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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2009

En defensa de la Objecin Fiscal al Gasto Militar

Pablo San Jos
Rebelin


He ledo, con cierta sorpresa, el artculo publicado en la web Rebelin y firmado por Ricardo Rodrguez Crtica de la Objecin Fiscal http://www.rebelion.org/noticia.php?id=87250

En dicho escrito se realiza una amplia, que pretende ser pormenorizada, y dura crtica a esta herramienta poltica. No es la primera vez que personas a priori no tan lejos de nuestras ideas y prcticas realizan tales crticas de forma cainita y coincidiendo poco oportunamente con la poca del ao en que se realiza la campaa, y desde luego Ricardo Rodrguez no es la primera persona que enarbola estos mismos argumentos.

Aunque como bien dice Rodrguez existen diferentes posibilidades de realizar Objecin Fiscal, como persona que lleva aos trabajando en ella desde el Movimiento Antimilitarista, tratar de defender de forma concreta lo que nosotros/as denominamos Objecin Fiscal al Gasto Militar respondiendo a las crticas formuladas.

Voy a tratar de resumir en cinco puntos los principales argumentos crticos que se desprenden del largo escrito de Rodrguez :

1. La Objecin Fiscal es elitista y reaccionaria ya que al proponer, en una de sus dos frmulas, que el contribuyente desve un porcentaje determinado de su impuesto, quien ms dinero tenga se librar de pagar a Hacienda ms dinero, el derecho a objetar crece en proporcin con la riqueza del contribuyente. Tal cosa, seala, es una extraa nocin de la justicia fiscal para ser avalada por grupos de izquierdas. Por otra parte la mayora de ciudadanos/as precarios que no estn obligados a declarar, o que la declaracin les sale a devolver etc. se quedan sin la posibilidad efectiva de realizarla. Podrn objetar los empresarios, pero no los parados, lo que supone un privilegio y un sinsentido ya que estas lites no van a estar particularmente interesadas ni en el desarme ni en otras mejoras sociales.

2. El desvo de dinero que se realiza con la Objecin Fiscal no repercute sobre el fin ambicionado. El Estado no aplicar esa mengua de ingresos a la partida reclamada por las personas objetoras, sino a la que considere conveniente. Y en el contexto actual lo ms probable es que vaya a repercutir negativamente sobre los gastos de cobertura social y no sobre los militares, banca etc. De hecho podramos estar contribuyendo a empeorar las condiciones de las capas ms desfavorecidas de la sociedad.

3. Siguiendo con la argumentacin anterior se adelanta a la posible respuesta de que aunque fuera as, en cualquier caso el dinero redundara en necesidades sociales, ya que es a ese tipo de destinos al que los objetores y objetoras lo desvan, y se autorresponde con el argumento de que tal cosa supone un traspaso de recursos de servicios pblicos universales y gratuitos a entidades privadas, a una red asistencial privada, a la caridad de buenos samaritanos que usurpa el derecho que tenemos a recibir esas prestaciones de los poderes pblicos.

4. La supuesta funcin simblica de la Objecin Fiscal de servir de herramienta para transformar conciencias queda en entredicho. Los resultados de la campaa hablan por s solos. Adems, sta slo es conocida merced al esfuerzo de las propias entidades promotoras. Los escritos dirigidos a los gestores de la Agencia Tributaria, afirma, carecen por completo de significacin poltica.

5. La campaa genera una pedagoga con resonancias neoliberales: propone que el pago de impuestos pueda ser algo decidido desde los individuos y no desde la necesidad colectiva determinada por el Estado o por algn tipo de instancia que vele por el inters comn. Tal cosa es muy peligrosa ya que podra derivarse el derecho de cada individuo de oponerse a colaborar con lo que no est de acuerdo, deslizndose la cuestin de la aportacin econmica al inters comn por una pendiente muy resbaladiza y poco objetivable (aceptaremos el derecho de los antiabortistas a objetar al gasto sanitario, o el de Emilio Botn a polticas sociales?).

