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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2009

Presencia masiva de soldados inmigrantes en unidades de choque
Las unidades peligrosas, con 30% de inmigrantes

Lucas Marco
Diagonal

DIAGONAL conversa con soldados espaoles e inmigrantes sobre las condiciones de los extranjeros en el ejrcito y su presencia masiva en las unidades ms peligrosas.


En 2001, cuando el Ejrcito espaol se profesionaliz, perda una media de mil soldados cada ao. El entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, abri las puertas de la institucin ms cerrada y castiza del Estado espaol a futuros soldados que carecan de nacionalidad espaola, tras haber intentado infructuosamente captar a hijos de espaoles emigrantes en pases como Argentina y Uruguay.

Sin embargo, tal aperturismo en el reclutamiento se limitaba a ciudadanos que procediesen de 18 pases latinoamericanos y de Guinea Ecuatorial debido a sus condiciones de vinculacin histrica, cultural y lingstica con Espaa, una eufemstica expresin utilizada por el Ministerio de Defensa para referirse al colonialismo. Se requera tener la tarjeta de residencia temporal o permanente y se restringan las opciones del soldado inmigrante a ciertas especialidades dentro de cuatro unidades militares. A nadie se le escapaba que a los inmigrantes se les destinaba a los denominados cuerpos de alta operatividad, las unidades ms duras y peligrosas, llamadas de choque, tales como la Brigada Paracaidista o la Legin, entre otras.

Algunas ONG, como Rumiahui o la Asociacin de Colombianos consideraron discriminatorios los requisitos del reglamento de entonces y denunciaron que el Ejrcito capta inmigrantes a la desesperada para cubrir vacantes. As, el Ministerio de Defensa organiza campaas especficas para captar futuros soldados inmigrantes en consulados, asociaciones y medios de comunicacin.

El incremento de extranjeros se nota muchsimo en la Legin y en los destinos ms arriesgados y difciles, comenta David S., un ex soldado de nacionalidad espaola que entr con 18 aos en el ejrcito y que ahora trabaja en una empresa de seguridad privada. Nunca te pueden obligar a un sector, t lo eliges, lo que pasa es que en la entrevista que te hacen cuando vas a entrar hablas con un sargento que te cuenta que es todo muy bonito o que aqu puedes entrar y aqu no. Ms o menos medio te engaan, medio te convencen, explica este ex soldado, que vivi de primera mano la llegada de los soldados inmigrantes durante sus tres aos en el Ejrcito. Adems aade que si conoces a gente en el Ejrcito, tienes algo de experiencia o familiares que sean militares siempre te van a decir que nunca te metas en la Legin porque es lo ms duro y arriesgado, mientras que a una persona extranjera, que no sabe nada del Ejrcito espaol, es mucho ms fcil convencerla, explica.

Tena un trabajo estable y un sueldo que estaba bien respecto a lo que ganbamos en Per, adems tena 30 das de vacaciones al ao y das de descanso en navidad relata Zaida-Vilma Jimnez Quispe, viuda de Jorge A. Hernndez Seminario, un soldado de la II Bandera Paracaidista de Alcal que muri en Afganistn. Tambin quera aprender teora y prctica. Se estaba formando como paracaidista y le encantaba, recuerda Zaida-Vilma.

Defensa se ha empeado en evitar que el alistamiento de inmigrantes se perciba como una va para llenar las camas vacas de los cuarteles, afirmaba el peridico ecuatoriano El Universo de tendencia conservadora. Si en 2002 Defensa estableca un cupo mximo del 2% de extranjeros en el Ejrcito, hoy en da el porcentaje se eleva hasta el 9%.

La mayora son de origen ecuatoriano (42%) y colombiano (39%), aunque tambin hay soldados bolivianos y peruanos. Cuando entr en 2002 ramos muy pocos extranjeros, explica David C., ex soldado con doble nacionalidad boliviana y espaola. Pas 16 de los 18 meses que marcaba su contrato con el ejrcito. Pero se hart y se fue, incumpliendo su contrato. El problema fue cuando volv y fui a renovar mi DNI y me dijeron que estaba con una orden de busca y captura, cuenta David C. Tuve un juicio, pero cambiaron desercin por abandono de destino. Finalmente no entr en la crcel. Sobre los primeros tiempos en el Ejrcito recuerda: Fue complicadito, porque como era de los pocos extranjeros que haba, la gente no estaba acostumbrada y siempre haba algn problemilla.

