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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2009

El New York Times y las elecciones robadas
Irn, exageracin; Mxico, omisin

John Ross
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Ciudad de Mxico Una eleccin robada por un rgimen enraizado? La oposicin afirma que hubo ms votos que las boletas distribuidas a los locales electorales? Se impidi que observadores electorales independientes presenciaran el recuento de votos? Los funcionarios electorales reaccionan ante demandas de un recuento con la oferta de volver a contar slo un 10% de los votos? Medios controlados por el rgimen que exaltan la victoria del gobernante y satanizan al perdedor? El uso de medios alternativos por la oposicin para que se conozca su versin de la historia? Masivas protestas callejeras de millones de manifestantes pacficos con pancartas hechas en casa y con brazaletes que muestran el color de su movimiento? Por lo menos 20 manifestantes abatidos a tiros por autoridades y paramilitares? Indignacin moral mundial avivada por los medios internacionales?

Irn 2009? S!

Mxico 2006? S y no.

Todos los aspectos del guin mencionado describen el Gran Engao Electoral Mexicano de hace tres aos para el con la excepcin del enigma de la indignacin moral en todo el mundo. Virtualmente ignorado por los medios internacionales, el robo de la eleccin presidencial por la oligarqua derechista provoc poca indignacin en algn sitio fuera de Mxico.

Una comparacin de la cobertura dada a ambos casos de fraude electoral por el New York Times (NYT), el diario de referencia, es aleccionadora.

La cobertura de la agitacin en Irn en el NYT ha sido abrumadora. Durante los primeros nueve das de la crisis electoral, el Times public a diario por lo menos un artculo en primera plana desde el da de la eleccin del viernes 12 de junio hasta el sbado 20 de junio, el drama electoral iran ocup la columna derecha (el artculo principal) en la edicin internacional durante ocho de nueve das. El Times tambin present un segundo artculo sobre Irn en la primera plana en seis de las nueve ediciones estudiadas en cuatro de esos das, las historias fueron acompaadas por una foto en colores de cuatro y a veces cinco columnas, sobre todo de multitudes que apoyaban al rival, Mir-Hossein Mousavi, ex primer ministro quien dej su marca en la historia en los aos ochenta al recibir una Biblia cristiana y un queque en la forma de una llave de emisarios de Ronald Reagan a cambio del financiamiento de los contras nicaragenses.

A medida que pasaba la semana, numerosos artculos se concentraron en protestas callejeras y en violencia infligida por paramilitares que supuestamente llevaron a la muerte de una cantidad de manifestantes. Aparte de las historias de primera plana, enlaces llevaban a diario a una o ms pginas interiores, acompaadas por fotos adicionales.

El Times envi a cuatro periodistas firmantes de artculos a Tehern para las festividades: Robert Worth, Michael Slackman, Neil MacFarquhar, y el iran Nazna Pathi, ms Eric Schmidt que informaba desde Washington. Bill Keller, editor ejecutivo del New York Times, vol a la capital iran para escribir un informe diario. Todos los periodistas del Times en Tehern se alojaron en hoteles de cinco estrellas en el lujoso norte de la ciudad, donde Mousavi cuenta con una base sustancial de clase media alta.

Mientras tanto, en Nueva York, el consejo editorial del Times public un par de editoriales durante la primera semana de la agitacin denunciando la represin de la protesta pacfica y el supuesto fraude electoral. Por lo menos siete sermoneos de opinin editorial vilipendiaron al presidente actual Mahmud Ahmadineyad, cuyas condenas de Israel son combatidas asiduamente por el Times, y celebraron al presunto vencedor Mousavi, pero con diferentes grados de precaucin.

Despus de la eleccin recriminada, la conclusin del Times de que la eleccin haba sido robada fue compartida por muchos, incluido el veterano especialista en Oriente Prximo Robert Fisk, tambin desde Tehern. Pero, en el Independent de Londres el 19 de junio, Fisk comenz a mostrar dudas. El apoyo popular para Ahmadineyad en ciudades provinciales y entre los pobres en el campo, especul, podra haber llevado perfectamente a una avalancha victoriosa para el gobernante aunque tal vez no por los 11 millones de votos con los que afirma haber vencido a su contrincante.

