Portada :: Opinin :: La Izquierda a debate
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2009

Hemeroteca
Antologa de Democracia y Socialismo

Arthur Rosenberg
reflexionesdelpaseante.blogspot.com

Seleccin de Alexandre Carrodeguas


. Qu es la democracia?

Babeuf, el primer poltico conscientemente socialista de la gran revolucin, expuso su programa en una importante carta a su amigo Bodson escrita a principios de 1796. En esta carta Babeuf se declara absolutamente seguidor de Robespierre. Es ms, se propone la tarea de resucitar a Robespierre.

Resucita a Robespierre: significa resucitar a todos los enrgicos patriotas de la repblica y junto con ellos al pueblo [] El robespierrismo vive en toda la repblica, vive en la clase entera de los hombres capaces de juzgar y pensar con claridad y naturalmente en el pueblo. La razn es simple: el robespierrismo es la democracia, y estas dos palabras son absolutamente idnticas. Si se resucita al robespierrismo, se puede estar seguro de resucitar la democracia.

Si en la actualidad se preguntara a un poltico medio o tan slo a un hombre culto quin considera que es la personificacin histrica de la democracia, sera totalmente improbable que respondiera: Robespierre. El hombre del terror, el jefe de la sangrienta dictadura de 1793, no es ciertamente un demcrata para la generacin de nuestro tiempo. Pero para Babeuf, el sistema de Robespierre y la democracia son absolutamente la misma cosa. Este pasaje de la carta dice tambin algo ms. Nos revela que en 1796, Babeuf consideraba democracia no solo a Robespierre sino a s mismo. En ese perodo, Babeuf preparaba la violenta insurreccin del pueblo francs pobre para derrocar el corrupto gobierno capitalista del Directorio y para edificar en su lugar un nuevo orden estatal basado en el principio de la propiedad comn. Para Babeuf y su tiempo, estos esfuerzos son democrticos.

Medio siglo ms tarde, Marx y Engels publicaban el Manifiesto Comunista. En este documento no pretendan formular una construccin docta, sino expresarse de modo que todos los obreros los entendieran. En el Manifiesto comunista de 1848 se dice: como ya hemos visto arriba, el primer paso de la revolucin obrera es la elevacin del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia. El proletariado se valdr de su dominacin poltica para ir arrancando gradualmente a la burguesa todo el capital.

Para los autores del Manifiesto comunista, pues, la elevacin del proletariado a clase dominante coincide con la conquista de la democracia. Marx y Engels podan escribir esto en ese entonces sin temor de provocar entre las masas equvocos o confusiones. La democracia es la conquista del poder poltico por parte del proletariado. Esto lo hubiera podido suscribir Babeuf sin ninguna vacilacin.

Con todo, alrededor de 1848, la democracia y el socialismo no coincidan completamente para Marx y Engels. El proletariado puede ejercer ciertamente el poder poltico en el Estado; pero esto no basta todava para poner en prctica la comunidad de bienes correspondiente. No obstante esto, para la generacin de 1848 la democracia y el socialismo, eran fuertemente afines. En octubre de 1847, Engels escriba en un artculo aparecido en la Deutsche Brusseler Zeitung:

Los comunistas, lejos de provocar, en las actuales circunstancias, intiles encuentros con los demcratas, se comportan como demcratas en todas las cuestiones prcticas del partido. La democracia tiene como consecuencia necesaria en todos los pases avanzados el poder poltico del proletariado, y el poder poltico del proletariado es la primera condicin previa de toda iniciativa comunista. Mientras no se haya conquistado la democracia, los comunistas y los demcratas combatirn codo a codo, los intereses de los demcratas sern los de los comunistas. Hasta este momento, las diferencias de los dos partidos tienen una naturaleza terica y pueden discutirse perfectamente en forma terica, sin que la accin comn se vea perjudicada de alguna manera. Puede haber acuerdo tambin en algunas iniciativas que debern emprenderse sin ninguna demora para la consecucin de la democracia en beneficio de las clases oprimidas, tales como la gestin por parte del estado de la gran industria, de los ferrocarriles, de lea educacin de los nios por cuenta del estado, etctera