Mucho me agradara hablar de las cuestiones de fondo que subyacen en el artculo de Ricardo Rodrguez, como el nerviosismo que parece producirle la libertad entendida como derecho individual, su fe que deduzco leyendo entre lneas- en el centralismo democrtico de corte leninista como forma de organizar la toma de decisiones colectiva, su apuesta por la institucin estatal como garante supremo del bien pblico, y administradora final de los recursos que lo posibilitan o su animadversin a la Objecin de Conciencia, que tambin acaba imaginando y reduciendo a una especie de escrpulo moral individual, ignorndolo o querindolo ignorar todo acerca de su dimensin poltica, pblica y transformadora. Sin embargo no voy a alargar innecesariamente esta ya de por s largusima respuesta y me limitar a comentar los argumentos relacionados con el tema en debate.

De la lectura del texto de Rodrguez se deduce que no habla de odas y posee bastantes conocimientos con respecto a la mecnica de la Objecin Fiscal y a los objetivos pretendidos por las entidades que la impulsan. Sin embargo evidencia tambin importantes lagunas y dficits de enfoque.

La Objecin Fiscal al Gasto Militar, que es el caso concreto al que me voy a referir, ni es un fin en si misma, ni pretende agotar el trabajo antimilitarista (mucho menos el antiimperialista del que habla Rodrguez), ni quienes la proponemos la proclamamos como la herramienta definitiva o imperfectible.

De hecho la mayora de grupos que la proponemos, procedentes y partcipes en su mayor parte del movimiento antimilitarista/pacifista llevamos dcadas simultanendola con otro tipo de tareas como la que fue en su da la Insumisin al Servicio Militar, el impulso a la pedagoga de la educacin para la paz, las acciones directas contra instalaciones militares, la contrainformacin etc etc. En la actualidad ni siquiera es una campaa en s misma, sino que es parte de un trabajo ms amplio que denominamos Campaa contra el Gasto Militar y que incluye ms momentos, medios y actividades cada curso.

El objetivo inmediato y realista de esta propuesta no es la de derribar la institucin militar merced a la frmula de dejarla sin recursos econmicos. Rodrguez no debera imaginarnos tan ingenuos/as. Ya nos gustara que as pudiera ser, pero de momento nos conformamos con aprovechar este gesto- que como bien se cita es ms simblico que efectivo hoy por hoy- para amplificar nuestra denuncia, que lo es contra el gasto militar, pero tambin contra la institucin a la que va dedicado ese gasto, y a su utilizacin al servicio de unos determinados intereses, que al final son los del sistema econmico capitalista. S, Rodrguez, con este trabajo, a tus ojos elistista, reaccionario, neoliberal, y por qu no decirlo? contrarrevolucionario, polticamente infantil y pequeoburgus, tratamos, al igual que t, de combatir y transformar el sistema capitalista.

La Objecin Fiscal al Gasto Militar nos ayuda cada ao a que muchsimas personas menos de las que nos gustara pero ms de las que habra si no lo hiciramos- tomen conciencia de lo que supone la realidad del militarismo en esta sociedad y conozcan datos concretos relacionados con su importancia y omnipresencia, sus causas y consecuencias y en concreto datos sobre lo que el erario pblico dedica a estos menesteres y no a otros.

Dice Rodrguez (punto 1) que la OF es elitista y reaccionaria: a mayor poder adquisitivo mayor cantidad de dinero que se puede desviar Es una forma de verlo, pero debera conocer que la cuestin del monto econmico es lo de menos en la campaa. Lo cierto es que apenas prestamos atencin a las cantidades de dinero que se desvan cada ao. Lo que nos importa es sumar personas objetoras. Nos da igual si han desviado un porcentaje de su impuesto, o la cantidad fina de 84 euros, o medio euro, o No tiene mayor valor poltico una objecin de tres mil euros (que las hay) que una de diez cntimos. Adems se equivoca en esta cuestin, ya que es posible realizar Objecin Fiscal al Gasto Militar, y as lo recomendamos, cuando la declaracin de IRPF sale a devolver, cuando es cuota cero, o cuando no sera necesario legalmente declarar. No es verdad que personas paradas y precarias no puedan participar, y de hecho participan suponiendo la mayora de las personas objetoras. Por el contrario, y como es lo natural, no hay muchas aportaciones procedentes de las lites.