La eleccin presidencial mexicana del 2 de julio de 2006, fue probablemente la ms polarizada en esa nacin vecina de EE.UU., en la que se enfrentaron la izquierda contra la derecha, los pobres contra ricos, y los morenos contra el privilegio de piel blanca, y la campaa fue brutal, plena de invectivas y de malas jugadas. El significado subyacente de la eleccin fue la posicin geopoltica de Mxico - seguira siendo un dcil aliado de Washington o se sumara al tsunami anti neoliberal que arrolla en Amrica Latina?

En el perodo previo a la eleccin, el New York Times pareci favorecer la candidatura del derechista Felipe Caldern del gobernante partido PAN y despreciar al izquierdista Andrs Manuel Lpez Obrador, el popularsimo jefe de gobierno del Distrito Federal. De un modo muy parecido a Irn, Mxico tiene una larga tradicin de fraude electoral. A diferencia de Irn, Mxico tiene una frontera de 3.159 kilmetros con EE.UU.

La eleccin mexicana la cubri para el peridico de referencia Ginger Thompson para quien la historia sera su canto del cisne despus de ocho aos en el pas (el Times la sac del Baltimore Sun) y el nefito James McKinley, quien vino a Mxico desde la oficina del NYT en Albany. Bill Keller no particip en la fiesta.

El Times public una introduccin en su primera pgina el da antes de la eleccin pero no en la columna a la derecha. Un segundo artculo apenas en la parte superior de la primera plana del 3 de julio inform que Caldern iba ganando por pocos votos y un despacho del 5 de julio, tambin en primera plana, confirm la victoria del derechista aunque las autoridades electorales mexicanas todava no la haban declarado. Se habl poco de la afirmacin de fraude hecha por Lpez Obrador hasta una inmensa manifestacin del 8 de julio que reuni a medio milln de partidarios en la gran plaza de El Zcalo en Ciudad de Mxico. A diferencia de la cobertura del New York Times desde Tehern, la noticia sobre la inmensa reunin apareci en el interior como todas las noticias subsiguientes sobre la eleccin mexicana, cuando las movilizaciones de Lpez Obrador se expandieron exponencialmente hasta llegar el 30 de julio a 2.000.000 participantes (segn informes de la polica), la mayor manifestacin de protesta poltica en la historia mexicana. Thompson redujo permanentemente las cifras a la mitad.

Varios meses de protestas paralelas por maestros y militantes indgenas en el Estado Oaxaca, durante las cuales 26 fueron muertos por policas y paramilitares, ni siquiera merecieron una informacin en el Times. En agosto, cuando la disputa electoral lleg a los tribunales, la cobertura fue reducida a resmenes internacionales y para entonces Thompson haba abandonado el pas.

Dicho sea a su favor, el consejo editorial del NYT en Nueva York escribi un editorial cuestionando de refiln la minscula ventaja de 0,057% de Caldern por sobre el izquierdista, y public dos artculos de opinin editorial que denunciaban el fraude en trminos claros. A este respecto, la cobertura del fraude electoral mexicano de 2006 fue mucho ms equilibrada que en 1988, cuando el entonces gobernante PRI rob la presidencia al izquierdista Cuauhtmoc Crdenas en un despliegue descarado de robo electoral. Incluso los informes de testigo presencial del robo de votos de su corresponsal emrito Alan Riding no pudieron convencer al consejo editorial del Times de las triquiuelas del PRI. El vencedor, el ahora vilipendiado Carlos Salinas, fue calificado de campen del libre mercado y la eleccin fue caracterizada como la ms limpia de la historia mexicana.