Ms adelante se ver con mayor exactitud todava la diferencia entre democracia y comunismo, tal como la vean los revolucionarios de 1848. Por ahora nos basta poner de relieve la estrecha afinidad y comunidad de intereses que las dos tendencias presentaban ante el gran pblico en 1847. La Deutsche Brusseler Zeitung no pretendan tampoco, por otra parte, dar una leccin de derecho pblico, sino solamente usar, y discutir los conceptos polticos que estaban en boca de todos. Comprese ahora la relacin entre democracia y socialismo propia de la generacin actual. En Alemania, despus de la revolucin de noviembre de 1918 surgi un partido democrtico. Era el partido de los republicanos burgueses, al cual perteneca entre otros el gran industrial y ms tarde ministro Rathenau. El partido democrtico alemn no tena nada en comn con los comunistas, y se consider siempre como enemigo mortal del partido comunista alemn. En eses mismo perodo, el presidente Wilson, que tambin se consideraba un buen demcrata era, en Estados Unidos, el ms encarnizado opositor de toda aspiracin comunistas en el interior de la clase obrera.

Escuchemos ahora una voz del sector de los opositores de la revolucin de 1848-1849. En noviembre de 1849, el diputado conservador von Bismark declaraba en la Dieta prusiana:

Aspiran a la propiedad de la tierra no solo los que tienen temporalmente el usufructo de la misma, sino tambin los que no la tienen. Durante todo el pasado ao las promesas de los demcratas agitaron a la numerosa clase de los jornaleros de las provincias orientales, de Pomerania y de Prusia, para formular esas exigencias. Las promesas de la posesin de la tierra hicieron posible, en las provincias que permanecan fieles, las elecciones, por ejemplo, del diputado Bucher y de sus amigos []. Es un hecho deplorable que aumente la envidia de los jornaleros contra los campesinos poseedores, al ver que los frutos de la revolucin son cosechados nicamente por los que gozan de una posicin desahogada, sin ninguna ventaja para ellos. Las exigencias de los jornaleros no se limitan, de hecho, a que se les concedan los terrenos, cuyo uso constituye una parte de su salario, ya que ninguno vive solo de eso. Van ms all: pretenden la completa reparticin no solo de los feudos sino tambin de las haciendas.

El diputado von Bismark no quera tampoco, en ese momento, anunciar desde la tribuna de la Dieta prusiana ningn descubrimiento de derecho poltico. Utilizaba las expresiones polticas que todo el mundo comprenda. Para el Junker prusiano, los demcratas eran los hombres de la revolucin agraria, los agitadores, rojos, que alborotaban a los trabajadores de la tierra para que se dividiera no solo la propiedad feudal sino tambin las propiedades ms grandes. Para el Junker von Bismark, el diputado Lothar Bucher era un ejemplo tpico de rebelde agrario. La historia dispuso ms tarde que el Junker von Bismark se convirtiera en el canciller del Reich, en el conde Bismark y el comunista Bucher, en el consejero real de Prusia y en el colaborador ms fiel y valioso de Bismark.

Una generacin ms tarde, Friedrich Engels escribira en una carta de diciembre de 1884:

En cuanto a la democracia pura y a su funcin en el futuro, soy de la opinin de que desempea una funcin muchsima ms secundaria en Alemania que en pases de desarrollo industrial ms antiguo. Pero esto no impide la posibilidad de que, cuando llegue el momento de la revolucin. Adquiera una importancia pasajera en cuanto al ms avanzado de los partidos burgueses como pretendi hacerlo en Francfort (en el partido alemn de Francfort de 1848-1849) y en cuanto ltima table de salvacin de la economa totalmente burguesa e incluso feudal. En momentos como ste, toda la masa reaccionaria se aferra a ella y la refuerza. Todo lo que era reaccionario pasa ahora por democrtico []. En todo caso, nuestro nico adversario el da de la crisis y el siguiente, ser toda la reaccin agrupada alrededor de la democracia pura y creo que no debe perderse de vista eso.

Es importante que Engels no hable aqu de la democracia sino siga refirindose a la democracia pura. Considera evidentemente un estado burgus en el que rige ciertamente el sufragio universal, pero en la que no se ha tocado la propiedad privada. Se podra decir que ya en 1847 Engels haba sealado la diferencia entre democracia y comunismo. Sin embargo, es evidente el cambio en el concepto poltico desde la poca del artculo publicado en la revista de Bruselas hasta la carta de 1884. Para expresarlo en una forma muy sencilla: en 1847 los trabajadores socialistas y la democracia estaban del mismo lado de la barricada; en cambio en 1884, ya no. El Engels de 1884 ya no escribira que la democracia, aun la no comunista, coincide con el poder poltico del proletariado. Ahora considera la posibilidad de que la democracia pueda ser baluarte de defensa desde la cual todas las corrientes de la burguesa e incluso del feudalismo impiden juntas el poder poltico del proletariado.

