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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2009

Entrevista con Jean-Lon Beauvois, psiclogo social
Libertad, poder y asilo de la ignorancia

Isidro Lpez y Csar Rendueles
Minerva


La psicologa cognitiva es uno de los campos de las ciencias sociales contemporneas ms activos, innovadores y sorprendentes. Sus descubrimientos contradicen la evidencia cotidiana de un modo similar a como la sociologa decimonnica transform nuestra forma de entender la historia y la vida en comn. Sin embargo, no es menos cierto que muchas de estas investigaciones de apariencia poltica roma ocultan tras una impenetrable capa de tecnicismos una intensa sintona con el estatu quo. Por eso Jean-Lon Beauvois es un cientfico poco comn. Se trata de uno de los psiclogos sociales europeos ms importantes de las ltimas dcadas algunos de sus experimentos aparecen en cualquier manual especializado pero, adems, muchos de sus escritos poseen un filo crtico infrecuente.

Un descubrimiento descorazonador de la psicologa cognitiva es que infravaloramos sistemticamente las limitaciones a nuestra capacidad de eleccin o, dicho de otra manera, que tendemos a sobreestimar nuestra libertad. Qu consecuencias prcticas tiene este hallazgo?

Sobreestimamos la libertad de muchas maneras y al menos en dos contextos diferentes: en el mbito de las situaciones y en el de las doctrinas. Por lo que toca al primer aspecto, todos abordamos la existencia armados con un cierto nmero de ideas, muchas de las cules hemos adquirido a travs de la propaganda, por decir las cosas como son. Por ejemplo, cuando era pequeo, mi padre me deca que yo era muy afortunado por haber nacido libre en un pas libre. Una actitud acentuada por un razonamiento interesado y retorcido, caracterstico de la ideologa de mediados de la dcada de 1920, que se puede resumir as: puesto que vivimos en un pas libre, somos libres.

Nos enfrentamos a las distintas situaciones pertrechados con ese sentimiento de libertad. En todos los experimentos en los que se pide a la gente que hagan algo que puede tener consecuencias dramticas, como electrocutarse; o algo asqueroso, como comerse un gusano; o moralmente indeseable, como escribir una redaccin que exprese ideas contrarias a sus opiniones, se comprueba que las personas a las que se declara libres de realizar ese acto o de rehusar hacerlo no se comportan de manera diferente a las que se ha negado esa libertad. El sentimiento de libertad no hace que las personas acten de manera distinta, pero genera un cambio mental importante: proporciona los elementos necesarios para que la conducta considerada libre se convierta en algo natural e incluso se valorice.

En el mbito de la doctrina, creo que el sentimiento de libertad contemporneo es el resultado de un individualismo desafortunado. Hemos asistido a la imposicin de un individualismo degradado que ms bien habra que denominar yosmo. El valor supremo del antiguo individualismo el que llev a Voltaire a defender a Calas y a Zola a defender a Dreyfus era el ser humano, que deba ser protegido ante cualquier razn supuestamente superior. Para el socilogo mile Durkheim, ese individualismo constitua la nica moral posible de una democracia aceptable. Pero con la televisin y la publicidad el individualismo se ha convertido en otra cosa. No tengo ms que escuchar a mis estudiantes para darme cuenta de que el ser humano ya no es el meollo de la cuestin, ya no constituye el valor supremo. Ahora lo importante es el yo, que se defiende frente a los dems, frente a lo social, y no frente a razones de orden superior. El yo es, por definicin, una entidad libre, mientras que para el individualismo tradicional la persona no era necesariamente libre.

Usted es particularmente conocido por haber propuesto junto a Robert-Vincent Joule una revisin radical de la teora de la disonancia cognitiva de Leon Festinger. En qu consiste?

