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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2009

La Iglesia y Berlusconi. Carta abierta de Paolo Farinella, cura de la dicesis de Gnova, al presidente de la Conferencia Episcopal Italiana
Sin la profeca slo queda la complicidad

Paolo Farinella
Micromega

Traducido para Rebelin por Liliana Piastra


Estimado seor Cardenal Angelo Bagnasco:

Vivimos en la misma ciudad y pertenecemos a la misma Iglesia: usted como obispo, yo como cura. Usted es tambin el jefe de los obispos italianos, por lo que ha de dividirse en un 50% entre Gnova y Roma. En Gnova se dice que usted participa poco en la vida de la dicesis y probablemente en Roma dirn lo mismo pero en sentido contrario. Es el destino de los viajantes y de los cardenales a porcentaje. Con este documento pblico me dirijo al 50% del cardenal que es presidente de la CEI (Conferencia Episcopal Italiana), aunque tambin al 50% del cardenal que es obispo de Gnova, porque las decisiones del primero afectan directamente al pueblo de su ciudad.

He ledo su discurso a la 59 Asamblea General de la CEI (24-29 de mayo de 2009), as como su conferencia de prensa del 29 de mayo de 2009. Me ha llamado la atencin la delicadeza, casi el disgusto con el que ha tratado o mejor dicho no ha tratado la cuestin moral (o inmoral?) a la que se enfrenta nuestro pas a causa del comportamiento del presidente del gobierno, algo que ya se ha demostrado de forma inequvoca: trato habitual con menores, perjurio sobre sus hijos, uso de la falsedad como herramienta de gobierno, planificacin de la mentira en los medios de comunicacin que controla, calumnia como arma poltica.

Usted y el secretario de la CEI han desledo las palabras hasta diluirlas en un caldito que incluso las novicias de un convento podran beberse. Sin embargo, las acusaciones son graves y las fuentes fidedignas: la mujer acusa pblicamente a su marido presidente del gobierno de ir con menores, manifiesta que se le ha de tratar como a un enfermo, lo describe como un dragn al que hay que sacrificar vrgenes como ofrenda. Las entrevistas publicadas por un nico (sic!) diario italiano en el desierto de la omert (silencio) de todos los dems y de casi toda la prensa extranjera, han confirmado, ms all de cualquier duda, que el presidente del gobierno ha mentido descaradamente a la nacin y sigue mintiendo sobre sus procedimientos judiciales, sobre la inaccin de su gobierno y sobre su pedofilia. Una sentencia de un tribunal de primera instancia ha certificado que es un corruptor de testigos llamados a juicio y usa la mentira come instrumento ordinario de vida y de gobierno. Pese a ello, se jacta de moral catlica: Dios, Patria, Familia. En una cadena de televisin complaciente ha transformado en algo privado un asunto pblico para utilizarlo con fines electorales, sin ningn pudor tico ni institucional.

Usted, seor Cardenal, presenta el magisterio de los obispos (y del papa) como garante de la Moral, centrada en la persona y en los valores de la familia; sin embargo, ni usted ni los obispos han dicho una sola palabra inequvoca sobre un hombre, jefe del gobierno, que ha llevado a nuestro pueblo al nivel ms bajo de la degradacin moral, avivando los instintos de seduccin, fuerza/astucia y egosmo individual. Los obispos asisten a la ruina moral del pas ciegos y mudos, afnicos, escondidos tras una cortina de incienso que les impide ver la verdad que es la pura realidad. Su actitud es reincidente, porque han utilizado el mismo lenguaje inocuo con los rechazos de los inmigrantes, que infringen todos los dictmenes del derecho, la tica y la Doctrina Social de la Iglesia catlica, con los que el gobierno suele llenarse la boca para complacerles, tomndoles as el pelo. Ustedes se han rasgado las vestiduras contra las parejas de hecho y las tutelas correspondientes, han hecho fracasar un referndum en nombre de los supremos principios no negociables y ahora lo nico que tienen que decir es que sus palabritas son para todos, es decir, para nadie.

