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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2009

Lecciones de Europa

Guillermo Almeyra
La Jornada


En Francia la abstencin lleg a 60 por ciento y en toda Europa super 53 por ciento, aunque en Italia, donde Berlusconi tiene consenso de masa, no lleg a 40 por ciento, y en Grecia, donde los socialistas del PASOK dirigen una oposicin con fuerte influencia entre los trabajadores, ese partido y los comunistas aparecan como alternativa y, por tanto, arrastraron votos. La derecha, asustada por la crisis, cerr filas y fue a votar, pero no gan sufragios y triunf simplemente porque es la mayora de la minora, no porque haya crecido. Si tiene mayora es porque los electores de centroizquierda y los de la izquierda se abstuvieron. Eso hace parecer que los votantes apoyaron a los causantes de la crisis y a los que quieren salir de ella a costa de los trabajadores, pero en realidad no hicieron ms que mantener su minora que ni la socialdemocracia ni los partidos de izquierda radical fueron capaces de reducir an ms, pues no dieron ninguna batalla ideolgica, programtica u organizativa que llevase a salir de la crisis por la izquierda y se encerarron en dbiles campaas propagandsticas y electoralistas.

Los capitalistas, sin embargo, no se engaan con su victoria prrica y no estn nada tranquilos ante su amplia mayora virtual en el Parlamento Europeo que no tiene ninguna funcin decisiva. Ellos ven, en cambio, la abstencin como una prdida de consenso del sistema y un repudio a las instituciones por parte de la mayora de la poblacin europea, la cual no ve una alternativa (y no se sabe si algn da la encontrar), pero en cambio sabe que el capitalismo es causante de la crisis.

Los observadores ms lcidos analizan, es cierto, que la abstencin favoreci a los partidos en el poder, pero tambin que la indignacin de las mayoras se condensa en el horizonte como negros nubarrones que preanuncian tormentas sociales y no se orienta hacia las instituciones.

En la izquierda, por ejemplo en Italia, Rifondazione y los Comunistas Italianos Unidos han mantenido a duras penas el voto de un sector militante (con un milln de sufragios, algo menos de 4 por ciento del total), pero no entran al Parlamento Europeo, lo que les crear problemas financieros y de presencia poltica. No han podido convencer a una izquierda difusa que en el pasado, por ejemplo, con Democrazia Proletaria una de las tendencias que confluy en Rifondazione, siempre obtuvo parlamentarios en Estrasburgo. Ni siquiera han sido capaces, en aras de sus intereses electorales, de lograr un frente electoral ad hoc que les habra dado 8 por ciento de los votos o ms y algunos diputados con el grupo de derecha recientemente escindido de Rifondazione, el cual ahora marcha de cabeza hacia su disolucin en el Partido Democrtico.

En cuanto a los franceses de la ex Liga Comunista Revolucionaria (LCR), creyeron sectariamente que con su Nuevo Partido Anticapitalista nuclearan por s solos la protesta de izquierda y se negaron a construir un frente nico electoral con el Partido Comunista y con los socialistas de izquierda escindidos de su partido siguiendo a Melanchon (la llamada Nueva Izquierda) para ir juntos a las urnas sin dejar de discutir las diferencias programticas. El resultado est a la vista: estos ltimos lograron 6 por ciento y los primeros cerca de 5 por ciento. Juntos habran obtenido casi 15 por ciento y una importante fraccin en el Parlamento Europeo, y su desunin llev en cambio muchos votos al tarro conservador verde representado por Cohn Bendit (el ex radical del 68 que para los menos informados sigue teniendo fama de opositor al sistema cuando de ningn modo lo es). En ese sentido, el estreno electoral del Nuevo Partido Anticapitalista ha sido un fiasco ya que reuni aproximadamente los votos que antes tena la LCR, que era menos confusa y electoralista que la nueva formacin, y dej de influir en la crisis de los comunistas y en la evolucin de los socialistas de izquierda.

Los sectores populares salvo en Italia, donde Berlusconi y la liga influyen incluso en sectores de los trabajadores no votaron por una poltica de derecha pero tampoco lo hicieron por la izquierda radical. No ven cmo enfrentar la crisis y el sistema capitalista, pero no estn de acuerdo con ste ni ven solucin en las elecciones. Se abre as una transicin que estar marcada por luchas, ya que quien no vota puede hacer huelgas o incluso provocar explosiones sociales, como en Grecia o Francia.

Por consiguiente, o la extrema izquierda toma contacto con la izquierda social desorganizada y confusa, o sea, con la gente real, modificando radicalmente sus mtodos y su poltica para construir consenso desde abajo, o la derecha, que en la mayora de los pases no tiene consenso pero posee fuerza econmica y poltica, marchar hacia la construccin de regmenes duros que se dedicaran a destruir an ms los derechos sociales y democrticos. De un modo diverso y sin una izquierda anticapitalista fuerte, Europa vuelve hacia los aos treinta.

Dejan las elecciones europeas alguna leccin para los pases, como Argentina o Mxico, que irn a las urnas en breve? La abstencin favoreci electoralmente a la peor derecha a costa del centro o de la derecha moderados. Pero el problema reside en que se ha llegado a un punto en que la mayora est harta de taparse la nariz para votar por el menos peor, porque ste, despus, hace la misma poltica de los peores.

Nos guste o no, la izquierda debe reconquistar credibilidad, despertar esperanzas. Y eso slo se hace en la vida cotidiana, no en las campaas electorales; organizando las resistencias; desarrollando experiencias locales autogestionarias y alternativas, sin sectarismos; dando una batalla tenaz, cotidiana y gris, en la construccin de ideas-fuerza capaces de orientar en sentido anticapitalista la rabia ciega de las mayoras.

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/14/index.php?section=opinion&article=026a1pol



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