Bsicamente, la teora de la disonancia postula la existencia de cogniciones cuya incoherencia produce un estado psicolgico de inquietud que intentamos paliar modificando nuestras ideas para que resulten ms coherentes entre s. Festinger elabor una teora magnfica, pero la adorn muchsimo para que tuviera mayor difusin. La edulcor demasiado y no se dio cuenta de que lo ms innovador de su propuesta era lo que l llam la tasa de disonancia, es decir, un clculo que realizamos a partir de, por un lado, el comportamiento que acabamos de realizar y, por otro lado, el conjunto de las ideas relacionadas con este comportamiento. Esto tiene una consecuencia terica inmediata y decisiva: es el comportamiento el que rige el proceso que va a tener lugar en la mente.

Si analizamos la tasa de disonancia sistemticamente llegamos a conclusiones que el propio Festinger no predijo. Le dar un ejemplo: imagine que me piden que escriba algo contrario a mis opiniones, por ejemplo, que Sarkozy es el mejor presidente posible para Francia. Digamos que acepto libremente porque estoy participando en un experimento y no pretendo interferir con mis valores. Hago lo que me piden y punto. En mi caso no me libro de cierto conflicto interno porque, en mi opinin, Sarkozy no es una buena persona y considero que sus polticas no son acertadas. Sin embargo, tambin puedo encontrar argumentos para defenderlo, como su gestin de la crisis con Rusia o su buen hacer en relacin al Tratado Europeo. Estos argumentos justifican lo que estoy escribiendo. Cuantos ms argumentos encuentro, menor es la tasa de disonancia. Cuanto menor es la tasa de disonancia, menos necesidad tengo de cambiar de actitud, as que Sarkozy puede seguir cayndome mal. Festinger no crea en esto. Cuando le mostraron estos resultados los tach de imposibles, pero en realidad son una consecuencia directa de la nocin de tasa de disonancia. La teora de Festinger supuso una ruptura enorme en el contexto terico de su poca, que se caracterizaba por una defensa a ultranza de la consistencia y la coherencia de las ideas. l, en cambio, afirm que existe una tasa de disonancia que implica que todas las ideas estn dirigidas por el comportamiento. Joule y yo nos limitamos a tomarnos este punto en serio y eso nos convirti en radicales.

Nuestro segundo punto de divergencia con Festinger surge de nuestra impresin de que muchas personas se encuentran en un estado de disonancia permanente. Una situacin experimental que considero tpica de la disonancia cognitiva es el trabajo pesado o aburrido. Los americanos, en cambio, no aceptan que el trabajo montono entre en el dominio de la teora de la disonancia. Lo he discutido con Aronson, uno de los grandes expertos en el tema. l piensa que las personas siempre realizan tareas aburridas y, si tuviramos razn, estaran constantemente en disonancia. Su oposicin se basa en la premisa, muy tpica del pensamiento estadounidense, de que la sociedad libre satisface las necesidades de la gente y, por lo tanto, no puede haber disonancia permanente. Podramos afirmar que nos encontramos ante un punto de ruptura respecto a las teoras de la disonancia tradicionales.

Se podra decir que ese punto de ruptura conduce a una interpretacin poltica de la disonancia?

Yo no ira tan lejos. Ms bien conduce a una crtica poltica de la psicologa norteamericana, que no es exactamente lo mismo. Aunque, efectivamente, creo que la psicologa estadounidense est repleta de supuestos liberales individualistas y en Francia se me conoce un poco por haber querido romper con ella. Puede resultar pretencioso lo que voy a decir, pero estoy dispuesto a juzgar corrientes experimentales de psicologa social como no cientficas. De hecho, he escrito recientemente varios artculos en los que he criticado las corrientes que, bajo pretextos pseudocientficos, difunden los postulados del liberalismo individualista norteamericano.

Tambin se muestra muy crtico con quienes cuestionan los resultados de las investigaciones de psicologa experimental porque piensan que se basan en situaciones artificiales.

