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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2009

Michael Moore y el caso de la General Motors: Se avecina el fin del capitalismo?

Pedro Prieto y Manuel Talens
Rebelin y Tlaxcala


El arma de la crtica no puede reemplazar a la crtica de las armas,
pero se hace revolucionaria cuando se apodera de las masas.

Karl Marx, Introduccin a la Crtica de la Filosofa Hegeliana del Derecho Estatal

Introduccin: El hombre que opina demasiado

El pasado mes de octubre de 2008, tras la victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de su pas, Michael Moore public una carta sonrojante para pregonar su felicidad. Uno de nosotros la tradujo, pero le aadi un eplogo con el objetivo de marcar distancias. En aquel eplogo se lea lo siguiente: Michael Moore es un autor muy querido en estas pginas. Bsteme decir que sus diatribas contra las canalladas de todo tipo que comete su pas alcanzan aqu cifras espectaculares de lectura. A m, personalmente, me parece un personaje simptico, ingenioso, buen cineasta comprometido y mediano escritor, pero siempre me deja con la sensacin de no llegar al fondo en sus anlisis polticos, pues por muy a contracorriente que parezca su obra y por muy a la izquierda que se lo site en la farndula usamericana, creo que fuera del mbito imperial no pasara de ser un lcido socialdemcrata.

Aquella descripcin nos sigue gustando. Adems, sus pelculas son refrescantes y divertidas y tienen la ventaja de fustigar situaciones que en su pas son moneda corriente, mientras que en el resto del mundo producen vergenza. Sobre todo porque no es normal que en el vergel de la democracia, de la libertad, del nosotros el pueblo y dems vaguedades, a uno puedan fcilmente descerrajarle un tiro en un mal da, y todo a causa de esa cuarta enmienda que permite comprar un pistoln a quien le apetezca (a muchos all les apetece); o negarle a una anciana atencin mdica en un hospital por el hecho de ser pobre. A Michael Moore no le gustan esas cosas. Por eso las condena con imgenes. Tampoco le gust nunca el tramposo de George Bush y no dud en ridiculizarlo en una pelcula. Ms tarde, para sacarle de nuevo los colores, organiz una caravana de ayuda a Nueva Orleans cuando el Katrina. Es un buen tipo.

Pero escribe demasiado y a veces habla por hablar, como cuando en su libro Qu han hecho con mi pas, to? [Dude, Wheres My Country, 2005] se le ocurri designar a la presentadora de televisin Oprah Winfrey como candidata ideal para llevar al pas a la tierra prometida desde el Despacho Oval. No estamos bromeando, vayan y lean. Eso es lo que tiene opinar de cualquier cosa: las carencias terminan por salir a la luz, porque no es posible saber de todo. Pero a Michael se le perdonan, es como el pariente gordinfln que uno tiene en la familia y que a veces se pasa de gracioso. Los sitios web de izquierda alternativa se lo rifan.

Hace unos das volvi a opinar de lo que no sabe. En Rebelin, cuando lemos el original ingls, Goodbye, GM, hubo apuestas sobre cunto tiempo pasara antes de que en algn lugar apareciese en espaol. Gan la apuesta que vaticin 48 horas, pues eso es lo que tard La Jornada en traducirlo: Adis, General Motors.

Con todos los respetos, nosotros dos creemos que el bueno de Michael se equivoca en las fabulaciones que all cuenta y eso es lo que trataremos de explicar a partir de este punto y aparte


El Imperio en el corazn

Moore inicia bien su relato. El certificado de defuncin de la General Motors le sirve para hacer un recorrido por los cien aos de historia de este emblema del capitalismo. Y no oculta su alegra por el acontecimiento: me siento rebosante de me atrevo a decir jbilo. Es normal, ninguna persona bien nacida debera morir sin asistir al batacazo de al menos un enemigo del pueblo. Aade luego otros tres prrafos introductorios y, a partir de ah, entra en faena. Pero esta vez ya no se trata de tirar cohetes por la llegada de Obama, sino de darle consejos de poltica econmica: solicito que se preste honrada y sincera consideracin a las sugerencias siguientes.