En los aos ochenta, Engels se ocup profundamente, como lo indican sus cartas, del problema de si en caso de que se diera un proceso revolucionario en Alemania- era posible, despus de la cada de la monarqua feudal y militar de los Hohoenzollern, construir directamente un estado socialista o si se llegara antes del gobierno del estado una democracia pura, es decir, una republica burguesa capitalista. Engels, crey que la decisin estaba en manos del ejrcito prusiano. Los socialistas deban tratar de conquistar al proletariado del campo con la consigna de la expropiacin de las grandes propiedades y de sus transferencia a cooperativas de trabajadores de la tierra. Los reclutas de los regimientos prusianos de la guardia provenan del este del Elba. Con la consigna de una expropiacin de la gran propiedad, se podan poner en crisis los regimientos en los que se apoyaban el prusianismo y el dominio de la casa Hohenzollern, en cuyo caso se podra evitar, en Alemania, la etapa intermedia de la democracia pura. Es sumamente significativo que la propuesta expropiacin de la gran propiedad y transferencia de la tierra a los peones rurales tuviera en 1848 un valor tpicamente democrtico, y en cambio, la consigna deba servir ahora para evitar la democracia pura en Alemania.

En la guerra mundial las potencias aliada, sobre todo los Estados Unidos y el presidente Wilson aseguraban que combatan por la victoria de la democracia. Ya para entonces se acostumbraba considerar como estado democrtico un estado burgus, regido con el mtodo del sufragio universal. Se utilizaba como tctica democrtica el camino de la reforma que deba alcanzarse en forma pacfica mediante la persuasin de la mayora del pueblo, contra toda tentativa de violencia revolucionaria. Como es sabido tambin, despus de 1918 los elementos radicales y activistas, insatisfechos con las condiciones existentes, empezaron a despreciar la democracia en todos los pases. Baste recordar la propaganda bolchevique y fascista contra la democracia.

En 1923, se lleg, en Hamburgo, a una insurreccin de los obreros comunistas contra el orden estatal vigente, la repblica democrtico-burguesa. Ms tarde fue sometido a juicio el secretario del partido comunista Urbhans bajo la acusacin de haber provocado la insurreccin. ste se defendi con un discurso eficaz que termin con las palabras: Las masas dirn: es mejor arde en el fuego de la revolucin que reventar en el estercolero de la democracia.

Qu cambio en la evaluacin de la democracia desde Babeuf hasta Urbhans! Se esgrima en ese entonces el supuesto evidente de que una revolucin violenta era un hecho democrtico, sin importar el derramamiento de sangre y el terror que entraara. En la actualidad, existe el desprecio profundo, el odio del socialista radical contra la democracia, que se le presenta como encarnacin de la condicin capitalista con todos sus defectos. En el transcurso de los ltimos ciento cincuenta aos, el concepto de democracia cambi profundamente y es preciso sealar el viraje ocurrido en el perodo comprendido entre 1850 y 1880.

Nuestra investigacin se propone aclarar la relacin entre democracia y marxismo. Existen muchas definiciones contradictorias de marxismo. Para los fines de este libro adoptamos la ms simple e irrefutable: la teora y la prctica poltica de Marx y Engels mismos. stos empezaron su actividad alrededor de 1845. Engels muri doce aos despus de Marx, en 1895. El problema consiste, entonces, en la relacin entre democracia y marxismo durante los cincuenta aos comprendidos entre 1845 y 1895.

Como se ver en forma detallada ms adelante, la poltica obrera de Marx y Engels constituy un enfrentamiento incesante con la democracia. Los movimientos democrticos proporcionaron siempre los fundamentos sobre los que Marx y Engels deban construir su poltica; por otra parte, Marx y Engels trataban constantemente de influir en los partidos y en las tendencias democrticas y de transformarlas de acuerdo a su orientacin. Sera necesario, por esta razn, hacer una rpida descripcin del movimiento democrtico de 1845 a 1895 y en consecuencia comprobar que relacin guarda el marxismo con cada una de las fases de la democracia. En el siglo pasado Francia fue el campo ms importante de la lucha de clases en Europa. Marx esperaba constantemente de Francia el impulso inicial para los cambios decisivos. Por lo mismo seguiremos, de acuerdo con la concepcin de Marx, de una manera ms amplia la historia de las luchas de clase francesas durante estos cincuenta aos.

