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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2009

Reflexin profunda sobre las elecciones europeas
La fuerza de la izquierda y su debilidad electoral

Ozecai
Kaos en la red

La alta abstencin no permite sacar conclusin alguna, pero la crisis de la izquierda parece ms relevante que la crisis econmica a la hora de valorar los escasos votos emitidos


Los resultados de las elecciones europeas son, a primera vista, decepcionantes para la izquierda. Las elecciones dibujan una europa dominada por la derecha, con destacada presencia de la extrema derecha. Pretender edulcorar esta realidad o celebrar tibios avances particulares es un ejercicio de autocomplacencia que sera mejor dejar a las ejecutivas de los partidos profesionales, verdaderos expertos en escudriar la estadstica en busca de victorias parciales que soslayen la evidencia de la derrota. Victorias que lo son ms de la propia estadstica y del arte asociado a la misma, la manipulacin interpretativa; Desciende la cada, se consolida el suelo electoral, baja pero menos, pierde pero poco, etc, etc, etc.

No es la autocomplacencia el objetivo de esta reflexin, sino acotar el resultado electoral a su justa medida, contextualizarlo y no extrapolarlo a interpretaciones ms amplias dnde las votaciones tienen poco que decir.

Para ello, lo primero que hay que tener en cuenta es la representatividad de los resultados sobre el pensamiento e ideas de la poblacin europea. Con una abstencin del 57,06 % simplemente podemos decir una cosa; no tenemos datos. Cualquier socilogo sabe que sin un ndice de respuesta alto cualquier resultado carece de la ms mnima objetividad cientfica y por lo tanto no es interpretable. Por ello los encuestadores, cuando preguntan por el voto, no se conforman con el voto directo (los que afirman que votaran por alguna candidatura), sino que extrapolan la supuesta intencin de los votantes de todo tipo de indicios, el llamado voto indirecto (a quien vot la pasada eleccin, quin prefiere que gane, dnde se sita ideolgicamente, como valora a los lderes polticos, etc).

La abstencin, por tanto, anula la racionalidad de cualquier interpretacin de los resultados ms all del objetivo nico de una eleccin; asignar escaos a representantes. La propia abstencin es adems interpretable, pero tampoco poseemos datos que avalen realmente cualquiera de las lecturas que se puedan hacer de la misma. Las hay para todos los gustos; desde la izquierda se interpreta a veces como una deslagitimacin del sistema poltico mientras que desde el estatu quo se interpreta como un consentimiento implcito del orden existente. Ambas tienen algo de realidad pero mucho ms de deseo de ratificar los postulados personales previos. Lo nico que realmente podemos decir es que no podemos decir nada. Quizs la famosa frase socrtica slo s que no s nada no tenga el sentido filosfico que se le atribuye y sea slo el resultado del anlisis de Scrates sobre alguna votacin en el gora con alto porcentaje de abstencin.

Tener en cuenta la abstencin como el dato principal, sobre todo cuando representa la opcin mayoritaria, no impide tratar de escudriar el resultado de los votos vlidos. Pero para ello hay que tener en cuenta tambin las diferentes actitudes y motivaciones para el voto. Si todos los votantes dieran a su voto el mismo sentido sera fcil interpretar los resultados, pero resulta que algunos votan lo que prefieren, otros lo que creen que tiene posiblilidades (voto til), otros votan contra lo que no quieren (voto de castigo), algunos votan un programa completo y otros una medida particular, muchos votan por identificacin tnica, de gnero, profesional, etc. Para ms complicacin, en unas elecciones europeas el voto depende en gran medida de las circunstancias y los contextos estatales y, adems, de si la intencin de los votantes es realmente elegir un parlamento europeo o mandar un mensaje a sus propios parlamentos estatales. En definitiva, sabemos lo que se ha votado pero no podemos saber nunca por qu.

Por ltimo la sensacin de xito y fracaso depende muchas veces de la asignacin de escaos. En estas elecciones en el Estado Espaol se elegin 50, en las pasadas y en las prximas 54. Imaginemos la interpretacin que muchos haran si alguno de esos 4 escaos hubieran recaido en las opciones la izquierda real. Con los mismos votos, la sensacin sera otra.

