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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2009

Su crisis, nuestra frustracin

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


Hay brotes verdes o el viejo rbol sigue pudrindose?

En las ltimas semanas los medios de comunicacin han puesto de moda la expresin brotes verdes utilizada tambin por algunos gobiernos. Se trata de un recurso propagandstico destinado a crear un ambiente optimista basndose en la aparicin de algunas cifras econmicas menos graves que en el primer cuatrimestre del ao. Es cierto que se han producido en algunos aspectos indicadores menos pesimistas, pero tambin existen otras cifras que empeoran las previsiones anteriores sobre la crisis. Por lo tanto, igual que el stablishment utiliza esa metfora de la naturaleza, tambin es posible recurrir a otra diferente extrada del mismo mbito y decir que el viejo rbol (el capitalismo) sigue pudrindose.

Dos de las cifras ms aireadas para reforzar la tesis de los brotes verdes estn relacionadas con el comportamiento del paro en el mes de mayo. En el pas con mayor intensidad de destruccin de empleo en los ltimos meses, Espaa, que ha aportado dos de cada tres empleos destruidos en la eurozona, en el mes de mayo se ha quebrado esa tendencia y se ha producido una creacin de empleo, fruto sobretodo del plan puesto en marcha por el gobierno socialista. Este ha sido el dato ms claro, porque el otro, el del paro en EE.UU. es ms discutible. Efectivamente, de un lado se alega que se han destruido solo la mitad de empleos que en meses anteriores, pero ya son 17 meses seguidos de destruccin de empleo con una tasa superior en mayo (9,4%) a la que prevean los analistas. Y si a los desempleados en mayo se le suman los que desistieron de buscar un trabajo (792.000) o los que fueron forzados a trabajar a tiempo parcial (9,1 millones), la tasa de paro sera del 16,4%.1

Pero cabe preguntarse como encajan en la visin de los brotes verdes otras cifras como las publicadas por el FMI, la Comisin Europea, Bancos Centrales y agencias y analistas internacionales, donde se habla de empeoramiento de las previsiones hechas meses o semanas antes. En abril el FMI rectificaba su pronstico de enero de un crecimiento negativo mundial del 0,5% para situarlo en el 1,3%, y adverta que la recesin que vive la economa internacional ser ms larga e intensa que las precedentes y la recuperacin ms dbil que en otros casos. La recesin se agrava en Europa, de manera dramtica en los pases blticos, y la Comisin prev que entre este ao y el siguiente se destruirn en Europa 8,5 millones de empleos, advirtiendo sobre la posibilidad de una crisis social. Segn los datos presentados por el Presidente del Banco Central Europeo, el PIB de los pases del euro caer entre un 5,1 y un 4,1%, frente a la media del 2,7% prevista en marzo. Pero an con estas cifras tan negativas en los pases centrales, es el propio FMI el que seala que la situacin ms preocupante es la de los pases emergentes dnde la dramtica situacin les pone ante problemas de vida o muerte.

Y para redondear el panorama aparecen tendencias a un repunte del precio de las materias primas (petrleo, metales, alimentos) que podra complicar an ms la salida de esta crisis. Si hubiese que seleccionar entre todos los datos y noticias un hecho expresivo de la situacin a principios de junio, seguramente la quiebra de General Motors sera el ms elocuente.

Los analistas han estado discutiendo desde el inicio de la crisis sobre el modelo que seguira la actual, podra ser en V, es decir, un desplome seguido de una recuperacin rpida; podra ser quizs en U, es decir, con una recuperacin ms lenta; o tal vez en L, es decir, con el mantenimiento de la situacin de depresin por un largo tiempo. Desde luego el primer modelo est claramente descartado. Todo parece indicar que el ltimo de los modelos, la hiptesis ms pesimista, es la que se consolida en esta crisis.

Se pueden encontrar anlisis ms pesimistas, que basndose en algunos indicadores o experiencias histricas recientes, como la de Japn2, o ms antiguas como la depresin de 1873-18963, pronostican estallidos de nuevas burbujas, despus de la inmobiliaria y la financiera de los meses anteriores, que afectaran a los sectores inmobiliario en China4, a la automocin, las tarjetas de crdito, o la que sera ms grave, la de la deuda pblica norteamericana5. No hay por que desdear estos anlisis.

