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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2009

Un contexto en que la impunidad de los crmenes cometidos desde 1959 contra los Tutsi en Ruanda es considerada una de las causas del genocidio
Los tribunales "gacaca"

Hlne Dumas
Viento Sur


Cmo administrar esta memoria del genocidio considerando, primero, los horrores, y segundo, que estos horrores no haban sido dichos? Jos Kagabo

Por la maana de un jueves de octubre de 20071, en la oficina del Sector de Kanyinya, se prepara la sesin semanal de la gacaca. Los jueces revisan los dossiers, el Servicio nacional de prisiones ha trasladado su lote de presos, en uniforme rosa, convocados para los procesos del da como acusados o como testigos. Tambin estn ah los dems actores: los antiguos milicianos Interahamwe hoy arrepentidos y libres2; mujeres, muchas mujeres, llamadas en su mayor parte para testimoniar sobre las actividades de los acusados durante el genocidio; y los supervivientes. Su nmero se reduce, segn los procesos, a dos o tres viudas. Los asistentes afluyen con cuentagotas, se forman grupos, sentados en la hierba, protegidos por los coloreados paraguas de las mujeres o por la sombra frgil de un viejo rbol. En este pequeo gento, abigarrado pero silencioso, nada deja presagiar la gravedad de los hechos que van a ser examinados cuando haga su entrada el tribunal. Los turistas que pasan de excursin de camino al parque natural de los Virunta donde viven una parte de los ltimos gorilas de montaa- se llevan, de esta visin fugaz al borde de la carretera, una foto pintoresca, una imagen buclica, una instantnea simptica del encuentro africano.

Sin embargo, hoy se prepara el proceso a trece hombres, todos acusados de participacin en el genocidio. Una de las dos nicas supervivientes del grupo de Nyarumama espera conocer las circunstancias de la muerte de su marido. Est sentada en el banco de los demandantes, a la izquierda de la mesa central donde se renen los siete jueces del tribunal. Enfrente los acusados, todos libres, tan numerosos hoy que apenas caben en el banquillo. Los jueces hacen su aparicin, con un pauelo con los colores de la bandera nacional alrededor del pecho. Los asistentes se levantan, la sesin se abre con un minuto de silencio en memoria de las vctimas del genocidio. Ese da los procesos se encadenan durante siete horas, descubriendo la intimidad de la masacre, la complejidad de las relaciones sociales y familiares engendrada por las estrategias de defensa o de acusacin de unos y otros, la dificultad de establecer los hechos, el ejercicio peligroso del derecho aplicado por ciudadanos no juristas.

Estos miles de tribunales a cielo abierto encarnan las mltiples facetas de la poltica de reconciliacin nacional en Ruanda, donde la exigencia de justicia y el imperativo de coexistencia social no parecen de entrada contradictorias. Ms all de su vocacin judicial y reconciliadora, los tribunales gacaca resultan ser tambin una empresa historiogrfica del genocidio. Los decenas de miles de procesos que han tenido lugar entre marzo de 2005 y diciembre de 2007 han sacado a la luz la realidad del crimen a escala local. Por primera vez desde 1994, la poblacin est siendo invitada a reconstruir con todo detalle las escenas de las masacres y saqueos, llevados a cabo con unas formas particulares, presentadas como el resurgimiento de un modelo tradicional. La originalidad de la poltica de justicia en Ruanda tiene su origen en la singularidad del propio genocidio: planificado dentro de la jerarqua militar y poltica, su ejecucin requiri la participacin de la poblacin en proporciones considerables3. Esta caracterstica engendra por consiguiente un contencioso judicial sin precedentes. Cmo juzgar al conjunto de responsables y ejecutores del genocidio? Y cmo asegurar las condiciones de una coexistencia no violenta entre vctimas y verdugos? Y todava ms, cmo establecer, por medio del descubrimiento de la verdad conseguida en los procesos, un relato histrico comn de la catstrofe que sea una revisin completa del relato nacional? A estas cuestiones se enfrenta la sociedad ruandesa tras el genocidio. Las vas elaboradas para responderlas ponen por delante el imperativo judicial frente a cualquier forma de amnista, que sera percibida como una prolongacin de la impunidad4, analizada por su parte como uno de los factores decisivos que condujeron al genocidio de abril de 1994.

