Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2009

Crisis econmica, crisis moral

Rosa Caadell
El Viejo Topo


En psicologa sabemos que cuando, en cualquier esfera del comportamiento, el sujeto no tiene o pierde la nocin de lo que es justo, adecuado, aparecen lo que suele considerarse como conductas patolgicas. Cuando damos por bueno que el marido insulte o menosprecie a la mujer, acabamos considerando la violencia de gnero como normal y la conducta patolgica tiende a instalarse. Cuando dejamos que el adolescente grite a su madre, no estudie ni trabaje, consiga dinero para salir toda la noche, vuelva bebido, etc., estamos favoreciendo la aparicin de comportamientos psicopticos.

Creo que es lo que ha sucedido con la actual crisis econmica. En esta nuestra sociedad global y globalizada, llevamos muchos aos dando por buenas situaciones totalmente inmorales, ilgicas e intolerables desde cualquier pensamiento normal. Y ahora nos sorprende el estallido de la crisis. Durante demasiado tiempo hemos asistido pasivamente, con slo las reacciones de pequeas minoras, a un sin fin de despropsitos, totalmente inviables, que se han normalizado y nos han conducido, a lo que podramos llamar la patologa de la Economa

Pero no se trata solamente de patologa. Se trata, bsicamente, de inmoralidad, de premeditacin y alevosa. Yo no me puedo creer que personas importantes, ejecutivos y directivos de grandes financieras, bancos y agencias, dirigentes polticos, grandes empresarios, economistas letrados e intelectuales varios, no supieran lo que la gente normal y corriente sabe: que uno no puede gastar ms de lo que tiene.

Es evidente que lo que pas tena que pasar. Era irremediable. La situacin era insostenible. Pero nadie dijo nada. Lo terrible es que todo ello era controlable, pero nadie puso el freno: ni los organismos privados (bancos, financieras, constructoras, empresas), ni los grandes intelectuales (economistas, tertulianos, ensayistas), ni los cargos pblicos (polticos de todas las administraciones y de todos los pases). No es un acto grave de irresponsabilidad e inmoralidad saberlo y no pararlo? (Y si no lo saban, mucho peor, pues significara que estamos gobernados por personas ignorantes e incompetentes).

Por qu, pues, se permiti llegar al estado actual? Pues porque los que tenan la responsabilidad de decirlo y pararlo eran los mismos que lo provocaron. Saban que pasara, pero tambin saban que a ellos no les afectara: todos los que se enriquecieron a partir de la indecencia y la inmoralidad, tenan sus ganancias a buen recaudo, sus sueldos asegurados y sus contratos blindados. Saban tambin, y esto es lo ms terrible, que quien iba a pagar la crisis seran los de siempre: los pobres y desgraciados que iban a ser mucho ms pobres y mucho ms desgraciados, pero, esto qu importa?. Una vez aceptada la inmoralidad de los ltimos 15 aos, en la que los sueldos de ejecutivos, banqueros, empresarios y polticos son indecentemente superiores que los trabajadores y trabajadoras, qu importaba un poco ms de indecencia?

Y el resto de los mortales? Por qu se consigui tapar la boca a todos los que no se beneficiaron de esta gran estafa y ahora van a pagar los platos rotos? Cmo se pudieron silenciar tantas voces crticas? Cul fue la anestesia que utilizaron para poder seguir con esta farsa?

Por qu aceptamos un crecimiento econmico impresionante con un estancamiento de los salarios? Como pensamos que podramos vivir siempre con bajos salarios pero con un consumo desenfrenado? Cmo nadie puso el grito en el cielo con la construccin desmesurada y el aumento desorbitado del precio de la vivienda? Cmo asistimos impertrritos ante la muerte terrible en el mar de los africanos y africanas en busca de una vida digna? Cmo dejamos que se diera trabajo a los inmigrantes, pero al mismo tiempo se les negaran los papeles? Cmo se puede estimular la formacin cuando los empresarios daban trabajos precarios a los universitarios? Como permitimos unas leyes que dejaban totalmente desprotegidos a los trabajadores y trabajadoras? Cmo aceptamos que la poltica, de derechas y de izquierdas, se hubiera convertido en una gran multinacional en donde lo nico que importaba (y lo nico que importa) es el beneficio personal? Cmo nadie dijo nada ante la abdicacin de sus obligaciones y principios ms sagrados de los sindicatos y partidos de izquierda? Cmo se pens que podramos vivir con unos horarios laborales imposibles de conciliar con una vida afectiva y el cuidado de los hijos e hijas?

