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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2009

Reivindicar nuestra lucha, recordar nuestra historia
A 40 aos de la Rebelda

Rubn Kotler
De Igual A Igual


Cuando en la tarde noche del 29 de mayo se proyect el documental El Tucumanazo en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumn, se hicieron tiempo presente dos imgenes del documental muy entrelazadas. Por una parte la rebelin estudiantil por las mismas calles de la facultad. Una foto: unos estudiantes sacan del edificio de la propia Facultad de Derecho una mesa para contribuir con los elementos necesarios para la barricada all construida. Parafraseando a Galeano: la barricada que cerraba la calle, abra el camino. La segunda imagen tiene que ver con la situacin actual que vive nuestra postergada provincia: la de los nios pobres en las villas miserias en imgenes que se funden con las caras de la abundancia, los Macri y las Fortabat. Qu contribuy entonces para que la lucha de aquellas barricadas por cambiar la sociedad fracasara y tengamos hoy una sociedad cada vez (y si, cada vez) ms desigual? En parte la desmemoria. Entre el olvido oficial y el olvido de los propios intelectuales tucumanos. De izquierda y derecha.

De Troscos y Chinos tucumanos, solo recordamos el Cordobazo

Patolgico olvido el nuestro, el de los tucumanos. Dos episodios me han ocurrido esta semana dignos de ser narrados y que dan cuenta del olvido casi enfermizo de nuestros intelectuales de izquierda. Mientras esperbamos noticias sobre el paradero de Orlando Argentino Gonzlez, conversaba con un militante del Partido Obrero en las escalinatas del Juzgado Federal. Me pregunta asombrado: Por qu 40 aos del Tucumanazo? Acaso no faltan unos meses? Por un momento pens que me tomaba el pelo, pues este amigo no solo haba visto el documental sino que haba escrito un artculo para el peridico Prensa Obrera sobre l. Al momento de explicarle / recordarle que, paralelo al Cordobazo, en mayo del 69 Tucumn viva su primer Tucumanazo y que an antes de mayo del 69 el interior de la provincia Arda, en las zonas de los ingenios cerrados por el rgimen.

Ese mismo da recibo un mail de una distinguida profesora universitaria, referente de la izquierda maosta de Tucumn, quien tambin haba visto el documental y conoca su lnea argumental, amn de conocer la historia all narrada. Me expone entonces la siguiente cuestin: creo que es original haber elegido el 29 (de mayo) para conmemorar nuestra lucha, supongo que el cordobazo estar presente esa noche. A continuacin expresa: de todos modos, entre el pblico habr quien lo recuerde...o quizs podras agregarle una notita al afiche que diga algo as como: el tucumanazo, surgido del Cordobazo. Y nuevamente mi indignacin. En primer lugar es casi natural hablar del Cordobazo cuando nos remontamos a los aos 70. Lo que no es tan natural, es que ni siquiera para nosotros, los tucumanos, hablemos de nuestras luchas y de nuestra historia. Yo no deba hablar del Cordobazo. Nadie, en la proyeccin del 29 en Tucumn esperaba hablar del Cordobazo o que hiciramos mencin al mismo. Los asistentes fueron a ver y a conocer la historia del Tucumanazo. Nuestra historia. Una historia que no surge de otra historia ajena a nuestra realidad. El Tucumanazo no surge del Cordobazo. Es producto de la realidad que vive la provincia desde 1966 con el cierre de las fbricas azucareras, la intervencin en las universidades y el conculcamiento de las libertades civiles y polticas de la poblacin. Un error histrico es el considerar al Tucumanazo como fenmeno emergente del Cordobazo, error grave que uno pudiera esperar de ciertos historiadores porteos que hablan del proceso de los azos como si fuera uno solo y todo lo mismo.

Esta semana, y tras estos episodios comprend nuestro olvido patolgico que vive el llamado Jardn de la Repblica. Por derecha nos obligan a olvidar. Por izquierda nos ayudan a olvidar. Y yo, desde mi humilde posicin de historiador, me niego a aceptar esta realidad. Porque mientras olvidamos nuestra propia historia y nos negamos a reivindicar nuestras luchas, las caras de los pibes hambrientos en las villas miserias se siguen multiplicando. An bajo un gobierno que se autodenomina progresista y heredero de las luchas de los aos 70.

40 aos despus y todo sigue peor

Han pasado 40 aos de aquel primer Tucumanazo. Luego vinieron otros dos. Uno en noviembre de 1970 y el llamado Quintazo en junio de 1972. Sin embargo las condiciones de pobreza y miseria que vive la poblacin han ido empeorando en los ltimos lustros. Como afirman los curas tercermundistas, los hermanos David y Amado Dip en el documental, acerca de la violencia generada en los sucesos del Cordobazo: las causas no han sido quitadas. Pero cmo revertir esta situacin estructural de pobreza y miseria de una regin que parece siempre postergada? Negando nuestra historia seguramente no hallaremos las claves del cambio. Entonces se hace necesario y urgente volver a nuestra historia, a reivindicar nuestra lucha y a comprender que los tucumanazos de los aos 70 no solo no surgieron del Cordobazo sino que el clima de rebelda obrero estudiantil se nutri de la propia realidad local. No se puede entender a los Tucumanazos sin comprender el cierre de las fbricas azucareras, sin comprender la desestructuracin social que ese hecho ha provocado, no se puede comprender por qu hoy estamos como estamos sino comprendemos que nuestra historia, amn de la realidad nacional, tuvo que ver con la situacin que vivi la provincia desde junio de 1966. No es casual entonces que la feroz represin de la ltima dictadura militar se implantara con mayor crudeza en Tucumn, no en Crdoba, justamente. Si la derecha quiere hacernos olvidar nuestra historia y seguir postergando a la provincia en la miseria de una mayora para favorecer el mantenimiento de los privilegios de una minora, es papel de la izquierda y sus intelectuales responder con memoria y con la reivindicacin y el reconocimiento de nuestra propia historia. No se trata de negar al Cordobazo la magnitud y lo que ha representado en lo real y en los simblico a las luchas de aquellos aos, pero si se trata, de reconocer, desde la propia provincia de Tucumn nuestra historia. De lo contrario volvern a pasar otros 40 aos y seguiremos reivindicando una historia que nos condena a la miseria del olvido.


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