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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2009

Abstencin y totalitarismo

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Si comenzamos sealando que en dos de los 27 pases de la Unin Europea, votaron menos de 21 por ciento, Finlandia con 19.64 por ciento y Lituania con 20.89 por ciento, podemos estar seguros de que los verdaderos triunfadores son quienes optaron por la abstencin.

Para los analistas, estrategas polticos de los grandes partidos, la respuesta es de Perogrullo y manual de ciencia poltica. Se reduce a subrayar el poco atractivo del discurso europesta en la poblacin de cada pas. No ilusiona e incluso puede llegar a producir un efecto bumern, la emergencia de partidos antieuropeos, llamados euroescpticos, que sacan beneficios de esta situacin, atrayendo un electorado con rasgos xenfobos y escorados a la derecha, como en Austria, Francia o en la propia Finlandia. En esta lnea se recalca el carcter secundario de las figuras cabeza de listas. Igualmente se aluden motivos prosaicos, entre los cuales se cita el voto voluntario o la inhibicin poltica.

No hay muchos deseos de buscar otras causas que expliquen los elevados ndices de abstencin. Es preferible lanzar balones fuera. En un lenguaje crptico, los dirigentes de todos los grandes partidos dicen hacer todo lo humano por atraer la participacin, pero acaban reconociendo que no hay ms cera que la que arde. La desidia y la indolencia. Cualquier excusa es buena para tapar la pobreza de los argumentos.

Si ayer fue la prosperidad y el crecimiento econmico el agente inhibidor, hoy corre en direccin contraria, la crisis y la recesin. En definitiva, se trata de apuntalar un discurso rado, ciertamente legitimador del actual orden de cosas, el buen estado de salud de la democracia representativa. As, las elecciones europeas son un referente y no pueden quedar sin pasar la prueba de la legalidad. Deben cumplir con todos los requisitos formales, respetando la parafernalia institucional y ritual. Y lo ms importante, ser expresin directa y fidedigna de la voluntad popular. De ser as, los bajos ndices de participacin no ponen en peligro la Constitucin y la legitimidad del nuevo Parlamento. A la postre, no habra contradiccin entre un nivel de abstencin de 56.61 por ciento y la toma de posesin de los nuevos eurodiputados. Sus ocupantes, repitan o estrenen cargo, seran los legtimos representantes de la conciencia europea. No se cuestionan si el hemiciclo es una realidad virtual. Los responsables del Parlamento Europeo deberan pensar en duplicar el nmero de asientos, dejando permanentemente libres 736, como seal de la abstencin.

El actual Parlamento de Bruselas expresa mejor las claves de un orden poltico oligrquico que se apuntala a base de discursos donde los grupos parlamentarios se esfuerzan por incidir en las polticas nacionales con el fin de torcer las mayoras internas. Si vemos los resultados matemticos, las cifras dan el triunfo a la derecha.

No se explica que en una crisis tan profunda del capitalismo, con abiertas polticas antisociales, donde se violan continuamente los derechos humanos, afectando directamente a las clases sociales populares y los sectores medios, los escasos votantes hayan decidido mantener el apoyo a Merkel, en Alemania; Sarkozy, en Francia, y Berlusconi, en Italia.

En medio de escndalos, corrupcin, y acusaciones de enriquecimiento ilcito, entre otras, la derecha en Espaa crece, sin olvidar el aumento peligroso de la extrema derecha en Finlandia y Austria. Parece ser que la izquierda no tiene alternativa y la socialdemocracia no administra bien los intereses del gran capital y las trasnacionales. El giro a la derecha coincide con un aumento de la abstencin, cuya disminucin no hace percibir, como antao, un renacer de la izquierda.

La alternativa democrtica y socialista en Europa, como en el resto de los continentes, debe ser anticapitalista. Su nacimiento, sin embargo, es prematuro anunciarlo en el espacio comn europeo. Salvo en Francia, con un poco ms de 5 por ciento de los votos, podemos decir que constituye una realidad. En Espaa o en Italia, por ejemplarizar, su frmula sigue las contradicciones de la poltica espectculo y de querer romper con el marco institucional, sin una direccin que le d fuerza social y credibilidad en el medio plazo. Aun as se levanta como la alternativa para suplir los desaguisados de una izquierda institucional y de una socialdemocracia partcipe de los proyectos neoliberales.

En esta coyuntura, la abstencin debe interpretarse como el xito del proceso despolitizador iniciado en los aos 70, cuyo fin, desarticular a la clase obrera, el campesinado y sus organizaciones, se cumple con el nacimiento de un nuevo totalitarismo invertido. Ya no se requiere legitimar la democracia representativa con la participacin de las grandes mayoras en los procesos de toma de decisiones, simplemente basta lograr el consentimiento por la va del silencio para cerrar el crculo virtuoso de una mentalidad sumisa y social-conformista.

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/11/index.php?section=opinion&article=026a2pol


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