Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Masacre en Per. Junio 2009
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2009

Reflexiones al volver de Bagua

Wilfredo Ardito Vega
Adital


El jueves pasado, cuando el Congreso derog por fin los Decretos Legislativos 1090 y 1064, algunas personas creyeron que la crisis amaznica haba concluido. Sin embargo, los acontecimientos del 5 de junio han generado problemas mucho ms profundos que en nada soluciona la tarda decisin del Congreso.

Aquel da, la polica se comport en las ciudades de Bagua y Bagua Grande como una fuerza de ocupacin, apostando inclusive francotiradores en los techos que disparaban a la poblacin. El caso de Leidi Luz, una nia de siete aos que recibi un balazo en el estmago no fue un incidente aislado: la mayora de los heridos y fallecidos no tenan relacin con las protestas. Sin embargo, los vecinos de ambas ciudades concuerdan en que la brutalidad de la polica fue mucho mayor en la Curva del Diablo.

Parece ser que ante los primeros disparos de los policas, el reconocido dirigente Santiago Manuim pretendi invocarles a detener el fuego, alzando las manos. En ese momento, sea por torpeza o ensaamiento, el propio Manuim recibi ocho balazos.

Cualquiera que conozca mnimamente a los awajn poda haber previsto lo que sucedera. Ellos se enfrentaron directamente a la polica.

-Cuando vimos caer a Santiago, para nosotros era vivir o morir. Estbamos en guerra y debamos luchar por nuestra vida -declaran varios indgenas.

Al menos quince policas murieron en el enfrentamiento. Y cuntos awajn? En las dos Baguas nadie cree que hayan sido solamente cuatro, como indican las cifras oficiales y ms bien se asume que durante cinco das la polica impidi el ingreso a la zona del Ministerio Pblico, la Iglesia y los organismos de derechos humanos, para poder trasladar los cuerpos de los indgenas.

Una mujer awajn relata que, cuando intentaba auxiliar a un nativo herido, un oficial declar: "Aqu no hay ningn herido" y acto seguido lo mat de un tiro.

-Qu somos para Alan Garca? -exclama ella - No somos personas? Somos perros y perras que hace matar?

Ella cuenta que tambin vio cmo quemaban los cuerpos de otros nativos. Varias personas vieron cmo los policas disparaban por la espalda a los indgenas que huan, "como si cazaran venados". Algunas religiosas indican que la polica se llev dos cuerpos que aparecieron en la orilla del ro. Durante varios das, en Bagua se indicaba que haba fosas comunes, pero hasta el momento no han sido halladas.

El gobierno sostiene que no existen ms muertos, porque los awajn no proporcionan nombres. En realidad, las comunidades vienen elaborando listas (vi catorce nombres en una de ellas) pero no presentan ninguna denuncia, porque temen las represalias.

Mientras los habitantes de Bagua Grande insistieron durante una semana hasta que el Ministerio Pblico acept sus denuncias contra los policas que mataron o hirieron a sus familias, para los awajn resulta absurdo denunciar ante el Estado los hechos que el mismo Estado cometi. Paradjicamente, la principal prueba de las desapariciones de los indgenas es el caso del mayor Felipe Bazn, cuyo cuerpo sigue siendo buscado por su angustiada familia. La hiptesis ms probable es que Bazn muri a manos de los awajn y que stos desnudaron su cadver. Horas despus, la polica lo habra confundido y as sufri la misma suerte que los cuerpos de los indgenas.

Entretanto, la incertidumbre por los desaparecidos, los permanentes vuelos de helicpteros, las detenciones indiscriminadas y las torturas a los detenidos generan un fuerte clima de terror entre los awajn. Un profesor me cont cmo fue torturado hasta quedar inconsciente por seis miembros de la DINOES, pese a que ni siquiera sali de su comunidad durante las protestas. Ahora es un manojo de nervios y teme que, cuando comiencen las clases, vaya a ser detenido. Otro awajn, Ebelio Petsayit, falleci en su comunidad a consecuencia de los golpes sufridos.

En Bagua, los awajn detenidos sin mayores pruebas eran liberados durante el toque de queda, exponindolos a que fueran nuevamente detenidos o inclusive baleados. Los dems han sido trasladados a la crcel de Chachapoyas, una ciudad muy alejada y actualmente casi incomunicada, lo cual rompe los vnculos con abogados, intrpretes y familiares.

Los awajn estn convencidos que Alan Garca busca su exterminio. Es verdad que ya antes haba quienes queran invadir sus tierras, pero ha sido el gobierno actual el que ha otorgado a empresas mineras sus ros, sus tierras y sus cerros sagrados y los ha insultado repetidas veces, en una afrenta permanente a su dignidad como pueblo.

Lamentablemente, no se percibe ningn esfuerzo para que los awajn confen en las autoridades. Es ms, en lugar de aprovechar que Santiago Manuim sobrevivi para establecer un dilogo con l, el Poder Judicial lo acusa de instigar el asesinato de los policas de la Estacin 6, aunque estaba inconsciente cuando ello sucedi. El jueves, la polica pretendi esposarlo en su cama del hospital Las Mercedes.

Detener los abusos hacia los indgenas, sancionar a los responsables, devolver los cuerpos a las familias, cambiar a la Ministra del Interior, cancelar las concesiones mineras, otorgar representacin poltica a los indgenas amaznicos, seran seales que podran iniciar un camino de reconciliacin. Ser tan difcil que el torpe y arrogante gobierno se d cuenta de ello?


* Abogado. Master en Derecho Internacional de los DH. Catedrtico universitario. Miembro de la Mesa para la No Discriminacin de la Coordinadora Nacional de DH. Resp. de Derechos Sociales, Econmicos y Culturales de APRODEH

http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=39363


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