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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2009

Sobre la Conferencia de la ONU de junio de 2009

Pierre Khalfa
Attac Francia

Traducido para Rebelin por S. Segu


La ONU ha convocado una conferencia sobre la crisis econmica mundial (1). En este sentido, es necesario precisar el tipo de postura a adoptar, toda vez que la crisis econmica ha modificado los trminos del debate ideolgico y ha abierto, sin duda, un nuevo perodo.
Las posturas presentes


Si se deja de lado la franja de idelogos ultraliberales que consideran que es el exceso de reglamentacin lo que ha conducido a la crisis actual, dos posturas son hoy las que se debaten entre las clases dirigentes, las lites poltico-administrativas y los intelectuales que las siguen.

La primera postura considera la crisis como fruto de disfunciones momentneas de los mercados debidas a excesos que es necesario corregir. El objetivo, en esta situacin, consiste en intentar regular las imperfecciones producto del no cumplimiento de las normas de los mercados que revel la crisis. Se cuestionan la falta de transparencia de algunos productos financieros demasiado complejos, el papel inadecuado de las agencias de notacin, la codicia de algunos agentes financieros, etc. Se trata pues de adoptar hoy medidas urgentes, como los planes de reactivacin, para limitar los daos y si es posible revertirlos, como la nacionalizacin de algunos bancos, y no plantear ms que el mnimo de obstculos a los mercados financieros. Bsicamente la idea es volver a la situacin previa e impedir que se reproduzca una nueva crisis. El lugar de la industria financiera, de las finanzas de mercado, ya no se pone obviamente en entredicho en absoluto. A efectos prcticos, llamaremos aqu esta postura neoliberal reformada.

Es en gran medida la dominante hoy entre las clases dirigentes, y la que inspira las posiciones del G20. El momento de pnico de mediados de septiembre de 2008 pas ya, y los neoliberales reformados quieren creer que el hundimiento financiero se evit definitivamente, y que la recesin, ciertamente grave, ser de corta duracin, a la vez que prevn la recuperacin para 2010, o incluso a finales de 2009. La crisis no ha trado pues, por ahora? ningn cambio de paradigma entre las clases dirigentes. Ciertamente, hay divergencias entre ellas o entre algunas instituciones por ejemplo la poltica de la Reserva Federal estadounidense (FED) no es la misma que la del Banco Central Europeo (BCE) y se debate sobre la amplitud de los planes de reactivacin, pero bsicamente la perspectiva sigue siendo la misma. Se trata de restaurar el antiguo orden, intentando borrar las imperfecciones que pudieron conducir a la crisis actual.

Otra postura, que llamaremos para simplificar regulacionista considera en cambio que la crisis es muy profunda y que tiene su fuente en la misma dinmica de las finanzas de mercado. Para esta postura, la raz de la crisis viene de la incapacidad de autocontrol de ste, ya que por naturaleza los mercados financieros tienden a la inestabilidad y su dinmica implica automticamente la formacin de burbujas que no pueden sino estallar. Los regulacionistas preconizan pues limitar el funcionamiento de los mercados financieros mediante normas estrictas y permanentes. Los ms lcidos conectan incluso la burbuja del crdito al estancamiento de los salarios, sin por ello extraer conclusiones prcticas. Los regulacionistas no ponen en entredicho la existencia de la industria financiera. Quieren limitar sus excesos, imponindole normas que puedan supuestamente impedir las crisis financieras.

Estas dos posiciones no son obviamente homogneas y existe, en realidad, un continuo que permite pasar de una a la otra.

Una tercera postura, que llamaremos a falta de algo mejor la postura altermundialista, es la adoptada ms o menos claramente por los movimientos sociales, las organizaciones sindicales, algunas asociaciones y algunos partidos polticos. Puede compartir con los regulacionistas el anlisis de la dinmica de las finanzas de mercado, pero la conecta a las transformaciones que se produjeron en la esfera productiva con la instauracin del capitalismo accionarial. Es la dinmica de la lgica accionarial la que, al aplicar una compresin salarial amplia, aliment las finanzas de mercado. En este marco, creer que se puede limitar la actividad de la industria financiera sin afectar al capitalismo accionarial y sin poner en entredicho el reparto de la riqueza producida que ste impone, resulta bastante intil. No se trata solamente de contener las finanzas de mercado, sino de partirle el espinazo e imponer un nuevo tipo de desarrollo dirigido a la satisfaccin de las necesidades sociales, la reduccin masiva de las desigualdades y la aplicacin de los imperativos ecolgicos.