La atencin concedida al aspecto judicial de la reconciliacin encuentra expresin normativa en la primera Ley Orgnica del 26 de enero de 2001, que supuso la creacin y organizacin de los tribunales gacaca. Otras dos Leyes posteriores, de junio de 2004 y marzo de 2007, disponen la organizacin de estos tribunales. Priorizan los procedimientos de confesin y los alegatos de culpabilidad y fomentan la aplicacin de penas alternativas a la crcel5. Hay que analizar por tanto la institucin de los tribunales gacaca como un elemento central de la poltica nacional de reconciliacin. Forman parte adems de un dispositivo ms amplio, en el que la vuelta al pasado constituye una referencia fundamental. A la escala ms reducida de los procesos propiamente dichos, los diferentes actores (jueces, acusados, vctimas y testigos) interpretan de forma compleja las consignas de la poltica nacional. As, las vehementes discusiones que tienen lugar a veces entre el tribunal de la gacaca y los supervivientes, sobre el objetivo de los juicios entre el reconocimiento del sufrimiento de las vctimas y el cuidado por establecer los hechos de la forma ms objetiva posible, que incluye dar crdito a la palabra del acusado (sesin Kanyinya, 8/11/07)- muestran interpretaciones divergentes de la exortacin a la reconciliacin. Lo mismo ocurre con las demandas de perdn ms o menos estereotipadas de los acusados, preocupados por cuidar de su suerte ante el tribunal.

Castigar el crimen: un imperativo jurdico e histrico

El acento dado al aspecto judicial de la reconciliacin nacional en Ruanda despus del genocidio es resultado de un doble imperativo, a la vez jurdico e histrico. La misma naturaleza del crimen cometido requiere una respuesta de tipo judicial, de la que es testimonio a escala internacional la puesta en pie del TPIR [Tribunal Penal Internacional para Ruanda] en noviembre de 1994. Este Tribunal se encarga de perseguir y juzgar a los principales instigadores del genocidio, por lo que su actividad resulta marginal respecto a la masa de ejecutantes implicados en el mismo6. Su impacto sobre la reconciliacin nacional est tambin sujeta a caucin, en la medida en que su trabajo es poco conocido en Ruanda7. El trabajo del TPIR, cuyas competencias se reducen a la persecucin y el juicio de los grandes responsables polticos, militares o mediticos, interfiere poco en las actividades de los tribunales gacaca. En fin, el inters por el TPIR disminuye a medida que se acerca el final del plazo de su mandato, a finales de este ao.
Por otra parte, una de las justificaciones para la puesta en pie de los tribunales gacaca consiste en la voluntad proclamada de erradicar la cultura de la impunidad. La Ley del 20 de mayo de 1963 es clarificadora de este punto de vista. Esa Ley otorg la amnista a todos los autores de los crmenes cometidos en 1959 y present las masacres cometidas contra los Tutsi como un acontecimiento fundamental en la lucha por la independencia del pas. Fue el acto fundacional de una cultura de impunidad alimentada desde la independencia y que perdur hasta el genocidio de 1994, con formas ms o menos atenuadas8. La implantacin de los tribunales gacaca vino a romper con prcticas que tendan a legitimar las masacres. Este es tambin un leitmotiv en las declaraciones tanto de presos como de supervivientes, o incluso de los jueces de gacaca. Un detenido de la prisin central de Kigali interrogado en 2004 da cuenta de la banalizacin de los crmenes cometidos contra los Tutsi: Tenemos confianza en gacaca. El pueblo humilde ha sido manipulado, era una costumbre hacer matanzas, no se pensaba que habra persecucin por ello 9. Otro eco, cuando en un proceso un juez interroga a un acusado: No tenas miedo, no sabas que llegara este momento de estar ante nosotros, y tampoco podas saber que llegara el momento en que seras interrogado 10. La lucha contra la impunidad muestra as en parte la dimensin punitiva de los tribunales gacaca.