2. Contribucin a una crtica de la democracia

La democracia como una cosa en s, como una abstraccin formal no existe en la vida histrica: la democracia es siempre un movimiento poltico determinado, apoyado por determinadas fuerzas polticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democrtico es, por tanto, un estado en que el movimiento democrtico detenta el poder. La democracia como movimiento poltico se descompone en democracia socialista y democracia burguesa. La democracia social apunta al autogobierno de las masas, en el que los medios de produccin socialmente importantes deben estar en manos de la colectividad. Los representantes de ese movimiento son los partidos socialistas de los siglos XIX y XX. La democracia socialista no ha sido, sin embargo, hasta ahora todava capaz de apoderarse del poder en un estado.

La democracia burguesa apunta igualmente al autogobierno de las masas populares pero manteniendo el principio de la propiedad privada. La democracia burguesa, a diferencia de la socialista ha conquistado en los tiempos modernos el poder en una serie de estados. La democracia burguesa no es homognea en s misma, sino se presenta histricamente bajo cuatro formas diversas. Por una parte est la democracia social: el movimiento que pretende mantener el principio de la propiedad privada, pero apunta al poder de las masas trabajadoras en el estado, en lucha con los estados superiores feudales y capitalistas. Los estados en los que prevaleci la democracia social fueron la Francia de la poca de Robespierre y los Estados Unidos bajo la presidencia de Jefferson. En el pasado reciente, una formulacin clsica de la democracia social ha sido proporcionada por Lenin entre 1903 y 1914 con su doctrina de la dictadura democrtica de los obreros y de los campesinos.

En anttesis con la democracia social y naturalmente con la socialista- las otras tres formas de la democracia burguesa rechazan la lucha de clase y apuntan a un acuerdo entre el estado superior poseedor y las masas trabajadoras. Este compromiso debe buscarse en la forma imperialista y en la liberal. La democracia imperialista se propone crear, con la ayuda de una poltica de gran potencia e imperial, los medios para hacer posible el acuerdo entre empresarios y trabajadores. El pas modelo de la democracia imperialista fue Gran Bretaa a partir de Disraeli. La democracia liberal se propone, en cambio, precisamente con el abandono de la poltica de potencia y de fuerza, con la paz y la libre competencia, asegurar el progreso econmico y cultural de la humanidad y junto con esto encontrar los medios para el compromiso entre clases. La democracia se desarroll en el mejor modo posible en las naciones pequeas, como Suiza y Noruega.

La democracia colonial es, finalmente, la forma particular de la democracia burguesa en pases de ultramar, en que la inmigracin blanca encuentra para su colonizacin gigantescos espacios completamente libres o slo escasamente habitados. El compromiso de clase se vuelve aqu posible a causa del territorio libre. Los Estados Unidos hasta 1890 aproximadamente y Canad hasta la primera guerra mundial nos proporcionan ejemplos de democracia colonial.

La diversidad de los distintos tipos de movimientos democrticos modernos es extraordinariamente grande. Pertenecen a la historia de la democracia moderna los bolcheviques de Lenin y los republicanos progresistas de Th. Roosevelt y el movimiento para la reforma aduanal de Chamberlain. Los movimientos democrticos Gobiernan en los cantones serranos suizos, en los poblados de pescadores de la costa de noruega y en los distritos industriales de Lancanshire. Esto permite ver la poca utilidad que tiene dar una formulacin uniforme y universal de la democracia. Slo la investigacin individual precisa del tipo particular de democracia en cuestin puede facilitar la comprensin histrica y poltica de la misma.

Un estado democrtico es, por consiguiente, una colectividad en la que una de las formas mencionadas de democracia burguesa moderna detenta el poder. Si se quiere evaluar correctamente la realidad social de un estado, no basta observar la constitucin escrita o tradicional vigente, sino es preciso observar cmo funcionan realmente las instituciones del estado, cmo se relacionan entre s las distintas clases y quin detenta verdaderamente el poder del estado en un momento dado. Aristteles describi la forma clsica de semejante investigacin del estado. No se content nunca con explicar simplemente que un estado es oligarqua o democracia, monarqua o repblica, sino indag de la manera ms precisa posible en cada uno de los casos, las condiciones sociales reales y comprob quin tena realmente el poder.