El informe Stiglitz

En el marco de la preparacin de la citada conferencia del presente mes, el presidente de la Asamblea General de la ONU ha creado una comisin encargada de presentar propuestas. Est presidida por Joseph Stiglitz que, aunque pertenece al establishment, no ha ahorrado estos ltimos aos sus crticas contra el capitalismo financiero. Adems, la comisin integra en su seno a un militante altermundialista reconocido, Franois Houtart. El informe resultante de los trabajos de esta comisin es especialmente interesante por lo que revela el punto de equilibrio alcanzado.

El informe reconoce que la crisis no es solamente econmica, sino global y que se trata, en particular, de una crisis social. Se admite la disparidad creciente de las rentas en la mayora de los pases. Se aborda la crtica de las polticas efectuadas por las instituciones internacionales y los bancos centrales. An cuando critica de paso los acuerdos comerciales actuales, el informe no pone sin embargo en entredicho el dogma del libre comercio generalizado, y pone en guardia contra el proteccionismo, sin plantear la cuestin de qu es lo que hay de proteger, quin puede hacerlo y de quin hay que protegerlo. Se sospecha de los planes de reactivacin en el sentido de que pueden falsear las reglas econmicas del juego.

Resulta por otra parte llamativa la extrema timidez de las propuestas. No solamente el informe se concentra nicamente en la esfera financiera, sino que incluso en este terreno las propuestas siguen siendo limitadas, tanto sobre los bancos, como sobre los productos derivados o la titulizacin. Da incluso su apoyo a la innovacin financiera destinada a mejorar atenuacin de los riesgos () y a fomentar todo lo que pueda contribuir a que los mercados desempeen mejor sus funciones.

No se trata en absoluto de pensar ingenuamente que tal comisin habra podido adoptar posturas altermundialistas. Pero a partir de una crtica bastante lcida del sistema actual, resulta incapaz de proponer un verdadero cambio de paradigma, incluso permaneciendo en el marco del capitalismo, como el fordismo pudo serlo en su tiempo.

Por lo que se refiere a la gobernanza del sistema, el informe propone dos innovaciones. La primera es crear en el marco de la ONU un grupo de expertos que aconseje a la Asamblea General, basado en el modelo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climtico (GIEC). Aunque el informe precisa que tal organismo debera incluir a representantes de los movimientos sociales internacionales, el planteamiento revela una cierta ingenuidad cientifista. Contrariamente a la evolucin del clima, cuya medida remite a un planteamiento cientfico, aunque los apriorismos no deben nunca excluirse completamente, la economa no es una ciencia cuya suerte pueda regularse por expertos, sino que es resultado de opciones polticas y sociales, y, en consecuencia, de relaciones de fuerzas.

El informe propone tambin la instauracin de un Consejo mundial de coordinacin econmica que se rena a escala de Jefes de Estado o de Gobierno para definir las grandes orientaciones en los mbitos econmico, social y ecolgico. El informe indica que debera garantizar una representacin de todos los continentes y de todos los grandes pases, teniendo a la vez una composicin suficientemente limitada. Es difcil ver cul pueda ser la diferencia concreta entre tal organismo y el actual G20 al que se supone que sustituira.

Qu postura?

La apuesta de la postura neoliberal reformada es que la crisis no resurja ni empeore. Si tal es el caso, la esperanza es administrar relativamente tranquilamente las tensiones inherentes a la situacin. Las tensiones sociales internas a cada pas en primer lugar: hay que reconocer que, por el momento, stas estn bajo control. Aunque en algunos pases hayan tenido lugar movilizaciones sociales muy importantes, no han conseguido pesar significativamente sobre las polticas pblicas, y las explosiones de clera han estado, por el momento, limitadas, (el caso de Grecia no invalida el diagnstico global.)