El recurso a la tradicin como crisol de la unidad nacional

Los tribunales gacaca son presentados como el resurgimiento de un modelo tradicional de arreglo de conflictos. Aunque estn muy alejados de sus antepasados, tanto por los crmenes que abordan como por los muchos aspectos tomados del ritual judicial moderno. Sin embargo, este recurso al argumento de la tradicin no es un simple invento. No slo corresponde al gusto de los donantes de fondos por reactivar los llamados mecanismos tradicionales para resolver conflictos, sino que forma parte de un proceso general de redefinicin de la historia nacional ruandesa. Desde la toma del poder por el Frente patritico ruands en julio de 1994, las nuevas autoridades ruandesas vienen desarrollando su propio anlisis del pasado y lo quieren imponer por diversos medios (la educacin nacional, los campos de solidaridad, los medios de comunicacin, el Da de los Hroes). La desaparicin de cualquier referencia tnica en la vida pblica, la condena del divisionismo y de la ideologa genocida forman parte del arsenal retrico y poltico puesto en pi para yugular el espectro de la divisin tnica que llev al genocidio. La divisin inculcada por el colonialismo hizo estallar la unidad originaria de Ruanda y de su pueblo. El gobierno ruands preconiza actualmente un nacionalismo que bebe en la fuente de la unidad. En este contexto, la tradicin encarna el crisol inmemorial de la nacin ruandesa, susceptible de aportar una solucin a las trgicas divisiones de la historia. En el plano nacional, los tribunales gacaca forman parte del proceso de gestacin de un nuevo relato nacional, en el que ocupa un papel vertebrador la tradicin ruandesa del pasado precolonial.
Modelados por una tradicin idealizada y magnificada, los tribunales gacaca se ven sin embargo confrontados en su funcionamiento concreto a la modernidad del crimen de genocidio. La vuelta al pasado se libera entonces de las aspticas consignas sobre la reconciliacin nacional, puesto que debe evocar el recuerdo del racismo tnico, la descripcin de la masacre, las condiciones de la supervivencia.

El genocidio en los procesos

Por primera vez desde 1994, todos los actores sociales estn reunidos para recordar los acontecimientos. Con sus voces, sus preguntas, sus declaraciones, va tomando forma el mosaico de la historia del genocidio. Durante los procesos, las tcnicas de movilizacin de los asesinos, las prcticas de asesinato, las formas de resistencia presentan caractersticas comunes de uno lugar a otro del pas. La progresivay muy laboriosa- actualizacin de los hechos funde el magma de las historias individuales para hacer advenir una historia colectiva del genocidio. Se presentan a continuacin algunos de los rasgos ms significativos de los procesos seguidos en 2006 y 2007.

Los grupos de atacantes

Cuando el secretario de la gacaca procede a la lectura pblica del dossier del acusado, enumera los crmenes de que se le acusa. En los casos observados, se trata casi exclusivamente de participacin en grupos de atacantes. Las masacres fueron ejecutados colectivamente y la tarea de los jueces consiste en definir el papel preciso del acusado dentro de su grupo. Parece ser que el nmero de miembros fue bastante elevado en la medida en que para cada uno de los ataques se pide al acusado que denuncie a sus cmplices, muchas veces presentes en las sesiones. Segn los testimonios, estos ibitero se constituyen dentro de cada grupo. Parecen operar de manera diferente segn los casos.