Y comienza recordando el pasado, cuando en 1942 el presidente Roosevelt transform la industria automovilstica en armamentista y la General Motors se puso a construir aviones, tanques y ametralladoras. Y entonces a Michael se le escapan un par de afirmaciones que invitan a reflexionar: Todo el mundo particip. Los fascistas fueron derrotados. Vaya, vaya, nuestro hombre no se sale ni un milmetro de la lnea oficial, segn la cual aquella guerra fue contra el fascismo, no un juego a cuatro bandas de poderes imperiales, cada uno de ellos con sus propios intereses bien calculados. Cualquiera dira que se ha credo el sofisma de que su pas entr en la contienda para salvar la democracia. Como si el autntico enemigo de Roosevelt hubiera sido Hitler, no Stalin. La verdad es que a Usamrica le sali tan bien la jugada que luego pudo escribir la historia a su medida y Michael ni siquiera la pone en duda. Pero, en fin, pelillos a la mar, no es este detalle el que nos interesa aqu, por mucho que demuestre que el corazn de todo inconformista usamericano guarda siempre un rinconcito donde el Imperio dormita agazapado.

Michael Moore, que trabaj en la industria del automvil antes de hacer cine, se muestra inquieto por el futuro de las gentes de su pueblo, Flint, situado en el epicentro del otrora poderossimo sector de la industria automotriz, hoy casi convertido en aldea fantasma. Y empieza a enumerar su lista de consejos al presidente Obama: No pongan otros 30 mil millones de dlares en las arcas de GM para fabricar automviles. Usen ese dinero para mantener empleada a la actual fuerza de trabajo y a la mayora de los que han sido despedidos para que pueda construir los nuevos modos de transporte del siglo XXI. Que el trabajo de conversin empiece ahora mismo.


La nica forma de salvar a General Motors es dndole muerte - Foto Ap

 

Una crisis econmica?

Aqu arranca la primera distorsin. Michael Moore se resigna a que su gobierno haya tirado al retrete una cantidad ingente de dinero. Pero le parece inaceptable que Washington repita el mismo farol en esta jugada de pquer industrial y la General Motors siga fabricando ms de lo mismo: automviles con motor de combustin. Cabra entonces preguntarse l no lo hace, pero nosotros s: De dnde carajo provienen esos 30 mil millones de dlares? Acaso existen? Es evidente que cuando alguien controla la mquina de imprimir papel con curso legal, la existencia de ese dinero es un hecho, ya se trate de billetes verdes, de bonos del Tesoro, de pagars o del aval del Estado. As que reformularemos la pregunta: Acaso esos 30 mil millones de dlares representan alguna riqueza tangible? La respuesta es que no, son puro humo.

Segn clculos recientes, la suma de las deudas federal, estatal, municipal, corporativa y privada de ese pas asciende a ms de 48 billones de dlares, es decir, a cuarenta y ocho mil millones de millones (s, con 12 ceros despus del 48). Por pura curiosidad, dado que al comn de los mortales le resulta difcil imaginar cunta guita es eso, aadiremos que, depositados como un multikilomtrico fajo de billetes de 1000 dlares a lo largo del espacio en lnea recta, los 48 billones alcanzaran para cubrir la distancia entre Nueva York y Los ngeles y an sera posible seguirles el rastro por sunny California hasta Tijuana. sa es la deuda de Usamrica, la que por contrato tiene que pagar con intereses. Cada persona de ese pas mujer, varn, nio o anciano nace y vive con una deuda de 183.000 dlares a las espaldas.


Un fajo de billetes de 1.000 dlares con 48 billones llegara desde Nueva York hasta Tijuana, pasando por Los ngeles
(Transfotografa de Abb Nozal)

Y cual es el valor domstico neto, es decir, lo que realmente vale el pas? Segn la Reserva Federal, en 2008 el valor domstico neto ascenda a 51.200 billones de dlares, lo cual, a simple vista, no parece que est mal. El problema siempre hay un problema es que esas cifras estn trucadas por obra y gracia de la ingeniera estadstica, como bien demuestra Chris Martenson en su Crash Course, ya que incluyen activos inmobiliarios ampliamente sobrevalorados y que hoy no valen nada, fondos de pensiones que el viento se llev, acciones burstiles fluctuantes y hasta la lavadora, el coche viejo o el horno de microondas que uno tiene en su casa. Tras largas dcadas de trampas estadsticas continuadas, Washington ha logrado que sea imposible calcular el valor domstico neto real del pas.