A continuacin, las tensiones geoestratgicas entre grandes pases, de ah la rpida instauracin del G20. Si, desde nuestro punto de vista, se puede pensar que estas reuniones parieron un ratn, la parte fundamental para los gobiernos, ms all de la puesta en escena destinada a la opinin pblica, era dotarse de un marco estable de tratamiento de conflictos, con el fin de evitar que la crisis pudiera llegar a confrontaciones incontroladas y a un repunte de los extremismos.

La crisis de los aos treinta desemboc en un nuevo capitalismo y un compromiso social indito. Si, en teora, una evolucin de este tipo no puede excluirse, no se dan por el momento las condiciones, lo que no quiere decir que no existirn nunca. En efecto, para que las clases dirigentes acepten un nuevo paradigma que ponga en entredicho sus privilegios, por poco que sea, sera necesario no slo una agravacin considerable de la crisis actual, sino tambin el hecho de que se sintieran amenazadas en su existencia. Sera necesario un movimiento de contestacin del orden social existente de una amplitud mayor al de hoy.

Por ltimo, es preciso sealar que despus de Segunda Guerra Mundial se vio en numerosos pases una renovacin muy importante de las capas dirigentes poltico-administrativas, lo que favoreci considerablemente la instauracin de este nuevo compromiso social. En cambio, por ejemplo, el gobierno Obama se puebla de individuos que participaron activamente, aos atrs, en la desregulacin financiera. Ciertamente, la gente puede cambiar y es an demasiado pronto para hacer un balance del gobierno Obama. El mismo Roosevelt llev a cabo una poltica contradictoria. Sin embargo, el plan de tratamiento de los activos txicos de los bancos, muy favorable al sector privado, y la negativa del gobierno Obama a poner lmites a la remuneracin de los banqueros son desde este punto de vista aspectos muy significativos. Incluso ms all de los Estados Unidos, la continuidad del personal poltica en los pases dominantes dificulta pues an la aparicin de una alternativa al neoliberalismo reformado en el seno de las clases dirigentes actuales.

Esta situacin explica en parte porqu los regulacionistas no tienen el viento en popa, al mismo tiempo que se podra creer que representan la solucin racional para el capitalismo.

El movimiento altermundialista ha hecho de la denuncia del capitalismo financiero uno de sus leitmotives. Con todo, la crisis no lo reforz, si bien el ltimo Foro Social Mundial (FSM) tuvo un cierto xito. Mientras que la denuncia de las fechoras del neoliberalismo era su marca de fbrica, hoy esta denuncia forma parte completamente del dominio pblico. Aunque que el movimiento altermundialista tenga un diferente anlisis de la crisis y las propuestas que ponen en entredicho los fundamentos del capitalismo financiero, tiene dificultades para aparecer como portador de una alternativa global, y sobre todo de propuestas capaces de movilizar la sociedad. Sus posiciones aparecen como una variante ms de una serie donde los puntos en comn parecen ms numerosos que las divergencias. En resumen, estamos en un momento concreto en el cual, incluso ms all de una serie de dificultades, es la independencia estratgica del movimiento lo que est en juego.

Sin embargo, nada indica a priori que la situacin est estabilizada, y la evolucin pueden producirse rpida y precipitadamente. La crisis financiera puede rebrotar, la recesin puede instalarse con carcter permanente, las divisiones entre las grandes potencias acentuarse, pueden desarrollarse alternativas como en Amrica Latina, y los movimientos sociales tomar una nueva amplitud. Tal situacin implicara una redistribucin de las cartas, sin embargo no es hoy el caso. Es en el marco actual en el que hay que comprender la conferencia de la ONU sobre la crisis econmica y financiera de junio de 2009, y la localizacin que debe tomarse con relacin ella.

Hay tres posturas posibles. La primera consiste en decir que todo esto no tiene ninguna importancia, que la ONU est en cualquier caso bajo la gida de las grandes potencias y que el resultado final no podr sino reflejar este estado de hecho. Esta postura tiene una ventaja evidente: es clara y se basa en realidades innegables. Tiene un inconveniente principal, nos impide formar alianzas a fin de aprovechar las contradicciones del campo contrario, y no nos permite ninguna victoria ni siquiera parcial. Se trata pues de una postura testimonial.

