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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2009

Espaa
Capitalismo mediterrno, made in Spain

Carlos X. Blanco
Rebelin


El capitalismo made in Spain se corresponde netamente con el modelo mediterrneo de obtencin de la plusvala. Italia, Grecia, Portugal y el Estado Espaol comparten unas caractersticas lamentables que aqu, desde dentro, se quieren ocultar pero que saltan a la vista de cualquier persona informada y dotada de una cierta mentalidad comparativa.

El modelo europeo mediterrneo est, claramente, a aos luz del africano ms cercano, igualmente mediterrneo: el magreb. El nivel de renta, de instruccin, de industrializacin es varias veces mayor que aquel. Por otro lado, en los aspectos culturales y en las inercias tnicas de los pases de ambas orillas, tradicionalmente la orilla cristiana y la orilla musulmana, no difieren tanto como se nos quiere dar a entender.

Pero volvamos a esta Europa del sur.

Las revueltas graves de Grecia hace unos pocos meses parecen muy olvidadas. Y sin embargo all, en un pas tan semejante a la Espaa mediterrnea, la juventud desesperada ha luchado contra un sistema estatal que no funciona en todos los aspectos esenciales. El estado del bienestar que se convirti en un clsico en los pases nrdicos, centroeuropeos, e incluso en Francia, sencillamente sufri un aborto en Grecia. No funciona la educacin. No funciona la lucha contra la corrupcin. No hay coberturas sociales dignas de ser consideradas como tales. El paro llena las calles. No hay futuro ni esperanza para [email protected] [email protected] que est en la edad de ser, de pies a cabeza, futuro y esperanza, precisamente. Les suena de algo? Aplquese el cuento a Italia, a Portugal. Dgase lo mismo de Espaa

La integracin en la Unin Europea no fue panacea en modo alguno para este tipo de pases. Son estados que han conocido el fascismo y/o la dictadura militar recientes. Son pueblos que no han tenido muchas oportunidades para generar una cultura democrtica, que han ido pasando de generacin en generacin bajo una bota, generalmente una bota militar. Y claro, es difcil crecer bajo una bota. En otro orden de cosas, el caso espaol es ms parejo al italiano en lo que respecta a la fusta vaticanista. Aqu, como all, el Vaticano es mucho ms que un quiste para-estatal dentro del estado de los ciudadanos. Es un imperio dentro del imperio. El Papa fue el agente obstaculizador de la unidad italiana, y sigue siendo el agente que hipoteca la vida de esta repblica junto con otras logias y hermandades, sangrientas muchas de ellas, como se sabe y conectadas con esta corporacin privada religiosa. El clero tambin es en el Estado Espaol el principal condicionante de la poltica.

El Reino de Espaa en el siglo XIX nunca cuaj como estado en sentido moderno y se qued simplemente en eso, en un solar para los borbones y en un templo de esencias catlicas para los integristas. Mucha de la sangre derramada en este siglo, desde la guerra a Napolen hasta las carlistadas, no fue por Espaa, fue por el Trono y el Altar. Cuando hay demasiado fervor por el Trono y por el Altar, no hay Nacin, propiamente dicha, ni hay Repblica tampoco.

La presencia dominante, abusiva, de una corporacin privada como es la Iglesia Catlica, en los decursos polticos de un pueblo acaba por provocar el aborto de ste. Su nacimiento en el sentido republicano, como federacin de hombres y naciones libres es algo que no puede suceder por culpa de las intervenciones ensotanadas. La Iglesia ha provocado el aborto de Italia, de Espaa. Ha sido siempre un contrapeso a la creacin de ciudadanos autoconscientes de que deben (algn da) dejar de ser sbditos. Esto ha provocado, evidentemente, una proliferacin de caciquismos, mafias, logias y clubes que se arrogan la representacin y la direccin del estado y de todas las dems instancias de poder pblico. Lo pblico, segn el modelo mediterrneo que venimos comentando ya ha nacido privatizado. Es por ello que encontramos en estas sociedades mediterrneas un acendrado individualismo, un escaso sentimiento de decencia pblica, una absoluta falta de sentido del servicio a la comunidad. Descaradamente, uno est en poltica solamente por el dinero, como pudo registrar presuntamente una grabadora al seor Zaplana. En la diputacin de Castelln y en la Generalitat de Valencia, del lado del PP, o en el rgimen chavista de Andaluca, por el lado del PSOE, nos encontramos con esa democracia neofeudal, de baja calidad, formada por barones y mafias locales y regionales que, en ausencia de una sociedad civil fuerte que los controle, se corresponde a la perfeccin con el modelo mediterrneo.

Modelo del que ya he hablado largamente en otros textos. Se bas durante 15 aos en un rgimen de trabajo neo-esclavista. Labriegos analfabetos en el sur, habituados a comer ratas y desperdicios de los basureros, llegaron a comprarse automviles de alta cilindrada, mansiones de ostentoso estilo californiano y harenes de rubias eslavas. Cmo fue el milagro? Esos pobretones transformados en empresarios, vale decir, negreros Murcia, Almera, Mlaga, Alicante son provincias que saben de esto. La fachada de la Europa del Sur pas de ser la fachada pobre de Occidente, el erial que un da el turismo de playa y sol comenz a salvar (pero tambin a destrozar) a ser otra cosa bien diferente: un inmenso campo de esclavos.

Quizs debiramos cambiar el trmino para ser ms exactos. En vez de esclavos vamos a hacer referencia a los neo-esclavos. Son seres humanos a los que la Frontera Sur de Occidente trata como sub-humanos, como no-ciudadanos. La smosis del Frontex (una militarizacin de la falla que de facto hay entre norte y sur), la smosis de la alambrada de Ceuta y Melilla, etc., permite periodos de mayor o menor permisividad en la vigilancia segn las necesidades de los empresarios grrulos que controlan las diputaciones, ayuntamientos y gobiernos autonmicos. No hay control de la emigracin: hay vlvulas de acceso a subempleos regulables a voluntad de la patronal, a cuyo servicio trabajan el gobierno, la polica, la guardia civil, etc.

El Estado Espaol no es en absoluto homogneo. Como mnimo posee dos costas, una atlntica y otra mediterrnea. No tengo el menor reparo en sostener que ese estado no es una nacin, sino un conglomerado de pueblos. Podra parecerle a ms de un lector que quiero salvar de este comentario a los polticos y patronos de la zona norte, por ejemplo de mi pas, Asturies. No es el caso. Lamentablemente los pueblos del norte polticamente- viven bajo la bota de superestructuras sureas (es decir catlicas, neoesclavistas, individualistas) desde hace muchos siglos y su milenaria pertenencia a otras rbitas productivas es cosa que va diluyendo por un proceso de honda aculturacin (me refiero a asturianos gallegos, vascos). El estilo grrulo y canallesco del capitalismo meridional les va llegando. La corrupcin, el abuso contra el extranjero y la mujer, el pelotazo y el parasitismo se extienden como las manchas de aceite precisamente por tener que compartir un estilo.



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