El estado feudal medieval era unvoco en cuanta tipologa. Del mismo modo, un estado socialista debera ser una forma unvoca. Los estados democrticos modernos, en cambio, tienen en comn con las otras formas del estado burgus el hecho importantsimo de la propiedad privada. No es pues de ninguna manera sencilla establecer en los estados que coinciden en este principio econmico fundamental dnde termina la democracia y dnde empieza la oligarqua. El desarrollo social moderno produjo conexiones y fenmenos de compromiso tan complicados, que no siempre es fcil emitir un juicio. Las fuerzas sociales cambian incesantemente, aun cuando los incisos de la constitucin sigan siendo los mismos. La constitucin de los Estados Unidos es igual, salvo pocos cambios, a la poca de Washington, pero qu nmero tan grande de cambios se ha producido en la sociedad americana y por lo mismo en la constitucin real americana desde entonces!

Los estados en que domina la democracia social se pueden examinar de una manera relativamente fcil. La guillotina de Robespierre y las medidas econmicas de Jefferson contra el capital financiero son bastantes unvocas. Es mucho ms difcil el problema de los otros tres tipos de democracia burguesa, que se basan todos o por lo menos intentan basarse- en el compromiso entre capital y trabajo, entre ricos y pobres.

Qu cosa tienen en comn estos tres tipos entre s, y con la democracia social? Una definicin que se apoye slo en los datos empricos del desarrollo histrico podra ser ms o menos la siguiente: tambin en el estado burgus democrtico la propiedad privada capitalistas, sin embargo, establecen un compromiso poltico con los obreros y la libre voluntad de las dos partes y la concepcin de la necesidad econmica sostienen este compromiso. No existe sin embargo ninguna constriccin fsica determinante, fuera de la libre voluntad y del juicio sobre las necesidades econmicas, que obligue a las masas al compromiso, Cuando los estratos superiores ponen en la mesa de las discusiones tambin un prepotente fuerza militar y policiaca, deja de existir el compromiso. Entonces la preponderancia de los estratos superiores es tan fuerte que las masas trabajadoras ya no pueden esperar una participacin equilibrada.

No es ciertamente casual que todos los pases que pudieron desarrollar formas estables de democracia burguesa, como los Estados Unidos, Inglaterra y sus dominios, Suiza y Noruega, tengan puntos en comn. Antes de 1914 y durante el perodo de paz todos tenan nicamente una modesta fuerza militar de paz todos tenan nicamente una modesta fuerza militar permanente y una administracin descentralizada altamente desarrollada. Si se comparan los Estados Unidos con la Francia de la generacin anterior a la guerra, las dos repblicas presentan una mezcla de elementos democrticos y antidemocrticos. Si se piensa en la gestin corrompida de varias ciudades americanas y en lo que suceda durante algunas huelgas en los Estados Unidos, Se compuerta entonces el predominio absoluto de las fuerzas antidemocrticas. No obstante, en ese perodo la situacin de los Estados Unidos era totalmente distinta de la francesa. En una ciudad americana los polticos corruptos podan llegar al poder slo porque la masa de los habitantes era indiferente a los acontecimientos pblicos. Pero tan pronto como la corrupcin y la mala administracin econmica llegaban y a ser exageradas, la mayora de los obreros, de los comerciantes, etc., se sublevaba. Naca un movimiento de reforma: en las siguientes elecciones se expulsaba a los polticos corrompidos y empezaba un nuevo perodo de rigurosa limpieza para librar la ciudad o el estado de la corrupcin. Esto suceda hasta que las energas de la burguesa se adormecan nuevamente y los politiqueros salan adelante. En todo caso, ninguno poda contraponerse, en Norteamrica, a la decidida voluntad de la mayora de los ciudadanos, si stos se unan y atacaban al enemigo. En esto no juega ningn papel el ejrcito federal americano.