Con respecto a la segunda argumentacin (punto 2) de que el Estado detraer el dinero que deja de recaudar de las partidas con fines sociales, no deja de ser una presuncin subjetiva de Rodrguez. En todo caso las personas que realizamos este gesto hacemos un esfuerzo de comunicacin para que los polticos/as y el resto de la sociedad sean conscientes de nuestro deseo de que ese dinero deje de financiar ejrcitos, armamentos y guerras. Si tal exigencia es ignorada, la responsabilidad evidentemente ha de ser imputada a quien desobedece el mandato popular y no a nosotros/as como pretende acusar Rodrguez. Y efectivamente, y esta es cuestin de estrategia poltica, los cargos profesionales al servicio del Sistema podrn, como por otra parte hacen todo el tiempo y en cualquier tema, obviar el deseo y la exigencia ciudadana y actuar espuriamente, pero todo tiene un lmite. Tengo la conviccin de que en este caso el lmite es cuantitativo. Si las personas objetoras representan un pequeo porcentaje de la poblacin podrn ningunearlas, pero en el momento que supongan una cifra significativa ya no les resultar tan fcil.

Los planteamientos que he resumido en el punto 3 me resultan un tanto fuera de lugar porque vienen a reflejar una ideologa poltica muy determinada. No cabe perder tiempo en cuestionar aqu la fe eurocomunista y de algunos grupos leninistas en el Estado del Bienestar y en el Estado como garanta de servicios, derechos y libertades interesada y maniqueamente opuesto a todo lo que no sea Estado, concebido esto ltimo como privatizacin, samaritanismo y qu s yo qu leviatanes. Es un punto de vista que me parece tendencioso y reduccionista. Comparar las entidades solidarias que reciben dinero de la Objecin Fiscal al Gasto Militar con empresas capitalistas en busca de beneficios y sin utilidad social creo que es del todo excesivo y preconizar que cualquier asistencia social que preste el Estado va a ser mejor que cualquier alternativa, pues tambin.

En cuarto lugar, segn mi resumen, Rodrguez cuestiona el alcance de la Objecin Fiscal. Aqu me toca darle la razn. Cierto es que slo el esfuerzo de las entidades promotoras logra que una parte de la sociedad acceda al mensaje poltico que se quiere transmitir. Por desgracia los mass media suelen ignorar la campaa salvo honrosas excepciones. Por cierto que Rodrguez propone como alternativa acciones tales como concentrarse ante las puertas de la agencia tributaria al comienzo de la campaa, acciones que por otra parte como reconoce- solemos realizar. Quiz sea responsabilidad nuestra que el trabajo de la Objecin Militar al Gasto Militar tenga un alcance limitado. Pero aunque sea un slido argumento en su contra no creo que eso por s solo la pueda desautorizar. Hay luchas que tardan mucho tiempo en ofrecer fruto; y mientras logran y no resultados significativos llegan a afectar a la manera de ver las cosas de mucha gente, y, en este caso, como voy diciendo todo el tiempo, sta no es ms que una parte de un trabajo ms amplio, es un complemento. Aunque, tal como estn las cosas, y dando la vuelta a la tortilla, qu lucha poltica revolucionaria hoy da est acabando con el Sistema? Qu no la haya nos ha de llevar a la conclusin de que ninguna de las existentes tiene validez y sentido?

Por ltimo, el punto quinto del resumen nos lleva a una disquisicin de tipo tico-poltico. El determinante principal de los actos de cada cual ha de ser la conciencia individual o el acuerdo colectivo? Rodrguez se queda con el segundo. Yo con el primero. Y de hecho creo que los acuerdos colectivos deben forjarse, y despus aplicarse, merced a un consenso libre de voluntades personales y no a ningn tipo de victoria de mayoras sobre minoras. Porque ser mayora no es sinnimo de tener razn, y porque nuestra conciencia individual ese concepto que al parecer tan poca gracia hace a Rodrguez- es lo que nos hace personas y no piezas de una maquinaria. Tampoco coincidimos en la valoracin que hacemos de la institucin del Estado como administradora y rbitro de los recursos. Por ello no procede, por mi parte, tanto escrpulo a la hora de posibilitar que personas de diferentes ideologas se nieguen a pagar impuestos. En un horizonte transformador y revolucionario, del que por desgracia hoy por hoy estamos tan lejos como Rodrguez apunta, hacia una sociedad sin Estado, sin acumulacin de poder ni de riqueza, en la que las personas sean realmente libres y vivan relaciones de dignidad y de justicia, cabe dejar de pagar parte de o todos lo impuestos a la actual Administracin, como cabe no tener mayor problema en que otras personas, desde la instancia que sea, hagan lo mismo.