Pero la diferencia entre el haber y el debe es tan pantagrulica que es posible afirmar, sin temor a equivocarse, que Usamrica, al menos tcnicamente, est en la ruina ms miserable y si hasta ahora ha sobrevivido fue gracias a los ms de 2.000 millones de dlares diarios que entraban desde el extranjero en la economa nacional a cambio de bonos del Tesoro y a la constante emisin de montaas de dlares que, sin respaldo alguno, salen calentitas del horno de la Reserva Federal.

Pero qu suceder ahora que prcticamente todas las economas del planeta tambin estn arruinadas? A quin le sobrarn unos billetes para invertir en el Imperio? Los rescates multimillonarios de Obama y los de Europa tambin, sobre todo ahora que el Banco Central Europeo ha empezado a darle a la maquinita mgica de los billetes para disimular el caos econmico de la Unin Europea no son ms que una manera de ganar tiempo antes de la quiebra. Lo mismo da que Washington nacionalice la General Motors por 30 mil que por 60 mil millones, porque est comprando un cadver caliente y lo paga con papel de Monopoly. Nadie gana ni pierde nada en la transaccin.


Wall Street
, de Abb Nozal, 1999 (leo sobre lienzo)

Pero sigamos con Michael Moore y sus consejos, pues lo ms interesante est an por analizar. Anuncien que en los prximos cinco aos tendremos trenes balas cruzando el pas, suplica. Y contina: Emprendan un programa para poner lneas de tren ligero masivo en todas nuestras ciudades grandes y medianas. Construyan esos trenes en las fbricas de GM. [] Para los habitantes de zonas rurales que no sean atendidos por los trenes, que las plantas de GM produzcan autobuses limpios y eficientes en el uso de energa. [] Por el momento, que algunas fbricas construyan vehculos hbridos o elctricos (y bateras).

 

La economa de la energa

Curva de Hubbert (pico del petrleo)A simple vista, la idea parece socialmente certera e invita a aplaudir, pues el hecho de que alguien abogue sin rodeos por el transporte en comn en el pas que invent el coche privado podra ser incluso revolucionario. Pero a Michael lo pierde su fe ciega en la virtud capitalista del crecimiento exponencial y se ha olvidado de echar cuentas. No slo hoy es ya imposible repetir un nuevo New Deal rooseveltiano a causa la situacin catastrfica de la economa mundial (Roosevelt, al menos, confisc todo el oro del pas para poner a la gente a trabajar; hoy no hay oro que valga, slo papel), sino que al capitalismo le ha salido un achaque donde menos lo esperaba, en el corazn Disculpen!, queramos decir en el motor: le est fallando el petrleo que hasta ahora le serva de bendita sangre oxigenada para crecer sin descanso. Porque lo que a Michael Moore no se le ha ocurrido hacer, incluso si est enterado de que algo falla en ese asunto (Y conforme los das finales del petrleo se acercan, preprense para ver a algunas personas muy desesperadas, dispuestas a matar o morir por un litro de gasolina), es sentarse a estudiar el pico del petrleo, el momento geolgico natural en que todo pozo petrolfero alcanza inexorablemente el mximo de su produccin. Tras dicho pico (situado entre ahora mismo y dentro de unos pocos aos, aunque desde el punto de vista histrico eso es irrelevante), la curva estadstica adopta una forma de campana y empieza a decrecer hasta que el rendimiento del pozo cae a cero. No hay camino de retorno. Pero esas tres palabras sencillas pico del petrleo son algo ms: la pcara venganza pstuma que el destino est a punto de ofrecerle en bandeja a Karl Marx, la insuficiencia cardaca del capitalismo.


