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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2009

El reembolso de los gastos de los parlamentarios resulta microscpico comparado con las IFP y la ampliacin de autopistas
El verdadero escndalo britnico de gastos parece inmune a cualquier denuncia

George Monbiot
Sin Permiso


Por un momento, el corazn se me sobresalt en el pecho. El titular de portada del Daily Mail de ayer contena los trminos "viaje", "escndalo", "excesivo" y "6,2 millones de libras". Imagin hasta que lo le correctamente que se refera al contrato que acaba de firmarse por valor de 6.200 millones de libras para ampliar la autova M25. Un atisbo de esperanza. "La factura de 6,2 millones de libras: el escndalo de cmo los parlamentario se pasean a cuenta del contribuyente con facturas de viaje astronmicas" referido a un timo que resulta ser precisamente mil veces menor que el escndalo de gastos de viaje que a m me interesa.

Entiendo el enojo y la fascinacin del pblico por los gastos de los parlamentarios, y la candente cuestin de cmo se consiguen exenciones al impuesto sobre incremento patrimonial en tu segunda vivienda. Pero resulta microscpico al compararlo con la corrupcin que lleva felizmente bullendo durante quince aos, sin ser importunada por la prensa popular.

En abril, la ampliacin de cuatro partes de la M25 iba a costarnos a ustedes y a m 5.000 millones de libras esterlinas. Con esto ya se tratara de un timo espectacular. La organizacin Campaign for Better Transport haba calculado que la misma cantidad de espacio viario adicional suponiendo que hiciera falta de veras falta- se podra haber creado por 478 millones de libras. Slo que de alguna manera, en las ltimas cuatro semanas, los 5.000 millones para ampliar cuatro partes de la autova se han convertido en 6.200 millones para ampliar dos. En Sicilia, los funcionarios se avienen a tratos de este tipo con la ayuda de refinados obsequios como cabezas de caballo cortadas y chalecos llenos de pescados. En el Reino Unido, el gobierno se ofrece voluntariamente sin necesidad de ningn incentivo evidente.

No hay nada notable en esta inflacin: parece ser una propiedad inherente a los programas de iniciativa financiera privada del gobierno. La IFP permite a los consorcios bancarios, empresas de construccin y servicios construir y gestionar nuestras infraestructuras pblicas. Aunque el gobierno mantiene que con ello se ofrece mayor valor que utilizando fondos pblicos, en realidad las cifras que hay tras los proyectos de IFP estn amaadas. Mientras el gobierno se queda con buena parte del riesgo de la deuda, los inversores se guardan los beneficios, que con frecuencia multiplican muchas veces el valor de los proyectos.

El riesgo pblico en el que ha incurrido hasta ahora la iniciativa financiera privada se cifra hasta ahora en 215.000 millones de libras. Buena parte de este desembolso (la mitad?, tres cuartos?, los acuerdos son tan complejos y opacos que nunca lo sabremos de cierto) es pura filfa. Algn da el reembolso de los pagos destruir las finanzas pblicas britnicas. Esta extravagancia hace parecer ascetas a los parlamentarios britnicos.

Pero este dispendio nunca aparecer en la portada del Daily Mail, ni en pgina alguna del mismo. Aunque dice hablar en nombre de las clases medias bajas, el Mail sirve a la clase rentista, que se beneficia de estos arreglos. La cuestin resulta adems tan compleja que es difcil ver de qu modo podra aparecer en una historia de la prensa popular. No hay ms que escribir las palabras iniciativa financiera privada para perder al 90% de los lectores.

A lo largo de 12 aos investigando la cuestin, he topado una y otra vez con el muro de ladrillos de la indiferencia pblica. He usado todos los medios imaginables para representar la envergadura y escala de esta estafa, y no me ha funcionado ninguno. Al igual que los investigadores universitarios Jean Shaoul y Allyson Pollock, las revistas Private Eye y Red Pepper, y el columnista del Sunday Telegraph, Liam Halligan, todos los cuales han pasado aos denunciando el escndalo, parece que me haya dedicado a perder el tiempo. La cuestin resulta demasiado lejana y demasiado compleja como para encender la indignacin pblica. La obscuridad del proyecto lo ha protegido del escndalo pblico que ahora se concentra en los parlamentarios.