Habra que estar loco para querer reproducir lo que sucede en el mundo real. Existen situaciones ms ecolgicas que otras, pero no por ello dejan de ser paradigmticas. Un concepto esencial para m como experimentador es el de paradigma experimental. Cuando imparta clase, me gustaba empezar el curso con la frase: Experimentar es explorar un paradigma experimental. Y sigo pensando lo mismo. Hacemos experimentos porque encontramos una variable que nos preocupa tericamente y hay situaciones en las que hemos descubierto que podemos estudiarla. A veces es necesario salir directamente al exterior, a la vida social, para comprobar las implicaciones de los hechos que hemos observado en situaciones experimentales. Imagnense, por ejemplo, una situacin experimental en la que muestro unos cuestionarios cumplimentados de forma interna y externa a unos estudiantes a los que luego pregunto cul de los cuestionarios es mejor y me responden que el interno. La artificialidad de la situacin en la que hemos conseguido este resultado exige acudir directamente a los lugares donde estn los autnticos evaluadores para comprobar si tienden a privilegiar la internalidad (cosa que, por cierto, sucede). Como ven, hemos salido del campo experimental, pero seguimos utilizando el mtodo experimental. En mi opinin, la epistemologa experimentalista tiende a producir leyes en una situacin experimental.

En qu consiste el principio psicolgico de la internalidad?

La internalidad es el resultado de una evolucin del individualismo hacia supuestos que no eran necesarios para el individualismo filosfico tradicional. A esto me refera antes cuando hablaba de la anteposicin del yo a la persona. El yo es, por definicin, autnomo y libre. Esta es la razn que nos hace sobrevalorar las causas psicolgicas cuando intentamos explicar no slo lo que hacemos sino tambin lo que nos ocurre, desde perder un trabajo a sufrir un accidente de carretera, pasando por la cadena de pensamientos que nos lleva a darle un par de bofetadas a nuestro hijo. La tendencia individualista, que denomino yosta, hace que privilegiemos las causas internas: tendemos a atribuir los comportamientos de las personas a sus caractersticas psicolgicas y menospreciamos su situacin objetiva. Adems, hablamos de internalidad o de normas de internalidad, porque este tipo de explicaciones internas fomenta que se nos aprecie: nuestros padres, hermanos, compaeros de trabajo y jefes tienden a valorar ms las explicaciones internas que las externas, aunque no se den cuenta de ello.

Lo cierto es que en la vida son frecuentes las causas externas. De hecho, si pudiramos hacer una estadstica acerca de las situaciones en las que nos vemos inmersos, muy posiblemente nos encontraramos con que la mayora estn provocadas por causas externas. Y, sin embargo, las explicaciones internas son las preferidas por los evaluadores: la internalidad es una tendencia psicolgica, por eso hablamos de una norma de internalidad con importantes repercusiones mentales. Las explicaciones internas no reciben el mismo trato cognitivo que las explicaciones externas. Por ejemplo, recordamos ms fcilmente e identificamos mejor las primeras que las segundas.

Qu efecto tiene esta norma de internalidad en el contexto de las democracias liberales?

Intentar responder nicamente como cientfico. En nuestro sistema cultural caracterizado por el yosmo encontramos un ncleo ideolgico compuesto por tres dimensiones ntimamente ligadas entre s. En primer lugar est el liberalismo en su sentido ms puro, cercano a la tradicin filosfica clsica, que prioriza los objetivos individuales sobre los colectivos. Esta primera dimensin est muy ligada a la segunda, que es precisamente la internalidad. La tercera es la autosuficiencia o autonoma, es decir, la idea de que no necesito a los dems para alcanzar mis objetivos. Se trata de tres ncleos interconectados que no se asocian necesariamente a otras dimensiones del individualismo como la diferenciacin individual (tiendo a preferir lo que viene de m sobre lo que procede de los dems), la dimensin contractual (tiendo a buscar personas que me complementen y no personas que se parezcan a m) o la independencia emocional.

