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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2009

Si el continente se abstiene

Luciana Castellina
Sin Permiso


Fijarse en los resultados electorales de las listas en presencia para juzgar la orientacin de los europeos, francamente no me parece una cosa seria. O al menos, una operacin exhaustiva. Porque el dato ms significativo no es el relativo a tal o cual partido, sino la abstencin: creciente, generalizada. Signo de una derrota del proceso de construccin europea, cuyo alcance todos parecen minusvalorar, pero tambin del estado de desorientacin poltica de los habitantes del continente. Que en nmero cada vez mayor muestran no tener confianza ya en los partidos histricos: buscan, en consecuencia, nuevas, ambiguas y confussimas expresiones poco estables; sobre todo, desertan de las urnas desencantados de la poltica y por lo tanto de la democracia

Se dir que el fenmeno tiene que ver sobre todo con la izquierda, dado que las fuerzas que constituyen el partido popular europeo salen de la votacin del 6 de junio bastante mejor. Pero tambin para ellos vale la exigidad del muestreo, el desamor por el ejercicio electoral. Es cierto que la abstencin afecta mucho ms y muy particularmente a la socialdemocracia que, con la excepcin de algunos pases donde la tendencia es diversa (Suecia y por otra parte, Grecia) sufre ,en los principales pases de la Unin, un hundimiento histrico

Un inimaginable 16 por ciento en Gran Bretaa y en Francia, y un 20 por ciento en Alemania . Militantes que a pesar de rehusarse a votar a otros, -como resulta , por ejemplo, claro, en Alemania- ya no estn dispuestos tampoco a premiar a la vieja SPD, desgarrada e incierta. Castigada tambin por ser siempre el ms acrtico de los paladines de esta antidemocrtica Unin Europea

Bien les va por el contrario en todas partes a los Verdes (triunfalmente en Blgica donde alcanzan el 185 por ciento), incluso all donde nunca ha existido un verdadero movimiento, como es el caso de Francia, y donde el empeo en este frente es desde hace tiempo obtuso; o como en Alemania donde sin embargo estuvieron directamente involucrados en el gobierno de Schroeder, cuyas antipopulares medidas han castigado en cambio al SPD. Pero los verdes gozan hoy de una confianza apriorstica, que tiene poco que ver con lo que hacen en concreto: su propio nombre es hoy smbolo de la protesta contra el desastre del ecosistema, respecto del cual una parte no irrelevante del electorado se ha hecho afortunadamente muy sensible. Y aguantan bien porque es la clase media culta la base electoral de estos partidos y es, por el contrario, en la fuerza tradicional de la socialdemocracia, entre las masas populares, -golpeadas duramente por la crisis, expuestas ms que los otros a los dramas de la globalizacin- donde se produce la mayor desorientacin.

Mejor librada, al estar entre las opciones de los pocos que han votado, sale la extrema izquierda, que generalmente se mantiene, aunque sean pequeos porcentajes, sustrayndose a la catstrofe: y as ocurre en Alemania donde Die Linke aumenta, aunque menos de lo previsto (llega al 75%); en Francia, donde el Front de gauche (PCF e izquierda del PS) obtiene un 68% muy respetable, tanto ms si se le aade el 48% del Nuevo partido Anticapitalista; en Holanda y Dinamarca, donde, respectivamente, el Partido socialista (ex maosta) y el Socialista popular superan el 7 por ciento. Una izquierda que en algn caso, como en Portugal, roza incluso un xito clamoroso: el Bloco de Esquerda (casi un secuaz de nuestro Manifesto) que triplica los votos alcanzando el 9%, mientras que el tradicionalsimo Partito Comunista alcanza anlogo porcentaje. Que obtiene otro tanto tambin en Grecia donde, por los habituales litigios internos, el Sinapismos, se queda por el contrario en el 4%. En su conjunto, el Gue, el grupo a la izquierda del PS, tendr incluso una representacin no secundaria con 33 diputados. Estarn ausentes, como es notorio, por vez primera los italianos, que han sido siempre uno de sus principales componentes.

Creo que se podra apostar que dentro de cinco aos, en las prximas elecciones europeas, el escenario ser completamente diverso. En su conjunto el voto expresa una crisis generalizada, una transicin, quiz el ltimo suspiro del largo ventenio que sigui a la cada del Muro, un acontecimiento que ha acarreado consecuencias a la socialdemocracia y no tan solo a los partidos comunistas, y con ellos a la historia europea, cosa sobre la cual nadie ha tenido el valor de reflexionar seriamente, todos atrapados por el ansia de darle carpetazo apresuradamente y de una igualmente sumaria homologacin con el mundo global. En los das transcurridos, al trmino de la visita del presidente de los Estados Unidos, ha sido notorio que Obama no ha parecido darle demasiada importancia a su relacin con Europa. Por qu hubiera debido hacerlo? Como interlocutores ha encontrado a una derecha no acorde con el viento que sopla en Amrica y una izquierda distrada, a vueltas con sus retortijones de barriga, carente de identidad, tanto para s misma como para Europa. Nuestro famoso y celebrado modelo histrico el modelo europeo- aplastado y olvidado.

Luciana Castellina es una reconocida periodista y analista poltica italiana que colabora regularmente con el cotidiano comunista Il Manifesto. Fue miembro del partido socialista y pacifista Democrazia Proletaria y luego de Rifondazione Comunista. Ha sido diputada en el Parlamento italiano y en el europeo. Recientemente se ha adherido al llamamiento a una lista unitaria de la izquierda italiana para las elecciones europeas impulsado por figuras como Luigi Ferrajoli, Rossanna Rossanda, Pietro Ingrao o Danilo Zolo.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Joaqun Miras




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