Os lo dije...
(Transfotografa de Abb Nozal)

Y por qu sucede eso? La Tierra, ya lo saben los lectores, es esfrica, lo cual quiere decir que los recursos que contiene en el subsuelo son finitos. El petrleo recurso energtico por antonomasia tambin lo es: el que an queda en el vientre de la Tierra es todo el petrleo con el que podemos contar y, cuando se termine, ser para siempre. Por el momento, retengan esta frase, que enlaza retricamente con lo dicho en el prrafo anterior: La energa es la sangre que da vida a cualquier economa. Es de Chris Martenson; s, el autor del Crash Course ya citado, al que regresaremos.

Explicaremos ahora el falso equvoco cardiovascular que acabamos de utilizar. La alusin a una insuficiencia cardaca no ha sido casual. Hace unos meses, en un intercambio de correos electrnicos con un amigo latinoamericano a propsito de la crisis econmica actual, uno de nosotros (MT) utiliz un smil de la ciencia mdica para tratar de explicar el sorprendente mutismo de los economistas televisivos ante el autntico problema de la crisis, que no es de dinero, sino de energa o, mejor an, de escasez de energa. Lo siguiente es una copia textual de aquel largo mensaje:

No acabo de entender cmo esos economistas y expertos de todo pelaje siguen diciendo que el problema de nuestro tiempo es econmico, no de recursos. A lo ms que llegan en ese terreno es a poner el dedo no en la llaga de su escasez, sino en la del exceso de residuos y de cmo eliminarlos.

Si bien es cierto que el exceso de residuos es abrumador, yo no creo que la escasez de recursos haya dejado de ser lo fundamental. Es ms, creo que es lo fundamental y lo que destruir el sistema en que vivimos, y me estoy refiriendo a ese recurso bsico sin el cual nada es posible, el petrleo. La energa que se obtiene de l es la base material de la reproduccin del sistema capitalista y su escasez permite entender que las manifestaciones financieras de la crisis deberan ubicarse en ese contexto, si es que de verdad deseamos desenmascarar las limitaciones de la respuesta crediticia elegida por los Estados al servicio del capital, as como la futilidad de esas inyecciones de dinero intangible.

El esquema es inviable, como tambin lo ser muy pronto la financiacin del dominio imperial con ingresos diarios en sus arcas de miles de millones de dlares procedentes del resto del mundo. No hay capacidad econmica en este planeta para colmar la gigantesca brecha de la deuda yanqui. Ni siquiera la suma de los excedentes que pudieran ofrecer, suponiendo que quisieran hacerlo, chinos, indios, japoneses y rusos, adems de algunos asiticos emergentes y las petrocracias de Oriente Prximo, podra financiar un nuevo organismo para la economa del Imperio. Esa economa sufre una grave enfermedad terminal y ya slo dispone de la fuerza bruta. Su cacareado potencial tecnolgico y de innovacin tambin depende de la disponibilidad de hidrocarburos fsiles. Una prueba intuitiva de que el capitalismo no puede funcionar sin petrleo es la feroz disputa por los recursos que llevan a cabo las potencias a lo largo y ancho del planeta, que Michael T. Klare expone con abundante informacin en Planeta sediento recursos menguantes. Los costos en vidas humanas, en terror y en destruccin medioambiental de esa disputa invitan a concluir que la socialdemocracia, el nico residuo de una izquierda edulcorada que todava ostenta el poder en algunos pases, es incapaz de entender el momento histrico que vivimos.

El pico del petrleo (y luego el del gas) estn a la vuelta de la esquina. chale un vistazo a lo que dice la ASPO. Todo, la agricultura, la industria, la automocin, el transporte, las comunicaciones, todo, todo, todo de este mundo que hemos creado en los ltimos 150 aos, incluso algo tan minsculo como este mensaje que ahora mismo te estoy escribiendo, se basa al 80% en la energa fsil y, sin ella, se derrumbar. El capitalismo, estoy convencido, no morir por ninguna revolucin, sino de inanicin energtica.

