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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2009

El desequilibrio como orden: una resea

Francisco Veiga
http://elveiga.blogspot.com/


Una seguidora de Musav muestra algunos de los smbolos de la protesta. Un adelanto de la rebelin de las clases medias que quiz tenga lugar tambin en otros pases? Las consecuencias del periodo 1990-2008 nos alcanzan todava de lleno

Hace unos pocos das, "Rebelin" public la primera resea extensa y digna de tal nombre sobre El desequilibrio como orden. En conjunto, la pieza est bien y a pesar de que es un poco severa (se trata de Rebelin) el libro sale bien parado. En lo tocante al contenido, estoy ampliamente de acuerdo; y en cuanto al tono (algo que tiene su importancia en las reseas) es correcto y hasta afable, algo que se agradece. Tambin aprecio que recomiende este mismo blog y la wiki que ya lleva algunas semanas en funcionamiento y arrojando los primeros resultados. Pero vayamos ahora a la "contracrtica", gnero que el desarrollo de internet contribuir sin duda a impulsar en el futuro prximo.

Como autor reseado, lo ms satisfactorio ha sido leer eso de que el libro est escrito con agilidad, lo cual hace que se lea del tirn, a veces casi como si fuera una buena novela. Dado que ese era, precisamente, uno de los objetivos principales cuando lo escrib, resulta un alivio constatarlo; y a la vez anula incertidumbres y crticas, alguna de ellas emitida en la misma resea. Por ejemplo la alusin a la extraa organizacin de algunos captulos, comentario simptico porque se lee en una publicacin en teora tan poco convencional como Rebelin. Cabe pensar, ms bien, que si la obra logra mantener la tensin en algunos momentos es debido, al menos en parte, a esa cosa rara de los captulos; lo cual, a la postre, quiere decir que la idea dio resultado. En consecuencia, si hay una segunda edicin ser cuestin de eliminar prrafos repetidos (aunque de momento slo detect un caso) y errores tipogrficos (hay muchos? de momento slo existe constancia de un par). Pero la estructura desenfocada de los captulos forma parte de la personalidad de la obra, para mal o, por lo que parece, para bien.

Los primeros cuatro prrafos de la resea resumen con bastante precisin una parte del argumento central de la obra. Pero se quedan a medias porque el autor quiz aborda la interpretacin de El desequilibrio como orden de una manera un poco convencional. Falta una alusin a la idea de que, uno de los aciertos de la globalizacin fue, precisamente, la expectativa implcita de impulsar la creacin de clases medias a escala planetaria. Clases medias, entindase, de modelo norteamericano. Todo el debate en torno a la sociedad low cost va por ah, precisamente. Y tambin la curiosa desmovilizacin social que ha trado la crisis de 2008, que quiz puede ser entendida, precisamente, como la espera paciente de todos aquellos y son centenares de millones de personas en todo el mundo- que creyeron en la promesa de promocin social. En estos das, la oleada de protestas en Irn est siendo impulsada por las clases medias partidarias de Musav, lo cual resulta significativo a ese respecto.

Por lo tanto, s que se habla de cuestiones sociales en el libro. El captulo dedicado a las migraciones lo es. Hay tambin largos prrafos dedicados a la evolucin de la situacin socio-poltica en Rusia y China. Se explica la problemtica y trasfondo histrico del enfrentamiento entre hutus y tutsis en Ruanda o el debate sobre el neoliberalismo como redentor de frica, especialmente tras el impulso dado por la presencia china. Y por supuesto, el desarrollo autnomo del nuevo islamismo en los pases rabes. Lo que ocurre es que las cuestiones sociales se suelen enfocar a escala global, porque ese es el mbito lgico de un ensayo que explica el desarrollo inicial de la globalizacin. Y posiblemente, los protagonismos cambiarn en los prximos aos; pero en la Posguerra Fra, quien luch a brazo partido por mantenerlo fueron las grandes potencias occidentales, justamente porque se consideraban vencedoras y destinadas a extender su modelo hegemnico.

Por otra parte, es evidente que hubiera sido muy interesante descender hasta el anlisis socio-poltico de cambios a escala local, desde la evolucin del Mjico posterior a la hegemona del PRI, a lo que parece el fin del legado poltico del kemalismo en Turqua, con el auge de la nueva clase media musulmana, el tejido social de las repblicas del Asia Central ex sovitica o la evolucin interior de Nigeria o Sudfrica. Son slo unos ejemplos entre otros muchos, que hubieran convertido al libro en un mamotreto de mil pginas. Y eso si que lo hubiera hecho inmanejable y pesado de leer. An as, El desequilibrio como orden, no lo olvidemos, pasa de las 500 pginas.

