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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2009

Un mundo a la derecha

Edgar Borges
Rebelin


A nadie debera asombrar que la derecha haya ganado las elecciones del Parlamento Europeo; sera ingenuo que alguien se escandalizara por las ltimas ocurrencias privadamente pblicas de Silvio Berlusconi. Eso (y ms hacia la derecha) es lo que quiere buena parte del planeta. El mundo que tenemos (y, por ahora, no hay ms) vive a la derecha de la vida. As de simple, que nadie se espante.

Es posible que la mayora de las personas se dividan en dos grandes (hay ms) grupos de pensamientos. El mayoritario acepta el mundo como es: le gusta lo disfruta, lo goza, se resbala en el mar del cinismo; por su parte, el minoritario sobrevive estrellndose una y otra vez (y de nuevo) contra esta cosa llamada vida que no le agrada. Este escrito no va dirigido a los primeros, porque s que a ellos les causa alergia todo lo que huela a pesimismo. Por ello me dirijo a los seres humanos de la acera de enfrente, la del fracaso, la de los perdedores. Y, entre ellos, me incluyo como si este texto fuese una confesin frente al espejo, ya que para nosotros los sacerdotes no son muy necesarios.

Amigos de la izquierda del mundo: Qu nos ocurre? en qu momento de la carrera nos quedamos dormidos? qu carajo nos pasa que ya no servimos ni para tirar piedras? es que an no hemos despertado de la cada del muro de Berln? es que acaso el mundo, de pronto, se convirti en un lugar digno para la vida? Cuando me hago estas (y muchas otras) preguntas pienso que nadie lo ha dicho mejor que Jos Saramago: La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive. Los partidos de izquierda no han estado a la altura de la crisis mundial. Y que nadie ponga en duda la condicin irrenunciable que el escritor portugus tiene con el comunismo. Saramago es el viejo rebelde que a mi algn da me gustara ser. Es el nio eterno que no se cansa de recordar los pantanos del sistema. Y del antisistema. Y es, por los profundos pantanos del sistema, que no comprendo el silencioso accionar de la izquierda. Parece que efectivamente nos quedamos dormidos en algn lugar de la carrera. Y el capitalismo sigui creciendo, ya ni siquiera habla de derecha y de izquierdas, sino que se da el lujo de adoctrinar a las personas (a los individuos que acompaan nuestra vida) con una existencia invisiblemente consumista, y egosta, y primitiva. No hay duda: cada da somos menos humanos y desde la izquierda no se est haciendo nada para evitar este acelerado deterioro. Acaso no es a la izquierda, por su condicin progresista, a quien corresponde impulsar un nuevo modelo de convivencia?

Sospecho que hay dos (y muchos otros) tipos de izquierda. La pasiva, la que ni siquiera se ha dado cuenta de que ya el librito de los dogmas no nos sirve para cambiar el mundo, y la oportunista, la que se alimenta de ser la pieza ridcula del sistema. Pienso que es urgente y necesario el surgimiento de una tercera frmula de izquierda, la que debe atender el llamado de este tiempo, la que ni siquiera aterrice en el siglo XX (a donde an no ha llegado) sino que empiece desde este instante presente, con el fino y estratgico empeo de ofrecer un nuevo proyecto de mundo. He ah un gran problema: buena parte de los grupos polticos de izquierda (en el mundo) se dedican, en los distintos parlamentos, a debatir, con la derecha, cmo mejoramos el sistema. Eso es absurdo, eso es cuando menos ingenuo por no decir tramposo. Cundo carajo va la derecha a cambiar el mundo que parieron? Quieren acaso los padres cambiar al hijo que engendraron por decisin propia? La nica alternativa posible de esa frmula de izquierda sera reinventar el presente y ofrecer un modelo opcional, desde la otra acera, desde otra realidad pragmticamente tangible pero humana.

Lo ms asombroso de este momento histrico es que, mientras reposa la izquierda, los ciudadanos de la calle del mundo se sienten molestos, incmodos, insatisfechos. Basta con observar las distintas realidades sociales: los pueblos estn inconformes, ya nadie se deja engaar por lo que dicen ni los grandes medios de informacin ni los polticos convencionales. Me atrevera a asegurar que con pocos los que creen en las trampas del sistema, casi todos sospechan de la banca, de las gripes fantasmas y del cinismo del poder global. Sin embargo, no existe una fuerza visible que encause el disgusto ciudadano. Ser que con el tiempo la izquierda se convirti en piedra?

Es cierto que el siglo XXI se inaugur con una nueva izquierda en Amrica Latina. Pero, por ahora, habr que esperar a ver si esa forma de izquierda le ofrece al mundo un modelo de convivencia distinto al capitalista. Me parece complejo que Europa y Estados Unidos atiendan las opciones de Amrica Latina, cuando an existen demasiados prejuicios sobre las actitudes (y aptitudes) de los latinoamericanos. No obstante, debemos seguir explorando los caminos regionales sin ninguna clase de complejos.

Ya s que el debate no existe, la derecha nos ha hecho creer que hemos arribado al nico sistema posible de felicidad. Ya s que cuando todos terminen de leer este artculo cerraran los ojos y sonreirn ante el espejismo de dicha capitalista. Ya s que, por ahora, el mundo camina hacia la derecha. Amn mister sacerdote.



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