En primer lugar, los ataques pueden haberse dirigido contra los establecimientos escolares o religiosos en los que se refugiaron los Tutsi. Tal es el caso de un proceso que tuvo lugar en Kanyinya (8/11/07). Dos hombres fueron acusados de haber tomado parte en un ataque contra un refugio religioso en el que resultaron muertas unas 2000 personas. Durante los interrogatorios que siguen a la lectura de confesiones muy circunstanciales, nos enteramos de cmo se desarroll el asalto. El ataque fue progresivo, y el nmero de asesinos crece durante su desarrollo, con los refuerzos de Interahamwe venidos de otros municipios. Los dos hombres en cuestin fueron los primeros en lanzar el ataque a pedradas. En Mugonero (23/10/07), dos acusados fueron reconocidos culpables del asesinato de un centenar de personas durante los ataques masivos lanzados en las colinas vecinas y en Murambi, en la prefencura de Gikongoro12. Otros testimonios revelan la importancia de la delacin en la decisin de ir a atacar. As, en Kibuye (10/10/06), un testigo cuenta los rumores que llevaron a dos grupos de asesinos a su casa donde efectivamente se escondan Tutsi. Tambin en Butamwa (4/10/06) corre el rumor de que el alcalde, que tiene una mujer tutsi, esconde a gente. Parece as que los grupos se desplazan en funcin de informaciones desgranadas al hilo del rumor delator. Las denuncias activan numerosos ataques contra los domicilios de quienes esconden a Tutsi, o los lugares en que se pueden esconder, por ejemplo en la maleza o la marisma. En Butamwa, dos personas refugiadas en un platanar fueron descubiertos por un campesino que dio la alerta gritando y enviando a un vecino a buscar refuerzos. Los grupos no slo estn compuestos por Interahamwe, sino tambin por muchos campesinos movilizados camino del ataque. En Butamwa (4/10/06), de nuevo, uno de los hombres presentes en el momento de crimen de estas dos personas cuenta como fueron de casa en casa para reunir al grupo que deba cercar a sus vctimas antes de matarlas. Un procedimiento idntico se describe en Kanyinya (5/10/06), donde se puede ver cmo se inician los ataques: un silbido seala la presencia en el valle de un Tutsi a abatir, los efectivos del grupo aumentan durante la persecucin. Tambin se cuenta la forma en que se organizaron las famosas barreras, que cortaron hasta los menores caminos de Ruanda durante el genocidio. En un proceso se informa de las circunstancias de la muerte de 53 personas, entre ellos muchos nios, en una barrera (Kanyinya, sesin del 5/10/05). Investigando con detalle las circunstancias de la muerte de las vctimas, el trabajo de los gacaca permite comprender la diversidad de formas de movilizacin y el funcionamiento de los ibitero, bosquejados aqu a grandes rasgos.

Las formas de participacin en el genocidio

Los procesos se basan, como ya se ha dicho, en el examen de las confesiones de los acusados. La mayor parte confiesa una participacin directa en la masacre, pero tambin hay cmplices de crmenes y el proceso permite matizar los grados de participacin. El procedimiento de los gacaca presta una atencin particular a la complicidad, una nocin examinada al mismo nivel que el asesinato. As, en Kibuye 810/10/06), uno de los acusados acaba por reconocer su complicidad en el asesinato de un muchacho, al que cerr el paso cuando intentaba huir del grupo que le persegua.
Otro proceso, en un barrio de Kigali, muestra otra forma de participacin. En Kagarama (14/10/06), una mujer es la principal acusada del proceso. Mientras los otros acusados han presentado unas confesiones bastante circunstanciales, ella proclama su inocencia. Durante el genocidio, su casa y su tienda eran un lugar de cita para los Interhamwe. Se le acusa de haberles animado a participar en el genocidio. Durante la sesin, muchos testimonios la presentan como una de las instigadoras del genocidio en el grupo. El antiguo consejero de sector afirma incluso que ella venda machetes desde 1990. Otros dicen haberla visto entrenarse con militares. Su sistema de defensa consiste en negarlo todo, aunque acaba por confesar que quienes estaban en su casa saquearon y mataron. Ella no ha participado en los ataques, nadie puede testimoniar su presencia. El caso de esta mujer muestra la extrema complejidad de los grados de participacin en el genocidio y la dificultar para determinarlos con precisin.
En el ya citado proceso de Butamwa, los jueces interrogan a acusados y testigos sobre el autor de los gritos que alertaron a los asesinos de la presencia de Tutsi en el platanar. Tambin en esta ocasin la bsqueda de las responsabilidades no se limita al asesinato, sino que intenta restablecer el conjunto de formas de participacin en el genocidio.

