La
brutal respuesta del Estado peruano en Bagua, el 5 de junio, Día
Mundial del Medio Ambiente, a la resistencia indígena en defensa de la
Madre Naturaleza (tras 56 días de movilización amazónica, fracaso del
diálogo y postergación de la derogatoria de varios decretos
legislativos) , ha costado la vida de numerosas personas y el
desplazamiento de cientos de familias en busca de resguardo para evitar
ser víctimas mortales de la acción represiva de la fuerza pública.
La supuesta ‘conspiración internacional’ denunciada por su gobierno, es
una farsa. Los pueblos indígenas del Continente sólo están reclamando
consulta, participación, respeto a las comunidades originarias y
salvaguarda de la naturaleza. Están rechazando en forma enérgica la
subordinación de la clase política y de los empresarios nacionales a
los poderosos intereses de las compañías transnacionales. Muestran con
dignidad su rostro y se movilizan por la identidad, las culturas
ancestrales y el vínculo íntimo de ‘vida humana - Madre Naturaleza’.
Emergen, se levantan y luchan en contra de una concepción de desarrollo
que empobrece a la gente, mata paulatinamente al planeta Tierra y
envilece los verdaderos intereses nacionales en cada país. Esa es la
‘conspiración internacional’ a la cual Usted y su gobierno aluden.
Por tal motivo, me uno al clamor de los ciudadanos y ciudadanas de mi
país y del mundo y demando de Usted y su gobierno el cese de la
represión en Bagua, se levante el estado de emergencia y toque de queda
en la Amazonía, se detenga la persecución en contra de la población y
dirigencia, y se realice una investigación internacional para una
aclaración total de los hechos en los cuales se perdieron vidas humanas
y lo cual condenamos enérgicamente en esa región, así como se dé paso
al irrestricto respeto de los derechos de los pueblos indígenas y las
comunidades campesinas. El ejercicio de derechos no debe
criminalizarse. La represión estatal debe ceder espacio a la búsqueda
racional de soluciones mediante el diálogo y la negociación con
voluntad política real.
Atentamente,
Rigoberta Menchú Tum