Para este autor, quien cubri las debacles electorales de 1988 y 2006 en Mxico, y el doctor Alfredo Jalife, profesor de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico y columnista geopoltico para al peridico izquierdista La Jornada, quien las vivi, el factor determinante en la tensa cobertura de Irn en 2009 y su aburrido reportaje sobre Mxico 2006 fue fcilmente discernible. Mxico no amenaza a Israel, observ Jalife en una reciente entrevista telefnica.

La imperturbable y acrtica defensa de Israel es la razn de ser subyacente del clan Sulzberger, editores del New York Times.

La autoridad moral del Times para determinar el nivel de prominencia del fraude electoral en Irn y Mxico debe ciertamente ser cuestionada a la luz del robo de Florida 2000 por los bushistas y la poca atencin otorgada por el peridico de eminencia a las alteraciones de las mquinas de votacin en Ohio en 2004. Qu da a los gringos el derecho de juzgar las elecciones de otros pueblos? pregunta Berta Robledo, una activista favorable a Lpez Obrador, mientras tomamos caf con leche en el centro de Ciudad de Mxico.

La comparacin de la cobertura del fraude electoral en Irn y Mxico viene durante una curiosa coyuntura para los ayatols del New York Times ahora cuando el principal acreedor de Times Corporation, y muy posiblemente su principal accionista aparte de la dinasta real Sulzberger-Ochs, es un mexicano, el magnate Carlos Slim, otrora el multimillonario ms rico en la lista Forbes pero que ahora fue relegado al tercer lugar detrs de Bill Gates y posiblemente Warren Buffet despus de sufrir debilitadoras prdidas en el actual mercado suicida.

Son tiempos peligrosos para el Times: el peridico debe ms de mil millones de dlares, las prdidas en el primer trimestre de 2009 fueron de un rcord de 74,5 millones de dlares, y el valor de la accin es ahora menos que el precio de la edicin dominical del peridico los dividendos de los accionistas han sido suspendidos indefinidamente. Mientras tanto se genera un gran problema laboral con el intento del NYT de cerrar el Boston Globe por el cual pag ms de 1.000.000.000 de dlares el desafo de los miembros del gremio en Boston amenaza con extenderse a la sala de noticias de Nueva York.

Mientras el techo se derrumba en Wall Street y la industria periodstica exhala el ltimo suspiro la publicidad y la cantidad de lectores han sufrido la cada ms precipitada desde la Gran Depresin la administracin del Times escogi a Slim a fines de 2008 para salvar al peridico de s mismo. El prstamo de 250 millones de dlares del mexicano dio al NYT un poco de espacio para respirar pero fue logrado a una tasa sorprendente de inters de un 14% anual. Si no es pagado en seis aos, dar derecho al multimillonario basado en Ciudad de Mxico a entre un 16 y un 18% de las preciosas acciones preferidas de los Sulzberger.

Carlos Slim, hijo de un inmigrante libans que se cas con el clan cristiano maronita Gemayel (alineado ahora con Hezbol, en la madre patria), tiene un toque parecido al de Midas para comprar negocios fracasados por una bicoca y convertirlos en nuevas fortunas. Las compaas de Slim representan ahora un 40% de las negociadas en el mercado burstil mexicano.

Tanto Slim como la administracin del Times proclaman ruidosamente que el magnate mexicano tendr influencia editorial, y por cierto el nico cambio visible por lo menos aqu en Mxico es que ,desde la actuacin de su ciudadano ms rico en el NYT, el precio de la edicin editorial en el puesto de peridicos ha aumentado a 4 dlares (53 pesos por da), el doble de lo que el Times cobra en El Norte, donde el peridico ha decretado tres aumentos de precio en los ltimos 18 meses (de 1 dlar, a 1,25, a 1,50 y ahora a 2 dlares).

La historia se pone ms y ms curiosa. Un resumen interno del 9 de febrero que apareci en la portada de la seccin de negocios prevea un futuro halageo para la ex Vieja Dama Gris de la Calle 43 (Los Sulzberger vendieron recientemente su nuevo y costoso rascacielos en la Octava Avenida y alquilan ahora espacio para oficinas en el mismo.) En los hechos, sugera la historia, el Times no necesitaba realmente el rescate de Slim pero lo acept en todo caso porque el dinero va a costar mucho ms en los prximos aos. Rumores que circulan en la sala de noticias revelan una justificacin alternativa: al tomar el prstamo de Slim, los Sulzberger queran desalentar las aspiraciones del ex magnate del cine y de la msica, David Greffen, de adquirir el peridico y convertirlo en una ONG.