En Francia, en cambio, el ejrcito permanente hasta 1914 constituy siempre la gran incgnita en todas las luchas polticas por el poder. Todas las crisis de la Tercera Repblica, desde su comienzo hasta la guerra mundial, estaban ligadas al ejrcito: la crisis de Mac Mahon, la crisis de Boulanger, el asunto Dreyfus, y finalmente tambin la lucha por el pacto de tres aos. Para Francia la conservacin de un fuerte ejrcito permanente era una necesidad frente al vecino alemn, tan poderoso desde el punto de vista militar. Los Estados Unidos, en cambio, estaban en la situacin afortunada de no tener que temer en su continente a ningn enemigo. La situacin distinta de los Estados Unidos y de Francia, desde el punto de vista militar, acarre necesariamente consigo tambin una diversa constitucin de las fuerzas sociales. Adase a esto la diferencia entre el blando federalismo que rige a los Estados Unidos y el duro centralismo tradicional de la mquina estatal francesa. Ciertamente el capitalismo americano anterior a 1914 estaba mucho ms fuertemente concentrado y era mucho ms poderoso que el francs. Pero el gran capitalismo francs, fuera de la economa en sentido estricto, tena aliados de los que careca el gran capital americano. Por esto, a pesar de los mltiples rasgos negativos individuales de la vida pblica americana, la democracia burguesa de los Estados Unidos era mucho ms slida y segura que la francesa.

Se descubre cierta afinidad entre la democracia y el tipo de estado que puede describirse como comunal. En los breves perodos de guerra abierta o de guerra civil tambin un movimiento democrtico tiene necesidad de un fuerte poder centralizado, del mismo tipo que el de 1793, para consolidarse. En cambio en los perodos mas largos como ensea la experiencia histrica- una colectividad democrtica solo se mantiene si los elementos locales de la autoadministracin tienen el predominio. Surgen notorias dificultades prcticas cuando se deben unir el principio democrtico de la autonoma local con las exigencias de un gran estado moderno y el de la organizacin unitaria de la gran economa moderna. El desarrollo del imperio britnico y de los Estados Unidos muestra, sin embargo, que estas dificultades no son insuperables.

Una cuestin muy debatida es la relacin de la democracia con la llamada legalidad. La democracia en cuanto tal es una forma de estado que garantiza ms que ninguna otra un desarrollo pacfico?Es lcito hablar de un mtodo democrtico. Todo estado, cualquiera que sea su constitucin, se presenta como garante de la legalidad. Exige que sus leyes sean respetadas por todos los ciudadanos y persigue como traidor a cualquiera que pretenda modificar las leyes de una manera violenta. Esto es vlido tanto para el estado democrtico como para cualquier otro. Una monarqua absoluta o una oligarqua capitalista pueden conservar por largos perodos una legalidad ordenada en la misma forma que una democracia. La monarqua absoluta de Prusia, por ejemplo, tuvo durante siglo y medio , desde su fundacin hasta la revolucin de 1848, un desarrollo interno absolutamente imperturbado y pacfico dentro del espritu de la legalidad. Las reformas necesarias fueron introducidas por el monarca absoluto bajo la forma de nuevas leyes. Del mismo modo, Inglaterra tuvo un desarrollo legal absolutamente tranquilo, desde 1688 hasta 1867, bajo el poder de la minora capitalista. El estado democrtico no puede, por consiguiente, aducir ninguna pretensin de superioridad en lo referente a la legalidad, sobre las dems formas de estado. Dgase lo mismo de la solucin de cuestiones controvertidas no por medio de la violencia sino con la votacin y la decisin de la mayora. Esto vale tanto para la democracia como para cualquier otro estado que tengo un cuerpo represivo gobernante. Inglaterra, que fue la primera en convertirse en democracia burguesa, estuvo regida en tiempos de paz por deliberaciones mayoritarias de las cmaras altas y baja. Del mismo modo, Suiza goz de un desarrollo pacfico durante cuatrocientos aos gracias a las decisiones de voto de una asamblea de los rdenes feudales, que despus se transform orgnicamente en un parlamento moderno. Los opositores de una forma de estado existente tienden siempre a poner en duda su legalidad. Cuando el estado es atacado con violencia debe defenderse tambin con violencia. Esto vale tanto para el estado democrtico como para cualquier otro, y desde este punto de vista no existe una peculiaridad de la democracia.

