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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2009

Michael Jackson haba llegado a creerse un Dios intocable
La muerte de otra vctima

Carlos Tena
Kaosenlared


Lo malo fueron esas comprensibles, aunque paranoicas, ansias por mantenerse per secula seculorum en una eterna juventud blanca.  

S; no exagero, ni miento. Michael Jackson, llamado equvocamente Rey del Pop en toda Falsimedia (lo que se entiende por pop en USA, tiene matices diferentes en Espaa), cuando no era en realidad sino un excelente representante de aquel remozado rythm and blues, que se gest a comienzos de la dcada del 80 en el pasado siglo, ha cado fulminado por un corazn roto, que diran mis amigos del do cubano Buena Fe (lo ms fresco de la msica cantada en espaol en el siglo XXI). Sin embargo, el muerto ya haba sido vctima de su propia inocencia, al haberse credo un Dios intocable, al que la Parca no derrotara jams.

Esa conviccin interna de su propia inmortalidad, le llev a jugar con su organismo como quien se divierte con la plastilina; desde querer renunciar a la negritud externa, pasando por decenas de operaciones de ciruga esttica, que le dejaron con la apariencia de un zombie con la cara de Eduardo Manostijeras, para llegar al ludibrio esquizofrnico cuando se rodeaba de nios a los que succionar su insultante frescura, o sodomizarles, que viene a ser algo parecido, en su irrefrenable locura de mantenerse inclume ante el paso inexorable del tiempo.

Las grandes virtudes que promueve american way of life (egosmo, avidez por el dinero, lujuria barata, consumismo enfebrecido, soberbia e incultura), hicieron de l una de las personas ms ricas del mundo, pero uno de los muertos vivientes ms dolorosos que se han contemplado, en la historia de lo que los anglosajones definen como pop music, cuyo sentido peyorativo me niego a aceptar en el presente caso. Si en algo se distingui el menor de los Jackson, fue por demostrar con sus discos y clips muchas de las grandes virtudes artsticas de la comunidad negra; pasin, sentido del tempo, de la danza, afinacin y personalidad.

Lo malo fueron esas comprensibles, aunque paranoicas, ansias por mantenerse per secula seculorum en una eterna juventud blanca. Su maltrecho vehculo espiritual, condujo al chaval por la senda mortal de los inquebrantables mitos de la cultura americana. La misma en la que se estrellaron, tambin vctimas del xito, personalidades como Elvis Presley, que en sus ltimos aos se remedaba a s mismo, hasta convertirse en una dramtica imitacin de un mal payaso en Las Vegas, o como la inocente Norma Jean, lase Marilyn Monroe, a la que quitaron de medio el xito absoluto, su candidez extrema, los medicamentos, o las astutas gentes del entorno del asesinado John Kennedy, cuando ya era notorio que la diva y el mandatario, vivieron un romance digno del ms indigno programa de las TV del llamado primer mundo.

Morir fulminado a los 50 aos de edad, aunque aparentando 40, siendo de raza negra, pero con el aspecto de un Obama plido, y dejar por los suelos una ristra de medicamentos a lo largo de las siete habitaciones, y de los trece cuartos de bao que haba en su ltima morada en vida, son seales inequvoca de la quebradiza psique del rico Michael.

Descansa ya en paz, muchacho. Tu muerte, al menos, rinde tributo a lo que fue tu existencia: todo un Thriller. Inequvocamente americano.



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