Si saco esto a colacin es porque este ncleo siempre aparece en los estudios que incluyen de algn modo lo que se conoce como dimensin de utilidad social. Para que esto se entienda, tengo que hacer algunas observaciones sobre la democracia. En mi opinin, la condicin sine qua non de la democracia es que ofrezca opciones reales y no obligue a elegir entre someterse o resignarse. La democracia consiste en decir: tenemos esto, esto y esto: debatamos. Pero, desgraciadamente, no todas las opciones que se ofrecen pensemos en un profesor y un alumno o en un empresario y un empleado tienen el mismo rendimiento social. En la actualidad, las personas socialmente tiles son aquellas que escogen las alternativas de mayor rendimiento desde el punto de vista del valor mercantil y no desde el punto de vista del valor humano. La utilidad social tambin se decanta, por lo general, por aquellas alternativas que se traducen en triunfos individuales. Las tres dimensiones liberales que he descrito van de la mano de la utilidad social.

Lo contrario de la utilidad social es lo que llamamos deseabilidad social. Una persona que se define como socialmente til dir de s misma que es activa, dinmica y trabajadora. Y una persona que se define a s misma como socialmente deseable dir que es amable, generosa y honrada. La escuela de Dubois ha demostrado que las personas que tienen ms apego a la dimensin de diferenciacin individual muestran una mayor proximidad a la nocin de deseabilidad social, mientras que los que son internos, liberales y autosuficientes se aproximan ms a la utilidad social.

Y qu tiene que ver la democracia con esto? La democracia implica centrarse en los intereses colectivos y no en los individuales. Los estadounidenses creen que es posible privilegiar los intereses individuales frente a los colectivos, pero ya estamos viendo los resultados. En mi caso, me siento prximo a la nocin de la libertad que tenan los antiguos, basada en la intervencin en los asuntos pblicos que nos conciernen, en la colectividad de la que formamos parte. Actualmente nos regimos por otro tipo de libertad, la libertad de los modernos, que prima la tranquilidad individual y la indiferencia frente a la colectividad. Que defienda la libertad de los antiguos no significa de desprecie la de los modernos. El problema es que las democracias liberales no garantizan ni la una ni la otra. A las personas se les consulta en tanto que consumidores y no en tanto que agentes que pueden intervenir en los problemas colectivos. Creo que la nica manera de superar el predominio de la utilidad social es una democracia autogestionada.

No es frecuente or el trmino ideologa en boca de un psiclogo. En qu sentido entiende el concepto? Es realmente til para las ciencias cognitivas?

Para los psiclogos sociales es imprescindible desconfiar de la ideologa, y la nica manera de hacerlo y continuar la labor cientfica es recurrir a la nocin de corte epistemolgico que primero estableci Gaston Bachelard y despus retom Althusser. Obviamente, el problema es que ese corte no se establece por decreto. Aun as, creo que disponemos de criterios suficientes para saber cundo se produce.

Volviendo a la premisa de mis colegas estadounidenses de que la sociedad libre est diseada para satisfacer las motivaciones de las personas, creo que basta con renunciar a ella para no caer en la ideologa. Si en psicologa social se suprimiera la premisa que afirma que lo individual tiene por definicin ms valor que lo colectivo, tendramos que deshacernos de un gran nmero de paradigmas. Y esta premisa no slo no es cientfica porque presupone que una cosa tiene ms valor que otra, sino tambin porque no se define el origen de ese valor. Pondr otro ejemplo: he estado hablando de utilidad social y deseabilidad social. Para m est claro que son dos aspectos distintos del valor social: se aprenden e interiorizan y forman parte del proceso de evaluacin. A m me resulta evidente, pero a la mayora de los investigadores estadounidenses no. Para ellos se trata de dos aspectos fundamentales de la naturaleza de las personas, no de algo aprendido o interiorizado.