Convivencia difcil

V., ex soldado de nacionalidad espaola, explica que la necesidad de mantener gente en el Ejrcito hizo que el alto mando diera rdenes explcitas de no putear a los inmigrantes. Los mandos han dejado de agobiar a los latinos, pero hay muchos soldados con un racismo cultural muy grande que estn confusos porque ven que en su Ejrcito espaol estn entrando subhumanos, brbaros, analfabetos, monos... Les llaman de todo..., explica V. Sin embargo, hay excepciones porque los latinoamericanos son gente infinitamente ms educada y menos violenta y agresiva que los espaoles; entonces mucha gente simpatiza con ellos, gente que ve que no hay agresividad en su trato, narra V., un ex militar de izquierda que no responde al patrn habitual de soldado.

V. resume el proceso de integracin: La convivencia fuerza la relacin, la relacin lleva al conocimiento, que lleva a la ruptura de la ignorancia inicial. Se daban cuenta de que los negritos hablaban de chicas y eran una pea normal, jugaban bien al ftbol, les mola la Play Station... Y empieza una relacin. Cuando yo entr no estaban tan acostumbrados y ahora, o estn acostumbrados o se tienen que aguantar, afirma David C.

Para V., existe una discriminacin cotidiana, mientras que David S. opina que los mandos desprecian por igual al inmigrante y al espaol.

Por su parte J.S., un ex soldado con la doble nacionalidad venezolana y espaola cree que todos, tanto inmigrantes como espaoles, son carne de can.

Entre 2002 y 2004 no se contemplaban compensaciones en el supuesto de muerte, mutilacin o invalidez para los soldados inmigrantes, que tampoco tienen derecho a voto. En 2004 Defensa les concedi la indemnizacin en caso de fallecimiento o incapacitacin. Pero mientras no obtengan la nacionalidad, tienen cerrado el paso a la carrera de suboficiales y oficiales. Tampoco pueden permanecer ms de seis aos en el Ejrcito sin la nacionalidad.

Cupos crecientes

En 2007 se estableci por ley la ampliacin de la oferta hasta abarcar todas las unidades de tierra y especialidades como hostelera en la Armada. Adems, el cupo del 2% como proporcin mxima de inmigrantes aument hasta el 7%. Tambin se permiti, gracias a una enmienda en el Senado a la Ley de la Carrera Militar, la entrada de mdicos latinoamericanos ante la fuga masiva de facultativos de nacionalidad espaola en el Cuerpo Militar de Sanidad (50 bajas al ao y ningn nuevo ingreso). Un ao antes, la Ley de Tropa y Marinera estableci una subida salarial del 18,6% para el personal activo y del 5,8% para el personal en la reserva, lo que se traduca en un sueldo de unos 13.500 euros brutos al ao, dependiendo del destino asignado.

En 2006, un 37% de los reclutados fueron inmigrantes. Ese ao haba en total 3.548 efectivos sin nacionalidad espaola, representando un 4,6% del total del Ejrcito. En 2008, las Fuerzas Armadas contaban con 5.440 extranjeros (el 6,87% de los efectivos de tropa y marinera) y este ao el cupo del 9% est a punto de alcanzarse, segn reconoca el contralmirante y subdirector general de reclutamiento del Ministerio de Defensa, Luis Cayetano y Garrido en Abc. ste aada que al final de este ao esperamos contar con unos 7.740 [inmigrantes] del total de 86.000 efectivos.

Si bien el cupo mximo de inmigrantes en el ejrcito es del 9%, la presencia de stos en las unidades ms peligrosas, las que suelen ser destinadas al extranjero, supera el 30%. Adems diversas fuentes sealan que este porcentaje es ms bien conservador. En esas unidades es donde ms se sale y tambin se gana muchsimo ms dinero, explica David S., sin olvidar que si t sales de misin ganas 3.000 euros al mes. No ests saliendo de misin por la patria, ests saliendo de misin porque ganas medio kilo. Por su parte, J. S. seala que los espaoles no quieren ir a estas unidades.

