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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2009

Aclaraciones sobre la Objecin Fiscal

Ricardo Rodrguez
Rebelin


Pablo San Jos ha tenido la amabilidad de responder a mi crtica a las campaas de objecin fiscal en un artculo aparecido, como el mo, en Rebelin (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=87329).

Quisiera hacer algunas aclaraciones, con la promesa de que no volver a aburrir a los lectores con un nuevo escrito sobre este mismo asunto:

1.- La apreciacin de la falta de oportunidad de mi escrito, habida cuenta de que nos encontramos en plena campaa de la renta, depender, naturalmente, de lo que uno opine sobre la objecin fiscal. El seor Pablo San Jos tendra que admitir que cabe la posibilidad de que haya quien no est de acuerdo con ella y que, para quien tal cosa le suceda, la campaa de la renta es el momento ms oportuno para expresar lo que piensa.

2.- Sera saludable que alguna vez empezramos a respondernos sin recurrir a los prejuicios ms del gusto de cada uno. Como a don Pablo San Jos no le agrada lo que pienso, me encasilla sin dudarlo en el grupo de los defensores del centralismo democrtico de corte leninista o, supongo que alternativamente, en el campo del eurocomunismo y de quienes tienen una fe ciega en el Estado. Colocado ya yo en el bando de los malos, es mucho ms fcil continuar su artculo recurriendo al expediente del nosotros (los que hacemos cosas, los que nos arriesgamos, los antimilitaristas) y ellos (los comunistas cuadriculados que no hacen nada y se limitan a censurar las acciones de otros). Polemizar de esa forma es ms sencillo, pero no es honesto.

3.- En ningn lugar de mi escrito equiparo a las organizaciones que desarrollan proyectos de ayuda social con las empresas privadas con nimo de lucro. Digo que constituyen una red asistencial privada. Segn los casos, no slo admiro sino que colaboro personalmente con su labor, pero defiendo que a lo que debemos a aspirar es a que la gestin de los servicios sociales sea pblica, porque es sta la nica capaz de prestarlos con garanta de justicia plena y universalidad. Es encomiable que haya grupos de personas dispuestas a mitigar el sufrimiento de otros seres humanos, pero lo ideal es que sea la comunidad la que colectivamente atienda las necesidades de todas y todos. Mi meta es que el Estado llegue a desaparecer y sea sustituido por asambleas de ciudadanos y ciudadanas que tomen las decisiones fundamentales con la participacin libre y consciente de todo el mundo. En tanto en cuanto conquistamos esa utopa, la privatizacin de los servicios pblicos no se me aparece como la mejor manera de hacer el camino.

4.- Sobre la cuestin del elitismo deb explicarme francamente mal y tratar de enmendarme ahora:

En cuantos escritos favorables a la objecin fiscal he ledo he encontrado dos vertientes relacionadas lgicamente entre s. Por una parte se propone como acto de lucha simblica contra el militarismo y otras injusticias del sistema. Por otro lado, se reclama que el derecho a objetar sea reconocido por la Ley como un derecho ciudadano. Pero, claro, cuando uno pide que se pueda ejercer un derecho se supone que est dispuesto a admitir que otros lo ejerzan con fines diferentes al suyo, y cuando alguien sugiere una forma de protesta, ha de prever que sirva para otros objetivos cuando otros vean que es una forma de protesta vlida.

Probablemente Pablo San Jos ignore que hay otras campaas de objecin fiscal, en concreto una que promueve un importante sector de la Iglesia catlica en contra del aborto. Puede hallar informacin sobre ella en http://www.arbil.org/100fiscal.htm. Yo, como imagino que Pablo San Jos, soy enemigo acrrimo del militarismo y partidario, en cambio, del derecho de las mujeres a decidir libremente su maternidad; bajo ningn concepto comparara los fines de ambas campaas. Pero el medio s es el mismo y el derecho que se reclama para poder llevarlo adelante tambin. Y, en realidad, en una sociedad democrtica que admitiese la objecin fiscal, por qu no iba a reclamar un ciudadano que con su pago del Impuesto de la Renta no se financien en la sanidad pblica la prctica de abortos? De hecho, es bastante improbable que el Estado llegue a admitir que se pueda objetar a los gastos militares, pero no es nada descabellado imaginarse que, dentro de su capacidad normativa, gobiernos regionales como el de Madrid introduzcan en un momento u otro una opcin semejante para el aborto. En tal caso, ustedes habrn ofrecido una parte esencial del arsenal argumental.

Y es aqu donde tocamos el fondo que Pablo San Jos menciona pero en el que no ha querido profundizar: la libertad individual. En ningn lugar me opongo a ella. Lo que cuestiono es que uno pueda tener la opcin de decidir individualmente qu hace toda la comunidad con lo que l aporta. Dije, y repito, que semejante pretensin es reaccionaria. Si la objecin fiscal fuese un derecho reconocido, sera la capacidad econmica la que determinara la facultad de influir sobre las decisiones colectivas, y entonces no estaramos ante una sociedad de individuos libres e iguales. La carencia de democracia real en los Estados capitalistas modernos debe superarse con la fuerza colectiva de la ciudadana organizada socialmente, tanto para un leninista como para un seguidor de las hermosas ideas de Kropotkin. Y si se es el fin, los medios han de apuntar hacia l y no al contrario. Esto es lo que dije.

