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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2009

La rebelin indgena, firme como hace quinientos aos

Homar Garcs
Argenpress


La masacre de indgenas perpetrada por el gobierno de Alan Garca en su aspiracin de acallar sus protestas por la implementacin de siete decretos legislativos que les permitiran a las empresas transnacionales de hidrocarburos la posibilidad de aduearse de sus territorios ancestrales en el marco de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con Estados Unidos, demuestra la precaria situacin jurdica, social, cultural y poltica de los pueblos originarios de nuestra Amrica ante los embates de un desarrollo econmico que privilegia la tica del mercado y sacrifica la vida en general. Este acto atroz -condenable desde todo punto de vista- nos devuelve a pocas y prcticas que se suponan ya superadas, sobre todo en lo que se refiere a la vida de nuestros pueblos aborgenes. Adems de ello, revela con crudeza las consecuencias de este tipo de acuerdos comerciales bilaterales, con propsitos claramente neocolonialistas que obvian la necesidad de preservar para el futuro de la humanidadlos grandes reservorios de biodiversidad y de agua en funcin de los intereses econmicos de las grandes corporaciones y de las oligarquas locales.

Igualmente, esta trgica experiencia demuestra el nivel de conciencia poltica alcanzado por nuestros pueblos indgenas a lo largo y ancho del continente, impulsndolo a actuar en resguardo de su hbitat, de su especificidad etno-cultural y de su participacin efectiva en la toma de decisiones atinentes al destino de las naciones de las cuales forman parte. Aunque las luchas indgenas actuales tienen una mejor difusin que en el pasado, no menos es cierto que stas se mantienen en el mismo nivel que las libradas dcadas atrs, por las mismas causas y con efectos parecidos. As, a lo hecho por hacendados que ambicionaban engrosar su patrimonio personal, apoderndose a sangre y fuego de las tierras comunales pertenecientes a los pueblos autctonos, como ocurre en las reas rurales de Colombia con los grupos paramilitares como principales instrumentos de hostigamiento y muertes colectivas, se sumaron el hostigamiento y los desalojos sangrientos a manos de los garimpeiros en el territorio amaznico que comprende la frontera brasileo-venezolana. En tales hechos ha prevalecido la mentalidad prejuiciada de los invasores y colonizadores europeos (y estadounidenses), segn la cual los indgenas no pueden catalogarse de seres humanos, siendo un estorbo para el progreso, razones que, sencillamente, los haran desechables para la sociedad cristiana y occidental. De este modo, las luchas indgenas se han hermanado a travs del tiempo, desde las libradas por las comunidades waraos al ser expulsadas de sus territorios al represarse el Cao Manamo, en el delta del ro Orinoco, al igual que los pueblos yucpas, bar, au y wayuu en la Sierra de Perij, en Venezuela; sin sustraerse de aquellas que han protagonizado los indgenas en Chiapas, los mapuches de Chile y los cocaleros de Bolivia, entre otras no menos importantes; todas ellas enfrentadas a la voracidad genocida y etnocida de un modelo de desarrollo y de civilizacin que los ha excluido desde un primer momento.

En el caso peruano, la concesin de grandes extensiones de tierras para la explotacin maderera, minera y petrolera sobre reservas naturales y territorios que pertenecen a los pueblos indgenas -violando lo dispuesto en el Convenio 169 sobre Pueblos Indgenas y Tribales de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaracin de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indgenas- conforma parte del vasto plan de explotacin de los recursos naturales que alberga la Amazona, algo iniciado en su momento por la dictadura militar que imperaba en Brasil, esgrimiendo una concepcin desarrollista a ultranza, y que acecha Estados Unidos con codicia no disimulada al proclamar en sus textos escolares que la selva del amazonas estara bajo su directo control y proteccin por un mandato de la ONU, todo lo cual pone en grave riesgo la existencia de este gran pulmn vegetal. En este ltimo pas, existe una percepcin sobre los pueblos indgenas como un factor de desestabilizacin y terrorismo, de acuerdo al informe redactado por su Consejo Nacional de Inteligencia (Tendencias globales 2020. Cartografa del futuro global) en el cual se expone la llamada guerra de baja intensidad como frmula para impedir las amenazas futuras a su hegemona neocolonial, ahora con los TLC como avanzada en su ajedrez geopoltico continental. Como hace quinientos aos, la lucha indgena contina.



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