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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2009

Irn
La votacin incontrolable

Farideh Farhi
IPS


El influyente Consejo Supremo de los Guardianes de la Revolucin, conformado por telogos y juristas que velan por la Constitucin islmica, anunci este martes estar dispuesto a realizar un nuevo conteo de votos, pero eso no convence a la oposicin, pues sostiene que millones de sufragios han desaparecido. En los ltimos das, el gobierno iran llam a la prensa extranjera a abandonar el pas.


La conviccin en una significativa parte del electorado de que los comicios fueron fraudulentos motiv varias protestas en las calles desde el mismo viernes de la votacin, con la dura respuesta de una represin policial particularmente contra estudiantes universitarios, que crearon una atmsfera con reminiscencias de los das de la Revolucin.

Las fisuras ya existentes en la elite poltica iran se convirtieron en diferencias irreconciliables, llevando a ese pas a su crisis ms grave desde 1979.

Las protestas masivas del domingo --las primeras espontneas y no fomentadas por el gobierno sin contar las primeras marchas post-revolucionariasen apoyo del candidato opositor Hossein Moussavi aseguraron la continuacin de un fluido, improvisado e impredecible momento histrico.

Se trat de una ambigua muestra de fuerza, destinada a contrarrestar las todava pequeas manifestaciones en respaldo al presidente Mahmoud Ahmadineyad, quien anunci una poco creble victoria arrolladora por 62,6 por ciento de los votos, contra 33,75 por ciento de Moussavi.

Nada haca prever que las cosas derivaran de este modo. En la maana del viernes, todo pareca calmo y se esperaba una votacin histrica con una afluencia a las urnas sin precedentes de entre 80 y 85 por ciento de los sufragantes.

Los comicios fueron realizados tras casi 20 das de una atmsfera de fiesta en las ciudades grandes y medianas del pas, hecha posible por la movilizacin de los partidarios de los candidatos reformistas, Moussavi y el ex presidente del parlamento Mehdi Karrubi

La competencia entre estos dos postulantes y la creciente indignacin por las declaraciones de Ahmadineyad en los debates televisivos sobre el estado de la economa despertaron el inters del electorado en las ltimas dos semanas de campaa en formas no vistas antes.

Si se aceptan los nmeros totales de sufragios anunciados por el Ministerio del Interior, acudieron a las urnas 11 millones de votantes ms de los esperados, de un total de 46,2 millones.

Fue esta gran movilizacin lo que posiblemente asust a los sectores de lnea dura en la elite gobernante en general, y a la oficina del lder supremo, el ayatol Al Jamenei, en particular, lo suficiente como para hacer que ste avalara lo que ahora es visto como el mayor fraude electoral en la historia del pas.

La manipulacin electoral no es poco comn en Irn. Es parte integrante del proceso poltico y se ha vuelto cada vez ms sofisticada en los ltimos aos para impedir que se repita lo ocurrido en 1997, cuando el candidato reformista Mohammad Jatami obtuvo inesperadamente una victoria arrolladora. Entonces, la afluencia sin precedentes de votantes (79 por ciento) impidi manipulaciones a gran escala con las papeletas.

En aquellas elecciones, las dos figuras polticas ms prominentes en Irn, el entonces presidente Akbar Hashemi Rafsanjani (1989-1997) y Jamenei, fueron informados por el aparato de inteligencia sobre el sentimiento popular a favor del candidato reformista, y pblicamente le aseguraron a los votantes que sus preferencias seran respetadas, por temor a un estallido de violencia.

Desde entonces, los vetos cada vez ms estrictos del Consejo de Guardianes a los candidatos han sido usados para desmoralizar a los votantes y as mantener la afluencia a los comicios presidenciales y a los parlamentarios entre 50 y 60 por ciento, un nivel que le asegura a los conservadores, dada su base popular y su control sobre instituciones clave, mantenerse en el poder con apenas una manipulacin marginal en las urnas.

Las elecciones del viernes fueron diferentes y por tanto incontrolables. La decisin de manipular abiertamente los resultados electorales se tom de antemano, como sugieren las requisas hechas a las oficinas de los candidatos reformistas aun antes de que se cerraran las urnas. Esto pareci un esfuerzo concertado para interferir en el sistema de comunicaciones de la oposicin, en el que los mensajes de texto y los telfonos celulares juegan un papel central.

El sistemtico arresto de lderes reformistas y la inmediata presencia de fuerzas de seguridad y de "basiyis" (vigilantes voluntarios de la Revolucin) en las calles sugieren tambin que hubo premeditacin.

Pero estas elecciones tuvieron una gran diferencia con las de 1997: la clara separacin entre los dos mayores conos de la Repblica Islmica posterior al liderazgo del ayatol Ruhollah Musavi Jomeini.