Otro experto de lenguaje hueco dijo ayer en la tele, con tono paternalista, que incluso si la Tierra tiene recursos suficientes para todos, ms de la mitad de sus habitantes carecen de los mnimos para sobrevivir. Pero del petrleo, ni po. Supongo que cuando hablaba de recursos se refera a los ms bsicos, como la alimentacin, que hoy estn producidos al 90% por energa fsil, la cual ha permitido la superpoblacin del planeta. Lo que no explic es que esos alimentos estn artificialmente hinchados. Somos el homo petroleus y dejaremos de serlo, con una mortandad por hambruna que ya est calculada en la ecuacin, cuando el petrleo se agote. No olvidemos que los dems recursos, como los procedentes de la minera, tambin necesitan energa para ir a buscarlos bajo tierra, de manera que, aunque sigan existiendo, no se podrn extraer en las cantidades de crecimiento infinito que exige el capitalismo. No entiendo cmo a ningn periodista se le ocurre arrinconar a esos expertos econmicos, que siguen viviendo en su atalaya de frmulas matemticas y explicaciones que no entiende nadie, con preguntas sobre la energa, pues sin ese factor todo el resto el discurso econmico se convierte en el cuento de la lechera.

Cualquiera dira que para ellos la economa es una ciencia autista que ejerce su efecto sin feedback energtico alguno y no se les ocurre analizarla como componente de un biosistema en el que todas las partes interactan. Es como si estudisemos la hemodinmica del corazn sin tener en cuenta que lo primero que necesita el paciente es comer, pues si no come se morir de hambre y, una vez muerto, a ver quin es el guapo que pone en marcha de nuevo su corazn para seguir estudiando hemodinmica. El corazn del capitalismo es su motor y funciona con energa, que es su alimento; el petrleo es como la sangre oxigenada que permite latir sin descanso, sstole, distole, sstole, distole, sstole, distole... Esto que te digo, la integracin de la economa en un biosistema, es lo que hacen autores como, por ejemplo, Charles A.S. Hall, David Pimentel, Mario Giampietro o Ugo Bardi y sus conclusiones son muy distintas de las de esos economistas que salen en la tele.

Estos seis prrafos resumen de manera satisfactoria la argumentacin que utilizaremos en un instante para deconstruir los sueos utpicos de Michael Moore. Entretanto, invitamos a los lectores a que se informen como es debido sobre el pico o cenit del petrleo en sitios web como Crisis Energtica, The Oil Drum o ASPO. Asimismo, uno de nosotros est completando estos das la traduccin del Crash Course de Chris Martenson, un curso econmico-energtico de 22 captulos en vdeo, que en breve publicaremos en espaol en estas pginas. Pero a continuacin, antes de iniciar el anlisis de las opiniones de Moore, veamos en pocas palabras qu es y cmo funciona el capitalismo.

 

Brevsima definicin del capitalismo para los no iniciados

El capitalismo es el sistema de dominacin de quienes detentan la propiedad del capital y de los medios de produccin mientras que otros, asalariados, trabajan produciendo para ellos. Ese esfuerzo, ese trabajo ajeno, se convierte en una mercanca ms dentro del sistema. Ms que una forma especfica de producir y distribuir mercanca, el capitalismo es un modo de produccin en el que la organizacin del sistema econmico y social garantiza la extraccin de plusvala y permite la acumulacin continua y creciente de capital. Ese crecimiento es exponencial, ya que a mayor capital mayores beneficios, los cuales se van aadiendo al capital inicial. La plusvala, concepto original de Karl Marx, es el valor que el trabajo no retribuido del obrero asalariado crea por encima del valor de su fuerza de trabajo, del cual se apropia gratuitamente el capitalista para hacerlo fructificar. La plusvala expresa la esencia y la particularidad de la forma capitalista de explotacin.