Las consecuencias polticas de la crisis golpean a la izquierda

Los primeros meses de 2009 haban conocido el inicio de lo que pareca un ciclo de movilizaciones sociales espoleadas por el impacto social de la crisis; la existencia de algunas grandes movilizaciones y huelgas generales haba suscitado la incgnita de s realmente estaramos asistiendo a un despegue de la contestacin6. Incluso haban llevado a la cada de algn gobierno como los de Islandia, Letonia, Hungra o la Repblica Checa. Pero la situacin en los dos meses siguientes tendi a calmarse en Europa. No solamente no volvieron a repetirse ensayos de huelga general (con la excepcin de la que tuvo lugar en Euskadi el 21 de mayo, con unas caractersticas muy peculiares al ser convocada solo por los sindicatos nacionalistas, y con un escaso seguimiento), sino que algunas de las crisis gubernamentales originadas en las movilizaciones se resolvieron en clave prcticamente continuista. Solo a mediados de mayo la CES convoc varias manifestaciones en diversas capitales europeas que sacaron a la calle a varios cientos de miles de manifestantes con el objetivo de que "alcen la voz para reclamar una sociedad donde los beneficios se repartan con justicia". El impacto fue mnimo.

En junio se han celebrado las elecciones europeas. Normalmente se trata de un tipo de eleccin que ha venido perdiendo atraccin entre los ciudadanos de la Unin Europea, tendencia que se ha vuelto a expresar de nuevo este ao. Entre la mayora de los partidos del establishment, sean conservadores, liberales, socialdemcratas, etc., la norma es la utilizacin de este tipo de elecciones para reforzar sus posiciones nacionales, bien se est en el gobierno o en la oposicin, su lectura final se termina haciendo en trminos de relacin de fuerzas a nivel nacional. Europa, sus problemas y objetivos terminan siendo marginados en las campaas a favor de los temas ms domsticos. La izquierda, en general, no ha expresado un inters mayor en estos comicios, no era lo habitual volcarse en este tipo de elecciones.

Pero este ao ha sido especial. Celebradas en medio de una crisis profunda del capitalismo, precedidas por unos meses en que pareca que despegaba la contestacin social, estas elecciones cobraron para la izquierda, especialmente la ms claramente antisistmica, un atractivo diferente. Se contemplaban como un test donde comprobar cual haba sido el efecto de la crisis y las movilizaciones en las conciencias de los trabajadores europeos, tambin como una oportunidad para dejar de ser organizaciones marginales y alcanzar alguna influencia en la previsible larga trayectoria de la crisis. Posiblemente su clculo fue el de que podra aprovechar el malestar expresado en huelgas generales y grandes manifestaciones - no solamente de carcter laboral, sino de un contenido ms amplio como las que tuvieron lugar en Grecia, contra el G-20 en Londres, contra la reunin de la OTAN en Estrasburgo, a favor de la causa Palestina en toda Europa para conseguir una velocidad crtica que la hiciese despegar; que podra traducir en votos, y por tanto en posiciones de poder, el malestar de la crisis.

La expectativa ms importante a nivel europeo la levantaba la creacin del Nuevo Partido Anticapitalista en Francia, a partir del ncleo de la vieja LCR y apoyndose en el tirn meditico que haba alcanzado su lder Olivier Besancenot.

Nada nuevo por otra parte, es en coyunturas de este tipo cuando partidos nuevos, o viejos partidos marginados, intentan crearse un espacio en el difcil escenario de la representacin institucional, normalmente monopolizado por el sistema de partidos vigentes en una coyuntura histrica dada. La dificultad puede ser mayor para un partido de izquierda antisistema, pero existe para todo nuevo aspirante.

En la historia reciente europea se han conocido casos exitosos de utilizacin de movilizaciones populares para que partidos o movimientos con algn contenido antisistmico hayan conseguido un espacio ms o menos importante en el sistema de representacin institucional. Recordemos solamente el ejemplo de los partidos verdes a raz de las movilizaciones pacifistas y antinucleares en la Europa de los 70. O, tambin, el caso de Izquierda Unida en Espaa, creada al calor de las manifestaciones contra la permanencia de Espaa en la OTAN, y que sac por algunos aos del ostracismo a la izquierda del PSOE y, especialmente, al PCE tras la debacle que sufri este partido en 1982.

Sin embargo no parece que esta vez la crisis capitalista y las incipientes muestras de contestacin social hayan podido servir para el objetivo buscado por la izquierda antisistmica en Europa de postularse como un actor poltico de importancia que pueda jugar un papel ms destacado en la evolucin futura de la crisis.

Cualquier ngulo que se elija para una lectura de las elecciones europeas arroja un resultado nada positivo para la izquierda. Globalmente el Partido Popular Europeo mantiene su liderazgo y aumenta su distancia con el Partido de los Socialistas Europeos. Les siguen los liberales que retroceden un poco y, luego, los verdes que experimentan un importante avance, sobretodo por sus resultados en Francia, y tambin en Dinamarca.

