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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2009

Vivir y morir en Juarez

Susana Arbizu
eutsi.org


Manuel Arroyo  

A las cinco de la tarde del viernes 29 de mayo, en Ciudad Jurez, Chihuahua, MANUEL ARROYO GALVN, fue brutalmente asesinado de seis balazos en la cabeza.

Conoc a Manuel hace dos aos cuando fui a Ciudad Jurez con mi amiga Christine. bamos con el proyecto de hacer un documental sobre esta ciudad aberrante donde la violencia globalizadora de las maquilas parece haber abonado un terreno ideal de desprecio hacia el ser humano. All, la violencia machista parece extenderse como un velo de muerte con el feminicidio que vive la ciudad desde hace dcadas.

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Mientras Manuel Arroyo Galvn esperaba en su coche que el semforo se pusiera verde, en una de las avenidas principales de la ciudad, una camioneta se coloc a su lado para dispararle a bocajarro, matndolo en el acto. Su coche se desliz hasta chocar contra el semforo. Uno de los asesinos se baj de la camioneta para rematarlo de una ltima bala en la cabeza.

Desde Europa, habamos intentado comprender el funcionamiento de esa especie de laboratorio de nuestro futuro, que Jurez representaba para nosotras. A las numerosas familias emigrantes que llegan desde el sur hasta esa ciudad fronteriza, con la esperanza de poder pasar algn da a los EEUU, Jurez las recibe con el trato inhumano de las maquilas, con el salvajismo de sus calles enfermizas, en sus barrios chaboleros, donde la luz, el agua, los caminos asfaltados, los colegios o los hospitales, son lujos reservados por la municipalidad slo a una parte de la poblacin. En Jurez, el cuerpo de una mujer por la calle puede ser fcilmente, objeto de secuestro, de violaciones mltiples y asesinato: cuerpos de usar y tirar que siguen apareciendo entre escombros y descampados, como clnex sucios. Manuel viva en Jurez, era socilogo y profesor investigador en la universidad de la ciudad y haba escrito una tesis sobre las maquilas que nos interesaba mucho. Nos ofreci generosamente su casa, lo que nos decidi a pasar tres semanas all para poder vivir de cerca esa ciudad que nos pareca tan irreal de lejos.

Eran las cinco de la tarde y Manuel Arroyo era la quinta vctima del da. Le seguiran otras 5 hasta la noche, en el infierno cotidiano de esta ciudad fronteriza donde la violencia ms salvaje, el desprecio al ser humano y la total impunidad reinan desde hace aos. Hoy, desde la llegada masiva del ejrcito (8500 soldados) en la supuesta lucha pactada por el presidente Caldern contra el narcotrfico, con una ciudad en estado de sitio permanente, el terror se ha instalado en los gestos ms cotidianos de los habitantes. 91 asesinatos en el mes de mayo, 10 ms que el mes pasado: una cuenta que suma y sigue cada da y todos los crmenes permanecen impunes.

Tambin sabamos que Jurez era un centro importante de crteles y de narcotrfico y que -cual nicho gigante que acoge en su seno reyertas y cuentas pendientes de mafias locales-, en cualquier momento caan cadveres salpicando las calles. La corrupcin de funcionarios y policas, la ineficacia de la justicia, los oscuros y profundos vnculos entre el estado mejicano, el gobierno del estado de Chihuahua, los crteles internacionales de droga, el ejrcito, las grandes familias de Jurez y las multinacionales, formaban un caleidoscopio de formas imbricadas que se entremezclaban en nuestra conciencia cuanto ms intentbamos comprender el funcionamiento de ese capitalismo salvaje en pleno desierto de Chihuahua. Lo nico claro y cierto era la impunidad de un falso estado de derecho mejicano que haba permitido durante dos dcadas que ms de 500 mujeres fueran violadas y asesinadas, que otras tantas se dieran por desaparecidas sin saber quienes eran los culpables y que miles de hombres fueran ejecutados en sus calles, acostumbrando as a los habitantes a una violencia para la que ya nadie encontraba nombre.

El asesinato de Manuel Arroyo Galvn se cometi a plena luz del da, en hora punta y en la va pblica de una ciudad de 3 millones de habitantes, literalmente sitiada por el ejrcito; sin embargo, al da de hoy, a pesar de esta presencia masiva del ejrcito en las calles, no se ha conseguido una descripcin exacta de la camioneta ni de los asesinos de Manuel. No se conoce ni el autor ni el mvil de esta ejecucin. Y lo peor, es que seguramente no lleguemos a saberlo nunca.

