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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2009

Preguntas acerca de Irn

David Karvala
En lucha


Se celebraron elecciones presidenciales en Irn el viernes, 13 de junio, tras una campaa electoral excepcionalmente activa. Los resultados, anunciados a las dos horas de cerrar las urnas, dieron una mayora del 62,3% al actual presidente, Ahmedinejad, frente al 33,7% de su principal rival, Mir Husein Musav. Se produjo una reaccin inmediata, grande e indita, con manifestaciones en la calle, que denunciaban fraude por parte del Estado, y en las que se preguntaba Dnde est mi voto?.

Estas protestas, que han ido aumentando, han sido contestadas con cada vez mayor represin por parte del Estado iran, as como de las fuerzas paramilitares leales a Ahmedinejad. Mientras, en Occidente, los medios se han hecho eco de las acusaciones de fraude, y han dado mucha cobertura a la oposicin.

Hasta aqu los hechos.

Dentro de la izquierda del resto del mundo, las reacciones y los anlisis ha sido de los ms variado. Incluso amigos mos, con los que comparto los mismos principios polticos, estn defendiendo puntos de vista casi opuestos, en blogs, envos a Facebook etc. Yo mismo he ido cambiando mi opinin con el desarrollo de los acontecimientos. En este texto, quiero explicar algunas de las preguntas que me he planteado, as como las conclusiones a las que he ido llegando.

Fueron fraudulentas las elecciones?

Desde aqu, es casi imposible saberlo con certeza. La oposicin cita la excepcional rapidez del anuncio de los resultados como sospechosa, y ha hecho diversas acusaciones de fraude. Tras varios das de protestas, el Consejo de Guardianes, la principal fuerza en el pas, acord examinar las 646 quejas recibidas en relacin a los comicios, y propuso un recuento limitado de votos.

Dejando aparte las cuestiones de procedimiento en las urnas y el recuento, est el hecho de que centenares de candidatos fueron excluidos por este mismo Consejo de Guardianes, que slo permiti presentarse a cuatro hombres, todos relacionados con el rgimen.

Respecto a los dos principales candidatos, y simplificando, se podra decir que la poblacin slo tena dos opciones. Por un lado Ahmedinejad, con su retrica antiimperialista, la polica moralista y, en lo econmico, ms capitalismo estatal con limosnas para alguna gente pobre. Y por otro Musav, que ofreca ms libertades y democracia, una retrica antiimperialista menos estridente, y un programa econmico ms neoliberal.

De ah que la gente ms pobre tendi a votar por Ahmedinejad, como la mejor opcin para poder comer, mientras la clase media vot ms a Musav, por la liberalizacin. La autntica clase dirigente iran estaba dividida; lo que produjo la crisis actual.

De todas formas, las protestas de estos das podran plantear la posibilidad de opciones ms apetitosas que las ya expuestas de comer y someterse a la represin moralista, o bien ser libre y pasar hambre.

Hay que preocuparse por EEUU?

S, s y s.

EEUU lleva 30 aos con pocas y breves pausas intentando derribar al gobierno iran. En 1980, empuj a Sadam Hussein a atacar al pas, desatando una guerra terrible a lo largo de los aos 80. Tras la ocupacin de Irak en 2003, y el consecuente fortalecimiento de Irn, ste se convirti en uno de los principales objetivos estadounidenses. Por un lado estn las amenazas por su supuesto programa de Armas de Destruccin Masiva: sobran comentarios. Por otro, EEUU tiene programas para promover la democracia en Irn: en 2006, por ejemplo, asign ms de $66 millones de dlares a este fin, incluyendo a medios de comunicacin, visitas e intercambios Para 2008, el entonces Presidente Bush pidi unos 100 millones de dlares para el programa. (ver documento).

Intervenciones de este tipo contribuyeron de forma importante a las revoluciones de colores, en Ucrania y Georgia, as como la llamada revolucin de los cedros en el Lbano.

Todo esto ayuda a explicar el entusiasmo de los medios occidentales hacia las movilizaciones en Irn.

Entonces, en Irn estamos viendo otra revolucin de colores?

No, aunque as lo quisiera la CIA y ca, la dinmica en Irn es muy diferente, por diversos motivos.

