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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2009

Una observacin, y un ruego, sobre resultados electorales y adscripciones parlamentarias

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


La coalicin electoral IU-ICV dej un cabo suelto. Cul sera el destino parlamentario de los eurodiputados que fueran elegidos, si tal eleccin se produca efectivamente? Se hablara de ello el da despus.

Preguntado por Pascual Serrano sobre la coalicin y la cuestin apuntada1, el actual coordinador general de Izquierda Unida sealaba sensatamente:

La implicacin de Caro Laya es aqu asunto deductivo, no est garantizada estrictamente por la letra del acuerdo.

El tema tiene su poso. En las anteriores elecciones europeas, como apunta el coordinador, el eurodiputado elegido en las filas de la coalicin por parte de ICV, Ral Romeva, tard 17 segundos y 15 dcimas, record histrico donde las haya, en integrarse, feliz, alegre y confiado en Los Verdes europeos, un grupo parlamentario con polticas diferenciadas (no siempre desde luego, pero s a veces en temas no insustantivos) respecto a la agrupacin de la izquierda unitaria europea. Algunos votantes nos quedamos con la cara de boniato y mirando hacia el cielo con la sangre alterada. Fue mi caso por ejemplo. Estafa era una palabra que describa nuestras sensaciones.

En esta ocasin, si no ando muy extraviado, se dej abierta la cuestin como deca para despus de las elecciones. Si mi memoria ha acuado bien esta moneda, la coaliacin acord que un grupo formado para la ocasin, sin poder precisar ms por mi parte, discutira y acordara el destino de los eurodiputados elegidos. Si vuelvo a transitar por senderos de veracidad, ese destino debera ser el mismo para todos los parlamentarios elegidos en las listas de la coalicin. La respuesta de Cayo Lara a Pascual Serrano corrobora mi conjetura.

Si esto es as, creo que cabe como ciudadano que ha apoyado pblicamente la coalicin y la ha votado pedir, con la cortesa necesaria, rogar si se prefiere, que las discusiones de ese grupo decisorio sean trasparentes, trmino y vindicacin que suele citarse con agrado y acuerdo en nuestras filas, y que se informe a la ciudadana que ha apoyado la coalicin, y a toda ella en general, no slo del resultado final del deseable acuerdo sino de la argumentacin que lo sostiene. Qu menos podemos pedir a estas alturas de la vida y de nuestra historia poltica! Si adems, deseemos que sea as, se traza un dibujo ms o menos fidedigno de posiciones y rectificaciones, sin ocultamientos interesados a la vieja usanza, la vindicacin pblica de democratizacin y participacin en las instituciones a la que somos tan aficionados se corresponder biunvocamente con los procedimientos usados en nuestra vida poltica interna. No parecera del todo consistente, no lo sera de hecho, que exigiramos democracia poltica, social y econmica y en nuestras propias filas reinase el oscurantismo y el poder caciquil y arbitrario de los elegidos envueltos en mantos de calculadas y esotricas jugadas estratgicas.

Me permito aadir, complementariamente, algunos datos que probablemente ayuden a la reflexin sobre el peso que unos y otros hemos tenido en los resultados conseguidos.

La coalicin obtuvo 643.136 votos en las elecciones de 2004 y ha obtenido, en las elecciones de 2009, 583.708. Se han perdido, si usamos un trmino algo equvoco, 59.428 votos, un 9% aproximadamente. Como Ezker Batua, la Izquierda Vasca, es una organizacin soberana y se presentaba en la misma coalicin, es oportuno resaltar que en su caso han sido 16.340 los votos que han preferido otros destinatarios: de 29.461 se ha pasado a 13.121 votos.