Rumores semejantes surgen a menudo en el ambiente de invernadero que irradian los gigantes que tropiezan. Los motivos de Slim para apoderarse de un peridico al borde de la bancarrota tambin desconciertan a los conocedores de la industria y en la primavera de 2009 la revista New Yorker envi a Lawrence Wright a Mxico a fisgar dentro del crneo de Slim con resultados inciertos.

El magnate, como una Esfinge, no fue muy comunicativo en largos viajes con el reportero por Ciudad de Mxico (Slim conduce l mismo pero va seguido de cerca por un todo terreno repleto de guardaespaldas armados hasta los dientes.) El hombre ms rico, por lo menos en Latinoamrica, dijo a Wright que realmente le gusta el New York Times. Comenz a leerlo cuando lleg a Nueva York recin cumplidos los 20 aos y, aunque no lo hojea cada da su tienda por departamentos y cadena de restaurantes Sanborn no vende el NYT y Slim dice que no sabe cmo utilizar un ordenador para leer el Times On-line admira la informacin del peridico. Carlos Slim es un fantico del bisbol, confes a Wright, y como el Times, un fantico de los Yankees. Le gusta particularmente estudiar el tipo gata: promedios de bateo, earned runs, RBIs, home runs etc. A Carlos Slim le gustan los nmeros.

Al multimillonario tambin le gustan las marcas. Wright cuenta una historia de cmo Slim fue de compras a Saks Fifth Avenue y termin por comprar un 17% de la compaa, atrado sobre todo por la excelente propiedad de Saks en Manhattan. Del mismo modo, Slim ahora posee un 17% de Sears. Piensa que el New York Times en una buena marca.

Carlos Slim tambin est enamorado de los monopolios. Telmex, la compaa telefnica mexicana que Salinas le regal en 1990, tiene un monopolio virtual sobre el trfico telefnico y de Internet de Mxico, y su American Movil es el ms poderoso carrier de telfonos mviles en Latinoamrica con ms de 200 millones de suscriptores y un 70% del mercado, otro monopolio virtual.

Leyendo entre las lneas de la entrevista de Wright, parece ser absolutamente que Slim y los Sulzberger cuentan con la aniquilacin de la industria de de la prensa para darle un vuelco al Times. Si y cuando la cada llega a su punto ms bajo, el campo se habr despejado hasta dejar unos pocos preciosos supervivientes y el New York Times ser el ms grande de los restantes. La resurreccin de un New York Times ms fuerte que nunca animar grandemente por cierto las perspectivas de Slim de recapturar el lugar Nmero Uno en la lista del Multimillonario ms rico del mundo. Como dijera Slim al New Yorkers, le gustan los nmeros.

Pero lo que es bueno para Carlos Slim y para el New York Times no es bueno para la prensa en general y menos todava para los que quieren ver el fondo de cosas como el fraude electoral en Irn y Mxico estos ciertamente quieren noticias genuinas y no la visin del mundo de los Sulzberger y sus compinches que se resume bastante en la defensa de Israel a cualquier precio. El tipo de periodismo corporativo que practica el New York Times deforma historias como la de la resistencia iran al fraude electoral y deja en el polvo de la historia a Mxico 2006 cuando millones salieron a las calles para desafiar la eleccin fraudulenta de un testaferro de EE.UU.

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John Ross sigue su batalla con la industria mdica en el frente interior. "El Monstruo - True Tales of Dread & Redemption In Mexico City" de Ross ser publicado por Nation Books a fines de 2009. Si tiene ms informacin, escriba a: [email protected] o visite www.johnross-rebeljournalist.com

http://www.counterpunch.org/ross06262009.html





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