Manuel era un intelectual muy lcido y un activista social que haba trabajado durante aos en las maquilas. Vena de una familia de emigrantes de Durango que como tantas otras lleg a Jurez y se dej la vida en las maquiladoras. El haba conseguido con mucho esfuerzo estudiar sociologa y le enorgulleca haber podido escapar del destino de obrero explotado que le deparaba la maquila porque saba muy bien que, en esa ciudad, su caso era una excepcin. Sin embargo no se olvidaba ni de sus orgenes, ni de los miles de obreros que seguan trabajando en condiciones de miseria en su ciudad. Si haba estudiado sociologa era porque necesitaba denunciar de la manera ms eficaz posible los terribles daos que causaba la maquila; sa era la razn de ser de su tesis: El significado social de la Industria Maquiladora. Haca una valoracin de sus costos sociales. Un estudio de caso: Ciudad Jurez. Manuel no slo nos abri las puertas de su casa y de su ciudad, adems compartimos con l su intimidad: Manuel nos cont su vida, nos cont la maquila y nos cont su ciudad.

El mismo da de su muerte, estudiantes, profesores, familiares y amigos lanzaron gritos de clera y desesperacin en la Procuradura General de Justica donde les recibieron con armas sin dejarles entrar. Hoy siguen gritando su rabia y su dolor, organizando marchas y manifestaciones en Jurez y exigiendo que se abra una verdadera investigacin: que por una vez llegue a algn sitio y que se aclaren las responsabilidades. Despus de seguir sin noticias de dos estudiantes desaparecidas y de otros dos estudiantes asesinados, el catedrtico Manuel Arroyo Galvn es el segundo profesor de la UACJ ejecutado por sicarios en la calle este ao.

http://www.youtube.com/watch?v=UbGsTVxtHUg

Investigando para su tesis, Manuel se dio cuenta de que la versin oficial sobre el nacimiento de las maquilas en Jurez era una falsedad. Jurez fue una de las primeras ciudades en los aos 60, en conocer lo que hoy es el pan nuestro de cada da: las implantaciones de multinacionales que deslocalizan sus fbricas buscando costos de produccin ms baratos. En Jurez las llamadas maquilas encontraron ventajas fiscales importantes y gracias a la explotacin de las mujeres, una mano de obra dcil y sumisa. Eran mujeres emigrantes en su mayora, sin contactos en la ciudad y sin veleidades sindicales: la materia prima de la explotacin moderna.

Para justificar la implantacin de las maquilas en la zona fronteriza, la versin oficial suele evocar el final del programa Braceros en los aos 60 entre EEUU y Mxico, que haba dejado a numerosa poblacin mexicana en el paro. Lo cierto es que las maquilas, sobre todo en un primer tiempo, al privilegiar la contratacin de mujeres, no solucionaron ese problema que el estado mexicano deba resolver. Lo que si se hizo fue permitir la creacin de una oscura red de alianzas entre las grandes familias locales, el Gobierno del Estado y la Secretaria de Hacienda para la implantacin de las maquilas en la ciudad. Los grandes terratenientes de Jurez alquilaron los terrenos a las multinacionales y les procuraron la logstica necesaria para su actividad; el estado concedi ventajas fiscales a las maquilas bajo cubierta del problema de paro que haba que solucionar y todos quedaron satisfechos: unos maquillando estadsticas y los otros obteniendo beneficios fijos sin arriesgar capital.

Durante nuestra estancia en la ciudad conocimos y entrevistamos a mucha gente, profesores universitarios como Manuel, estudiantes, periodistas, abogados, sindicalistas, asociaciones de mujeres, asociaciones de barrio, ongs, obreros y obreras de las maquilas, hasta un polica poeta que se repeta a si mismo desesperadamente que l era un hombre bueno. Paseamos por el centro de la ciudad y los arrabales, por los antros y los centros comerciales, atravesamos el puente internacional cuyo atasco perpetuo desemboca en El Paso y desde cuyos rascacielos se puede otear la enorme extensin de chabolas de Lomas de Poleo y de todo El Poniente de Jurez. Manuel nos ense la ciudad y bordeamos con l un atardecer el inmenso cerco fronterizo que la separa de los EEUU, mientras l nos deca que la luz del atardecer era lo nico hermoso de esa ciudad. Todos los das escuchbamos incrdulas el ruido que la barbarie de Jurez hace resonar en toneladas de informes, peticiones, reportes y denuncias a todo tipo de organismos europeos, iberoamericanos e internacionales; escuchamos canciones que cantan a Jurez, lemos novelas que inventan Jurez, vimos pelculas, documentales y vdeos que contaban su historia; pero sobre todo, quedamos ensordecidas por el silencio que se haba adueado de la ciudad y sentimos su miedo.