 

Las quimeras irrealizables de Michael Moore

Los trenes bala que menciona Moore en su artculo en Espaa se llama AVE (Alta Velocidad Espaola) y en Francia TGV (Train Grande Vitesse) no son ninguna solucin de cara al futuro, sino ms bien un despropsito. Considerado por pasajero o kilo y kilmetro recorrido, el tren bala es algo ms econmico en consumo de energa que el avin, pero no deja de pertenecer a un sistema econmico, el capitalista, de muy alta movilidad y muy baja eficiencia energtica. Se lamenta Moore de que Japn tenga muchos y ellos ninguno. Al parecer, nuestro cineasta quiere que su pas llegue a ser Japn, esto es, que imite a los antiguos imitadores del capitalismo, que compita con ellos. Y se deslumbra con sus enormes velocidades y puntualidad, que son la quintaesencia de un sistema econmico que no sabe a dnde va, pero quiere ir rpido y llegar a la hora sealada. En Espaa, con un gobierno socialdemcrata que saca pecho por haber construido ms kilmetros de lneas de alta velocidad que el de ningn otro pas en los ltimos aos, se puede observar el uso que le damos a estos sistemas de transporte ultrarrpido: escassima capacidad de carga y pasajeros de alto nivel econmico, que se desplazan de Madrid a Sevilla o a Barcelona con maletn de ejecutivo y ordenador porttil, mientras millones de toneladas de mercancas vitales tienen que viajar por carretera en camiones privados porque el capitalismo necesita autopistas y coches, muchos coches, para seguir funcionando.

Si consideramos que en diez o quince aos el petrleo habr entrado en crisis y, por falta de oro negro, el capitalismo habr cesado de crecer, con el corolario de menos produccin, menos trabajo, ms desempleo y, probablemente, hambrunas por escasez alimentaria (un inciso: los cubanos saben mucho de esto, porque en el Perodo Especial tuvieron que reinventarse la agricultura en cuestin de meses cuando la URSS desapareci y dej de enviarles petrleo) si consideramos todo eso, para qu serviran esos trenes bala que quiere Moore y ese hipottico viaje relmpago de Nueva York a Los ngeles en 17 horas? Tendra sentido una alta velocidad ferroviaria, cuyo nico objetivo es contribuir al crecimiento vertiginoso de la plusvala, en un sistema obligado a decrecer a causa de la escasez energtica?

Segundo inciso: en el prrafo anterior hemos dicho que en diez o quince aos el petrleo habr entrado en crisis. Pues bien, en la edicin de 2009 del Statistical Review of World Energy, traducido al espaol en el sitio web Crisis Energtica, British Petroleum seala que las reservas de petrleo han disminuido respecto al ao anterior por primera vez en una dcada. La cada, de tan solo un 0,2% deja en 1,258 billones de barriles de petrleo el volumen de reservas probadas [] Asimismo, el mayor consumidor del planeta, los EEUU, consumi en 2008 un 6,4 % menos. [] En su conjunto, el mundo consumi 84.455.000 barriles de petrleo diarios durante 2008, slo un 0,6% menos que en 2007. Es una cantidad relativamente pequea (una media de 423.000 barriles diarios durante 2008), pero datos ms recientes de la Agencia Internacional de la Energa estableceran proyecciones de demanda para 2009 de unos 83,2 millones de barriles diarios. [las cursivas son nuestras] Leamos entre lneas: en 2008 se consumieron en el mundo 84.455.000 de barriles, un 0,6 % menos que en 2007, y las proyecciones son que este ao de 2009 se consumirn 83.200.000, es decir otro 1,49% menos, en total una disminucin del 2,09 % en dos aos del consumo de petrleo. Ser que ha empezado ya el pico del petrleo? Sigamos.

Y qu decir de los vehculos limpios y eficientes en el uso de la energa y de los coches hbridos y elctricos? Se ve que Moore no ha profundizado en el asunto. Los coches hbridos? Lean este artculo y vern. Al parecer nadie le dijo, y Moore no lo estudi, que esos coches son energticamente inviables si se pretende utilizarlos para mantener en funcionamiento este sistema econmico al mismo ritmo que durante la era del petrleo pero sin petrleo.