El retroceso socialista ha sido fuerte en el Reino Unido y Francia, pero tambin han retrocedido en Austria, Dinamarca, Holanda, Hungra, Espaa o Portugal.

En la derecha, los gobernantes mejor parados han sido, de un lado, los dos lderes que han llevado la voz cantante por Europa en las reuniones del G-20, es decir, Sarkozy, que aumento en 12 puntos, y Angela Merkel, y de otro, un caso que necesitara una explicacin especial, Berlusconi.

Otro aspecto destacado en las elecciones ha sido el avance de los partidos de extrema derecha gracias a sus resultados en Holanda, Hungra, Eslovaquia, Finlandia, Austria o Gran Bretaa. A este heterogneo grupo de formaciones se le llega a adjudicar hasta una quinta parte del Parlamento Europeo (ms de 120 eurodiputados)7.

A la izquierda de la socialdemocracia se han producido, en algunos casos, ligeros avances, como es el caso de Alemania, donde Die Linke pasa del anterior 6,1% al 7,4%; tambin en Francia donde el Frente de Izquierdas alrededor del PCF a pasado del 5,25% anterior al 6% actual, y el Nuevo Partido Anticapitalista que ha obtenido el 4,9% pero ningn eurodiputado. Igualmente en Portugal donde la coalicin CDU alrededor del PCP ha pasado del 9,09% al 10,66% manteniendo sus dos escaos. Pero, en otros casos, lo que se ha producido son ligeros retrocesos, como en Grecia donde el Partido Comunista (KKE) ha pasado del 9,5% y 3 eurodiputados anteriores al 8,35% y 2 actualmente, aunque la coalicin de izquierda radical mantiene su escao con un 0,5% de avance; Y de manera similar en Espaa donde Izquierda Unida (cuyo ncleo es el PCE) ha retrocedido del 4,1% al 3,7% manteniendo sus dos eurodiputados, y las candidaturas a su izquierda han obtenido en conjunto cerca del 1,5% gracias al apoyo de los votos de la izquierda abertzale del Pas Vasco a una de ellas, sin el cual su apoyo es realmente insignificante. Desde una perspectiva global se podra hablar de una situacin de estancamiento.

Puede ser interesante fijar la mirada en el resultado electoral de dos de los pases europeos donde se produjo una fuerte conflictividad social en los ltimos meses, durante la crisis.

Grecia ocup el primer y ms destacado lugar por las movilizaciones de finales de 2008. En los resultados se puede observar una fuerte bajada de la derecha tradicional (ND) y un declive ms suave de la socialdemocracia (PASOK) y los comunistas (KKE); mientras que los beneficiarios van a ser, por orden de importancia, los ecologistas (+3,49%), la Coalicin Popular Ortodoxa (+3,05%), considerada de extrema derecha, populista y nacionalista, y la coalicin de izquierda radical (+0,5%).

En Francia, como otro pas de referencia en cuanto a conflictividad, hemos visto que de un lado se produce un ascenso de Sarkozy, mientras que la debacle del PS es aprovechada, sobretodo, por los verdes y, en menor medida, por la izquierda del FG y el NPA.

De una primera lectura apresurada de estos resultados se podran extraer varias hiptesis: 1) La victoria general de la derecha, tanto si sta ocupa posiciones de gobierno como si se encuentra en la oposicin, expresa que una mayora de los votantes se inclinan claramente por una solucin de la crisis dentro de los parmetros del actual sistema poltico-social, es decir, confan en que las ingentes cantidades de dinero empleadas en apuntalar el edificio capitalista y las promesas de su refundacin lleven lo ms rpidamente posible a retomar la senda del crecimiento econmico y a olvidar lo que consideran una desagradable enfermedad estacional por la que de vez en cuando atraviesa el capitalismo. En este sentido la fe de este electorado en el sistema vigente, y su comunin con los valores que destila, es tal que es inmune a las prcticas claramente corruptas que exhiben algunos de estos partidos como en Italia o Espaa. Honradamente, es necesario reconocer que hasta ahora la crisis y sus consecuencias en Europa no han hecho mella en la credibilidad del capitalismo. 2) Los psimos resultados de la socialdemocracia puede entenderse como el desanimo de su electorado ante la actitud gris y anodina de estos partidos, que no han ofrecido ninguna alternativa propia durante la crisis, apareciendo a remolque de las iniciativas de la derecha; incluso la bandera del keynesianismo, propia de la socialdemocracia, ha sido ms aireada en estos tiempos de retroceso neoliberal por la derecha. 3) El buen resultado cosechado por los partidos verdes europeos denota la penetracin de la preocupacin en Europa por los problemas ecolgicos, sin que ello se traduzca ni automticamente, ni en todos los casos, por una conciencia ms de izquierda. Se trata de una tema para una discusin ms profunda, expresa la creencia en la posibilidad de alcanzar un crecimiento respetuoso con el medio ambiente dentro de los parmetros capitalistas?. 4) El ascenso de los partidos de extrema derecha responde a un fenmeno tpico en estas situaciones, en las que estos partidos utilizan un discurso populista, nacionalista y xenfobo para instrumentalizar y canalizar el miedo y la angustia provocada por la crisis contra las minoras en el propio pas o contra otros pases para ganar votos. 5) Por ltimo, en los resultados de los partidos a la izquierda de la socialdemocracia se pueden distinguir dos situaciones. De un lado, la de los supervivientes partidos comunistas que, en solitario o a travs de las alianzas que han forjado mantienen con altibajos su posicin minoritaria. De otro, los intentos de la izquierda ms radical por salir de su ostracismo aprovechando las movilizaciones sociales, su bandern de enganche, el NPA francs, a pesar de su nada despreciable 4,9% no ha conseguido ni un solo diputado, el resultado de este intento solo puede calificarse de fracaso sin paliativos.

