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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2009

Por qu votan a la ultraderecha

Vicen Navarro
Pblico


El Pas public recientemente (25-04-09), en primera pgina, un titular en el que se lea El primer brote de racismo en la crisis. Cuando se lea el texto en las pginas interiores del rotativo, al cual se refera aquel titular, no apareca ninguna noticia que avalara tal titular. En realidad, se describa la justa protesta de unos trabajadores espaoles que se oponan a que sus empresarios contrataran a nuevos trabajadores pagndoles un sueldo menor. El hecho de que estos nuevos trabajadores no fueran espaoles pareca haber sido la causa de que el redactor de tal titular creyera que la raza de estos ltimos era lo que explicaba la resistencia de los trabajadores espaoles a la contratacin de los no espaoles. Pero en ninguna parte del texto de la noticia apareca informacin de la que pudiera deducirse que la raza de los nuevos trabajadores fuera la causa o una de las causas de la oposicin de los trabajadores espaoles a los no espaoles. No poda, por lo tanto, ser definida como racista, tal como el titular haba sealado, de una manera errnea y sensacionalista.

Un ejemplo ms extremo de este tipo de reportaje sensacionalista es la cobertura meditica de lo ocurrido en uno de los barrios obreros en la ciudad catalana de Terrassa. Gran nmero de vecinos de aquellos barrios salieron a la calle en protesta por la concentracin de hijos de inmigrantes en la escuela pblica de tales barrios. La Vanguardia, el diario conservador en Catalua, escribi un editorial (18-07-99) acusando a aquellos vecinos de racistas e intolerantes. Tal comportamiento meditico de La Vanguardia reflejaba una enorme insensibilidad hacia la causa justa que motivaba aquella protesta. Se les exiga a aquellos vecinos que absorbieran los costes de integrar a los inmigrantes que, al pertenecer a culturas distintas, requieren grandes inversiones culturales y sociales que ellos deban proveer al negarse las escuelas privadas (a las cuales los autores de aquel editorial enviaban a sus hijos) a aceptar su cuota de inmigrantes. Catalogar aquellas demostraciones como racistas era negar la justicia de su causa. Esta es precisamente la razn de que tal calificacin de racista se utilice tan frecuentemente por las voces conservadoras y liberales (y en ocasiones, tambin, de izquierdas), que intentan ocultar la discriminacin de clase. Se acusa as a las vctimas de tal tipo de discriminacin de ser racistas, al no aceptar tal discriminacin. El trmino racismo constantemente oculta la realidad de discriminacin de clase existente en nuestras sociedades.

Ni que decir tiene que en tales protestas frente a la poblacin inmigrante por parte de la clase trabajadora pueden existir comportamientos racistas. Existe hoy en Espaa y en Europa un gran crecimiento de la inseguridad y una notable disminucin de la proteccin social como consecuencia, entre otras razones, de las polticas liberales promovidas por la Unin Europea. Y hay que entender que es racista no el ms ignorante, sino el ms inseguro. Es precisamente esta inseguridad lo que explica el gran crecimiento de la derecha y ultraderecha en Europa, que ha hecho del anti-inmigrante su bandera. No entender estas causas es confundir ser anti-inmigrante con ser racista, considerando el racismo como un fenmeno meramente cultural. Es un error creer que se combatir el racismo mediante campaas educativas, celebrando el multiculturalismo. Como tambin es un error creerse que el racismo desaparecer mediante la defensa de la inmigracin como una aportacin necesaria para resolver nuestros problemas (desde la no existente insolvencia de la Seguridad Social, hasta la supuesta indeseabilidad de trabajar en sectores de bajos salarios por parte de la poblacin nativa). En realidad, el apoyo por parte de las izquierdas a la integracin de Turqua en la UE se ha promovido como un canto a la multiculturalidad europea y a la salvacin de la Seguridad Social, ya que mejorara la estructura demogrfica que supuestamente garantizara su continuidad. Las clases trabajadoras, sin embargo, se perciben amenazadas por tal entrada, pues los nuevos europeos competiran con ellos por puestos de trabajo y recursos sociales.

En este aspecto, es un error asumir que los temas europeos no fueron centrales en las ltimas elecciones al Parlamento Europeo. S que lo fueron. El 75% de espaoles eran conscientes de que las decisiones que toman el Parlamento Europeo y otras instituciones europeas les afectaban en su vida (segn la encuesta del CIS de abril-mayo de 2009). Los establishments polticos, mediticos e intelectuales tienen que comprender que las clases populares s que entienden la Unin Europea y no les gustan muchas de sus polticas. Y una de ellas es el estmulo a la inmigracin (otra es el descenso de su proteccin social), incluyendo el apoyo por parte de los partidos de centroizquierda e izquierda a la integracin de Turqua a la UE (con la consiguiente entrada de millones de inmigrantes procedentes de un pas cuyo salario es la cuarta parte del promedio de la UE-15).

La supuesta falta de trabajadores tendra que haberse resuelto primordialmente mediante la plena integracin de las mujeres europeas al mercado de trabajo. Si la UE tuviera el mismo porcentaje de participacin de la mujer en el mercado de trabajo que tiene Suecia, la UE ganara un nmero mayor de nuevos trabajadores que los que generara la entrada de Turqua en la UE. Ello requerira una inversin pblica masiva en servicios de ayuda a las familias (centros de infancia y servicios domiciliarios a las personas con dependencia), que, adems de permitir a la mujer compaginar sus proyectos profesionales con sus responsabilidades familiares (que debieran ser compartidas por los hombres), ayudara a las familias europeas a tener el nmero de nios (dos) que desean, segn nos dicen las encuestas. La austeridad de gasto
pblico impuesta por la UE a los pases de la Unin dificulta tal desarrollo, prefiriendo reproducir la dependencia en la inmigracin. No es de extraar que los trabajadores se quedaran el domingo en casa o que muchos votaran a la ultraderecha.

Vicen Navarro es catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas de la Universidad Pompeu Fabra

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1354/por-que-votan-a-la-ultraderecha/


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