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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2009

Espaa
La dislexia ideolgica de la ministra de Economa

Alberto Montero Soler
Rebelin


Este domingo pasado el peridico El Pas publicaba una entrevista a la vicepresidenta y ministra de Economa, Elena Salgado, de esas que no tienen desperdicio.

De entre todas las respuestas que podran extraerse de esa entrevista me quedo con una que creo que resulta muy expresiva de la continuidad en las posiciones ideolgicas mantenidas por los sucesivos ministros que han ocupado esa cartera durante los ltimos gobiernos del partido socialista.

Y es que a la pregunta concreta del periodista de si Vuelve a ser de izquierdas subir los impuestos?, la ministra responde con dos perlas de esas de las que gusta recopilar mi amigo Pascual Serrano.

De entrada responde que lo que es de izquierdas es tener los recursos suficientes para mantener la proteccin social. Y se queda tan pancha. No parece darse cuenta de que con esa declaracin est dejando al desnudo los fundamentos de la poltica fiscal de su gobierno durante los ltimos aos. Una poltica que, precisamente, no puede ser catalogada de izquierdas.

Y no puede serlo porque se trata de una poltica que se ha centrado en convencer a la ciudadana de su carcter progresista aludiendo bsicamente a la preservacin del gasto social pero que, sin embargo, en la vertiente de los ingresos pblicos es cada vez ms regresiva. De forma que, mientras que defiende su condicin socialista aludiendo a la relativa importancia del gasto social, calla que esos recursos los ha allegado realizando reformas fiscales conservadoras que gravan proporcionalmente ms a las rentas medias y bajas que a las altas.

As, aunque no puedo negarle a la ministra que mantener e incrementar el gasto social no sea una poltica de izquierdas, lo que s puedo rebatirle es que financiar ese gasto mediante un incremento de la imposicin indirecta a costa de reducir la directa (va reformas en el IRPF o supresin del Impuesto sobre el Patrimonio) sea una poltica de izquierdas.

Pero es que, adems, an centrndonos en el captulo de los gastos sociales, siempre se le puede reprochar a este gobierno el limitado esfuerzo realizado durante los aos de crecimiento econmico que han precedido a esta crisis al no aplicar polticas fiscales de la suficiente potencia redistributiva como para alterar significativamente la distribucin de la renta y la riqueza en este pas. Por el contrario, opt por reformas impositivas que implicaban disminuciones de los recursos pblicos disponibles y, con ello, eliminaba el margen de maniobra para promover incrementos del gasto social que permitieran reducir el diferencial que nos distanciaba de Europa en esa materia.

De esa forma, la apuesta por una poltica fiscal que buscaba incrementar la renta disponible para los ciudadanos va reducciones impositivas en detrimento de los ingresos pblicos, justificada sobre el eslogan simplista de que reducir impuestos era de izquierda, se encuentra en la base de que, segn los datos de Eurostat ms recientes (para el ao 2006), Espaa dedicara 5.163 estndars de poder adquisitivo per cpita mientras que la media de la Unin Europea a 15 era de 7.278 estndars, por no hablar de los casi 9.100 que dedica Holanda, los casi 9.000 de Suecia o los 8.200 de nuestros vecinos galos.

Y es que no debemos ocultar que, durante estos aos, el gasto en proteccin social en Espaa, aunque ha crecido en trminos absolutos, no lo ha hecho si se valora en trminos de porcentaje del PIB. As, en el ao 2000 el porcentaje del gasto social en el PIB era del 20,3%; en 2004, cuando inicia su primer mandato Rodrguez Zapatero, ese porcentaje era del 20,7% y, dos aos despus, a pesar del intenso crecimiento del producto, el gasto social slo se haba incrementado hasta el 20,9%.

Si comparamos el porcentaje que, por trmino medio, dedican a gasto social como porcentaje del PIB los pases de la UE-15 durante esos mismos aos de referencia, nos encontramos con el sorprendente dato de que, mientras que en el ao 2000 la diferencia era de 6,5 puntos (el porcentaje medio en la UE-15 era de 26,8%), en el ao 2006 esa diferencia era de 6,6 puntos (con un porcentaje medio de 27,5%), esto es, una dcima ms.

Creo que es evidente que no se puede seguir manteniendo, sobre la base del planteamiento simplista de que ser de izquierdas es aumentar el gasto social, que nuestro gobierno socialista es ms de izquierdas que la media de los gobiernos europeos que integran la Unin Europea a 15 miembros dado que estos han aumentado en mayor medida su gasto social en porcentaje del PIB que Espaa.

 

Ser dislxica la ministra de Economa?

Pero, adems, no contenta con lo que acababa de decir, la ministra continuaba su respuesta con esta reveladora afirmacin: Y tenemos un Pacto de Estabilidad y Crecimiento que no s si es de izquierdas o de derechas pero que hay que cumplir. Eso se llama tener las cosas claras.

Resulta revelador que nuestra ministra no sepa si el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, impuesto como complemento en materia de poltica fiscal a la cesin de soberana sobre la poltica monetaria a un banco central independiente en el proceso de creacin del euro, es o no una poltica de izquierdas.

Sin embargo, yo no creo que haya que tener una formacin especialmente avanzada en materia econmica ni un excesivo criterio poltico-ideolgico (bastara, creo, con el que se le debe suponer a quien ocupa una cartera ministerial) para saber que ese Pacto es profundamente conservador.

Y es que una regla de poltica fiscal de esa naturaleza, que limita la capacidad de los gobiernos para incurrir en dficit fiscal o para incrementar su nivel de deuda pblica en relacin al PIB para financiar ese dficit, es conservadora, en primer lugar, porque impide la aplicacin de polticas fiscales contracclicas en momentos de recesin econmica, como el que estamos viviendo. Incurriendo, adems, en la contradiccin de sancionar monetariamente o, al menos, as est establecido y debera aplicarse- a aquellos Estados que mantengan esos desequilibrios precisamente cuando su situacin econmica se encuentra debilitada.

Pero, sobre todo, es profundamente conservadora porque trata de expulsar a la poltica del mbito de las decisiones econmicas, negando a los gobiernos la posibilidad de gestionar polticamente las finanzas pblicas y sustituyendo la discrecionalidad por el automatismo y la poltica por la tecnocracia.

De esa forma, en el mismo sentido de lo que se consigui con la concesin generalizada de independencia para los bancos centrales, este tipo de medidas limitadoras de la capacidad discrecional de aplicar polticas por parte de los gobiernos viene a consolidar la expulsin de la poltica del mbito de la economa; una expulsin muy querida en los planteamientos neoliberales cuyos fundamentos ha conseguido sepultar esta crisis. Se consigue, as, restringir la capacidad de decisin y gestin poltica en una materia tan sensible, desde el punto de vista del ejercicio de la soberana popular, como es la fiscal: la capacidad para establecer y recaudar impuestos y decidir polticamente el uso y destino de los mismos.

Pues bien, parece que la nueva ministra de Economa de este gobierno socialista no sabe distinguir si una medida que cortocircuita la toma de decisiones democrtica como fundamento de la poltica econmica y que se ha revelado, adems, como tremendamente inoperante es de izquierda o de derechas. Al menos Solbes lo tena claro y no lo ocultaba.

 

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economa.

 



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