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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2009

Combatir la piratera en Somalia sin ser somal es de hecho una ilegalidad y un amago de recolonizacin de frica
Espaa, Somalia y la recolonizacin de frica

Antumi Toasije
Rebelin


El 2 de junio de 2008, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adopt una Resolucin que exhortaba a los Estados para que cooperen en la persecucin de personas responsables de actos de piratera en las costas de Somalia. Ya dijimos en anteriores entregas que Somalia se encuentra a merced de los rapaces intereses internacionales y que la piratera no es ms que la consecuencia de una piratera mucho mayor llevada a cabo sobre los despojos de las cuatro somalias. En diciembre de 2008 la Unin Europea aprueba las acciones militares comunes en una operacin conjunta denominada Atalanta. Dicha operacin especifica que los buques de guerra de los estados de la Unin Europea, patrullarn las aguas territoriales de Somalia, hasta 500 millas mar adentro. Para rebajar la carga colonialista de esta operacin se explicita que se trata en primer trmino de proteger los suministros a la poblacin somal del Programa Mundial de Alimentos, pero todos los somales, incluso los nios saben que el objetivo de Atalanta es escoltar los buques que transitan por sus aguas, llenos de petrleo del Golfo Prsico y todo tipo de mercancas asiticas sin pagar aranceles de ninguna clase. Porque tal y como afirm la ministra espaola de pesca.

Desde entonces, y junto con la operacin Libertad Duradera de Estados Unidos, se han producido cierto nmero de detenciones de supuestos piratas que en determinados casos estn siendo juzgados en los estados implicados en este verdadero asalto de Somalia. Hay que decir en primer trmino que los acuerdos adoptados por la Unin Europea y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, son un despropsito legal bajo cualquier precepto que se quiera aplicar. Si bien se dice que Somalia acepta la implicacin de terceros en la Defensa de sus Costas, la realidad es bien distinta puesto que la Somalia que ha firm estos acuerdos estaba compuesta por una exigua minora pro-occidental que no representaba prcticamente a nadie en el pas y no controlaba siquiera un 5% de su territorio. Espaa por su parte, se ha metido en un embrollo legal descomunal que la sociedad espaola no merece ni debera consentir, intentando colaborar en esta poltica carroera. Tal y como han relatado los medios de comunicacin el mircoles 6 del presente mayo, el navo Espaol Marqus de la Ensenada en sus funciones de polica sancionadas por Naciones Unidas y la Unin Europea, rescat del mar, como es su obligacin, y detuvo como no debera hacer, a un grupo de siete nufragos presuntos piratas que se dice intentaban asaltar un buque de bandera panamea.

Conocidos los hechos el Juez Fernando Andreu de la Audiencia Nacional espaola se encontr con que su orden de detencin chocaba con las indicaciones de la Fiscala General del Estado que le permitan en virtud de un extrao acuerdo de la Unin Europea colgarle el muerto de juzgar a los presuntos piratas a un tercer estado como Kenia, pero esta solucin no deja de ser otra forma de embrollar an ms el galimatas legal, algo parecido a lo que est haciendo Estados Unidos con los presos de Guantnamo, as que el Juez Andreu con un excelente criterio que escasea en estos das de ocupaciones militares ilegales, dict la inmediata liberacin de los, llammoslos retenidos, pues detenido slo se puede ser bajo justa Ley. Ya lo haba dicho en los das anteriores el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dvar, cuando instaba a reformar algunos aspectos de la regulacin de la jurisdiccin universal. No nos podemos convertir en los gendarmes judiciales del mundo para no estar Espaa en un conflicto diplomtico diario. Esta es la cuestin clave, en un sistema como el actual, todo esta pensado para respetar la soberana de los Estados para juzgar a sus ciudadanos, se han establecido respetables excepciones para casos de genocido y similares, pero la piratera parece una excusa bastante pobre como para andar secuestrando ex-pescadores somales. Finalmente, una especie de Guantnamo flotante vag por las aguas del ndico para dejar su escabrosa carga humana en Kenia, con un total de catorce presuntos piratas ms, que han ocasionado un enorme dolor de cabeza a Carmen Chacn, ministra de defensa Espaola y puesto en peligro de anatema legal a todos los ciudadanos espaoles, mejor hubierna hecho como Portugal que es consciente de que no se puede detener a nadie en esas circunstancias. Si no se est intentando recolonizar Somalia por estas estratagemas, es algo que nos permitimos dudar.

Tras la fallida operacin de Naciones Unidas en 1992 por el colapso generado por los caprichosos intereses internacionales de Estados Unidos en la regin, se hizo evidente que los somales no permitan la manipulacin de su poltica interna, otro tanto sucedi en la denominada Segunda Batalla de Mogadiscio en 2006. La otrora odiada Unin de Cortes Islmicas que le estrope los planes Etopes a Estados Unidos en 2006 gobierna ahora en medio de las ms absoluta zozobra bajo el liderazgo de Sharif Sheikh Ahmed por renuncia del anterior gabinete liderado por Abdulahi Yusuf Ahmed a finales de 2008. Es evidente que los Tribunales Islmicos no han sido del agrado de Occidente, en especial Estados Unidos y esta antipata forzada no ha hecho sino condenar a la poblacin de este magnfico pas a la prolongacin del caos, y al final para que?, para nada, pues finalmente supuestamente gobiernan, claro que bajo ciertas directrices del norte los despojos de Mogadiscio, sin embargo nunca podrn hacerlo sobre la totalidad del pas como occidente quiere. Esta mana hacia las Cortes Islmicas es sorprendente, los Somales eran bastante menos radicalmente islmicos que los gobiernos de estados como Arabia Saudita, Yemen o Kuwait que s tienen el beneplcito de Estados Unidos y de Europa a pesar de sus atropellos constantes a los Derechos Humanos, pero tanta manipulacin les est radicalizando a marchas forzadas, porque lo que no quieren los Somales es un gobierno sea islamista radical o no que sirva a los intereses extranjeros. Por ello, mientras escribo este artculo una nueva ofensiva de milicias islmicas ms radicalizadas, confirma de un modo trgico y sangriento que la recolonizacin de frica por medio de la legalidad internacional est condenada al ms estrepitoso fracaso, algo de lo que siempre nos congratularemos los panafricanistas.

Antumi Toasij es miembro del Centro Panafricano y Centro de Estudios Panafricanos


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