Tomemos el ejemplo de la revolucin de los cedros, en Beirut en 2005, tras el asesinato del ex primer ministro Rafiq Hariri. Consisti en actividades coreografiadas con mucho cuidado por los partidos pro occidentales. Adems de una manifestacin convocada en Beirut mediante canales de televisin afines, el 14 de marzo de 2005, su elemento principal fue una acampada en una gran plaza del centro de Beirut, con tiendas de campaa y grandes pantallas proporcionadas por empresas. El nombre revolucin de los cedros lo invent una dirigente estadounidense; la empresa britnica de publicidad, Saatchi & Saatchi, ayud a la revolucin, mediante videos, con el diseo de un logo, etc.

En Irn, parece que las protestas empezaron en los barrios ms acomodados del norte de Tehern, pero ya se han extendido a muchas otras zonas y ciudades. Musav a la vez de llamar a la calma convoca algunas protestas, pero no las puede controlar. Esto es evidente cuando cientos de miles de personas protestan en una ciudad industrial como Isfahan, a unos 300 km de la capital, o cuando los habitantes de un barrio obrero de esta ciudad expulsan a la polica de su barrio.

Pero la mayora de los manifestantes son de clase media

Al principio, quiz s, pero parece que esto es cada vez menos cierto.

De todas formas, la revolucin de 1979 tambin empez como una protesta de intelectuales en mayo de 1977. Aunque hubo protestas importantes por parte de los habitantes de las vilas miseria en el verano de 1977, el elemento ms constante de las protestas, durante ms de un ao, fueron los intelectuales y estudiantes. La clase trabajadora industrial no apareci como una fuerza clave hasta agosto de 1978.

De todas formas, la cuestin de clase es slo un elemento importante en un anlisis ms amplio; no basta con averiguar el origen social promedio de los manifestantes para ubicarse. En cierto momento de la revolucin rumana de 1989, el Estado traslad a miles de mineros a la capital para atacar a los estudiantes que exigan cambios democrticos. Una corriente de la izquierda radical occidental que siempre tiende al obrerismorespald las acciones de los mineros por motivos de clase. Un par de aos ms tarde, los mineros volvieron a Bucarest para pedir perdn; entendieron que los dirigentes los haban engaado (no tengo constancia de una rectificacin por parte de la corriente de izquierdas).

La cuestin no es quin sali primero, ni cules fueron sus lemas, sino cul es la dinmica actual de las protestas en Irn. Y parece que sta va mucho ms all de cuestiones que ataen a los intelectuales y a la clase media.

Es una revolucin Twitter?

No. Muchos comentaristas enfatizan el elemento tecnolgico de las movilizaciones, hablando de movilizaciones por medio de Twitter, Facebook, YouTube, etc.

Activistas de izquierda dentro de Oriente Medio, que tienen experiencia de su realidad social, como el blogger egipcio Arabawy, rechazan esta visin. Subrayan que slo una minora especialmente la parte ms acomodada en estos pases tiene acceso a Internet. Por tanto, y como se ha demostrado en Egipto en los ltimos aos, no se puede convocar una movilizacin masiva y popular mediante la red.

Pero el rechazar los argumentos de los tecnmanos no debe llevarnos al otro extremo e ignorar la posible importancia de estas herramientas. Las manifestaciones masivas en Irn no pueden convocarse por Internet, es cierto, pero la participacin en las protestas de algunos activistas que tienen mviles o cmaras digitales y acceso a Internet, etc., puede contribuir a la difusin de la informacin acerca de estas protestas, dentro de Irn y sobre todo en el exterior.

La aparicin de una manifestacin en YouTube no significa que todos los participantes sean nios ricos.

Qu representa Musav?

Argumentar, como hace un artculo publicado en Rebelin, que es posible que Mir Hosein Mousavi sea un agente comprado y pagado del gobierno de EE.UU (Paul Craig Roberts, Una guerra contra un Irn satanizado?, Rebelin) me parece totalmente errneo.

Algunos de la izquierda internacional expresaron jbilo por la eleccin de Ahmedinejad como representante de los pobres, frente al neoliberalismo defendido por Musav. Parecen olvidar que el mismo Lder Supremo de Irn, Jamenei, que ahora defiende a Ahmedinejad, era Presidente de Irn durante el mandato de Musav como Primer Ministro. Adems, Jamenei ya era Lder Supremo cuando Rafsanjani ahora defensor de Musav impulsaba polticas neoliberales como Presidente iran.

