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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2009

Zelaya no est solo

Carlos Rivera Lugo
Claridad


Lo que para CNN constituye una mera sucesin forzada provocada por las acciones del mismo mandatario depuesto, para el resto del hemisferio y el mundo resulta a todas luces un vil e ilegal golpe de estado en Honduras, promovido por una claque cvico-militar. Daba vergenza ver el domingo en la noche a la periodista Claudia Palacios claramente adversando en una entrevista con el presidente hondureo Jos Manuel Zelaya a partir de las posturas poltico-ideolgicas esgrimidas por los propios golpistas. Tuvo la desfachatez de alegar insistentemente ante Zelaya que, segn le constaba a ella, l se hallaba solo, sin apoyo alguno en su pas.

Incluso, unos minutos ms tarde la susodicha periodista apenas pudo ocultar una mueca de desaprobacin ante unas declaraciones del presidente venezolano Hugo Chvez Fras en las que ste le adverta al pelele Roberto Micheletti, designado espuriamente nuevo presidente por el Congreso hondureo, que su encumbramiento ilegal sera breve. Asimismo, dio pena verle la cara de contrariada a Palacios cuando un entrevistado suyo, representante del Centro Carter le adverta, contra sus continuados intentos por justificar lo injustificable, que las diferencias eran consustanciales a la democracia y que la mera existencia de stas, en torno a acciones del presidente Zelaya, no podan, bajo ninguna circunstancia, validar lo que a todas luces era un golpe militar que quebrantaba el orden democrtico.

Ya desde una entrevista hecha previamente en el da por la CNN, la periodista Glenda Umaa intentaba esgrimir la peregrina teora de que el golpe se deba a que el mandatario aspiraba a imponerse por un nuevo mandato presidencial. Sin embargo, Zelaya le respondi lo obvio: la papeleta de la encuesta popular que la oligarqua y las fuerzas armadas pretendan vetar slo aspiraba a preguntarle al pueblo si deseaba ser consultado, en el marco de las elecciones presidenciales de noviembre prximo, acerca de la convocatoria a una asamblea constituyente. La consulta era no-vinculante.

En efecto, mientras la CNN en la prctica se converta en instrumento propagandstico de los poderes fcticos en Honduras, pretendiendo darle legitimidad a las acciones protagonizadas por los golpistas por el mero hecho de su aparente eficacia inmediata, la Organizacin de Estados Americanos (OEA), la Organizacin de Naciones Unidas (ONU), el Movimiento de Pases No-Alineados, la Unin Europea (UE), la Unin de Naciones Suramericanas (UNASUR), el Grupo de Ro, el Mercado Comn del Sur (Mercosur), el Sistema de Integracin Centroamericano (SICA) y el Acuerdo Bolivariano de los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA), se manifestaban unnime y firmemente en contra del golpe. Desde el presidente estadounidense Barack Obama, en el Norte, hasta la presidenta Michelle Bachelet en Chile, en el Sur, los distintos mandatarios de las Amricas se pronunciaron a favor del Estado democrtico del Derecho y sobre todo del principio de que la nica autoridad polticamente legtima es la que resulta de la voluntad expresa del soberano popular y no las acciones de fuerza de unos militares u oligarcas. Menos an, aado, se debe a los criterios ideolgicamente parcializados de los medios de comunicacin simpatizantes de stos, sean internacionales o nacionales. Para stos, el pueblo concreto y real de carne y hueso no existe, slo las ficciones manipulables de ste.

Ah radica el diferendo que est en el fondo de la crisis actual en Honduras: el miedo que la oligarqua hondurea le tiene a que se potencie la voluntad del soberano popular y, a su vez, se ample radicalmente la democracia a partir de la participacin decisiva de ese pueblo, tal y como propuesto por Zelaya. De ah la necesidad de impedir la consulta del domingo. Asimismo, est la necesidad de descalificar, como lo hizo Daniel Viotto de CNN, a los miles de manifestantes que ya desde el lunes se tiraron a la calle en distintos puntos del pas para demandar el retorno de su presidente legtimo. Si son tantos pareca cuestionar Viotto- por qu no se han comunicado con CNN por internet? Tal parece que para CNN el poder soberano se ejerce ahora va twitter o correos electrnicos, tal y como se ha pretendido establecer en el caso de Irn. No importa que los altos ndices de miseria y desigualdad social que aquejan a la mayora del pueblo hondureo, les prive de tener acceso a esos preciosismos tecnolgicos.

En ese sentido, segn nos ejemplifica la actual crisis hondurea, ante el temor que tena el bloque oligrquico de poder entronizado en Honduras de que su pas pudiese seguir el rumbo de una Venezuela, un Ecuador o una Bolivia, sobre todo luego del giro de facto hacia la izquierda representado por el gobierno liberal de Zelaya y el consiguiente ingreso de Honduras al ALBA, haba que fabricar y activar una serie de artificios legales para detener por la fuerza el proceso de cambios actual. Ahora bien, el golpe deba revestirse de constitucionalidad para poder reclamar legitimidad ante los ojos de todos.

As las cosas, el neoconstitucionalismo representado por Chvez, Correas, Morales y ahora por Zelaya deba ser combatido desde un neogolpismo que, aprendiendo las lecciones del fallido golpe de abril del 2002 en Venezuela, pudiese justificar mejor su violenta interrupcin de la institucionalidad democrtica. En particular, se apostaba que, en medio de una etapa an incipiente de desarrollo de las fuerzas populares, era poco probable que, como ocurri en el caso de Venezuela, una multitud de sobre un milln de ciudadanos acudiesen al Palacio Presidencial para demandar el retorno del presidente ilegalmente depuesto. En el caso de Venezuela, la constitucin materialmente result ser lo que en la calle el pueblo, masiva y combativamente, decidi que era y no lo que fraudulentamente los golpistas pretendan.

La soberana es hoy uno de los campos de batalla en los que se fragua la lucha por la hegemona en la sociedad contempornea entre bloques alternativos de fuerzas sociales y polticas. Son poderes alternativos de facto, es decir, slo formalmente de jure. El Estado de Derecho esencialmente es una expresin de la situacin o correlacin entre dichas fuerzas. A partir de esta comprensin estratgica de las nuevas condiciones bajo las cuales deviene tanto la poltica como lo jurdico, resulta inescapable reconocer que los hechos de fuerza protagonizados por unos y otros se han convertido en su fundamento ltimo. Es as que al evaluar las controvertidas iniciativas polticas de Zelaya, no podemos perder de perspectiva que el Derecho ha pasado as de su forma estrictamente jurdica, como ley, a la forma de actos poltico-estratgicos relativos a la gobernabilidad de la sociedad o a su refundacin por el soberano popular como poder constituyente. Bien lo advirti Marx: el Derecho no tiene una realidad e historia propia. Es expresin de los forcejeos propios de la sociedad civil, el verdadero escenario de la historia.

Sin embargo, en lo que fall el clculo estratgico de los golpistas hondureos fue en subestimar el marco ms amplio bajo el cual se libra hoy esta batalla campal por la hegemona en Nuestra Amrica, el cual no se limita al espacio territorial del estado-nacin, sino que desborda las fronteras tradicionales de ste. La mundializacin de los procesos de produccin social ha tenido como consecuencia una internacionalizacin de sus procesos reivindicativos y contestatarios, una desterritorializacin de su sociedad civil hacia la constitucin progresiva de una comunidad universal concreta. De ah, por ejemplo, el ALBA y el UNASUR: dos iniciativas que promueven la unidad progresiva de nuestros pueblos en torno a sus intereses comunes, como tambin del cabal reconocimiento de su pluralidad. Ah tambin los procesos constitutivos de ese otro Derecho que va reconociendo y codificando las nuevas experiencias de lo comn representadas por nuestras luchas.

En ese sentido, los golpistas no esperaban la respuesta tan firme y unnime de la comunidad poltica regional e internacional. A partir de sta se alcanz romper de inmediato el cerco militar y meditico que pretendieron tender sobre el pueblo hondureo, para frustrar su acto soberano de expresin de su voluntad. Ante ello, advierte certeramente el lder cubano Fidel Castro Ruz: Los golpistas, acorralados y aislados, no tienen salvacin posible si se enfrenta con firmeza el problema. El retorno a Honduras de Zelaya como presidente legtimo debe ser inmediato e incondicional, segn ha clamado al unsono la comunidad internacional. La refundacin democrtica de Honduras debe continuar.

Ante ese panorama sombro para los designios de los golpistas hondureos y sus adlteres mediticos, slo les queda seguir los consejos de Chvez cuando, refirindose al garrafal error de clculo y aislamiento internacional de stos, les deca: Estn rodeados, rndanse a tiempo.

Zelaya no est slo.

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El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.



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