El 75% de la energa que utiliza Usamrica es de origen fsil: segn el Statistical Review of World Energy Full Report 2009, en 2008 consumi un total de 19.419.000 millones de barriles al da. De esos casi veinte millones, el 70 % se quema en todo tipo de transportes. Y si el petrleo sirve sobre todo para el transporte es a causa de su versatilidad y su poder energtico. Ninguna otra energa es capaz de dar tanto con tan poca cantidad. Sin petrleo, se habr terminado el transporte tal y como lo hemos conocido: la velocidad, las largas distancias sin repostar durante muchos centenares de kilmetros. Incluso desaparecern los coches con motor de combustin (lo cual crear un problema adicional de qu hacer con tanta chatarra).

Acaso ha calculado Michael Moore cmo va a ser posible reemplazar el poder energtico de esos 19 millones de barriles de petrleo cuando ste desaparezca? Con qu cree que lo har, con el 25% de energas secundarias? Repasemos, pues, ese 25%. A comenzar por la energa nuclear. Dice Chris Martenson que 15 millones de barriles diarios equivalen en poder energtico a 750 centrales nucleares, lo cual es siete veces ms de las que ya hay en ese pas y casi el doble del nmero total de las que existen en el mundo. Sin duda 750 son muchas centrales nucleares, pero lo peor es que su energa no sirve para el transporte, que es la condicin sine qua non del capitalismo mundializado, sino para la electricidad. Por otra parte, Carlos de Castro, profesor de Fsica Aplicada y de Ecologa y Desarrollo, de la Universidad de Valladolid (citado en un artculo por uno de nosotros, PP), ha calculado que el equivalente energtico que se necesitara para cubrir el hueco dejado por la cada del flujo de petrleo mundial en la dcada ms conflictiva (2010-2020) obligara a la construccin de unas 4.000 centrales nucleares. Son, desde luego, muchas centrales, pero sigamos.

Y las clulas fotovoltaicas, los molinos elicos, el carbn? Ninguna de esas fuentes energticas es adaptable al transporte, la actividad econmica bsica del sistema capitalista. Esos tipos de energa s servirn, desde luego, para un coche elctrico en el que ir de excursin sin prisas al pueblo cercano. Pero nada de aviones, nada de trenes bala, nada de atravesar el continente en 17 horas. Nada de nada.

Y un ltimo detalle, destinado a aquellos que apuestan o piden abrir debates sobre la energa nuclear: tambin sta se acerca a su propio pico. Al uranio, por ejemplo, le queda un mximo de 40 aos de produccin pero con las centrales actuales; si se construyen ms, el pico llegar mucho antes. En siglo y medio hemos esquilmado de tal manera la naturaleza que ahora no nos queda ms remedio que afrontar las consecuencias.


Aos hasta el agotamiento del uranio a las tasas actuales de extraccin (30-40 aos)

 

Conclusin: Se avecina el fin del capitalismo?

Con fin de la era del petrleo el mundo se ver obligado a decrecer, volver a ser un lugar familiar, con distancias como las de antao, mucho ms pobre pero ms humano. Porque la fiesta se acab: es as como el profesor Richard Heinberg titula su muy recomendable libro dedicado a este asunto (The Partys Over).

El capitalismo, cuya razn de ser es el crecimiento exponencial, sin lmites, ha logrado sus gestas gracias al petrleo, pero sin l no podr seguir existiendo, al menos en sus aspectos ms demonacos y planetarios, de sobra conocidos, que le exigen explotacin masiva de los pueblos, guerras y destruccin medioambiental. Y todos esos cambios reductores van a suceder durante los prximos diez o quince aos a causa del pico del petrleo. No habr salida de esta crisis, por mucho que nuestros ministros de economa se empeen en lanzar mensajes tranquilizadores para ganar tiempo. En nombre de la sociedad civilizada que supuestamente somos, ms valdra que nos preparsemos a decrecer en orden y concierto. Pero el ejemplo de nuestros polticos profesionales no ofrece mucha esperanza: prefieren negarse a ver los gritos de alarma de la Tierra, ignorar las advertencias de los gelogos, pretender contra toda lgica racional que la crisis es slo un tropiezo pasajero y proseguir su loca huida hacia adelante.