Para Jos Luis Pitarch, comandante de Caballera en la reserva y profesor de la Universitat de Valncia, habiendo un 30% de inmigrantes en misiones peligrosas y teniendo en cuenta que el cupo mximo actual en todo el ejrcito es del 9%, parece aquello de que vayan a morir los pobres.

Sin embargo, hay cierto temor entre los militares espaoles ante una disyuntiva que muchos se plantean: si te enfrentas contra Colombia y la mitad de los soldados son colombianos, a quin van a apoyar?, se pregunta David S. Especulaciones de ese calibre se plantea Jos Mara Pairet Blasco, coronel de Infantera retirado y secretario general de la Asociacin de Militares Espaoles (AME), de tendencia derechista. Para Pairet, con la entrada de los inmigrantes se desvirta por completo el sentido de lo que es la milicia, algo de carcter nacional, y parece que slo son unos mercenarios movidos por el trabajo o por la paga. Sin embargo, en defensa de los inmigrantes en el Ejrcito, el portavoz de AME aade: Yo conozco a muchos marroques y a gente de cualquier pas de estos y son gente encantadora y, desde luego, sienten Espaa ms que muchos espaoles, ms que muchos catalanistas. Desde el punto de vista de la defensa nacional estamos en contra radicalmente.

En vez de tener soldados extranjeros lo que habra que hacer es darles lo que les corresponde a los soldados nacionales, insiste Pairet. Al principio de la entrevista, el coronel retirado se niega a decir cuntos miembros forman parte de su asociacin aunque al final asegura que son miles de socios, entre 4.000 y 5.000. Cuntos militares inmigrantes forman parte de AME? Todava no tenemos inmigrantes pero podramos recibirlos; extranjeros no me constan, quiz algunos, lo tengo que mirar, responde Pairet descolocado.

Le dijeron que iba a prestar ayuda humanitaria

Jorge Arnaldo Hernndez Seminario fue el primer soldado inmigrante fallecido en una misin extranjera del Ejrcito espaol. Fue el 8 de julio de 2006 en Afganistn. El momento ms doloroso fue cuando me dijeron que haba muerto: todo se acab, todo est fro, todo est horrible, relata Zaida-Vilma Jimnez Quispe, su viuda, sentada en el sof de su casa en un barrio popular de Madrid.

Ha tenido que pasar mucho tiempo para entender que la vida contina. Junto a ella un mueble sostiene las fotos y las condecoraciones (del Ejrcito, de la Comunidad de Madrid, del Gobierno espaol y de la ISAF) que recibi su marido. En mi pas hay gente de ideas nacionalistas que decan que l era un mercenario y eso me dola mucho porque no saben nada de nuestra situacin, recuerda. Su marido, que estuvo en el ejrcito peruano dos aos, vino aqu, y despus de trabajar de jardinero y de conserje, se meti en el Ejrcito y lo dio todo. Le rogamos que no se fuera a Afganistn pero se fue voluntario, recuerda Zaida- Vilma, que aade: Iba a hacer un trabajo de ayuda humanitaria, eso es lo que le dijeron, y estaba contento.

Cuando faltaban dos das para su vuelta tuvo el accidente. Siempre me dijeron que estaba haciendo una patrulla de reconocimiento, prestando seguridad a la OTAN, afirma. A pesar de todo, Zaida-Vilma est bastante contenta con las condecoraciones y cree que su marido se ha ido con mucho honor.

Sin marroques por cultura

El Ministerio de Defensa, en sus campaas de limpieza de imagen corporativa, suele afirmar que la presencia de inmigrantes en el ejrcito responde a la realidad social espaola. El ejrcito es un poderoso mecanismo de integracin [de los inmigrantes] en la sociedad espaola, afirmaba en 2008 el entonces ministro, Jos Antonio Alonso.

Sin embargo, la mayora de los inmigrantes en el ejrcito son de origen latinoamericano mientras que la mayora de inmigrantes en el Estado espaol son de origen marroqu. Por razones culturales no se admite la posibilidad de que este grupo pueda alistarse en nuestro ejrcito, recordaba el teniente coronel y encargado de reclutamiento Francisco Ortiz de Zrate en El Correo. Paradjicamente una tercera parte de las tropas en Ceuta y Melilla son de religin musulmana, origen marroqu y nacionalidad espaola.



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