El pueblo creyente (de nuestro credo y de otros) se divide en dos clases: los desorientados y los resignados. Los primeros no entienden por qu no le han ahorrado reproches a Romano Prodi, intachable y catlico practicante, mientras absuelven todas las inmoralidades de Berlusconi. O es que no estn dando una absolucin previa, cuando tanto les interesa puntualizar que desde el punto de vista tico ustedes hablan para todos? Esa expresin vaca les permite no nombrar a nadie en particular y estar a las duras de la moral genrica (es decir, la inmoralidad) y a las maduras de los ingentes intereses en los que estn implicados: en esa misma entrevista ha pedido usted ms financiacin para los colegios privados, relacionando as las dos cosas. Podra ser una advertencia de que, si no llega la financiacin, estn dispuestos a abandonar al gobierno y a la actual mayora que se mantiene gracias al voto de los catlicos ateos? Son muchos los que estn dejando la Iglesia y empiezan a hacer entrega del ocho por mil a otras confesiones religiosas: usted sabe sin duda que las aportaciones a la Iglesia catlica no hacen ms que disminuir; pero ha de saber que esa es una consecuencia directa del inexistente magisterio de la CEI, que ha transformado la profeca en diplomacia y la verdad en servilismo.

Los catlicos resignados an estn peor, porque llegan a la conclusin de que, si los obispos no condenan a Berlusconi y al berlusconismo, significa que no es grave, y pasan por alto la acusacin de pedofilia, los estilos de vida sexual con harn incorporado, el mtodo de gobierno basado en la falsedad, la mentira y el odio al adversario con tal de vencer a toda costa. Los catlicos le votan y las mujeres catlicas se vuelven locas por un modelo de corruptela, cuyas televisiones y peridicos sin escrpulos deforman moralmente a nuestro pueblo con modelos televisivos ignominiosos, pendencieros e inmorales.

A los ojos de nuestra gente ustedes, obispos taciturnos, son corresponsables y cmplices, tanto si callan como si, peor an, intentan aminorar el alcance de las responsabilidades personales. El pueblo ha codificado este delito con un refrn: tan ladrn es el que roba como el que aguanta el saco. Por qu le aguantan el saco a Berlusconi y a su indecente mayora? Por qu no levantan la voz para decir que nuestro pueblo es un pueblo drogado por la televisin, en un 50% propiedad personal del presidente del gobierno, que influye directamente sobre el otro 50% estatal? Por qu no dicen ni una palabra sobre el conflicto de intereses que est aplastando la legalidad y los fundamentos ticos de nuestro pas? Por qu siguen fornicando con un hombre inmoral que predica los valores catlicos de la familia y luego se divorcia, se vuelve a casar, vuelve a divorciarse y se rodea de menores para solazarse en su senil falta de virilidad? Por qu no dicen que con hombres as no tienen nada que compartir como creyentes, como pastores y como garantes de la moral catlica? Por qu no le han condenado cuando rechaz a los inmigrantes, envindoles a una muerte segura? No es acaso el mismo hombre que hizo un decreto para salvar a toda costa la vida vegetal de Eluana Englaro? No son ustedes mismos los que defienden la vida desde su inicio hasta su conclusin natural? La vida de los negros vale menos que la de una blanca? Hasta ese punto les ha contaminado la hereja de la Lega y del berlusconismo? Por qu no dicen que los catlicos que le respalden, de la manera que sea, son corresponsables y cmplices de sus crmenes, que tambin condena la tica natural? Qu lejos estn los tiempos en que San Ambrosio, en el ao 390, impidi que Teodosio entrara en la catedral de Miln porque tambin el emperador est en la Iglesia, no por encima de la Iglesia ! Ustedes adoran a un becerro de oro.

Yo y, crame, muchos otros creyentes pensamos que usted y los obispos han perdido su autoridad y han renegado de su magisterio porque actan por inters y no por amor a la verdad. Por oportunismo, no por el evangelio. Un gobierno disipador y una mayora, esclavos de un amo que dispone de ingentes capitales procedentes de mammona iniquitatis, se han declarado dispuestos a atender cualquier peticin econmica que les hagan, segn el principio de que cada hombre y cada institucin tienen su precio. La promesa implica su silencio que todo hay que decirlo es un silencio de oro? Cuando su silencio no aguanta ya la evidente ignominia de los hechos, ustedes, que en esto son hbiles, sopesan las palabras y lanzan mensajes subliminales, pero sin molestar demasiado a su destinatario: zanjar, aplacar, aplacar, zanjar.