En lo que se refiere a la prctica concreta de la objecin como forma de protesta tambin conviene explicar algo. No escrib que no puedan objetar aquellos a los que la declaracin les sale a devolver, sino que para ellos es ms difcil. Tampoco dije que fuera imposible para los no obligados a declarar, sino para los no obligados a declarar cuyo resultado de la declaracin no sea a devolver. Sera absurdo que una persona no obligada a declarar, salindole la declaracin a pagar (cosa que sabr Pablo San Jos que no es infrecuente), presentase su IRPF para pagar lo que no est obligado a pagar y restarse la cantidad de la objecin. Vamos, digo yo. Y luego mencion a las personas tan pobres que ni pagan IRPF, independientemente de su obligacin de declarar, pero que pagan multitud de impuestos al consumo cada da. Lo de que a mayor poder adquisitivo mayor cantidad de dinero que se puede desviar (no us yo esas palabras, as que no entiendo muy bien las comillas) lo refera slo a cuando se use la frmula de porcentaje sobre la cuota. Imagino que esto ltimo no se negar: sea o no lo ms importante la cuanta, es matemtico que si se objeta con un porcentaje, en general dejarn de ingresar en Hacienda ms dinero las personas de ms ingresos.

Pero, en suma, de nuevo no se rebate lo fundamental, que es que la facultad de protestar o de decidir se base en la capacidad econmica, que sta deje fuera de participacin a un nmero determinado de ciudadanos, sean mil o tres millones. Por eso creo yo que es elitista, lo es en el fin de que el derecho de objetar sea legalizado y lo es como medio, porque los medios han de ajustarse a los fines. El autoritarismo no es el camino de la libertad y la exclusin econmica no es la va a la igualdad.

5.- Seala San Jos dos imprecisiones en mi artculo. Dice, primero, que no es verdad que en la actualidad se recomiende que se recurra hasta el final si la Agencia Tributaria reclama la cantidad no ingresada. Me alegra poder corregir mi error en este extremo, pero debo aclarar que es en un artculo publicado esta semana en Kaos en la Red y tomado de Diagonal donde se habla de continuar con la protesta, recurriendo tal requerimiento (el de la Agencia Tributaria) hasta agotar todas las vas legales (http://www.kaosenlared.net/noticia/objecion-fiscal-contra-gastos-militares), sin hacer prevencin de consecuencias desfavorables. Al venir en una de las publicaciones promotoras de la objecin supuse que la informacin era correcta.

En segundo lugar, se pregunta San Jos por la explicacin de que en algunas declaraciones a devolver la Agencia Tributaria restituya lo previsto ms la cantidad de la objecin. Pues la explicacin es la misma que en las declaraciones a pagar. El control masivo de la correccin de las declaraciones es informtico. Hay una serie de filtros. La mayora de ellos son cruces con informacin facilitada a la Agencia por terceros, tambin filtros por la elevacin de la cuanta o filtros especficos (por ejemplo, las declaraciones de fallecidos siempre se retienen para reclamar documentacin acreditativa de la cualidad de herederos de quienes cobren la devolucin). Si ningn filtro informtico captura el desajuste, por su escasa cuanta o porque aparece en una casilla que no contrasta con ninguna informacin de terceros, el proceso sigue su curso: se valida la declaracin sin emisin de paralela o recurso si es a pagar o bien se devuelve lo solicitado. Solamente las declaraciones retenidas por el sistema son revisadas por los funcionarios y no hay una decisin individual de un funcionario para cada una de las declaraciones. Ahora bien, si el seor San Jos quiere seguir pensando en otras posibilidades, puede hacerlo.

6.- No voy a alargarme ms (ya lo he hecho demasiado) con las propuestas que hago de protesta. Me da la sensacin de que no se han entendido demasiado bien, se han mezclado alusiones histricas con lo que propongo en la actualidad o se equipara el simple hecho de sacar el dinero de una cuenta bancaria (acto legal que no comporta en principio riesgo alguno) con la accin de Enric Duran (que por lo dems he respaldado).

Lo que ms me preocupa es la poca importancia que parece darse a los impuestos en la izquierda. En este campo, la derrota ideolgica es abrumadora. Se dira que da lo mismo un impuesto al consumo o indirecto que pagan todos los ciudadanos por igual que un impuesto que puede tener un efecto de redistribucin de la riqueza; que no nos importa que los grandes patrimonios dejen de tributar, o que nos trae sin cuidado el premio constante a las empresas con las rebajas del Impuesto de Sociedades. No afirmo en ningn lado que el IRPF sea revolucionario; digo que es uno de los pocos impuestos que conservan algo de progresividad, y que si elegimos emprender una campaa de protesta con razones en principio legtimas, no estara de ms cuidar que no demos armas al adversario para nuevas vueltas de tuerca en la senda de la desigualdad econmica. Con la que hay da ms que de sobra, por desgracia.

A m me pareca que sta era razn suficiente para perder mi insignificante tiempo en ofrecer mi opinin. Llevo casi veinte aos de militancia poltica y social, colaborando en campaas muy diversas, seguro que no con tanta entrega como Pablo San Jos. Siempre opino con sinceridad y admito que puedo equivocarme. Pero jams le he tolerado a nadie ni le voy a tolerar que me exija el currculo de luchador abnegado para tener derecho a hacerlo. Yo, por mi parte, tampoco se lo exigir a ningn otro.



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