La segunda postura, que ser la probablemente la de muchos movimientos ciudadanos, es prestar un apoyo ms o menos crtico al proceso en curso que considera que la ONU, el G192, es a pesar de todo ms democrtica que el G20, y considerar que el informe Stiglitz, aunque imperfecto, es un punto de apoyo. Esta postura plantea dos problemas bastante entrelazados. El primero remite al marco de la ONU. Es ilusorio pensar que, por naturaleza, se tratara de un marco ms democrtico que el G20. Incluso ms all del hecho de que numerosos pases representados sean dictaduras oligrquicas, y sin entrar en el debate sobre la naturaleza de las democracias representativas, la ONU ser simplemente, como el G20, la escena donde se establecer el punto de interseccin de las fuerzas entre los intereses de las grandes potencias, y de las empresas a ellas vinculadas, si las relaciones de fuerzas creadas por los movimientos sociales y ciudadanos siguen siendo lo que son.
Este punto remite al segundo problema, la independencia estratgica del movimiento altermundialista. Apoyar de manera crtica el proceso en curso en la ONU no planteara ningn problema si, por otra parte, el citado movimiento hubiera sido capaz de hacer claramente or su voz y sus propuestas alternativas, siquiera sobre algunos temas clave, y en consecuencia de organizar movilizaciones ciudadanas significativas. Ahora bien esto dista mucho de ser el caso. Apoyar, incluso de manera crtica, el proceso en curso, equivale pues a abdicar, de hecho y al menos por un tiempo, toda veleidad de delimitacin, y a transformarse en sustitutivo de combates de los que no controlaremos ni los contornos, ni los resultados.

Salir del dilema simple testimonio o desaparicin poltica no ser sencillo. Un tercer tipo de postura es sin embargo posible. Se puede descomponer en cuatro puntos:

1) Ni la ONU ni el G20, ni ningn organismo internacional es hoy legtimo: el G20 agrupa los pases ms ricos, la ONU no tiene un funcionamiento democrtico ya que est dominada por las grandes potencias y, adems, est formada por Estados mucho de los cuales son no democrticos;

2) Sea cual sea la instancia que se rena, afirmamos una serie de exigencias fundamentales a escala econmica, social y ecolgica para transformar la situacin. Sera preciso hacer una corta lista de comprensin inmediata y, en consecuencia, asumible por la opinin pblica;

3) Estamos dispuestos a apoyar todo proceso que vaya en el sentido de la satisfaccin de estas exigencias;

4) Por ltimo, en las reuniones de estas instancias, tomamos todas las iniciativas posibles para hacernos or, sensibilizar la opinin pblica y mejorar nuestra relacin de fuerzas.

Se trata pues de tener un hilo conductor que nos saque del simple testimonio y nos lleve a librar batallas polticas y campaas sobre temas concretos, sin por ello transformarnos en una fuerza supletoria de combates que no son los nuestros.


* * *

(1) Las Naciones Unidas celebrarn una cumbre de lderes mundiales en su Sede durante tres das, del 24 al 26 de junio de 2009, para analizar la peor crisis econmica que ha vivido el mundo desde la Gran Depresin. El objetivo es determinar respuestas de emergencia y de largo plazo para mitigar los efectos de la crisis, especialmente en las poblaciones vulnerables, e iniciar un necesario dilogo sobre la transformacin de la arquitectura financiera internacional, teniendo en cuenta las necesidades y preocupaciones de todos los Estados Miembros. http://www.un.org/es/ga/econcrisissummit/



Pierre Khalfa es miembro de la Mesa y del Consejo cientfico de Attac Francia. Sindicalista, responsable nacional de Union Syndicale, es uno de los autores de "Les retraites au pril du libralisme" (Ed. Syllepse 2002), "Un social-libralisme la franaise" (La Dcouverte, 2001), y de artculos relacionados con el empleo, la mundializacin y los servicios pblicos.

S. Segu es miembro de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.



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