Seor Cardenal, se acuerda del conde to de Los Novios? Vea su paternidad; son cosas, como yo le deca, que han de morir aqu, que se han de enterrar aqu, cosas que si se remueven demasiado es peor. Ya sabe su paternidad lo que viene despus: esos choques, esos piques, comienzan a veces por una bagatela, y siguen, siguen Si quiere uno saber su razn primera, o no se da con ella, o salen a relucir otros mil los. Aplacar, zanjar, padre muy reverendo: zanjar, aplacar (A. Manzoni, Los Novios, cap. IX). Hemos de pensar que las acusaciones de pedofilia contra el presidente del gobierno y las mentiras comprobadas al pas son una bagatela que se perdona con cinco Padrenuestros, Avemaras y Glorias? El ex presidente de la Repblica, Francesco Cossiga, ha descrito la situacin de una manera feroz y ofensiva para ustedes, que no le han desmentido: A la Iglesia le importan mucho las conductas privadas. Pero entre un devoto mongamo [lase: Prodi] que se opone a algunas de sus directrices y un mujeriego que en cambio le echa una mano concreta, la Iglesia aplaude al mujeriego. Ecclesia casta et meretrix (La Stampa, 8-5-2009). Permtame traerle a la memoria un pasaje de un Padre de la Iglesia, el intachable San Hilario de Poitier, que ya en el siglo IV pona en guardia contra las adulaciones y los regalos del emperador Constancio, el Berlusconi cesarista de turno: Nosotros ya no tenemos un emperador anticristiano que nos persigue, sino que hemos de luchar contra un perseguidor an ms insidioso, un enemigo que adula; no nos flagela la espalda sino que nos acaricia el vientre; no nos confisca los bienes (dndonos as la vida), sino que nos enriquece para darnos muerte; no nos empuja hacia la libertad encarcelndonos, sino hacia la esclavitud invitndonos y honrndonos en su palacio; no golpea nuestro cuerpo, sino que se apodera de nuestro corazn; no nos corta la cabeza con la espada, pero nos mata el alma con el dinero (Hilario di Poitiers, Contra el emperador Constancio 5).

Estimado seor Cardenal, en nombre de ese Dios que dice usted representar, denos una muestra de profeca, un susurro de evangelio, un relmpago veraniego de coherencia, de fe y de credibilidad. Si no puede hacerlo el 50% que le incumbe al presidente de la CEI por intereses superiores, que lo haga por lo menos el otro 50% que le incumbe al obispo de una ciudad donde mucha, por no decir muchsima, gente se est alejando de la vida de la Iglesia debido a la moral elstica de los obispos italianos, basada en el principio de oportunismo, que es la negacin de la verdad y del tejido conjuntivo de la convivencia civil.

Usted ha hablado de emergencia educativa, que es tambin el tema propuesto para el prximo decenio, y se ha quejado de los modelos negativos de la televisin. Supongo que usted sabr que las televisiones no nacen bajo el arco de Tito, sino que tienen un propietario que es el jefe del gobierno y en ese doble papel condiciona los programas, la publicidad, la economa, los modelos y los estilos de vida, la tica y las conductas de las jvenes a quienes slo sabe ofrecer la perspectiva del velinismo (N.t. de velina = azafata televisiva) o, en segundo lugar, de parlamentario directamente dependiente del jefe que prodiga escaos en el parlamento como premios de fidelidad a quien demuestre ser ms servicial, sobre todo si se trata de mujeres. Dicen las crnicas que el sultn se ha regocijado con su reaccin porque se tema algo peor y, si lo dice l que es un experto, habr que creerle. Ahora, alentado por la bendicin de sus cosquillas, puede seguir dando rienda suelta a su audacia lasciva y a la trata de menores para inmolarlas en el altar del templo de su narcisismo paranoico, a beneficio del pas de Berlusconistn, como lo llama la prensa inglesa.

Eminentsimo seor Cardenal, podemos tener an la esperanza de que los obispos ejerzan su ministerio con autoridad, sin alquimias que den cobertura a los ricos poderosos y perjudiquen la limpieza de la verdad, tal como ensea Juan el Bautista, que al Herodes de turno le grita, sin temer por su vida: Non licet? Al Precursor su palabra de condena le cost la vida, mientras que a ustedes el callar les trae suerte.

Quedo a la espera de sus noticias y aprovecho para saludarle atentamente.

Paolo Farinella, cura

Paolo Farinella es cura de la dicesis de Gnova, biblista, escritor y ensayista, colabora con MicroMega, con Missioni Consolata de Turn y con el Editor Gabrielli, comprometido en el camino de Impegno per la Pace ed i Diritti, ha publicado: Bibbia, parole, segreti, misteri, Ritorno allAntica Messa y Crocifisso Dio e la civilt occidentale.

http://temi.repubblica.it/micromega-online/senza-la-profezia-rimane-la-complicita-lettera-aperta-al-cardinale-angelo-bagnasco/



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