Las resistencias

Uno de los aspectos ms interesantes de los procesos gacaca es el descubrimiento de muchas formas de resistencia al genocidio. En primer lugar, aparecen pblicamente en los procesos los intentos fracasados o exitosos de salvacin de Tutsi por sus vecinos Hutu. Puede tratarse de una cuestin delicada en aquellos casos en que las salvaciones son contadas por los mismos que reconocen su participacin en las masacres13. Aunque es difcil obtener estadsticas fiables sobre esta cuestin, la asociacin de supervivientes, Ibuka, elabora actualmente una lista con el censo de las personas que salvaron a Tutsi en peligro de muerte. En la sesin de Kibuye aparecieron dos casos en que los testigos informaron que escondan nios que acabaron por ser descubiertos y asesinados. El relato de un testigo es bastante ilustrativo. Fue molestado por un grupo de asesinos que le amenaz con matarlo a su vez. Otro grupo intervino en su favor ante el Mayor y finalmente salv la vida. Estos casos particulares muestran no slo las capacidades de resistencia a la ideologa ambiente durante el genocidio, sino tambin la fuerza de la coaccin. Muestran tambin la contingencia: el testigo de Kibuye debe su vida al hecho de que el otro grupo de asesinos se reconociera como Hutu. De igual manera, un habitante de Mugonero14 cuenta que debe su vida al hecho de haber sido reconocido por Hutu por los asesinos que sin embargo ignoraban su intento de salvar a una mujer y a sus dos hijos. En Kigali, una mujer acude a presentar ante el tribunal de Niboye (13/10/07) el relato de la salvacin de varios de sus vecinos Tutsi. Los supervivientes estn ah para testimoniar su gesto.
Los procesos muestran tambin los intentos de algunos ediles locales para yugular la violencia en su municipio. As, en Butamwa, los testimonios aportados por los acusados muestran que el alcalde de entonces intent mantener la calma en su localidad antes de ser desbordado por los elementos extremistas encuadrados en las milicias Interahamwe o Impuzamugambi15. Este intento de resistencia por parte de las autoridades locales16 no constituye un caso aislado. Scott Strauss lo muestra en varias ocasiones, sobre todo en Musambira17.
En fin, algunos procesos aportan precisiones sobre los actos de resistencia de las vctimas, que en ocasiones intentan defenderse de los ataques. Estos intentos de resistencia provocan un redoblamiento de la violencia por parte de los atacantes. Los ataques toman entonces un carcter ms masivo y reagrupan a responsables polticos locales, militares y milicias, secundados por los campesinos.

Conclusin

En el momento en que concluyen los ltimos procesos y el Servicio nacional de los tribunales gacaca se dispone a clausurar sus actividades, el trabajo de anlisis no hace sino comenzar. La masa de archivos producida por estos tribunales ofrece un importante material para la investigacin histrica. El trabajo realizado por los tribunales gacaca informa sobre las modalidades de ejecucin del genocidio. Permite un acceso a la intimidad del crimen, imprescindible para comprender el acontecimiento. Ruanda ha puesto en pie una empresa compleja de relato judicial de la historia del genocidio que invita a preguntrse por las relaciones entre historia y justicia, en particular cuando estas nociones estn llamadas para la definicin del diseo poltico de la reconciliacin.