La verdad, como se ha comentado ampliamente, es que Musav es parte del sistema: ex primer ministro, represor, etc. Por eso le permitieron presentarse.

A diferencia de Ahmedinejad, Musav rechaza la negacin del Holocausto (y hace bien) pero los dos se niegan a reconocer el Estado de Israel y mantienen el derecho de Irn a mantener su programa nuclear. Ambos exigen a Obama cambios reales, no slo palabras (ver la entrevista a Musav).

Hablando de las protestas, Obama minimiza las diferencias entre Ahmedinejad y Musav. El propio Musav se pregunta por qu tiene que haber diferencias entre los candidatos respecto a las cuestiones vitales del pas?.

Entonces, por qu tanto lo?

El problema de la cpula dirigente iran es que, frente a la crisis econmica y los problemas de la poltica internacional, s tienen diferencias importantes que no saben resolver dentro de casa.

Un sector, que aboga por Ahmedinejad, intenta mantener el poder mediante el populismo: retrica antiimperialista en el exterior, represin islamista en el interior, capitalismo estatal con la posibilidad de futuras privatizaciones y algo de distribucin de bienes entre los pobres especialmente en perodo electoral. Pero es una estrategia arriesgada.

La retrica blica es una cosa, pero no pueden permitirse otra guerra de verdad. A la vez, con la crisis y la bajada del precio del petrleo, ser imposible mantener el populismo econmico, y la economa se hunde. Por tanto, ya antes de las elecciones, corran el riesgo de tener que enfrentarse de pleno con la rabia que se haba contenido hasta ahora.

As que el sector reformista de la misma cpula opt por una cierta apertura poltica, transparencia en la economa estatal reduciendo la extendida corrupcin y algo de neoliberalismo. Las llamadas a la libertad, y las crticas hacia la inflacin que sufre el pas, fueron ms reclamos para conseguir votos que un elemento central de su programa.

La clave no son los programas en s, sino el hecho de que el sector reformista, harto de su falta de influencia, haya recurrido a la movilizacin en la calle

En esto, recuerda a lo que han hecho sucesivas facciones de la burocracia china. En los 60, Mao lanz la revolucin cultural para apartar a sus rivales, y desat una explosin poltica por todo el pas. A finales de los 70, Deng Xiao Ping permiti el muro de la democracia para presionar a los sectores conservadores, y otra vez, hubo movilizaciones que fueron mucho ms all de un apoyo a sus reformas pro mercado. Y finalmente, las protestas de Tienanmen empezaron en abril de 1989 cuando estudiantes seguramente muchos de ellos de clase media organizaron en la plaza un homenaje pstumo a un burcrata conocido como reformista. En junio, cuando el Estado finalmente reprimi las protestas, miles de trabajadores en la Plaza Tienanmen, y tambin en otras ciudades del pas, estaban formando sindicatos independientes.

O sea, la cuestin central no son las elecciones, ni tampoco Musav, sino la irrupcin de cientos de miles de personas en la actividad poltica por primera vez desde 1979.

Otra vez, dos bloques?

Algunos de los argumentos que han aparecido en webs y blogs de sectores de la izquierda occidental recuerdan la poca de la guerra fra. En vez de ver el mundo dividido entre clases, lo dividen entre pases, entre bloques.

Antes, fue el bloque sovitico contra el bloque capitalista. Siguiendo este argumento, se tena que apoyar cualquier barbaridad de los dirigentes de la URSS o de sus satlites, porque se oponan al imperialismo (trmino que se distorsion para referirse slo a EEUU, no al sistema de poderes imperialistas como conjunto, como hicieron Lenin y Bujarin).

Todas las sublevaciones contra los regmenes estalinistas fueron tachadas de contrarrevolucionarias: la revolucin hngara de 1956; las luchas en Praga en 1968; el masivo movimiento obrero de Solidarnosc en 1980-81 No sorprende que en 1989 la izquierda occidental tuviera dificultades para hacerse or entre los nuevos movimientos del Este de Europa.

Ahora que Ahmedinejad est aliado con Rusia, China, y sobre todo, con la Venezuela de Chvez, parece que la historia se repite. En un comunicado, Chvez salud la victoria de Ahmedinejad y denunci las protestas como una feroz e infundada campaa de descrdito que, desde el exterior, se ha desatado contra las instituciones de la Repblica Islmica de Irn (Telesur, 16/06/09). Tomando su ejemplo, bastantes sectores de la izquierda occidental vuelven a justificar las acciones de los dirigentes del bloque opuesto.