Rafsanjani, conservador moderado que respald a Moussavi, pblicamente alert sobre la posibilidad de fraude y, en una carta pblica sin precedentes a Jamenei antes de los comicios, cuestion las acusaciones de corrupcin que present contra l Ahmadineyad.

No obstante, el lder supremo decidi avalar los resultados de las elecciones, a las que calific de "milagro divino" 24 horas despus de que cerraran los centros de votacin e incluso antes de que el Consejo de Guardianes certificara los datos finales.

Probablemente tomar un tiempo saber de quin fue la idea de manipular los resultados en forma tan descarada.

Los que planificaron e implementaron el fraude probablemente pensaron que la gran afluencia de votantes haca imposible una manipulacin sutil, y por eso decidieron cortar por lo sano. Probablemente les pareci necesario que el fraude fuera evidente como seal de fuerza, para asegurar que la parte del electorado que es usualmente silenciosa pero que se moviliz en vsperas de los comicios volviera a su apata.

Pero, al juzgar por el tamao de las manifestaciones en los ltimos dos das, la tctica no funcion, probablemente debido al grado de reclutamiento que alcanz la oposicin en la campaa, al impacto que muchos sintieron cuando se anunciaron los resultados tan apresuradamente y al hecho de que figuras tan significativas como Rafsanjani, ausente de la vida pblica en los ltimos das, se vieran obligadas a actuar a travs de las redes de influencia que construyeron durante sus aos de actividad.

CAUTELA EN WASHINGTON

Mientras, Estados Unidos ha reaccionado hasta ahora con cautela ante la crisis en Irn, reflejando su alto grado de incertidumbre sobre la conveniencia de apoyar a los manifestantes en Tehern y las implicaciones de la situacin en la estrategia diplomtica del presidente Barack Obama.

Aunque muchos anti-iranes de lnea dura en Washington llaman a Obama a que haga una inequvoca muestra de solidaridad con los manifestantes, incluso adoptando nuevas sanciones a la Repblica Islmica, su administracin hasta ahora se ha negado a expresar un claro respaldo a quienes protestan contra el gobierno de Ahmadineyad.

Analistas sealan que esto es reflejo de una realidad poltica en la cual un apoyo a los manifestantes iranes podra ser ms una maldicin que una bendicin, pues el rgimen iran podra presentar a los opositores como agentes de un poder hostil externo y justificar su represin.

"ste es un tema que va a ser peleado por los iranes. No se ganar nada con fuerzas externas metindose en esto o intentando influenciar el resultado", dijo Gary Sick, veterano analista sobre Irn en la Universidad de Columbia y ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional durante los gobiernos de Gerald Ford (1974-1977), Jimmy Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989).

"Esto sera un terrible error, y sin importar qu haya dicho o hecho la administracin, sera interpretado como una intervencin y limitara severamente la posicin de los reformistas, pues seran etiquetados como herramientas de Occidente", dijo en una entrevista el lunes.

Pero la crisis electoral iran tambin supone una dificultad adicional para la iniciativa de Obama de acercarse diplomticamente a Tehern, sin importar su programa de desarrollo atmico.

Si bien no est claro que las elecciones y su resultado alteren el clculo estratgico bsico sobre el tema nuclear, es casi seguro que afectar el equilibrio de poder en Washington, fortaleciendo a los "halcones" (ala ms belicista) anti-iranes y reduciendo el apoyo interno a los esfuerzos de acercamiento.

"Una victoria electoral vergonzosamente manipulada por Ahmadineyad sin duda magnificara los ya significativos reparos estadounidense sobre negociar con determinados actores, como el presidente iran", alert Wayne White, ex analista de Medio Oriente en la Oficina de Inteligencia e Investigacin del Departamento de Estado (cancillera).

"Y aun ms importante, esto probablemente socavar el apoyo en el Congreso para el dilogo entre Estados Unidos e Irn", aadi.

Muchos halcones ya utilizan la crisis iran como prueba de que los gobernantes en Tehern son demasiado agresivos y no confiables.

"La votacin debera llevar al seor Obama a repensar su bsqueda de una gran negociacin con Irn, aunque hay indicios de que planea hacerlo de todas formas", escribi el lunes en su editorial el peridico neoconservador The Wall Street Journal.

El diario sugiri que Obama debera enviar un mensaje "eliminando su oposicin" a una legislacin pendiente que impondra sanciones a las firmas que exporten productos de petrleo refinado a Irn.

Mientras, el senador independiente Joseph Lieberman, considerado un neoconservador en poltica exterior, llam a la administracin a "hablar alto y claro sobre lo que est pasando en Irn en este momento, y a expresar sin ambigedades su solidaridad" con los manifestantes.

*Farideh Farhi es un experto graduado de la Facultad de Ciencias Polticas de la Universidad de Hawai. El artculo tiene aportes de Jim Lobe y Daniel Luban desde Washington.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=92441



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