Portada :: Europa :: Elecciones europeas 2009
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2009

Crisis, elecciones y movimiento

Matteo Dean
La Jornada


Las recientes elecciones para renovar el Parlamento de la Unin Europea (UE) arrojan nuevos elementos que orillan a nuevas interpretaciones del existente en el llamado viejo continente. El primer dato que es apremiante sealar es la influencia que tuvo la actual crisis econmica global en lo que es la escasa afluencia a las urnas que registr un mnimo histrico de 43.3 por ciento nunca visto y en los que son resultados electorales.

El primer dato denuncia lo que cada vez resulta ser ms claro, no solamente en la UE, es decir, la profunda crisis de la representacin poltica institucional. La actual clase poltica, mas sobre todo el actual sistema organizado de representacin de la ciudadana (partidos polticos, coaliciones, etctera), est evidentemente en su fase ms alta de precariedad existencial. Nos estamos acercando rpidamente al momento en el que una extrema minora de la ciudadana pueda elegir a los representantes de la mayora. Una contradiccin aparentemente banal, mas que sin embargo pone en una seria encrucijada a la legitimidad del sistema entero. El segundo dato, aunque pierde importancia a la luz de lo anterior, resulta til a manera de sondeo de posibles tendencias en el espectro global, en este caso el contexto europeo. Porque aunque las elecciones europeas no son la expresin social de un proceso que en ese espacio se pueda convertir en organizacin integral de la vida real, lo cierto es que hay elementos dignos de nota. Por un lado la territorializacin de la crisis econmica que descubre la ausencia de un efecto Barack Obama en territorio europeo. Por el otro lado, y profundamente ligado al anterior, la victoria de las fuerzas ms reaccionarias, euroescpticas y con franco corte xenfobo y racista. La crisis econmica ha abierto el camino a las propuestas de la derecha xenfoba en varios pases de Europa, soluciones que pasan por la completa cerrazn poltica y cultural. La bsqueda de una va de escape, aunque sea solamente sicolgica, a la crisis le dio el triunfo a quienes ubicaron en los migrantes, en los excluidos, en los de abajo, a los culpables de todos los problemas. En cambio perdieron las posibles soluciones que centren la solucin en las vas de la solidaridad, la inclusin, la cooperacin social. Ganaron las soluciones territoriales, que privilegian el destino propio aunque sea al precio de sacrificar a los vecinos. Las oleadas racistas que se abatieron sobre la Unin Europea no encontraron freno alguno, sobre todo por parte de quienes hubieran podido representar una visin distinta. ste quizs sea el otro dato fundamental de estas elecciones europeas: la derrota definitiva de la opcin socialdemcrata y reformista, anclada en visiones pertenecientes al siglo pasado y sin nula capacidad de renovacin.

As las cosas, la pregunta que surge desde abajo es cul sea el escenario que se presenta para los movimientos sociales en el futuro inmediato y de mediano plazo. La respuesta no es sencilla, pues en el Parlamento Europeo se irn diseando las prximas polticas continentales que presumiblemente tendrn un corte an ms xenfobo por lo que tiene que ver con los asuntos migratorios, ms represivo por lo que son las normas de control social, ms precarizantes por lo que tiene que ver con el entorno productivo y laboral, ms identitarias por lo que son las polticas culturales. De no ser suficiente, la opcin expresada en las elecciones revela tambin la posibilidad de que el Estado-nacin, en cuanto organizacin territorial, recobre en parte la funcin antao perdida frente a la organizacin imperial global. Por como los mbitos locales se han expresado, la preocupacin es que despus de algunos aos de vacas gordas en los que los movimientos lograban conseguir cierto consenso precisamente a escala territorial, hoy se prefigura la posibilidad de que el conflicto social se desplace justamente a esos territorios, a ese entorno local. El mensaje implcito que la crisis econmica global est dejado es claro: los efectos inmediatos, en trminos de precariedad, prdida de puestos de trabajo, ausencia de perspectivas, se miden a escala territorial, en los antiguos nichos de estabilidad econmica, mas tambin en los viejos espacios de convivencia solidaria y cooperante. El optimismo que en la UE algunos expresan al decir que otra salida a la crisis es posible ya no resulta suficiente a la luz de la victoria de los partidos xenfobos que tienen presencia territorial, la que se expresa en nmeros reales de personas organizadas, ya sea en bandas ilegales de golpeadores, en patrullas de vigilancia antimigrante legalizadas, en redes productivas esclavizantes, en crculos de estudio reaccionarios o, simplemente, en administraciones locales represivas.

Quizs sea pronto para decirlo, pero lo que se perfila parece ser un escenario en el que los movimientos tendrn que ir probando, experimentando, proponiendo opciones que recojan el consenso cada vez ms difcil de reunir alrededor de la justicia, la solidaridad y la cooperacin social. Por otro lado, los movimientos tendrn que construir opciones reales de resistencia prcticas y concretas que sirvan apara apuntalar lo mucho que se tiene y se ha conquistado en los ltimos ciclos de lucha, y para ir a la conquista de la independencia y a la libertad que resultan, hoy ms que nunca, cada vez ms apremiantes.

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/13/index.php?section=opinion&article=020a1mun



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter