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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2009

Yukio Mishima, en un carro de combate

Higinio Polo
El Viejo Topo


Para Sachiko Ishigaki

Hiroyasu Koga es hoy un venerable monje que vive en un monasterio de la isla japonesa de Shikoku. Su nombre no resulta ahora familiar a casi nadie, pero fue l quien, el 25 de noviembre de 1970, se encarg de decapitar a Yukio Mishima y a Masakatsu Morita. Los tres eran miembros de la Tatenokai, el grupo paramilitar que haba fundado Mishima dos aos atrs, en su delirio militarista y nostlgico de un Japn imperial que haba pasado para siempre a la historia. La Tatenokai o Sociedad de los Escudos, era una organizacin paramilitar que reclut a estudiantes influidos por el nacionalismo y por la idea de la grandeza del imperio nipn, que fueron entrenados militarmente e instruidos en artes marciales como el judo y el kendo en el ejrcito japons (las Fuerzas de Autodefensa).

Todo haba transcurrido con rapidez. Adems de ellos tres, los otros dos hombres que componan el grupo de cinco miembros que asalt el cuartel de las Fuerzas de Autodefensa japonesas eran Masayoshi Koga y Masahiro Ogawa. El ejrcito imperial japons haba sido disuelto en la hora de la derrota de 1945 y las tropas ocupantes norteamericanas, dirigidas por el siniestro general MacArthur (un aventurero sin escrpulos que, pocos aos despus, lleg a exigir el lanzamiento de bombas atmicas contra China), haban gobernado y dado nuevas leyes al Japn, recluyendo al emperador a una funcin protocolaria. Mishima y sus compaeros queran rebelar al ejrcito para devolver su lugar al emperador y restituir el honor al pas.

En realidad era una accin suicida, porque Mishima saba que no podra triunfar, y haba dejado todos sus asuntos personales resueltos, incluso la forma en que deba defenderse a quienes no perecieran en el asalto. El fracaso de la accin militar que protagonizaron llev al suicidio de Mishima: todo estaba preparado. Mishima deba ser decapitado (para evitar la agona del seppuku, el hara-kiri ritual de los samuris) por Masakatsu Morita, que, sin embargo, no pudo realizar su cometido. Fue entonces cuando Hiroyasu Koga lo decapit a l y a Mishima. All termin la trayectoria de ese peculiar escritor atormentado, vital, retrado y exhibicionista, complejo, amante de las glorias del imperio nipn y admirador de Hitler. Hoy, Koga, ese oscuro monje sintosta perdido en un desconocido monasterio de Shikoku, debe recordar a veces el momento terrible y ritual en que dirigi la espada para decapitar, uno tras otro, a sus dos compaeros. El honor de los modernos samuris quedaba a salvo. O, al menos, eso crea Yukio Mishima.

Parece mentira, pero Kimitake Hiraoka, como se llamaba en realidad Mishima, quiso dirigir, con esos cuatro hombres, una rebelin militar en el Japn de 1970, un pas que viva todava con el recuerdo del horror de la Segunda Guerra Mundial y de la espantosa miseria de la posguerra, aunque el resentimiento hacia los norteamericanos se iba diluyendo: la devastacin empezaba a ser un recuerdo y los ciudadanos queran olvidar, concentrarse en el trabajo, intentando reconstruir el nuevo pas que, pocos aos despus se presentara, con timidez, como una nueva fuerza econmica, aunque resignada a obedecer a la gran potencia que casi haba destruido el viejo Japn imperial.

Durante muchos aos, el archipilago nipn convivi con la mugre y las barracas donde se refugiaba la gente que lo haba perdido todo, porque centenares de ciudades haban sido destruidas por los bombardeos norteamericanos, en una de las matanzas ms sanguinarias de la historia inflingidas a la poblacin civil. Esos son los das de la juventud de Mishima. Fueron aos donde tener un cuenco de arroz y un poco de curry supona haber atrapado a la felicidad, aunque los atemorizados y resignados japoneses que haban sobrevivido a la guerra vean como los soldados de las tropas de ocupacin humillaban a los pobres, rindose de su miseria, por ejemplo, simulando que arrojaban algn alimento slo por el placer de ver a nios y adultos lanzarse sin dignidad al suelo para recoger la ddiva, como nos han explicado, entre otros, Akira Yoshimura o Akiyuki Nosaka. Fueron aos muy duros, que nadie quiere recordar.

Ese Kimitake Hiraoka tuvo una infancia difcil, inclinada ya a la literatura. En el museo que recoge parte de su vida, el Mishima Yukio Literary Museum, puede verse una fotografa donde el futuro escritor aparece con sus treinta y tres compaeros de promocin, acompaados por dos profesores, con todos los nios ataviados con un uniforme que casi parece militar: son los alumnos de la escuela imperial a la que acudan los hijos de linajes samuris. Mishima est a la derecha, en la segunda fila, mirando al fotgrafo desde su gorra de plato. En esos ltimos aos de la infancia, Mishima empez a escribir. Se licenci despus en Derecho en la universidad de Tokio, en 1947, con veintids aos, en esos momentos de la ms dura posguerra. Posteriormente, consigui un empleo en el ministerio de Finanzas, y empez a publicar con regularidad: su novela Confesiones de una mscara le hizo un autor muy conocido ya a finales de los aos cuarenta. Su inclinacin hacia el teatro (creado por Motokiyo Zeami a principios del siglo XIV y codificado en el tratado Fūshikaden) y hacia el kabuki (elaborado ya en el siglo XVII, y que pas a ser ejecutado por hombres, adoptando los papeles femeninos) llev a Mishima a escribir obras para el teatro kabuki, una prctica artstica que haba sido prohibida por las autoridades norteamericanas de ocupacin, y a reelaborar, modernizndolos, dramas del teatro Nō.

En los aos cincuenta, Mishima empieza a viajar. Podemos verlo en la cubierta de un barco, en 1951, fumando, indolente. O fotografiado en los Campos Elseos de Pars, donde, nada ms llegar le robaron todas sus pertenencias: en la escena que se ha guardado para nosotros, aparece recostado sobre un rbol, vestido con traje y corbata europeos, sabiendo que no tiene dinero para subsistir durante un mes entero. No importaba mucho, despus de todo. En 1958 se cas con Yoko, teniendo al escritor Yasunari Kawabata como testigo de su boda: el matrimonio aparece en una imagen, vestido a la moda occidental, con semblante serio, como si ambos adivinasen que su vida de pareja no sera fcil. Ya entonces, las inclinaciones homosexuales de Mishima, aunque contenidas, no eran menos evidentes.

Lo vemos an, aos despus, en Nueva York, en 1961, sonriente. Y, el mismo ao, tomando el sol, con su mujer, en Hawai. Es ese Mishima que, en Lecciones espirituales para los jvenes samuris, resea su concepcin de la vida, su idea del placer y de las obligaciones, los rituales cvicos que deben observar los hombres, la veneracin que deben mantener por la vejez, la rectitud en las relaciones con los dems; y que habla tambin de la funcin del arte y de su extrao maridaje con la vida, singular pcima que la era Heian dejara al Japn. En otros textos, como La sociedad de los escudos y Proclama del 25 de noviembre, escritos en sus ltimos aos de vida, est la pulsin fascista de un intelectual que buscaba los recursos y la fuerza para reconstruir la gloria del ayer, del tiempo que pas, mirando hacia atrs, aunque en ese pasado se mezclasen la influencia china e incluso corrientes que llegaron del Asia central, de los persas, de la India. Mishima era hijo de la tradicin samuri: su abuela Natsu descenda de esos guerreros de la era Tokugawa, y l asisti al colegio donde se veneraban sus costumbres.

Wang Yang Ming, el clebre erudito chino de la dinasta Ming, que vivi en los aos en que Espaa empezaba a colonizar Amrica, seguidor de Confucio, a quien los japoneses conoceran como Ō Yōmei, influy en la tica samuri japonesa y sus ideas llegaron a Mishima, que se sinti atrado por un pensamiento que postulaba la conviccin de que los seres humanos distinguen entre el bien y el mal gracias a una sabidura que poseen desde el principio de los tiempos. La accin est ligada al pensamiento y los rasgos de esa cosmologa se encuentran en sus libros. Como se hallan los ecos de la era Heian, cuando brillaba la vieja Kioto y la influencia china era an determinante. El gusto por el protocolo, la caligrafa, la mezcla del arte con la vida est en esos tres siglos que marcaron al Japn, creando una sociedad refinada y sensible, hasta el punto de que las mujeres nobles dedicaban buena parte de su existencia al esmero para elegir sus doce trajes de seda, sus colores, y embellecer la blancura de sus rostros. El arte era la vida; y la vida, el arte. Mishima es hijo de esa tradicin, pero tambin de la inclinacin hacia las artes marciales, del gusto por la contencin, por la disciplina militar, por la austeridad que caracteriz al shogunato de Kamakura.

* * *

No lejos de Tokyo, en Yamanakako, en la prefectura de Yamanashi, se encuentra el Mishima Yukio Literary Museum (por utilizar la denominacin inglesa con que los japoneses muestran su amabilidad hacia nuestro desconocimiento de su lengua). Es un lugar tranquilo, entre pequeas carreteras locales, al que se accede por un camino casi escondido. Al parecer, la casa fue elegida por su mujer para organizar en ella ese museo a su memoria. Dentro, el curioso se encuentra con un gran mural con ejemplares de sus libros y una cronologa de la vida de Mishima, junto a papeles, objetos, recuerdos dispuestos para complacer el fetichismo literario.

Mishima tuvo una corta vida, cuarenta y cinco aos, rotos por la Segunda Guerra Mundial, que comenz cuando era un adolescente. Aunque fue convocado para incorporarse a filas, consigui librarse de la guerra alegando una falsa enfermedad, actitud que, al parecer, le causara remordimientos posteriores. En una de las salas puede verse el reconocimiento mdico y de fortaleza personal que tuvo que pasar ante los mdicos militares. Es una simple hoja, escrita en 1944: Mishima tena diecinueve aos, y minti sobre su verdadero estado de salud, consiguiendo ser declarado intil para el servicio: algo que contradeca la inclinacin hacia la muerte heroica que tantas veces sugiri como ideal de vida.

El museo ha colocado en un lugar preferente la mesa de trabajo de Mishima: en ella se ve un telfono negro, un pez decorativo, una piedra cortada, un cubo de madera con una pequea lagartija encima, un reloj, una pluma Montblanc, y algunos lpices; adems, un abrecartas y una cajita redonda, metlica, de cigarrillos Peace, y el cenicero. Es una mesa gris, cerrada, que parece hablarnos del sincretismo japons, de la mezcla de pasiones e influencias.

Detrs de la mesa, est su biblioteca. Todos los volmenes estn escritos en japons, que me traducen: puede verse Mein Kampf, el repulsivo libro de Hitler cuyo primer volumen apareci el mismo ao del nacimiento de Mishima y un ao antes de que su venerado Hiro-Hito ascendiese al trono del imperio. La edicin japonesa que conserva el museo consta de tres volmenes, que llaman la atencin por las tres esvsticas que adornan los lomos. Como una advertencia del editor (en realidad, como un reclamo comercial), junto a las cruces gamadas se indica: Es un libro peligroso, pero que debe leerse.

Hay all treinta y dos volmenes de una Enciclopedia del mundo, y obras de otros escritores japoneses: de Kawabata, por ejemplo, con quien est en una fotografa destacada en la pared, no ven vano estuvieron unidos por una larga amistad. Otros libros sobre los emperadores del Japn, sobre las dinastas. Y treinta volmenes ms sobre Shōwa, el emperador de la paz ilustrada, el Hiro-Hito humillado en la Segunda Guerra Mundial. Llaman la atencin los treinta y seis volmenes de las obras completas del escritor, y, en otro estante, uno de sus libros, titulado Mi amigo Hitler, que muestra al dictador nazi en la portada. Es inevitable intentar descifrar los ttulos de las obras, pero hay que recurrir a los idiomas familiares: all est Confesiones de una mscara, en castellano, francs, ingls. Y Oleaje rumoroso (o rumor de olas, o marea, o sonido de las olas, como quiera el traductor traidor), al lado de hojas manuscritas de Mishima, y un cartel de la pelcula. El sabor de la gloria, en una edicin italiana. Y otras ediciones de sus libros, en rabe, en ruso. Fue un escritor de xito.

Ms all, un revelador libro de Mishima: Patriotismos, publicado en Berln, por Alexander Verlag, y volmenes sobre Tailandia, sobre Laos, a donde viaj. Y un diploma a nombre de Kimitake Hiraoka, como en realidad se llamaba Mishima. En una fotografa, sus padres, el da de su boda. El padre est de pie, con un traje europeo; la madre, sentada a su lado, con las galas tradicionales de las mujeres japonesas. Parecen decirnos que el Japn es discreto, silencioso, capaz de controlar sus emociones, y que, aunque la era Heisei haya llenado de ruido y furia muchos rincones del pas, el budismo zen y el taosmo son visiones del mundo que carecen de palabras y que el confucianismo postula la obediencia, los rituales, la cortesa pblica.

Repar en una fotografa de 1951: Mishima est sentado en la cubierta de un barco, mirando el horizonte, en un momento en que viajaba como reportero para un diario japons. En otra imagen, lo vemos con un reloj regalado por el emperador Hiro-Hito, como distincin por ser el primero de sus promocin. Ese espionaje al que sometemos a los personajes desaparecidos: se ve all su primera casa, tras contraer matrimonio con Yoko Sugiyama, en 1958. Es una agradable finca de dos plantas, rodeada de jardn, en el que se aprecia un cenador con mesa y sillas de hierro macizo, a la moda de la poca. Una instantnea muestra el interior de la casa: una empinada escalera que sube al primer piso, algunos cuadros, una marina en la pared, y, debajo, un canap rojo. De ese matrimonio nacieron dos hijos, sin que por ello Mishima abandonara sus inclinaciones homosexuales. Siempre estuvo apasionado por las artes marciales, obsesionado con su forma fsica, que le llev a mantener un estricto entrenamiento durante muchos aos.

Colgados, carteles de actores y actrices, que actuaron en obras del escritor. Uno, de Madame de Sade. En un lado, Mishima aparece junto al actor que representa a Hitler. El personaje est vestido con el uniforme alemn, con la cruz de hierro prendida en el pecho. En otra, el escritor est caracterizado como un turco, con turbante, ejerciendo de actor. De hecho, Mishima actu en algunas pelculas japonesas. Por todas partes, aunque a veces se mezcle con el histrionismo de los actores, se aprecia el control de las emociones, que el confucianismo enraiz en el comportamiento japons. En una escena de 1969 (el ao 44 de la era del emperador Shōwa), vemos a Mishima: est en la universidad, en un estrado ante ms de mil estudiantes, para debatir con ellos. Estuvo con ellos durante dos horas y media: era un hombre clebre.

No poda faltar una foto del Pabelln de oro, de Kioto. Est junto a un mapa realizado por el propio Mishima. Ese pabelln, recreado en su ms clebre novela, al menos en Europa, es el lugar donde vive el joven Mizoguchi, desde donde piensa en la plataforma del templo de Kiyomizu, suspendida en el vaco sobre un laberinto oscuro de puntales, donde suea con la joven del kimono, que sirve el t a un joven oficial del ejrcito imperial, poniendo leche de su propio pecho en la taza (de pronto, abri el escote de su kimono. Mi odo casi percibi el crujido de la seda frotando el rgido revs del cinturn. Dos pechos de nieve aparecieron. Yo retuve mi aliento. Ella tom en sus manos uno de los blancos y opulentos senos y me pareci ver que empezaba a oprimirlo, recuerda el joven monje, de la mano de Mishima). Mizoguchi, sumergido en la vida tranquila de los templos zen, ve pasar la guerra, oprimido por el temor a que el pabelln de oro se convierta en una ruina humeante, como le ocurre a Tokio y a tantas ciudades japonesas, que perecen en el fuego apocalptico que lanzan los aviones norteamericanos. El joven monje, como Mishima, ve despus la ocupacin norteamericana, la deshonra de Japn, la miseria, el mercado negro, y crece su obsesin por el hermoso templo, hasta que el inicio de la guerra de Corea le confirma sus presentimientos de que el mundo se dirige hacia la catstrofe. El pabelln de oro debe sucumbir bajo las llamas: Mizoguchi quiere vivir.

Ms all, el escritor est con un actor de kabuki, ataviado como una mujer. Y reflejos de su fascinacin por la fuerza, por la violencia, como la fotografa en la que Mishima est subido en un carro de combate, en 1967, escena que recuerda tantas otras similares, producto de los aos de la guerra, como la de Mountbatten, sentado encima de un can japons arengando a los soldados britnicos en Birmania. En otra imagen ms amable, Mishima aparece fumando, al lado de Kawabata, en 1968, el ao en que ste recibi el Premio Nobel. Kawabata sonre, pocos aos antes de su muerte, que muchos creen suicidio. Y otras imgenes, con Mishima vestido de militar, imbuido de las nociones que hace mil aos establecieron los caballeros nipones del bushidō, el camino del guerrero, una forma de vida y un cdigo de honor de los samuris,

Un dibujo infantil que hizo el nio Mishima: un jarrn lila con flores, y ms hojas manuscritas. Hizo tambin muchas fotografas en su vida. Documentos, libretas, hojas con notas, operaciones; en esos papeles est encerrada la vida de Mishima. Vemos, en fin, una fotografa del lugar donde Mishima se suicid, el suelo rojo, la gran mancha de sangre. La terrible escena transcurre en el despacho del general Kanetoshi Mashita, en el cuartel que Mishima y sus compaeros ocuparon el 25 de noviembre de 1970, el mismo da de su muerte. Tras el rito del seppuku (el hara-kiri), clavndose la daga en el vientre, un camarada decapit su cuerpo para terminar con la agona. El valor de un hombre se revela cuando su vida se enfrenta con la muerte, haba escrito. Mishima ya haba narrado el ritual del seppuku, en su relato Patriotismo, por ejemplo, donde un joven matrimonio se une sexualmente por ltima vez y, despus, el marido se da muerte: su mujer le sigue, de inmediato, aunque su suicidio no sea considerado seppuku, sino jigai, manchndose el kimono blanco, mientras permanece con las piernas atadas, como todas las mujeres japonesas que, en ese trance, quieren conservar su dignidad. Desgarrado entre la obsesin por la belleza, por el peso de las tradiciones y por la enfermiza fascinacin ante la fuerza, Mishima haba escrito que la vida humana est organizada de forma que slo si tenemos oportunidad de mirar de frente a la muerte podemos medir nuestra autntica fuerza.

En otro pabelln cercano al edificio principal del museo, puede verse una lmina que recoge sus notas para hacer Salom, la obra de Oscar Wilde, y otra con un San Sebastin, hecho en colaboracin con Maurice Bjart. Un cartel de la pelcula Koi no Hokage (Sails of love), con guin de Mishima, puesta en escena por Keita Asari, y otros recuerdos de su vida. En un lado, amenazador, el visitante tropieza con el cartel de Mi amigo Hitler.

* * *

Aquel hombre torturado, capaz de escribir que la vida humana no tiene significado alguno y [] en el hombre se oculta una maldad que jams ser perdonada, cuya existencia ha sido objeto de culto entre los fascistas espaoles, y de otras latitudes, aquel hombre desgarrado que mezclaba su pasin por la literatura y el teatro con las fantasas y el ruido de una existencia atormentada, que adoraba las artes marciales y el militarismo japons, que conoca la tradicin cultural europea, que estaba interesado en las protestas estudiantiles que seran el paisaje de los ltimos aos de su vida (como vemos en la concurrida asamblea universitaria de 1969, donde Mishima parece mostrarse seguro de s mismo, dueo del mundo, vestido con un apretado niqui que le marca la musculatura, con los brazos en jarras, sereno, capaz de dominar con su palabra a la multitud, un ao antes de suicidarse), ese hombre, es el escritor nostlgico, fascista, a veces tierno, admirador de Hitler, que prepara un golpe de Estado para devolver la gloria al Japn.

