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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2009

Irn: la oposicin agradecida

Carlos Taibo
Pblico


Al calor de los acontecimientos iranes de las ltimas semanas hemos podido comprobar, una vez ms, cmo las disputas relativas a eventuales fraudes electorales provocan inmediatamente alineamientos irracionales. Conforme al cdigo imperante entre seudoexpertos y tertulianos, si son nuestros amigos quienes ganan las elecciones, lo suyo es deducir que estas han sido limpias; si el triunfo sonre, en cambio, a nuestros oponentes, todas las dudas estn, entonces, justificadas. No es preciso mencionar de qu lado van, en lo que hace a Irn, las simpatas de la abrumadora mayora de nuestros todlogos.


Aunque no hay motivo alguno antes al contrario para concluir que las aguas bajan ms tranquilas, algunos datos se han clarificado. Sabemos, por lo pronto, que, al amparo de unas reglas electorales que se prestan a los trucos, se han producido irregularidades no precisamente menores. El criterio ms extendido entre los expertos es el que sugiere, con todo, que el presidente Ahmadineyad gan las elecciones, acaso con cierta comodidad, pero lejos de la mayora aplastante que le han atribuido los cmputos oficiales. El exceso de celo a la hora de buscar, por medio de manipulaciones ms bien burdas, una victoria incontestable que, por aadidura, zanjase las cosas en una primera y nica vuelta bien puede haber sido, a la postre, un craso error del aparato de Gobierno iran. Porque lo cierto es que, de haber discurrido los hechos de forma ms mesurada, lo ms probable es que Ahmadineyad hubiese asegurado sin problemas severos un nuevo mandato delante de una oposicin obligada a bajar la cabeza.

Salta a la vista que, aunque vapuleada, esa oposicin de la que acabo de hablar ha recobrado el vuelo y probablemente se est granjeando apoyos pienso ahora antes en los internos que en los forneos hace unas semanas impensables. Tan es as que, por momentos, parece haberse diluido la impresin, muy comn hace bien poco, de que las diferencias entre Ahmadineyad y Musav resultaban ser menores en un escenario en el que la descarnada represin a la que se han entregado los aparatos de seguridad ha venido a enaltecer inesperadamente la figura del segundo. Aun con ello, estamos en la obligacin de preguntarnos olvidemos ahora las grandes disputas relativas a la conflictiva insercin de Irn en el planeta si el segmento aperturista del clero iran es lo que algunos, con exceso de optimismo, creen ver en trminos de retroceso del rigorismo religioso y de reconocimiento de los derechos de las mujeres.

No est de ms que agreguemos que los nuevos gobernantes norteamericanos han asumido una posicin parsimoniosa que revela de su lado un propsito, al parecer insorteable, de negociar con quien sea. Ah estn, para testimoniarlo, las declaraciones de Obama han gustado poco, cierto es, en el mundo conservador estadounidense, que subrayaban la eventual proximidad entre los candidatos contendientes y procuraban alejarse de cualquier toma de partido que nublase el horizonte de imaginables negociaciones futuras. Queda por saber si el derrotero de los hechos en Tehern permitir que el presidente estadounidense salga airoso de apuesta tan delicada.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Poltica

http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/230/iran-la-oposicion-agradecida/


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