la gran trampa europesta, pero con qu se les va a engaar?

Habr que hablar largamente sobre la nueva situacin europea. Los viejos poderes an mantienen sus garras sobre las masas, pero no parece factible que el pan y circo pueda suministrarse con alegra y largueza. Europa se ha desbordado adems hacia naciones que nunca han sido europeas y que no encajan en el viejo molde, tan deteriorado, adems. Esas naciones esperaban de Europa el remedio para sus males, pero hay un dato que desmiente esa posibilidad de cura: cada vez ms inmigrantes miran hacia sus pueblos como remedio a la pobreza que hoy mina a la llamada Europa occidental, es decir, a Europa. Frente a tal hecho poco vale que el Sr. Sarkozy quiera reencarnarse en De Gaulle o que el Sr. Berlusconi aspire a ser el duce acunado con nostalgia. Poco vale asimismo que la Sra. Merkel ensuee el Reich de los mil aos o que los polticos britnicos traten de recuperar el Rule Britania. Todo eso no cabe en la falsificada Europa Unida. Ni siquiera aunque a Europa se le haga hija de Carlomagno, que no tena ni puetera idea del invento.

Europa no ha votado a Europa.

http://www.gara.net/paperezkoa/20090608/141186/es/La-inexistencia-Europa



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