En Catalunya, la coalicin no ICV, vale la pena insistir, sino la coalicin ICV-EUiA- obtuvo en 2004 151.871 votos y ha obtenido en las recientes elecciones de 2009 119.089 votos. Se han conseguido, pues, 32.782 votos menos, una disminucin del 21,4% (sumados a los no obtenidos por EB, se alcanzan los 49.122, de lo que se infiere que la coalicin ha perdido, en el resto del Estado, 10.306 votos. No son pocos, desde luego, no permiten alegras ni cnticos rojo-espirituales y sin duda deben ser tenidos muy en cuenta para darse cuenta de donde estamos, para no engaarse, principio bsico y esencial de cualquier fuerza que aspire a un materialismo honesto, esto es, a tocar realidad en la medidas de las fuerzas de cada uno).

Los votos de ICV-EUiA, como es sabido -aunque algunos dirigentes de ICV suelen olvidarlo martes s, mircoles tambin-, no son todos votos de ICV, sino que un porcentaje de ellos, que no puedo determinar exactamente, provienen de personas mi caso por ejemplo- que votamos a EUiA pero que no votaramos a ICV si sta se presentara en solitario casi remarco: casi- en ninguna circunstancia dado lo visto, odo o incluso lo sufrido, y sobre todo dado el total alejamiento de ICV de cualquier vrtice, cara o arista que tenga que ver con el marxismo-comunismo transformador, tradicin que suele ser vista por la direccin de la organizacin fraternal como temtica oscuro-autoritaria del paleoltico inferior trasnochado, a cosa vieja, a temas asignificativos de gentes incorregibles y, por lo dems, feas y brutas normalmente. Poco fashion.

Qu porcentaje de ese resultado, qu porcentaje de los votos de ICV-EUiA son votos prximos a EUiA? No sabra sealarlo con rigor estadstico ni con pronstico confiable, pero, siendo muy pesimista con nuestra fuerzas electorales, acaso pueda afirmarse razonablemente que, cuanto menos, unos 19.000 votos de esos 119.089 provienen de personas cercanas a EUiA, y an ms, prximas a IU y no siempre tan cercanas a EUiA (mi caso otra vez como ejemplo). De todo ello se infiere, que los votos propios-en s de ICV han sido aproximadamente unos 100.000 (el 17% de los votos conseguidos por la coalicin, algo menos de la quinta parte).

Al marco que acabo de describir habra que aadir alguna arista ms: los votos en blanco, los votos nulos y la abstencin poltica han crecido notablemente en Catalua (tambin en el resto del Estado, pero que algo ms en las tierras de Salvat Papasseit, Espriu y Mart i Pol). En el caso cataln, no hay que ser un lince ibrico para ello, una lectura bastante inmediata parece abonar la creencia que algunas personas no estn dispuestas a apoyar una coalicin, con importantes reas de gobierno autonmico-nacionales, que acta como acta en sus propias competencias (Interior, por ejemplo) y en cuestiones decisivas para un eje esencial de las polticas sociales como la escandalosa, neoliberal y privatista ley de educacin catalana (Qu hace una fuerza supuestamente transformadora como ICV-EUiA gobernando con un conseller neoliberal confeso como el seor Maragall teledirigido por un poltico de pragmatismo sin parangn como el seor Montilla! Qu tiene ver eso con la izquierda?).

Puestos tambin a recordar, por aquello del cultivo de la memoria histrica, no habra que olvidar que la direccin de ICV acta con guantes no siempre de seda, pero, desde luego, con puos y corazn de hierro cuando se trata de llegar a acuerdos y establecer listas electorales para las elecciones municipales o autonmicas-nacionales. La rojez, con tonos ms o menos intensos como quera Espriu y cantaba Raimon, a pesar del permanente servilismo poltico del PCC, la organizacin poltica que dirige actualmente EUiA -que merecera seguramente ms de quince tesis doctorales que estudiasen in fieri cmo las instituciones transforman, no son transformadas sino que, insisto, transforman, organizaciones con supuesta vocacin revolucionaria-, suele ser trasterrada por la moderna, exquisita y siempre elegante direccin de ICV a las puertas inutilizadas de las conserjeras de institutos del extrarradio. Eso s, todo ello con sonrisas profidn y gafas, trajes y vestidos muy modernos. Son fashion.



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