El movimiento democrtico, exactamente como cualquier otra tendencia poltica, utiliza los medios ms variados para realizar sus fines. La historia de la democracia francesa desde 1789 hasta 1871 est escrita literalmente con sangre. Los demcratas de Norteamrica llevaron a cabo la guerra civil mas grande de todos los tiempos para consolidar su forma de estado. Los demcratas de Suiza se impusieron antes de 1847 con el uso de la fuerza sin miramientos tanto en los cantones como en la federacin. La democracia de Noruega debe su existencia a la revolucin de 1905, que puedo llevarse a cabo sin derramamiento de sangre, pero que no obstante represent una ruptura radical y unilateral de la legalidad constitucional. En Gran Bretaa finalmente los protestantes del Ulster permanecieron de 1912 a 1914 firmemente decididos a rechazar una decisin parlamentaria mayoritaria, que les pareca inaceptable, y se prepararon para rechazar con las armas las consecuencias de una ley britnica sobre la autonoma de Irlanda. Los obreros, agricultores y comerciantes de Ulster, que se reunieron bajo la direccin de Carson, estaban orgullosos de las tradiciones democrticas britnicas, sin embargo estaban convencidos de que no haba otra salida que la violencia armada y la mitad de la poblacin inglesa simpatiz con ellos. La historia ensea que la democracia ha utilizado, de acuerdo con las circunstancias de un determinado pas o de un determinado perodo mtodos violentos o no violentos, exactamente como cualquier otro movimiento poltico. El error de que la democracia sea la encarnacin de la no violencia surgi en tiempos mas recientes porque se confundi la democracia en general con un tipo particular de democracia, o sea con la democracia liberal del ltimo siglo.

Para un observador histrico es imposible hablar de la ruina de la democracia en s, en nuestros tiempos, por que no existe una democracia en s. Slo se derrumb una forma particular de democracia, dbil desde el principio, que en este libro se describi como democracia liberal. Para evitar cualquier equivocacin, hay que sealar una vez ms que con esto no se entiende el pensamiento liberal en su esquema general de valores. En cuanto tal si se prescinde de cualquier poltica particular de partido- expresa el derecho del individuo a su libre desarrollo, y pertenece al patrimonio ms precios de la civilizacin humana.

Pero en cierto modo se trata de una forma absolutamente determinada y limitada de democracia burguesa que esperaba , junto con la paz, la libre competencia , la libertad de comercio y la legalidad parlamentara para resolver todos los conflictos de la poca. Esta forma particular de democracia ha llegado definitivamente a su fin. Como lo seala, sin embargo, la historia, a partir de la derrota de una tendencia democrtica renacen siempre otras formas de autogobierno de las masas. No existe ningn motivo para que esto no suceda en el futuro. La masa trabajadora, o la gran mayora de la humanidad, deber darse cuenta gradualmente, en todos los pases, de que su autogobern es la condicin previa necesaria para alcanzar un digno nivel de existencia. Se puede comparar en la actualidad la situacin de las masas trabajadoras de las ciudades y del campo, por ejemplo de Suiza y de Australia, con la condicin de las masas de Italia y de Polonia para comprender el valor de la democracia.

La investigacin histrica ensea, finalmente, que ninguna de las colectividades democrticas que existan antes de 1914 ha desaparecido en la crisis actual. Y muestra una gran fuerza de resistencia ah donde la autodeterminacin democrtica no ha sido decretada mecnicamente por la proclamacin de la repblica o por el sufragio universal, sino ha surgido histricamente de la vida del pueblo trabajador. En nuestra poca una democracia que sea verdaderamente tal, no ha cado hasta ahora en la ruina.

[1] Publicada en 1926 por Revista de Occidente. Tambin se lo puede encontrar digitalizado en Espai Marx.

[2] Recientemente traducido al castellano por la editorial espaola El viejo topo, con un excelente prologo de Joaquin Miras. El prlogo tambin se lo puede encontrar en Espai Marx

http://www.moviments.net/espaimarx/index.php?lang=cat&query=019d385eb67632a7e958e23f24bd07d7&view=section

[3] Nmero 70 de la coleccin de Pasado y Presente, editado en 1981 y traducido por Jos Aric. Acompaa una introduccin de Ernesto Ragionieri

[4] Publicado por ed. Martinez Roca como: Fascismo y Capitalismo, Autores Varios, compilacin de Wolfang Abendrtoth. En el ao 1976

[5] Conocemos tres ediciones distintas. La primera de ed. Claridad en el ao 1966, traducido por Emmanuel Suda. Pasado y Presente vuelve a presentarlo, en una edicin ampliada(n86), en el ao 1981, con traduccin de Alfonso Garca Ruiz y una introduccin de Gian Enrico Rusconi. Ser editado prximamente por ed. El Viejo Topo con una completa introduccin de Antoni Domnech.

http://reflexionesdelpaseante.blogspot.com/2009/04/arthur-rosenberg-sobre-la-democracia.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter