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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2009

"Tcticas en contrainsurgencia" el manual en el que el Pentagono explica sus metodos por medio mundo
Contrainsurgencia para el siglo XXI

Nydia Egremy
Contralnea


El manual de tctica contrainsurgente que desclasific el Pentgono en abril pasado concentra la experiencia de dcadas de lucha a nivel global y la adapta a las ciudades, futuro escenario de los conflictos. El documento, que sirve de base para combatir guerrillas de todo el mundo, dicta que la contrainsurgencia debe ser total: involucra todas las acciones polticas, econmicas, militares, paramilitares, sicolgicas y cvicas que puedan ser tomadas por un gobierno para lograr su objetivo

Contrainsurgencia (Coin) es la lucha armada que puede ganarse o perderse si la nacin anfitriona intercambia la informacin que tiene sobre la insurgencia con Estados Unidos y si existe o no un gobierno representativo y fuerte con el que este pas establezca un acuerdo de cooperacin, sentencia el manual de campo de las fuerzas armadas estadunidenses Tcticas en contrainsurgencia que, adems, anticipa que el campo de batalla ser urbano y no rural como en el pasado.

Aade que esa lucha implica eliminar a los insurgentes que amenazan la seguridad y bienestar de la poblacin. Admite que por s solas las unidades militares no pueden derrotar a la insurgencia, por lo que, describe, la contrainsurgencia debe involucrar todas las acciones polticas, econmicas, militares, paramilitares, sicolgicas y cvicas que puedan ser tomadas por un gobierno para lograr su objetivo.

Desde su primer captulo, el manual pone el acento en que gran parte del trabajo del ejrcito, de las fuerzas armadas y de los gobiernos radica en descubrir y solucionar los asuntos subyacentes en la poblacin que son las causas de raz de su insatisfaccin: el desempleo, un liderazgo opresivo o tensiones raciales. Explica tambin que para solucionar esas causas, los lderes tcticos de la contrainsurgencia deben negociar acuerdos, operar con agencias no militares, orquestar acuerdos polticos y conocer la voz de la calle.

Considera que para derrotar a la insurgencia es vital evitar la creacin de nuevos insurgentes, por lo que se les debe forzar a terminar su participacin cueste lo que cueste. Y esto se logra a travs de las Operaciones Coin como las denomina el manual, que incluyen programas de asistencia en seguridad, programas de ventas de equipos militares extranjeros, de financiamiento extranjero militar y apoyos internacionales de entrenamiento y educacin militar.

De acuerdo con la visin del siglo XXI del Pentgono, que figura en el nuevo manual, la insurgencia es un movimiento organizado dirigido a derrocar a un gobierno constituido, a travs del uso de la subversin y del conflicto armado. Asegura que la clave distintiva entre una insurgencia y otros movimientos es la decisin de usar la violencia para alcanzar sus objetivos polticos, con lo que una insurgencia es, tpicamente, una lucha interna dentro de un Estado, no entre Estados. Ah ser normal una lucha poltica y militar prolongada, destinada a debilitar el poder gubernamental existente, el control y la legitimidad, mientras que se incrementa el poder de la insurgencia, control y legitimidad.

En su numeral 1.1, el manual afirma tambin que la mayora de las insurgencias se han limitado a regiones locales o pases especficos. Sin embargo, las comunicaciones instantneas ahora permiten a los insurgentes y a sus lderes comunicarse en todo el mundo para encontrar apoyo a su causa y para apoyar causas que consideran compatibles con sus propios objetivos. Estima que las fuerzas externas, incluyendo las naciones-Estado, pueden apoyar una insurgencia por su mismo beneficio; ellas tambin pueden oponerse a una nacin-Estado competidora que apoya al gobierno existente y, como resultado, las insurgencias modernas pueden, a menudo, cruzar mltiples pases.

Luego de definir lo que entiende por insurgencia y sus formas de expresin, el manual se ocupa de la ideologa de estos grupos. Aunque en 2009 el comunismo ya no figura como un enemigo, s se establece que los insurgentes usan su ideologa para mostrar a la poblacin que pueden dirigir y brindarles lo que el gobierno no logra hacer.

Apunta que la ideologa insurgente intenta dar una visin de cmo una sociedad, incluyendo un sistema poltico y econmico, deberan estructurarse. Por esa razn, seala el Pentgono, la ideologa no debera confundirse con la estrategia insurgente, que es la manera en que los insurgentes intentan lograr el fin del gobierno.

Detrs de la portada verde del manual, se leen las 300 pginas que elabor el Comando Estadunidense de Entrenamiento y Doctrina, bajo el nombre en cdigo FM 3-24-2 y cuyo responsable es el general Dennis J. Reimer. Este oficial fungi como jefe de personal del ejrcito de Estados Unidos del 20 de junio de 1995 al 21 de junio de 1999, y hasta antes de su retiro, en agosto de 1999, dirigi el Instituto Nacional para la Prevencin del Terrorismo en la ciudad de Oklahoma.

Aunque algunas de las pginas del documento permanecen en blanco como efecto de la censura castrense, este manual ampla los conceptos de contrainsurgencia que manej su antecesor, el FM 90-8 de diciembre de 2006 y que en su momento se convirti en un best seller como seala el responsable de la desclasificacin de documentos de seguridad en la Federacin de Cientficos Americanos (FAS, por sus siglas en ingls), Steven Aftergood, pues fue el primero en salir del Pentgono al concluir la Guerra Fra. Asimismo, se le integraron partes del manual FM 100-20, como el concepto del ejrcito sobre el espectro total de las operaciones y todos los elementos de la contrainsurgencia.

El nuevo manual circul antes como una versin preliminar y luego, abruptamente, fue retirado del acceso pblico y ahora ese proceso de retiro termin para quedar formalmente liberado, completa el representante de la FAS. As, la versin pblica de Tcticas en contrainsurgencia permite conocer la concepcin que en pleno siglo XXI tiene el comando estadunidense de las tcticas para combatir a la insurgencia.

La premisa reiterada del documento es que cada contrainsurgencia es nica y, por tanto, sus lderes deben usar siempre su buen juicio, paciencia tctica e innovacin para derrotar a la insurgencia. Asimismo, juzga que en virtud de que el ejrcito de Estados Unidos contina sus pesadas batallas contra la insurgencia alrededor del mundo, las unidades tcticas deben asegurarse el apoyo de la poblacin, lograr la unidad del esfuerzo y aprender y adaptarse ms rpido al medio que los insurgentes.

Indica que en la lucha contrainsurgente, las unidades tcticas estadunidenses aprenden y se adaptan mientras descubren ms acerca de sus propias fortalezas y limitaciones, as como las fortalezas y limitaciones del gobierno de la nacin anfitriona, la poblacin y los insurgentes. Adicionalmente, avanza la teora de que en contrainsurgencia el lado que aprende ms pronto y se adapta ms rpidamente la mejor organizacin para el aprendizaje es el que usualmente gana.

El campo de batalla

De acuerdo con el numeral 1-7, la explosin demogrfica de 2.5 mil millones de personas en 1950 a 6.5 mil millones en 2008 brinda oportunidades a la insurgencia para ocultarse entre la poblacin y le asigna como premio ganarse su apoyo en la guerra contrainsurgente. De continuar el incremento poblacional, los gobiernos lucharn para proveer a sus ciudadanos de comida, agua, energa, y un clima confuso que dar oportunidad a los grupos potencialmente insurgentes para explotar a una poblacin vulnerable.

La urbanizacin, vista como el desarrollo de las zonas urbanas, debido al crecimiento poblacional y a la migracin rural, avanza a un ritmo tal que en 2008 viva en zonas urbanas casi el 50 por ciento de la poblacin mundial, contra lo que ocurra en 1950 cuando apenas viva en ciudades el 29 por ciento de las personas. Esa tendencia permite a los estrategas estadunidenses anticipar que, para 2050, el 60 por ciento de los habitantes del planeta residir en ciudades, con lo que existe un alto potencial para que las futuras insurgencias nazcan, se nutran y se combatan en zonas urbanas.

Finalmente, el numeral 1-9 ve en la globalizacin otro factor que determinar, en el futuro, el brote de insurgencias en las ciudades, al ser sta una combinacin de fuerzas tecnolgicas, econmicas, sociales, culturales y polticas que llevan a las naciones-Estado y a su gente a convivir ms cerca. Podran brotar conflictos a nivel global de no reducirse la brecha de pobreza entre las naciones pobres y ricas, de aumentar la demanda por recursos y de agravarse el cambio climtico.

En la estrategia urbana, los insurgentes atacan blancos gubernamentales con la intencin de que las fuerzas gubernamentales reaccionen contra la poblacin. Los insurgentes buscan que las medidas represivas gubernamentales enfurezcan al pueblo para que entonces ellos asciendan, apoyen a la insurgencia y derroten al gobierno. Aunque esa estrategia puede comenzar sin apoyo popular, su xito descansa casi exclusivamente en una chispa de rabia que se enciende espontneamente.

Sin embargo, cuando ocurre una insurgencia en una zona urbana, eso no significa necesariamente que utilice la estrategia urbana. El manual ejemplifica que el 1 de noviembre de 1954 el Frente de Liberacin Nacional de Argelia utiliz una forma de estrategia urbana al lanzar una serie de bombardeos y ataques que causaron significativas bajas civiles con intencin de golpear a los franceses durante las negociaciones de paz.

Las acciones de la estrategia urbana a menudo son predecibles y poseen estas caractersticas: los insurgentes utilizan ataques terroristas que esperan sean visibles y produzcan muchas vctimas. Su verdadera intencin no necesariamente es causar temor o terror, sino provocar la sobrerreaccin del gobierno. Por otra parte, la propaganda insurgente se enfoca en la brutalidad gubernamental. Adems, llama la atencin que la organizacin poltica insurgente hace poco o ningn esfuerzo por subvertir el gobierno desde adentro.

Ante el aumento del poder urbano de la insurgencia, el manual recomienda a la nacin anfitriona poner atencin en el riesgo potencial de los mltiples grupos insurgentes, las organizaciones no gubernamentales y una poblacin local dividida en varios grupos tnicos. Para enfrentarlos, propone un plan contrainsurgente de largo alcance para que una unidad tctica combine operaciones ofensivas, defensivas y de estabilidad, y define siete lneas de esfuerzo para la operacin de contrainsurgencia: 1) establecer la seguridad civil; 2) establecer el control civil; 3) apoyar a las fuerzas de la nacin anfitriona; 4) apoyar a la gobernabilidad; 5) restaurar los servicios esenciales; 6) brindar apoyo econmico y desarrollo de infraestructura; y 7) reducir el riesgo en el intercambio de informacin.

Conforme al manual, esas siete lneas son crticas para establecer la unidad de esfuerzo en las acciones que llevan a cabo las unidades estadunidenses, las fuerzas de seguridad de la nacin anfitriona y el propio gobierno. Tambin anticipa que el rango de esas acciones oscilan desde el asesinato o captura de una clula insurgente, conocida por emplazar artefactos explosivos improvisados, hasta en la atencin al desempleo en una zona o publicitar la apertura de una instalacin de saneamiento de agua.

En la lucha contra la insurgencia, las unidades tcticas pueden conducir una amplia variedad de operaciones, describe este manual. Desde establecer un cordn combinado y operaciones de bsqueda de insurgentes, junto con las fuerzas de seguridad de la nacin anfitriona, llevar a cabo una operacin mdica para vacunar a un nio contra una enfermedad en un casero, hasta emprender un proyecto que comunique a un poblado con una carretera. De igual manera, la contrainsurgencia est detrs del mensaje de un locutor que informa a una villa sobre una reciente reunin de consejo.

Naciones anfitrionas

Tcticas de contrainsurgencia describe los vnculos entre los asesores y fuerzas armadas de Estados Unidos con sus contrapartes de la nacin anfitriona en la que se llevarn a cabo las operaciones Coin.

Si el ambiente poltico es crtico, se recomienda que la contrainsurgencia atienda no slo al sistema poltico formal (de los partidos polticos y funcionarios electos), sino tambin a los informales (como las tribus, grupos tnicos y otros centros de poder), pues la insurgencia es fundamentalmente una lucha por el poder poltico.

Entre las naciones que han aceptado la colaboracin de las fuerzas armadas estadunidenses en su lucha contrainsurgente estn: Nicaragua, Cuba, Panam con sus bases militares, Ecuador, Repblica Dominicana, Grenada y Colombia, con la lucha antidrogas. El Departamento de Defensa anticipa que el xito de largo plazo de la Operacin Coin se basa en los esfuerzos polticos: Todos los contrainsurgentes deben enfocarse en el impacto poltico de sus acciones.

Esta gua tctica subraya que uno de los grandes objetivos de la insurgencia es influir a la opinin pblica contra la idea de que Estados Unidos es una fuerza de contrainsurgencia en las naciones anfitrionas, por lo que los contrainsurgentes exitosos deben no slo evitar que los insurgentes obtengan el triunfo, sino tambin trabajar activamente para influir a la opinin pblica para la misin Coin.

El rango poltico de los gobiernos con los que colaboran las fuerzas estadunidenses contrainsurgentes es muy amplio, por lo que los comandantes deben estar preparados para operar en todos. La forma de gobierno de la nacin anfitriona puede oscilar de una dictadura desptica a una combatiente democracia, cita. Por esa razn, los comandantes de todos los niveles, incluyendo a los lderes de pelotones y comandantes de compaas, necesitan reconocer la importancia de establecer y reforzar a la nacin anfitriona como la autoridad lder para todas las operaciones. Esto refuerza la legitimidad del gobierno de la nacin anfitriona.

En el plano operativo, el numeral 8-23 del manual indica que los comandantes de las unidades de asesores deben medir y evaluar a las fuerzas de seguridad de la nacin anfitriona, adems de trabajar muy cerca con ellas para aquilatar su calidad. Luego de esa evaluacin, los planificadores desarrollarn programas y objetivos de corto, mediano y largo plazo, y un resultado de ese ejercicio es el que permite determinar si algunas de esas fuerzas armadas son tan disfuncionales o corruptas que deben desmantelarse en lugar de ser rehabilitadas, indica la gua. Sin embargo, prev que, en algunos casos, los comandantes necesitarn reemplazar a algunos lderes de la nacin anfitriona antes de que sus unidades sean totalmente funcionales.

Esa manera de aquilatar y recomponer a las fuerzas de seguridad de la nacin anfitriona no comenz en Irak y Afganistn, indica el manual. En 1898 ocurri algo similar al comienzo de la guerra filipino-americana que no era popular entre los estadunidenses y an as result en una repblica filipina estable y libre, luego de establecerse el alguacil filipino, el 8 de agosto de 1901, a cargo del capitn Henry T. Allen. l organiz, capacit, equip y arm a los hombres que asistieron al ejrcito de Estados Unidos en el combate de los revolucionarios filipinos. La figura de la cuadrilla de alguaciles o de una guardia civil fue el instrumento para derrotar a la insurgencia, y originalmente estuvo bajo comando estadunidense y lentamente los filipinos tomaron las operaciones de esa unidad.

Sintetiza que, en un nivel tctico, inicialmente los alguaciles utilizaron las crecientes fuerzas estadunidenses y se movieron hacia su propia zona de operaciones, para crear cada vez ms posiciones que sirvieran al ejrcito y, aunque pobremente armados con pistolas y revlveres, los alguaciles pronto mantuvieron a salvo a provincias enteras.

Detrs del triunfo de uno u otro bando est la atencin a la poblacin de la nacin anfitriona, as como la evaluacin del estado de su infraestructura. En este rubro, la gua tctica describe la necesidad de identificar a un responsable en cada grupo demogrfico que sea capaz de atender lo que se requiera, para salvar, sostener o mejorar la vida antes, durante y despus de la lucha contrainsurgente.

Puentes, torres de comunicaciones, plantas de poder y represas son importantes para los comandantes que evalan su utilidad, as como iglesias, mezquitas, bibliotecas nacionales y hospitales, pues son sitios culturales y juegan un rol importante para la comunidad. De igual manera, se examinan las prisiones, bodegas, imprentas, estaciones de radio y televisin.

En la lucha contrainsurgente se estudia tambin la habilidad de las autoridades locales para proveer a los ciudadanos con servicios clave, tales como administracin pblica, seguridad pblica, servicios de emergencia y alimentos, antes, durante y despus de las operaciones contrainsurgentes. Asimismo, las fuerzas de asesores evalan las capacidades, es decir, los recursos y servicios que puede necesitar la poblacin despus de operaciones de combate, tales como salud pblica, economa y comercio.

Adicionalmente, esas capacidades se refieren a otros recursos y servicios que pueden ser contratados para apoyar a la misin militar: intrpretes, servicios de lavandera, materiales de construccin y equipamiento. En algunos casos, la nacin anfitriona u otras naciones pueden proveerlos, aunque los comandantes y su personal analizan las capacidades desde diferentes perspectivas. El nuevo manual no explica el xito que tuvieron contratistas como Halliburton y Kellog & Brag para atender a las tropas estadunidenses estacionadas en Irak, en cuanto al aseo de su indumentaria, el servicio postal y el abastecimiento de gasolina.

Entre Pancho Villa e Irak

Al analizar los cambios doctrinarios sufridos por el ejrcito de Estados Unidos a lo largo del tiempo, el manual describe que por ms de dos siglos el ejrcito estadunidense ha sido llamado a derrotar insurgencias, como la rebelin del whisky en el oriente estadunidense, la de los indgenas del norte del continente en las planicies occidentales, la rebelin de los Boxers en China, las luchas de Pancho Villa, en Mxico, a Augusto Sandino, en Nicaragua, y al Vietcong, en Vietnam.

Como resultado de la creciente complejidad del mundo de la Guerra Fra, los gobiernos se enfrentaron al desafo de mantener su tenue control ante las insurgencias que, una vez organizadas y fortalecidas, optaron por la va armada; de ah que las fuerzas estadunidenses condujeron operaciones de contrainsurgencia a lo largo del mundo: en Colombia, Somalia, Kosovo, Afganistn, Filipinas e Irak.

Entretanto, la contrainsurgencia que libra en Irak y Afganistn ha sido fallida, de acuerdo con Jorge Mariscal, veterano de la Guerra de Vietnam. La lnea oficial del Pentgono es que sus teoras de la contrainsurgencia no han fracasado en absoluto y ponen como ejemplo principal el mal llamado surge (levantamiento popular) en Irak.

El especialista en cultura chicana de la Universidad de California, ubicada en San Diego, observa que las fuerzas estadunidenses no mencionan que en ese pas tenan que pagar a los insurgentes sunitas para que dejaran de luchar, pues estn convencidos de que su teora es factible y piensan aplicarla en Afganistn.

Para el acadmico de origen latino, el nfasis de la lucha contrainsurgente radica en lo que los estadunidenses llaman competencia cultural, donde los soldados se convierten en antroplogos para poder ganar los corazones y las mentes del pueblo ocupado y que son resonancias de los sacerdotes espaoles durante la conquista de Mxico.

Respecto del manual Tcticas de contrainsurgencia, dice que es un caso del imperialismo con la cara humana, y temo que la administracin (de Barack) Obama y los suyos lo han aceptado como su filosofa oficial. (NE)

Destino: Amrica Latina

El ms reciente manual sobre tctica contrainsurgente apunta hacia la nueva estrategia regional estadunidense. Para el investigador especialista en fuerzas armadas, Jorge Luis Sierra, actualmente Estados Unidos rene al narcotrfico, terrorismo y guerrilla bajo el mismo concepto de insurgencia.

Apunta que la tesis que est de por medio es que esas organizaciones comparten tcticas y estrategias, adems de mecanismos de financiamiento y espacios de operacin. Este nuevo rostro de la contrainsurgencia va a tener un impacto profundo en la configuracin de las fuerzas armadas de Estados Unidos y por consiguiente tambin en las de Medio Oriente, Asia Central y Amrica Latina, explica.

El tambin autor de la investigacin El enemigo interno: fuerzas armadas y contrainsurgencia en Mxico estima que, bajo esa perspectiva, para Amrica Latina el problema es doble: primero, porque el narcotrfico persiste a pesar de la estrategia de atacar la fuente de produccin de narcticos, que ha seguido Estados Unidos durante ms de 20 aos. Segundo, porque la insurgencia tambin persiste. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia no han sido totalmente destruidas, Sendero Luminoso est dando muestras de un resurgimiento y los movimientos armados mexicanos, principalmente el Ejrcito Popular Revolucionario estn en estado latente y sus direcciones estratgicas intactas.

Sierra dice que si predomina la inclinacin por una solucin exclusivamente militar y se hacen a un lado componentes sociales y polticos de largo plazo, entonces es posible que las insurgencias latinoamericanas involucionen hacia el terrorismo, y la presin estadunidense en la regin alcance niveles muy altos de intensidad. En este contexto, Amrica Latina, y particularmente Mxico, puede ser motivo de una estrategia por estratos, en donde Estados Unidos aplica diferentes niveles de intervencin diplomtica y militar que pueden ir desde la promocin de acuerdos de cooperacin, el establecimiento de asesoras y bases militares en los pases de la regin y, finalmente, la entrada de tropas.

Sierra, quien pertenece al Colectivo de Anlisis de la Seguridad con Democracia, estima que en Estados Unidos al contrario de lo que sucede en Mxico, donde los manuales militares son de circulacin restringida y confidencial es relativamente sencillo tener acceso a documentos de doctrina militar, incluso los ms recientes. Muchos son pblicos y estn en internet. En las bibliotecas pblicas hay versiones desclasificadas y los documentos del Congreso frecuentemente divulgan aspectos importantes de ellos. Hasta cierto punto, a Estados Unidos no le preocupa que la doctrina militar sea divulgada con amplitud. Lo importante es que se traduzca en fuerza y que esa fuerza sea aplicada en el momento y espacio ms oportuno, detalla el analista. (NE)

http://contralinea.info/archivo-revista/?p=2656



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