Algo parecido ocurre con la problemtica ecolgica, que en efecto, no tuvo cabida en un captulo entero, aunque algunos aspectos polmicos se diseminaron entre otros. Por ejemplo, hay alusiones claras a la percepcin de las catstrofes ecolgicas en el dedicado a la cultura del miedo, o al debate en torno a los biocombustibles cuando se habla del Brasil de Lula. Debo decir, de todas formas, que desde el punto de vista del movimiento ecologista, tampoco percib el periodo de la Posguerra Fra como demasiado innovador en relacin a la dcada de los setenta y, sobre todo, los ochenta del siglo XX. Aunque puede que est en un error, desde luego. Y si hay segunda edicin, intentar integrar en las conclusiones finales lo que Cerrillo denomina en la resea los cada vez ms visibles lmites al crecimiento desbocado de la sociedad industrial-capitalista.

El desequilibrio como orden es un libro esforzado e incluso audaz, pero no pretende engaar al lector. Por eso est asumido que los captulos dedicados a Latinomrica no son lo mejor del libro. Pura y simplemente, quedan muy lejos de mi especializacin, tal como apunta Cerrillo, y eso se nota. Debo confesar que a lo largo de mi vida profesional, la Historia contempornea de Latinoamrica tampoco me ha atrado como tema de estudio. Es una cuestin de gustos. Y lo digo siendo consciente de que en muchos aspectos, las sociedades latinoamericanas han sobrepasado en modernidad a Espaa, en diversos periodos a lo largo del siglo XX. Pero quiz lo que se percibe en el libro es falta de aplomo por parte del autor, ms que evaluaciones errneas. Por ejemplo, y lo siento, no percibo la Venezuela de Chvez como un fenmeno histrico concluido y susceptible de ser analizado como un xito o un fracaso. Simplemente, hay muchas incgnitas todava. Y creo que ese punto de vista est muy extendido. A los pocos das de la aparicin del libro, tuve dos conferencias en el prestigioso Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, institucin nada sospechosa de antichavismo. Expuse delicadamente esas dudas ante el alumnado cubano y de otros pases (entre ellos algunos jvenes diplomticos venezolanos) y puedo asegurar que no hubo debate sobre los procesos polticos latinoamericanos desencadenados por la Revolucin Bolivariana en Venezuela a que alude Cerrillo quiz de forma un tanto entusiasta.

Deseo aadir dos cosas ms en relacin a Latinoamrica en la Posguerra Fra. La primera, que durante una buena parte de esos casi veinte aos que van de 1990 a 2008, no tuvo el protagonismo central que alcanz a otras regiones del mundo. El cambio comenz a producirse a finales de los noventa y en muchos aspectos, no ha concluido el ciclo. En realidad, ms parece que est comenzando realmente ahora, y que ser sujeto central de los libros que arranquen de 2008. En segundo lugar, debe subrayarse la carencia de una bibliografa digna de mencin sobre la reciente historia de Latinoamrica, a escala continental o nacional. Algunos de los libros recientemente publicados sobre la Venezuela bolivariana, Evo Morales o Lula da Silva, son trabajos de escasa seriedad, pensados para aprovechar la moda. Sobre Colombia, Argentina, Chile, Ecuador a Amrica Central, no hay ni siquiera eso en las libreras.

Para ir concluyendo, deseara subrayar una vez ms que el libro es un ensayo, no una obra divulgadora o pedaggica. La universidad espaola tuvo buenos ensayistas hace aos, pero me temo que esa tradicin anda de capa cada. Como profesor, he procurado promover el ensayo en mis clases con resultados desiguales, debo admitirlo. Un ensayo, en definicin del DRAE es un escrito en el cual un autor desarrolla sus ideas sin necesidad de mostrar el aparato erudito. Y eso es lo que ha pretendido ser El desequilibrio como orden; por lo tanto, lo que me interes desde el primer momento fue organizar una construccin argumental slida, no una coleccin de ensayos encadenados, una cronologa o una enciclopedia .

http://elveiga.blogspot.com/2009/06/el-desequilibrio-como-orden-una-resena.html


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