Pero hay otro hecho que creo destacable en la relidad del voto. Votar no es opinar sobre un programa, unas ideas, o unas propuestas. Es traducir esas ideas generales en el apoyo a una candidatura, y para ello hace falta en primer lugar tener ms o menos claras esas ideas y por ltimo elegir una candidatura que las represente, si es que la hay. De esta interpretacin, tan subjetiva como la que ms, extraigo una reflexin que puede ayudar a explicar la contradiccin de la victoria de los gestores del sistema en un momento de crisis profunda del sistema que estos promueven.

La crisis econmica no es el contexto fundamental para interpretar los resultados, sino la crisis de la la izquierda. Una crisis que no debe ser entendida como debacle de un modelo sino como la reorganizacin, reinterpretacin o reconfiguracin de la izquierda europea. Veamos un ejemplo.

En Francia ha habido dos huelgas generales contra la crisis econmica y las medidas del gobierno de Nicolas Sarkozy. Ambas huelgas generales han tenido el apoyo mayoritario de la poblacin. En tiempos recientes Francia a sido el obstculo de medidas neoliberales como el Contrato de Primer Empleo (CPE) o la Constitucin europea, que han encontrado en este pas un rechazo sin precedentes, saliendo victoriosa la oposicin a estas medidas. Sin nimo de euforia, me atrevo a decir que en Francia tenemos a la izquierda ms fuerte de Europa. Pero, no ha ganado abrumadoramente la derecha?. Pues claro que s, no poda ser de otra forma. La fuerza de la izquierda francesa tiene su lado positivo en la capacidad de movilizacin social. Pero el profundo debate y la reconfiguracin de la izquierda real en Francia tiene un efecto negativo en su capacidad de representacin electoral que explica la aplastante victoria de la derecha.

El propio Partido Socialista se haya dividido entre los centristas o socioliberales de Royal y la socialdemocracia tradicional de Aubry llamada tambin miss 35 horas. La divisin viene de lejos y tuvo su ltimo episodio en el referendum de la Constitucin europea que produjo fisuras en el bur socialista y entre este y su electorado que mayoritariamente vot en contra de la Constitucin y en contra de los dictados de la cpula del partido.

A su vez surgen nuevos referentes como Europa Ecolgica -con Dani el rojo o Jos Bov-, se reconstituye la Liga Comunista Revolucionaria en el Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot y el histrico Partido Comunista Francs se ala con otros grupos en el Frente de Izquierdas.

La conclusin de estos movimientos no es la simplista divisin de la izquierda, es algo mucho ms profundo, es el debate y la reconstitucin de la izquierda francesa. Si slo fuera la divisin, los partidos de izquierda sumaran el 45,3% de los votos mientras la derecha tendra el 47,3%. La derrota sera ajustada, pero este consuelo nunca justificara mi impresin anterior de que en Francia existe hoy da la izquierda ms potente del continente. Es ms, si as fuera, el panorama sera an ms pesimista ya que el aladid de la izquierda no llegara siquiera a ganar por la mnima a la derecha. Podemos retocar esta interpretacin de la divisin de la izquierda como factor explicativo basndonos en que el conjunto es ms que la suma de las partes. Segn esta idea, una izquierda francesa que se presentara unida conseguira mucho ms que el 45% de votos obtenidos por separado por las candidaturas que compondran esta supuesta unidad. Pero adems de ser ridcula la unin en un mismo partido de Royal y Besancenot, la divisin interna podra ser an ms perjudicial que la divisin externa de las candidaturas.

En Francia, como ejemplo ilustrativo, lo que existe no es ni un dominio de la derecha ni una divisin de la izquierda. Exite una reflexin profunda en el seno de la izquierda que se manifiesta ante todo en un cuestionamiento de la socialdemocracia imperante en europa desde la cada del bloque sovitico. Es el modelo de la supuesta izquierda lo que est en decandencia. Ello explica la crisis general de la izquierda, pero entendiendo el trmino crisis como punto de inflexin. Un momento en el que lo viejo no acaba de desaparecer mientras lo nuevo no termina de presentarse. Y este punto crtico es la mejor plataforma para la arrolladora victoria de la derecha. Una victoria que debe alegrar a los neoliberales y conservadores pero que debera preocuparles si son capaces de ver ms all. Si atisban el resurgimiento de una izquierda combativa que ya ha demostrado su capacidad de movilizacin social pero que an no ha encontrado un referente electoral.