No puedo dejar de referir un par de inexactitudes existentes en el texto de Rodrguez, a saber:

Es previsible que la Agencia Tributaria emita una declaracin paralela y nos cobre lo que dejamos de ingresar. Para esta eventualidad, los promotores de la objecin nos piden que recurramos hasta el final, con el propsito de convertir cada escrito de recurso en un nuevo acto de protesta

Aunque Rodrguez parece desconocerlo hace ya bastantes aos que se recomienda lo contrario. Este es un gesto poltico simblico que trabaja de cara a la concienciacin de la sociedad, no es masoquismo ni acto martirial. Slo se recomienda la va del recurso si hay condiciones y se va a utilizar efectivamente como medio de protesta para amplificar la denuncia al Gasto Militar a sabiendas de que los recursos no pueden prosperar tcnica-jurdicamente, salvo los relacionados con multas.

Y si una vez detectada no se cobra es, o bien porque la deuda es tan exigua que resulta mayor el coste del procedimiento administrativo para instar el pago, o bien porque, dada la creciente escasez de personal, las oficinas de la Agencia Tributaria se concentran en las deudas mayores

Este argumento slo tiene aplicacin con respecto a las declaraciones a pagar, pero en las muchsimas en la que el resultado es a devolver y Hacienda devuelve lo que tena que devolver ms la OFGM cmo se explica?

Por ltimo me llaman poderosamente la atencin las sugerencias que Rodrguez realiza como posibles alternativas, que no mejoras, a la Objecin Fiscal.

- Por una parte hace un llamamiento a la desobediencia de los impuestos indirectos (IVA etc) en lugar de a los muy revolucionarios segn Marx y Engels- impuestos progresivos como el IRPF. Impuestos indirectos, a los que, citando a Rosa Luxemburgo, atribuye mayor capacidad de financiar el militarismo.

- Tambin, incongruentemente con lo anterior a mi modo de ver, propone dejar de pagar impuestos directos en determinados casos que juzga ms legtimos que el considerado. Por ejemplo cita la negativa de algunos estadounidenses a pagar impuestos con motivo de la guerra de Vietnam. Tal gesto es considerado por Rodrguez como verdadera desobediencia civil mientras que la OFGM es tildada de declamar contra el imperialismo y los crmenes masivos del sistema y a continuacin conformarse con sisar la calderilla del monedero.

- Por ltimo hace una especie de encendido llamado a acciones anti banca a lo Enric Durn, algo as como el verdadero camino a seguir.

En conclusin:

No me parece muy afortunada esta crtica, y menos en este momento concreto del ao. Si Ricardo Rodrguez es un activista revolucionario tan concienciado de la necesidad de derribar el sistema capitalista, no se le ocurren realidades actuales ms criticables y denunciables que sta? An en el hipottico caso de que tuviera razn en todas o en parte de sus crticas, realmente la Objecin Fiscal al Gasto Militar podra suponer un obstculo tan maysculo como para dedicarle tal andanada? Y siguiendo con los interrogantes, tan ocioso anda Ricardo Rodrguez en su tarea revolucionaria que no tiene otra cosa que hacer que disparar contra quienes, con medios ms o menos lejanos a los suyos, trabajan por similar objetivo?

Es de creer que Ricardo Rodrguez sea un miembro activo de uno o varios colectivos revolucionarios y que se est jugando seriamente el tipo como muchas de las personas que impulsamos la Objecin Fiscal al Gasto Militar y que en su da realizamos la Insumisin al Servicio Militar- en el frente de lucha que l haya considerado ms til y prctico. Sin embargo la realidad actual en la que no hay muchas luchas en marcha que parezcan estar socavando seriamente el Sistema nos debera llevar a una cierta humildad y a una cierta consideracin del trabajo ajeno. Porque no parece que los partidos leninistas de diferentes pelajes estn en ningn trance de ganar las elecciones, ni parece que ningn movimiento masivo antibanca est a punto de lograr el colapso financiero.

Pero, porque creemos en la humanidad y tenemos esperanza seguimos caminando.

En cualquier caso dar las gracias tambin por el motivo para reflexionar, valorar y tomar conciencia que supone esta crtica pblica.

Ms informacin sobre la Objecin Fiscal al Gasto Militar: http://www.grupotortuga.com/Campana-contra-el-Gasto-Militar

Pablo San Jos, miembro del Grupo Antimilitarista Tortuga


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