Ser que los poderes vasallos la Unin Europea entre ellos estn dando manotazos de asfixia? Quiz, pero no nos parece que las potencias capitalistas estn a la defensiva, por mucha angustia que les genere la debilitacin de la simiente que les procura su bienestar, el petrleo. Ser esto que vivimos el principio del fin del capitalismo? Si anuncisemos su muerte en un contexto analtico como ste, basado en la organicidad del sistema, estaramos quiz sucumbiendo a una reformulacin de la teora del derrumbe, que condujo a la izquierda revolucionaria de principios del siglo XX a cometer serios errores de tctica y estrategia. Frente a dicha teora, segn la cual el desenvolvimiento del capitalismo, llevado hasta los lmites tericos de su desarrollo, desemboca necesariamente en su derrumbe econmico automtico, nos asaltan incluso ms incertidumbres que certezas.

El capitalismo est herido de muerte. Sin duda no es eterno, pero tambin existi antes del petrleo. La nica diferencia es que hoy, por primera vez en la historia, se va a topar contra un muro insalvable: no existe patrn energtico fuera de los hidrocarburos fsiles que le permita funcionar como lo viene haciendo bajo el dominio anglosajn. Su derrumbe, si es que llega, no sera ya por la tendencia descendente de la tasa de beneficios ni por las contradicciones que lo empujan a socavar su capacidad para extraer plusvala, sino porque su propia dinmica depredadora destruye la savia energtica que le da sustento. Volvamos al smil de la hemodinmica cardiovascular: al capitalismo dejar de latirle el corazn por pura caquexia, en principio ni siquiera ser necesario ayudarlo un poquito con la lucha revolucionaria. Pero tampoco deseamos ser aqu la imagen especular de la candidez que muestra Michael Moore: lo ms probable es que, llegado el momento, el Imperio muera matando. Ojal no suceda.

Michael Moore no sabe de lo que habla cuando propone continuar el mismo modelo econmico de siempre, pero ahora basado en unas energas alternativas que son incapaces de mantener el ritmo de trasporte del capitalismo, su alcance y su velocidad, pues se trata de sistemas no renovables que capturan parte de la energa de fuentes renovables el viento, el sol, la biomasa; las cuales, adems, se distribuyen de forma muy natural, es decir, dispersa, tranquila, apacible, humana no como esa otra energa concentrada y enloquecida que requiere el capitalismo (la plasmacin material de ese feroz enloquecimiento energtico es el avin de combate; tambin el blido de carreras de Frmula 1).

Reiteramos lo dicho al principio, Moore es un buen tipo y carece de maldad. Pero su ingenuo discurso es peligroso por el mero hecho de ser irrealizable. Por qu hemos tratado de deconstruir aqu el contenido de su carta, si en el fondo l ni siquiera es nuestro adversario poltico? Qu razn nos mueve? Hela aqu: Moore es tambin un famoso y sus textos alcanzan cifras de muchos miles de lecturas en sitios web alternativos como ste. Ah est el peligro. Si nuestros polticos y economistas televisivos quieren seguir ocultando la verdad energtica de esta crisis, si desean prolongar la borrachera de miles de millones de dinero inexistente, inyectados en un sistema que ya no tiene salvacin, all ellos. Pero la izquierda que leer la carta de Moore es otra cosa y necesita conocer la opinin contraria para sacar sus propias conclusiones sin el intermediario alucinador de la fama. Es una izquierda generosa, dispuesta a tener menos y repartir ms, mentalmente preparada para el mundo que se avecina. No se merece que la desorienten con quimeras. Aunque sean las de un tipo con buen corazn como Michael Moore.

 

Artculos relacionados: Adis, General Motors (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=86861); El origen de la crisis es subterrneo, negro y viscoso (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=87161).

Pedro Prieto es editor del sitio web www.crisisenergetica.org. Manuel Talens es miembro de www.rebelion.org y www.tlaxcala.es. Los autores desean expresar su gratitud a Atenea Acevedo y Fernando Snchez Cuadros por su impagable relectura de este artculo y sus certeras acotaciones.

Ilustraciones de Abb Nozal, miembro de Tlaxcala.



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