Pero por si acaso hay alguien que siga leyendo, volver a intentarlo. Las condiciones ofrecidas por el nuevo plan de la M25 son tan generosas que ni siquiera un orangutn con traje y corbata dejara de aprovecharlas. El nuevo precio parece representar el coste que tiene para el gobierno mantener a los bancos en el acuerdo. El proyecto est destinado a estar listo para las Olimpiadas, pero las empresas implicadas han alargado las negociaciones durante tanto tiempo -exigiendo condiciones an ms escandalosas- que el gobierno est ahora dispuesto a pagar el precio que sea para conseguir la ampliacin de las carreteras, independientemente de los riesgos futuros. La opcin de enfrentarse al problema reduciendo el volumen de trfico -una red orbital de autobuses constituye la solucin ms evidente- nunca se tom en consideracin. Cuando Alistair Darling era Secretario de Transportes se le pregunt en la Cmara de los Comunes por esta alternativa. La descart de un plumazo.

Uno de los rasgos coherentes de la IFP es que los proyectos se idean a la inversa, a fin de cumplir las condiciones de los inversores empresariales. As es cmo, por ejemplo, el proyecto de reforma de dos hospitales de Coventry, cifrado en 30 millones de libras, se convirti en un proyecto privado por valor de 410 millones de libras consistente en demoler ambos y reconstruir uno de ellos, que albergaba menor nmero de camas y dispona de menos doctores y enfermeras. El proyecto original era demasiado barato como para atraer fondos privados. De forma semejante, un sistema de autobuses orbital ofrece slo modestos beneficios.

El ao pasado, el Tesoro prometi incluir los acuerdos de financiacin privada en la cuentas gubernamentales, con el fin de cumplir con las normas de informacin financiera internacional. La mayora de los proyectos de IFP no cuentan a efectos de deuda pblica, que es una de las razones por las que el gobierno los encuentra tan atrayentes. (La otra razn es que esta forma de bienestar para las empresas le gan al Nuevo Laborismo el apoyo de los grupos de negocios y de parte de la prensa derechista). Pero el 13 de mayo pasado, en el culmen del escndalo por los gastos parlamentarios, el Tesoro reneg discretamente de esta promesa.

Cuando el Laborismo se negaba a la IFP en la oposicin, Darling se quejaba de que el "aparente ahorro de hoy podra verse contrarrestado con el formidable compromiso de gasto sobre los ingresos en los aos por venir". Ahora, como ministro de Economa, ha decidido seguir ocultando este compromiso a la opinin pblica. Los departamentos del gobierno publicarn dos juegos de cuentas: uno que mantiene los los proyectos de IFP en los libros para ceirse a las normas internacionales y otro que los deja fuera para ocultar la amplitud del lastre del pasivo pblico. Es lo que haca Enron: elaboraba un conjunto de cuentas distintas para pblicos distintos.

El Tesoro no ha emitido ningn comunicado de prensa para anunciar este cambio de poltica, y se niega a enviarme las orientaciones de los departamentos gubernamentales, que explican cmo funcionarn las nuevas reglas. La iniciativa financiera privada, al igual que el Parlamento, se ha visto protegida durante aos por el secreto y la confusin.

Jams podramos permitirnos esta extravagancia, pero seguir hoy dilapidando dinero en los proyectos de IFP, cundo sabemos los problemas en qu andan metidas las finanzas del gobierno, resulta demencial. La pasada semana, la agencia de "rating" Standard & Poors avisaba de que podra rebajarse la clasificacin crediticia del Reino Unido. A ninguna persona de este gobierno parece preocuparle esa deuda adicional, no reconocida, que se carga sobre los hombros de futuras administraciones mediante la IFP. Dado que estos proyectos duran 25 o 30 aos, sus riesgos sern problema de otros.

El ministro de Sanidad, Alan Johnson, acaba de apelar a un examen de la raz a la copa para ver cmo funciona nuestra democracia". La idea de que en ello pudiera incluirse una reevaluacin de la iniciativa financiera privada, sera demasiado esperar? S. No hay campaas de la prensa popular contra esta corrupcin ni las habr. Los conservadores, que inventaron la IFP, no tienen ningn inters en desecharla. El verdadero escndalo de gastos britnico parece inmune a cualquier denuncia.

George Monbiot es el autor de algunos libros muy vendidos como The Age of Consent: A Manifesto for a New World Order y Captive State: The Corporate Takeover of Britain. Escribe habitualmente en The Guardian.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Lucas Antn


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