Hlne Dumas es doctorante, becaria en Historia y civilizaciones en la EHESS, bajo la direccin de Elikia MBokolo.

Este artculo se ha publicado en el nmero 53 de la revista Mouvements
http://www.mouvements.info/


NOTAS
1. El anlisis que se presenta a continuacin se basa en dos encuestas de campo realizadas respectivamente en 2006 y 2007.
2. Dos oleadas de liberacin de prisioneros tuvieron lugar por decisin presidencial en enero de 2003 y agosto de 2005. Fueron liberados provisionalmente aquellos detenidos que haban realizado confesiones, los incluidos en procedimientos inacabados y tambin los detenidos enfermos, ancianos y menores en el momento de los hechos. Unas 50.000 personas se beneficiaron de estas liberaciones provisionales.
3. La evaluacin del nmero de personas implicadas en el genocidio es objeto de fuertes discusiones. El Servicio nacional de tribunales gacaca lo cuantifica en unas 700.000 personas. Scott Strauss evala el nmero de asesinos en unas 210.000 personas. La diferencia entre ambas cifras se debe a que la participacin en el genocidio incluye actos de naturaleza diferente y no siempre precisados.
4. La cultura de la impunidad se refiere sobre todo a la ausencia de persecucin contra los instigadores y ejecutantes de los pogroms anti-Tutsi que salpican la historia de Ruanda desde 1959.
5. As, en la ltima Ley Orgnica del 1 de marzo de 2007, las penas aplicables a cada una de las categoras de culpables giran en torno al ejercicio de trabajos de inters general y a los plazos.
6. Los juicios realizados por el TPIR contribuyen a elevar a escala del Derecho la existencia del genocidio.
7. Ver E. Stover, H.M.Weinstein, My Neighbor, My Ennemy. Justice and Community in the Aftermath of Mass Atrocity, Cambridge University Press, 2004, pg. 214.
8. Sobre esta cuestin particular, ver el testimonio de un magistrado ruands, F.-X. Nsanzuwera, La magistratura ruandesa en el engranaje del poder ejecutivo, CLADDHO, 1993.
9. Entrevista con un prisionero, 23/09/04
10. Gacaca de Sector Mageragere, antiguo municipio de Butamwa, 4/10/06.
11. Ibitero designa al grupo de atacantes y al ataque propiamente dicho.
12. En la noche del 21 al 22 de abril de 1994 fueron asesinados ms de 50.000 Tutsi refugiados en los locales de la Escuela Tcnica de Murambi. Murambi es hoy da uno de los principales memoriales del pas.
13. En una sesin en Kanyinya, el 8 de noviembre de 2007, se present el caso del jefe de la barrera de Nyarurama que esconda a Tutsi en su casa. Al ser descubiertos, un hombre le orden matarlos. Se neg y recibi una multa por haber escondido Tutsi. Este caso no es aislado, se encuentra con frecuencia en los procesos, aunque no se dispone de cifras al respecto.
14. Entrevista del 8/10/06.
15. Estas milicias agrupan a las juventudes de dos partidos polticos. Los Interahamwe estn reclutados entre los jvenes del MRND, partido del presidente Juvenal Habyarimana. Los Impuzamugambi pertenecen al partido CDR, el ms ferozmente extremista.
16. Se cita tambin el conocido caso del gobernador de Butare que mantuvo el orden en su jurisdiccin hasta el 19 de abril, da en que el presidente incit a la poblacin al ponerse a trabajar. El gobernador, Tutsi, fue destitudo y asesinado junto con su familia ese mismo da.
17. S.Strauss, The Order of Genocide. Race Power and War in Rwanda, Ithaca, Londres, Cornell University Press, 2006, pg. 79-85.


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