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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2009

Voto o no voto...

Massimo Modonesi
Rebelin


Tres argumentos de fondo se contraponen a los llamados o las posturas orientadas a la abstencin y el voto nulo en las prximas elecciones legislativas del 5 de julio.

En primer lugar, se evidencia la distincin entre una y otro, en abstencin activa y pasiva. Efectivamente la simple abstencin confunde la indignacin poltica con la apata y despolitizacin, mientras que el voto nulo expresa una conciencia cvica, una voluntad de participacin.

En segundo lugar, se argumenta que la campaa por el voto nulo est siendo, en esta ocasin, promovida tambin por sectores de la sociedad civil de corte liberal- conservador, bajo el manto de un discurso ciudadano, posiblemente ocultando un rechazo no slo a los partidos sino a la poltica de masas, en particular al lopezobradorismo. Por lo tanto, las posturas de izquierda moderada o radical- que opten por este camino se confundirn y sern aprovechadas por estos sectores, bien posicionados a nivel meditico y cercanos a intereses fcticos y polticos conservadores o reaccionarios.

En tercer lugar, se sostiene que hay que impedir o limitar la avanzada electoral de las derechas mexicanas PRI y PAN- y defender el lugar de los partidos progresistas tanto en la oposicin como, en particular, en el gobierno, desde donde impulsaron polticas sociales redistributivas o libertarias (el derecho al aborto en el DF).

El primer punto es tericamente indiscutible pero concretamente ineficaz. El potencial despliegue de una campaa de masificacin del voto nulo es muy limitado en el Mxico de hoy, tanto por los acotados niveles de movilizacin (y considerando adems que la dirigencia del movimiento popular ms numeroso est llamando a votar) como porque la ausencia de politizacin en torno a una campaa electoral francamente de bajo perfil. Por otra parte, en este contexto, la suma entre abstencin y voto nulo, sin caer en la ilusin de un volcn subterrneo de indignacin e insubordinacin, puede visibilizar la ilegitimidad del sistema poltico, incapaz de representar y de motivar la participacin de la gran mayora de los mexicanos. Sobre la evidencia de la ilegitimidad y el vaciamiento democrtico de las instituciones, se puede montar un movimiento y un proceso de refundacin, una irrupcin destituyente que abra a escenarios constituyentes.

El segundo argumento presenta un dato cierto pero resulta paralizante. Siempre en la historia se producen convergencias espurias posturas antisistmicas de distinto color y orientacin. En el terreno socio-econmico el anticapitalismo socialista encontr fracciones de anticapitalismo religioso o fascista. En el terreno poltico, la crtica a los sistemas polticos liberaldemocrticos se topa constantemente con oposiciones reaccionarias, ultraliberales, reaccionarias o fascistas. Al mismo tiempo, en muchas ocasiones esta oposicin abigarrada contribuy a la crisis de las instituciones al servicio de las clases dominantes, abriendo oportunidades de transformacin que, si bien no siempre tuvieron un desenlace progresista, pudieron ser aprovechadas por movimientos revolucionarios. De hecho, en el origen de toda revolucin triunfante, encontramos extraas y atpicas convergencias que, sin convertirse en monstruosas alianzas, contribuyeron a desatar crisis polticas. An cuando, el Mxico de hoy parece lejos de ste tipo de escenario, la ruptura poltica representada por la abstencin y el voto nulo no puede ser desacreditada slo porque no todos los que la promueven o la practicarn estn del mismo lado y tienen la misma visin del mudno. En el fondo, este argumento se encierra en la misma lgica del no voto: es un razonamiento que sostiene el no no voto, una doble negacin en oposicin a unos sectores disidentes del bloque dominante.

El tercer argumento es vlido pero cortoplacista. Si bien es cierto que hay que distinguir, an sin perder de vista las similitudes, entre las propuestas, los perfiles y las actuaciones de los partidos polticos, al mismo tiempo no se justifica el chantaje catastrofista. El alcance de la renovacin de los rganos legislativos, en el contexto del presidencialismo mexicano, no permite pensar que se operen grandes cambios en las polticas pblicas ni en un sentido ni en otro como tampoco se justifica una actitud defensivista cuando las polticas progresistas en Mxico son granos de arena en el desierto, cualitativamente importantes pero cuantitativamente muy escasas. Adems, en el lapso de ao y medio, desde inicio de 2011, se impondr la competencia en vista de las elecciones de 2012, no se sostendrn alianzas de fondo en PRI y PAN, ni los partidos tendrn la legitimidad ni el valor de proponer reformas significativas.

En conclusin, los argumentos esgrimidos en contra de la anulacin del voto y la abstencin son vlidos pero no contundentes. Paradjicamente el debate que se abri, politiz una campaa electoral vaca de contenidos y propici una mayor participacin que la que suscitaban las propuestas y la credibilidad de los partidos. Resulta ahora que, ms que la diferencia porcentual entre un partido y otro, los datos significativos sern la afluencia y la cantidad de votos nulos. Esta circunstancia abre una posibilidad que la simple rutina electoral, tal y como se haba configurado, no permita. Las elecciones legislativas de julio puede marcar una ruptura en la historia de la democracia mexicana: la crisis del electoralismo, la deslegitimacin de una determinada clase poltica. Desde las cenizas del sistema de la alternancia puede empezar a surgir una alternativa fincada en un renovado protagonismo popular.



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