Pero, igual que en la guerra fra, sin dejarnos engaar por nuestros propios dirigentes y los principales medios de comunicacin, que siempre intentan engaarnos, debemos saber reconocer a nuestros compaeros del otro lado. Y no son los dirigentes.

La izquierda y el islamismo

En Irn, el gran error de la mayora de la izquierda en 1979 especialmente el del partido Tudeh, alineado con Mosc fue dar por bueno el antiimperialismo verbal de Jomeini. ste desmont los consejos obreros, reprimi a las minoras nacionales, acab con las libertades de las mujeres tachando a cualquier oposicin de contrarrevolucionaria. Cont con el apoyo de la izquierda, hasta finalmente acabar con ella en 1981.

Este error hizo que esa misma izquierda adoptase la posicin exactamente opuesta, la del rechazo total a todo lo que oliera a islamismo poltico. En 1987, cuando EEUU intervino directamente al lado de Irak en su guerra contra Irn, muchos grupos de la izquierda iran ya exiliadano supieron oponerse claramente a la intervencin imperialista. En la izquierda occidental, su odio hacia los talibanes hizo que mucha gente no se movilizase contra la invasin de Afganistn; luego rechaz defender a Hamas y Hezbol frente a los ataques israeles.

La alianza de Ahmedinejad con Chvez, y luego la victoria de Hezbol frente a Israel en 2006, parecen haber contribuido a que parte de la izquierda haya vuelto al error de 1979; el de ver a algunos sectores islamistas como firmes aliados contra el imperialismo e incluso contra el capitalismo.

Solidarizarse con Hamas o Hezbol, sin olvidar las diferencias existentes, frente a los ataques israeles es un deber.

Pero no lo es apoyar a un rgimen que lleva 30 aos en el poder, y que subi al poder mediante la destruccin del movimiento obrero. En 1979, Jomeini salv al capitalismo en Irn. Todo el populismo actual de Ahmedinejad no cambia el hecho de que es el heredero de un ataque brutal a la gente trabajadora y a los pobres de su pas. No le debemos apoyo alguno, por muy amigo de Chvez que sea. Oponernos a las amenazas de EEUU, s; justificar las polticas represivas, no.

En qu lado estamos?

Hay que insistir en que no se trata de tomar partido entre Ahmedinejad y Musav. Se trata de ponerse al lado de las masivas protestas que critican al Estado, frente a las fuerzas represivas de ste. Debemos estar con las y los manifestantes que exigen un cambio en su pas, los que no quieren someterse a EEUU, pero tampoco a la jerarqua religiosa.

La izquierda anticapitalista no puede conformarse con or lo que dicen los dirigentes occidentales, y simplemente invertir los trminos. Por supuesto que ellos son hipcritas y aplican un doble rasero, pero esto no es motivo para que nosotros tambin lo hagamos. Hay que tener en cuenta los intereses imperialistas, pero tambin analizar los factores internos de una movilizacin tan grande como la que ocurre hoy en Irn.

Si contina la movilizacin en Irn, har falta impulsar la solidaridad en el resto del mundo. Uno de los elementos clave de la solidaridad con el pueblo de Irn, con la defensa de sus derechos, es defender su derecho a no morir bajo las bombas de EEUU o Israel. Cualquier solidaridad que excluya esta cuestin no es digna de su nombre.

Como en cualquier movilizacin masiva, fuerzas ajenas por un lado, EEUU, por otro, el sector ms neoliberal de la burguesa iran intentarn aprovecharse de ella para sus propios fines. La respuesta a este peligro no debe ser apartarnos y denunciar a los manifestantes, sino ofrecer solidaridad real, internacionalista y anticapitalista.

Debemos buscar las fuerzas nuevas que estn surgiendo en Irn, las que van mucho ms all del tema de Musav y las elecciones.

Si se est gestando una izquierda anticapitalista en Irn hoy, dnde la encontraremos? Entre las bandas de matones que entran en las universidades con porras? O entre los estudiantes, y los y las trabajadoras jvenes que empiezan, aunque sea con imperfecciones, a plantear alternativas al rgimen que los domina desde 1979?

http://www.enlucha.org/?q=node/1488




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