La postura que defendemos en Francia, a saber, los dos aspectos del valor social de la persona, implica menos premisas acerca de la naturaleza humana, pero los estadounidenses consideran que stas son irrenunciables. Desde su punto de vista, cuando las personas hablan de s mismas expresan su realidad psicolgica, no un valor que la sociedad les atribuye. An ms, tambin creen natural que todo el mundo tenga acceso a esos procesos internos. No quisiera pecar de jactancioso, pero apuesto a que si descartramos todos esos presupuestos, podramos elaborar una nueva psicologa cuyos fundamentos no seran particularmente complicados, que no sera contraria al sentido comn.

n relacin a este ltimo punto, usted mantiene que las relaciones sociales generan un tipo especfico de conocimiento de naturaleza evaluativa. Qu tipo de conocimiento es ese?

Usted se compra una flor muy bonita que le cuesta diez euros. Puede hablar de la flor y decir que es hermosa, que los colores son muy agradables, que es muy decorativa. Puede estudiar botnica incluso. Pero, es necesario estudiar botnica para hablar de un tomate y determinar si su precio es caro o no? En absoluto. Utilizamos conocimientos en muchas reas que no guardan relacin con la ciencia y que estn directamente ligadas al valor de las cosas. No necesitamos ser botnicos o zologos para saber si un animal o una planta son comestibles o no, sencillamente lo sabemos y ese es un conocimiento ligado al valor. Por qu habra de ser distinto en psicologa? Disponemos de un lenguaje que nos permite hablar del valor que un alumno o un asalariado tiene para uno sin haber hecho exmenes de psicologa, y este conocimiento es tan til para nuestra vida cotidiana como el relativo a la carne para la cocina.

Existen lenguajes muy especficos: el empresarial, el familiar, el escolar... Cada uno proporciona un conocimiento que se construye a travs de las relaciones sociales. Por ejemplo, alguien dice que su mujer es sensible, fiel y maternal, sabe que puede confiarle sus hijos. Ese es un conocimiento que ha obtenido a travs de una relacin conyugal, no hace falta estudiar psicologa para ello. En cambio, afirmar que un trabajador es fiel y amable no dice mucho en el contexto de la relacin necesariamente jerrquica de la venta de fuerza de trabajo. A esto me refiero con conocimiento evaluativo: son conocimientos que no requieren ciencia o conocimientos descriptivos, y que se construyen en las relaciones sociales. Lo que no entiendo es por qu los estadounidenses se oponen a este punto de vista, sobre todo cuando son ellos quienes no dejan de generar anlisis dimensionales, que son siempre dimensiones de valor...

Y cmo transforma este enfoque sociocognitivo el anlisis del ejercicio del poder?

Cuando hablamos del poder solemos pensar en el poder que conocemos, el poder corporativo, el poder jerrquico, la sumisin de la mayora a una minora. Para m eso son estructuras de poder, no el poder en s mismo. El poder es otra cosa: eso que invent la humanidad para llevar a cabo la revolucin neoltica. Nunca se oir algo as de boca de un arquelogo, porque ellos slo ven poder all donde encuentran una tumba grande al lado de otra pequea. El poder aparece cuando hay individuos que aceptan renunciar a dos datos procedentes de la biologa: la naturaleza individual y la no determinacin o programacin de las conductas individuales. El surgimiento del poder est vinculado al desplazamiento social de estos datos biolgicos y a la construccin de agrupaciones en las que los individuos son idnticos desde el punto de vista de su conducta, es decir, en las que los individuos se convierten en agentes sociales. Esto se aprecia muy bien en algunas pinturas muy antiguas en las que se observan conjuntos de guerreros, diferentes biolgicamente, pero que han aceptado una posicin y una conducta impuesta para alcanzar objetivos colectivos. La jerarqua aparece despus, como consecuencia de las diferentes formas de delegacin. Lo que me maravilla es que en ninguna de estas pinturas se ve a ningn jefe. Mi concepcin del poder no implica necesariamente jerarqua.

Hay una forma especficamente liberal de sumisin al poder? Es ms eficaz que otros modos de dominacin ms directa o abierta?