Que los que se beneficiaban de todo ello continuaran aprovechndose, no es ninguna novedad: esto es, a fin de cuentas, el capitalismo. La novedad es que consiguieron acallar a todos los dems. Consiguieron engaar a los ms dbiles prometiendo mejoras ilimitadas. Consiguieron callar todas las voces crticas y lcidas que, aunque de manera muy minoritaria, intentaban denunciar la situacin y su inviabilidad (hace ya mucho tiempo, que los llamados antiglobalizadores, estos jvenes tachados de violentos, denunciaban lo que ahora todo el mundo acepta!). Consiguieron erradicar todos los valores que haba elaborado el pensamiento de las izquierdas y que haba hecho posible las redes sociales y las luchas populares: la solidaridad, la indignacin ante la injusticia, la honestidad, el anhelo de igualdad. Consiguieron estimular los ms bajos instintos: la codicia, el individualismo, la competitividad, la amoralidad, la indiferencia ante el dolor ajeno, el enriquecimiento ilcito. Los poderosos dieron un gran ejemplo haciendo del robo a gran escala una forma de triunfar y de la mentira continuada una forma de prestigio.

Pero, sobre todo, consiguieron desorganizar a la sociedad. Consiguieron romper los lazos que hacan posible las luchas. Compraron sindicatos y partidos, cooptaron lderes y se apropiaron de la informacin y de la educacin: reformas educativas cuyo nico fin es la escuela domesticadora, domesticada y privatizada. (Quien cambiar el mundo si en ningn lugar enseamos a hacerlo?)

Y las consecuencias estn ya ah: ms represin contra los inmigrantes, leyes ms duras e injustas para los que no consiguieron papeles, millones de personas sin trabajo, familias expulsadas de sus viviendas por no poder afrontar las hipotecas mientras el dinero pblico va a los bolsillos de los mismo de siempre y las ganancias desorbitadas de estos ltimos aos continan a buen recaudo en parasos fiscales.

Solamente recuperando principios ticos y morales podremos salir de esta crisis. Solamente si se recompone el tejido social, la lucha colectiva, la solidaridad con los ms dbiles, podremos recomponer la situacin. Solamente con un cambio de modelo, tanto econmico, como poltico, podremos organizar una economa viable y sostenible. No vamos a salir de la crisis insistiendo en las mismas frmulas que nos han llevado a ella. No es dando ms dinero a los bancos y a las empresas, los mismos que nos llevaron a la bancarrota, como vamos a solucionar el problema. No es bajando los sueldos de los trabajadores, disminuyendo las pensiones o bajando los impuestos a los ms ricos, como vamos a recuperar un nivel de vida aceptable, sino tod lo contrario: subiendo los sueldos, y aumentando los impuestos de las rentas altas. No es privatizando los servicios pblicos como vamos a mejorarlos, sino invirtiendo ms en ellos, creando ms empleo pblico y gestionando democrtica y pblicamente los centros educativos y de salud. No es estimulando el consumo como vamos a crear puestos de trabajo, sino repartiendo el trabajo necesario y disminuyendo el consumo innecesario. No es liberalizando ms las leyes laborales como vamos a reflotar empresas, sino repartiendo mejor la riqueza y produciendo aquello que es imprescindible. Ni la naturaleza es infinita ni el consumo puede crecer infinitamente.

El crecimiento constante es una mentira: unos crecen a costa de muchos otros. Por lo tanto, la frmula es errnea, inmoral e inviable. Y como deca muy bien Galeano: Lo que no puede ser, no puede ser y, adems, es imposible. Es evidente que hay que cambiarlo, pero para ello, hay que recuperar fuerza, organizacin y movilizacin. Hay que recuperar la discusin ideolgica y poltica, la formacin y la educacin, y, por encima de todo, hay que recuperar la moralidad. Por donde empezamos?


Psicloga. Profesora. Portavoz del sindicato USTECSTEs. Miembro de FARGA



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