Ms all de Francia, la crisis del modelo socioliberal se retratata en la cuna de la socialdemocracia mundial y en el referente histrico de la misma. EL SPD alemn ha obtenido los peores resultados de su historia. Si estamos de acuerdo en que la socialdemocracia ha dominado europa desde los aos de la posguerra fra hasta los noventa, el hundimiento de su buque insignia debe llevar a una reflexin profunda sobre la situacin de la izquierda socioliberal o socialdemcrata, que no es toda la izquierda y que mejor podra decirse que ni siquiera es izquierda.

Esta reconfiguracin de la izquierda no se limita al continente europeo. Las movilizaciones contra la globalizacin neoliberal son otro sntoma. Masivas protestas pero an pocas propuestas. La izquierda global se ha presentado en pblico y luego se ha retirado porque cuando ya tena la palabra, an no saba que decir. En Amrica Latina ya se atreve a decir algo. Como no sabe exactamente el qu, se limita a decir lo que siempre ha dicho pero modernizndolo, como refleja el trmino socialismo del siglo XX, que igual podra llamarse socialismo 2.0. Nada nuevo dira, salvo que es nuevo.

En resumen los resultados electorales no pueden interpretarse ms all del objetivo de unas elecciones; la asignacin de cargos pblicos. La mayoritaria abstencin no permite siquiera intuir una opinin general de los votantes. Y el dominio aplastante de la derecha electoral tampoco puede extenderse a un dominio absoluto de la derecha social.

Desde la cada del bloque sovitico la izquierda entr en una profunda crisis. An la socialdemocracia tradicional, aquella que nacionalizaba empresas y que construy el Estado de Bienestar, pudo paliar el declive de la izquierda edulcorando su recesin con medidas parciales y discursos falsificados. Pero el modelo socioliberal, el apuntalamiento del sistema capitalista sin cuestionar para nada sus cimientos, no poda durar mucho tiempo. Era un modelo vctima de su enorme contradiccin y acab supeditado de manera absoluta a la lgica csapitalista. La crisis socialdemcrata, la globalizacin neoliberal y la crisis del Estado del Bienestar dieron alas al absoluto dominio neoliberal de 90. Hoy, el dominio neoliberal se muestra ms fuerte que nunca en el terreno electoral, pero esto no es ms que un espejismo.

La izquierda real se ha retirado del combate y en la retaguardia debate la prxima estrategia de ataque. Mientras, deja terreno a la derecha para ocupar posiciones en el campo de batalla. De esa nueva estrategia y de su xito o fracaso depende que el mapa actual de Europa sea el de una guerra de trincheras -dominando la derecha gran parte del campo de batalla- o que esta situacin sea slo la instantnea de una guerra relmpago y por tanto poco pueda decirnos de la situacin real de las fuerzas combatientes.

Pero ojo, ni hay motivos para el pesimismo absoluto, ni hay por supuesto motivo alguno de alegra. Lo que si hay es un motivo de preocupacon y este no es tanto el dominio de la derecha europea como la irrupcin de la extrema derecha. Ni el neoliberalismo ni la socialdemocracia estn en condiciones de afrontar la actual situacin, independientemente de sus contrapuestos resultados electorales. Pero en esta poca de crisis, si la izquierda real tarda demasiado en pasar del debate a la propuesta, el espacio est minado para las respuestas fciles y simplistas del fascismo. No olvidemos que la crisis del 29 precedi a la instaruracin del nacismo, el fascismo y en nacionalcatolicismo.

La izquierda est en fase de reconstitucin. Una fase de debate en la que es aparentemente dbil pero que si se resuelve de forma favorable puede resultar en la recuperacin de las energas y fuerzas de una izquierda realmente combativa. Eso s, la historia es muy lenta, a veces tanto que desespera, y si el debate no se aborda con paciencia pero con agilidad, esta desesperacin puede dar via libre a propuestas desesperadas como el fascismo.

La izquierda no se ha hundido en estas elecciones porque est retirada de la arena electoral. Est reflexionando, debatiendo y preparando su prxima estrategia. El primer paso es recuperar la calle pero algn da el debate debe terminar en conclusiones que avalen una propuesta electoral solvente. Entonces podremos medir la situacin de fuerzas en Europa. Mientras tanto, ojo al fascismo.

http://www.kaosenlared.net/noticia/fuerza-izquierda-debilidad-electoral-reflexion-profunda-sobre-eleccion



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