Mishima idealizaba el pasado imperial japons, confrontndolo con una realidad donde su pas estaba sometido a los dictados norteamericanos, y, despus, a la prdida de su pasado, y perfilaba su idea del hombre de accin, de aquel que cultiva su cuerpo y est dispuesto a combatir la podredumbre que detecta en el Japn de posguerra, en el terrible momento de la amargura de la derrota y de la desesperacin del pueblo, como escribe, cargando contra esos empresarios que censura, aunque su crtica tenga el perfil de la palabrera fascista, sin querer reparar en que haba sido precisamente el fascismo y el militarismo japons quienes haban conducido a su pas a la catstrofe. En El pabelln de oro, Mishima describe la grosera de los soldados de ocupacin americanos, las mujeres obligadas a la prostitucin por la pobreza y el hambre de posguerra, el hermoso Kioto convertido en el centro del estraperlo entre Osaka y Kobe. Como si fuera una casualidad de la historia, Mishima empez a escribir su primera novela al finalizar la guerra, y la titul Tōzoku, es decir, Ladrones.

Mishima escribi, actualizndolos, dramas del teatro Nō, como Ayanotsuzumi, traducido entre nosotros como El tambor de damasco, o como Hanjo, vertida en La dama Han, turbado por amores contrariados que conducen al suicidio. El Nō busca la belleza en lo sutil, en lo ingenioso. Kanami y su hijo Zeami, los creadores del Nō, fueron estudiados con atencin por Mishima. En el Fūshikaden, donde Zeami recoge sus artculos para la prctica del actor, ao por ao, dando consejos para los intrpretes de todas las edades, desde los siete aos, puede leerse su parecer sobre los actores de cuarenta y cinco aos, los que tena Mishima en el momento de su mxima representacin, en el momento de su muerte. Dice Zeami: Si existe una flor que no desaparece an en esta poca, sa s que ser la flor autntica. En ese caso, si un actor mantiene la flor sin que se pierda hasta cerca de los cincuenta aos, es que ya habra conseguido la fama y la popularidad del mundo antes de llegar a los cuarenta. [] El corazn que se conoce a s mismo de esta manera no ser otro que el corazn del hombre que ha conseguido la esencia del Nō. La tradicin, el sincretismo, los rituales del pasado, precisos, definitorios, el devenir humano sin finalidad ni destino, estn en Mishima. Un mundo donde no es posible el amor, donde los sentimientos se esconden, donde todo se vuelve una mscara. En una de las fotografas que se conservan de Mishima, lo vemos caminando solo, en el Tokio pobre de 1948, por una calle de tierra, llena de carteles sin imgenes. Lleva un paquete en la mano y parece un joven abstrado que, sin embargo, camina con decisin hacia su destino. En El mar de la fertilidad, un friso de cuatro novelas, y con La decadencia de dios (o de un ngel, como quieren algunos traductores), la ltima parte de la tetraloga, que fueron las ltimas pginas que escribi antes de suicidarse, crey que haba alcanzado el fin del mundo.

El delirio del hombre es capaz de conducir a todas las locuras. Quin sabe si Mishima, en su agona, pensaba en el destino aciago de Minamoto no Yoshitsune, otro gran guerrero samuri, cuyo valor hizo posible la creacin del shogunato Kamakura pero que tropez con un desgraciado destino, como l mismo, aunque quisiese pensar que era heroico. Es probable que Mishima no entendiese hoy a Japn, a ese imperio perdido que tanto veneraba, que no reconociese a sus ciudadanos laboriosos que soportan duras vidas de trabajo, con horarios interminables y trayectos diarios de tren de noventa minutos, por mucho que en algunas estaciones de Tokyo pongan gorjeos de pajaritos por los altavoces. La vida aristocrtica, el arte, el honor perdido del imperio, exigan para Mishima, mantener el cdigo del Bushidō, el estricto camino del guerrero. Tal vez Hiroyasu Koga, ese monje olvidado que decapit al escritor, lo recuerde an subido a un carro de combate, pero Mishima crea saber que el samuri que no puede guardar su honor slo lo recuperar con la muerte, con el seppuku.



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