Jurez es una mancha de olvido en el desierto, un oasis de miseria, un espejismo de la desolacin moderna.

Manuel nos deca, mientras comamos burritos juarenses en un puesto callejero, que toda la poblacin de Jurez viva secuestrada en la ciudad; que todo poda ocurrir en ese delirio donde los intereses del capital global haban conseguido entretejerse con fuerza en el sistema casi feudal de los grandes seores locales, sos que se han adueado de la riqueza de la ciudad y que lo controlan todo. Esos poderosos que nadie quiere nombrar y cuyos lazos con el narcotrfico son conocidos. Esos mismos que han sido sealados para ser investigados en justicia y que no lo sern nunca porque los pocos que se atrevieron a hacerlo ya han sido asesinados, amenazados y torturados. Esos cuyos modales son los del seor con sus vasallos, tomndose cuando les place la libertad de usar un supuesto derecho de pernada con las mujeres que viven en sus tierras y que han permitido, pagndole al estado su impunidad, que muchos otros traten a las mujeres como cuerpos de usar y tirar; porque son pobres, porque son mestizas, porque son obreras de la maquilas, porque no son nadie.

Manuel fue fundador de la Organizacin Popular Independiente, de Centros Comunitarios y del Consejo Ciudadano de Desarrollo Social de Jurez. ltimamente preparaba un libro sobre las movilizaciones sociales, en especial las generadas en empresas maquiladoras. El conoca bien las pocas experiencias que se haban dado, porque las vivi desde dentro cuando ya trabajaba en una de ellas. Las maquilas suelen registrar un sindicato propio ante las autoridades -que en realidad no existe- y prohben la creacin de cualquier otro tipo de organizacin entre los y las trabajadoras. Manuel organiz huelgas y protestas que fueron duramente reprimidas y que terminaron con el cierre definitivo de la fbrica donde trabajaba, dejando a todo el mundo sin empleo: prefirieron deslocalizar la maquila, con todos los gastos que eso supona, antes que ceder un pice ante los trabajadores. Estas ltimas semanas antes de su asesinato, Manuel preparaba una campaa por la defensa de los derechos laborales y la libertad sindical, as como un Observatorio Laboral para la ciudad, con dos compaeras comprometidas en la misma lucha.

A todo se acostumbra uno, deca Manuel, cuando le preguntbamos como poda soportar tanta injusticia, tanta impunidad, tanta impotencia: yo intento seguir haciendo de todas maneras, lo que considero que tengo que hacer en esta ciudad. Cuando le conoc, Manuel estaba en un momento de su vida interior que l senta como una profunda metamorfosis, viva descubrindose a s mismo y atravesando un camino que le hacia apreciar enormemente su libertad. Haba aprendido que las peores cadenas son las que uno se impone a s mismo y l hacia lo posible por reconocer las suyas y destruirlas. Su vida era una lucha sin tregua por la dignidad y la libertad, la suya y la de todas.

Es cierto que a todo se acostumbra uno hasta que te revientan la tapa de los sesos.

Manuel tena un hijo de 12 aos y viva rodeado de mucha gente que le quera y le respetaba. No podemos aceptar que su asesinato quede impune, ahogado una vez ms en las estadsticas de esta ciudad en proceso de podredumbre y que no sirva ms que para alimentar el terror cotidiano que se ha impuesto a sus habitantes: Queremos saber y tenemos derecho a saber quin le ha matado y por qu.

El dolor y la rabia que sentimos ante la prdida de Manuel nos ayudarn a seguir pidiendo justicia y verdad hasta que este crimen sea elucidado. No dejaremos que el miedo y la impotencia que nos quieren imponer nos ganen.

Ciudad Jurez no es un cuartel, ni un burdel, ni un campo de tiro para sicarios enfebrecidos, ni un nicho de ganancias para las multinacionales y los potentados de Jurez, ni un cementerio vivo. Ciudad Jurez clama simplemente su dignidad y su derecho a ser una ciudad donde los derechos humanos ms bsicos sean reconocidos y respetados.

Manuel Arroyo ha sido asesinado en una ciudad donde lo ms normal es que te peguen seis tiros en la cabeza mientras esperas delante de un semforo en rojo y que te rematen con una ltima bala justo cuando el semforo se pona verde

Aunque tengamos que seguir conduciendo sin l, esperemos que la dignidad de Manuel nos acompae siempre.

http://eutsi.org/kea/lucha-social/mexico/vivir-y-morir-en-juarez.html

Link para enviar una peticin de denuncia por el asesinato de Manuel Arroyo Galvn a las autoridades e instituciones mexicanas: http://www.espora.org/limeddh/spip.php?article405

 



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