Le voy a decir cul es para m la va liberal del poder: la utilizacin de la naturaleza humana para justificar la obediencia. Te pido que hagas este trabajo no porque nadie ms lo pueda hacer, sino porque t lo puedes hacer mejor. Que te digan esto te invita a hacer el trabajo, te entran ganas de hacerlo. Lo nico que puedo decir respecto a esta forma liberal de ejercer el poder es que no acepto que sea la forma democrtica del poder. Es liberal y punto. S es cierto, en cambio, que es el modo de ejercicio de poder ms reproductor, aunque no lo es menos que se est derrumbando.

Han contribuido las ciencias sociales a la profundizacin de esta forma de legitimacin en las ltimas dcadas? Por ejemplo a travs del management, de la pedagoga...

Absolutamente. Creo que el smmum del management es hacer que las personas se conviertan en lo que tienen que hacer. Eso lo dice todo. En su momento me interes mucho por las teoras de la organizacin, que siempre entienden el poder desde un punto de vista radicalmente jerrquico. Consideran que la jerarqua es un hecho constitutivo de la organizacin misma y, paradjicamente, al mismo tiempo intentan evitar esta preponderancia de la jerarqua. Cmo? Diciendo cosas que se encuentran en el lmite de la sandez. Por ejemplo, que el poder se negocia. Ahora resulta que hay jefes que negocian su poder con sus subordinados. Me gustara preguntar a algn parado si ha negociado su prdida de empleo.

Hace un momento hablaba acerca del modo en que las estructuras jerrquicas se apropian del poder social y lo someten. Qu se podra hacer para recuperar ese poder social?

Sigo manteniendo la idea de que slo se puede empezar por la base. Doy por hecho que la empresa privada est sometida a esquemas jerrquicos. Lo que deploro es que no se promuevan los procesos de autogestin all donde seran posibles, es decir, en los servicios pblicos. No hay nada en la estructura de los servicios pblicos que obligue a adoptar un modelo jerrquico. No creo que sea por pereza, sino a causa de un entorno poltico y social que no estimula las experiencias de autogestin. Mi conviccin ms profunda es que una persona que practique la libertad de los antiguos no podra tolerar durante mucho tiempo ciertas formas de gobierno. Quizs eso explique la ausencia de experiencias de autogestin, tal vez se tema el efecto que podran desencadenar. Que quede claro que no soy anarquista. Hay cierto poder que tiene que ejercerse. Pero la delegacin de poder implica evaluacin, las personas que se encuentran en la base tienen que poder evaluar a los jefes. No creo que la autogestin sea una solucin global pero s que puede extenderse gradualmente desde unas experiencias a otras, por ejemplo un nio que diga en el colegio: si mi padre hace las cosas as en su trabajo, por qu no se hace puede hacer aqu, en el colegio

Isidro Lpez y Csar Rendueles, 2009. Texto publicado bajo una licencia Creative Commons. Reconocimiento No comercial Sin obra derivada 2.5. Se permite copiar, distribuir y comunicar pblicamente por cualquier medio, siempre que sea de forma literal, citando autora y fuente y sin fines comerciales.

Tratado de la servidumbre liberal: anlisis de la sumisin, Madrid, La Oveja Roja, 2008 Pequeo tratado de manipulacin para gente de bien, Madrid, Pirmide, 2008 Les illusions librales, individualisme et pouvoir social. Petit trait des grandes illusions, Grenoble, Presses Universitaires de Grenoble, 2005 La soumission librement consentie, Pars, PUF, 1998 [con Robert-Vincent Joule] A radical dissonance theory, Londres, Taylor & Francis, 1996 [con Robert-Vincent Joule] La psychologie quotidienne, Pars, PUF, 1984 Soumission et idologies. Psychosociologie de la rationalisation, Pars, PUF, 1981 [con Robert-Vincent Joule]

CONFERENCIA DE JEAN-LON BEAUVOIS LIBERALISMO Y DEMOCRACIA 16.12.08 PARTICIPANTES LUIS ENRIQUE ALONSO JOS MANUEL ROCA ALFONSO SERRANO ORGANIZA CENTRO DE DOCUMENTACIN CRTICA LA OVEJA ROJA CBA

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