Pero no ha sido solamente Europa el nico escenario para analizar el comportamiento de la izquierda en esta poca de crisis global. Otro pas con importante presencia comunista, gobernando incluso algunas de su principales Estados, es la India, donde en mayo de este ao tambin tuvieron lugar elecciones a cuyos resultados es necesario referirse8.

En la India diferentes partidos marxistas gozan de una importante influencia poltica y social con dos estrategias totalmente distintas, una va poltico-institucional y otra de lucha armada. Desde hace aos los partidarios de la primera estrategia gobiernan en cinco Estados de ese pas-continente apoyndose en frentes de izquierda. Sus bases de apoyo se encuentran en la mayoritaria poblacin campesina y en los sectores populares, y han puesto en marcha importantes logros sociales para la mayora de la poblacin. Sus buenos resultados a nivel nacional en 2004 les permiti condicionar la poltica interior y exterior del gobierno central indio, articulado en torno al partido Congreso Nacional, para dotarla de un cierto color socialdemcrata.

El cambio de tendencia en los resultados de los partidos comunistas que apuestan por la va poltico-institucional y su perdida de credibilidad es achacada a su divorcio con sus bases campesinas y sectores populares tras la inclinacin del gobierno central por una poltica neoliberal y la decisin de estos partidos de instalar Zonas Econmicas Especiales en los Estados donde gobiernan, lo que termin derivando en un episodio de represin sangrienta del movimiento popular de oposicin a dichas zonas en marzo de 2007. Esta poltica de industrializacin ha provocado profundas contradicciones en el seno de dichos partidos, esta circunstancia junto a su poltica de alianzas de cara a las elecciones de mayo de 2009 ha derivado en la derrota electoral sufrida en dichas elecciones, en la que han retrocedido de 61 a 23 escaos; con el peligro de que pierdan los gobiernos que mantienen en los Estados actuales. Una parte de su base de apoyo parece inclinarse por el sector maosta que practica la lucha armada (naxalistas).

El contraste entre estos dos ejemplos de los resultados de la izquierda en la primavera de 2009 es evidente. La Unin Europea y la India representan dos universos socioeconmicos muy distantes. La posicin de la izquierda transformadora tambin es diferente, en el primer caso es marginal, no gestiona mbitos de poder de relevancia; en cambio, en la India, gobierna varios Estados desde hace tiempo y ha conseguido condicionar en los ltimos aos la orientacin del gobierno central. El objetivo de la izquierda europea era expandir su mbito de presencia y de poder aprovechando el previsible descrdito que la crisis provocara al capitalismo, clculo errneo por lo que hemos visto ms arriba. El dilema de la izquierda india en el poder era enfrentar las contradicciones que la provocaban su gestin de Estados pobres y atrasados frente a los imperativos del desarrollo; en este sentido su anlisis comparativo debera hacerse con las experiencias de los gobiernos de izquierda actualmente en Amrica Latina, o con experiencias histricas ms antiguas, como la de su vecino chino.

Pero lo cierto es que, a pesar de estos contrastes, el resultado de ambos comicios plantea dilemas difciles de responder: por qu la crisis ms profunda del capitalismo desde los aos 30 no ha mellado minmamente su credibilidad hasta ahora?, Por qu la izquierda sigue sin tener modelos claros de transicin al socialismo?

Como tantas veces se ha repetido ya en la historia, el simple hecho de esgrimir un discurso ms radical, de levantar las consignas ms sonoras y de utilizar los eptetos ms duros contra el capitalismo no lleva por s solo ni a conseguir ms audiencia e influencia, ni a resolver los problemas que arrastra la izquierda.


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