Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2009

El campo de la lucha de clases en el pas centroamericano
El golpe militar-empresarial en Honduras

Frank Molano Camargo
Rebelin


La historia de Honduras puede escribirse en una lgrima. Pas de pinos en primavera eterna y de montaas difciles, por l han corrido largos ros de sangre en una larga noche de odio y de temor.

Rafael Heliodoro Valle, Historia de Honduras

Introduccin

El golpe militar contra el gobierno de Manuel Zelaya, ha sido justificado por la derecha internacional como el resultado natural de la sociedad hondurea ante la pretensin de Zelaya de violar la Constitucin al proponer una encuesta para justificar su reeleccin en 2010, as se pondra fin, dicen ellos al expansionismo chavista en Centroamrica. Sin embargo, lo que estas interpretaciones ocultan es que el golpe fue diseado y preparado por el empresariado neoliberal, los monopolios imperialistas y la cpula militar a su servicio, opuestos a los intentos de cambio y democratizacin que el gobierno de Zelaya y los movimientos sociales hondureos impulsan. El golpe constituye una seria amenaza para los pueblos de la regin que como Nicaragua y El Salvador buscan un orden distinto al neocolonialismo impuesto por Estados Unidos a lo largo del siglo XX.

El presente escrito, ubica el golpe militar en un escenario nacional e internacional caracterizado por la pugna entre el proyecto de las clases dominantes respaldadas por Estados Unidos, que defienden el sistema de privilegios histricos y se enfrentan al emergente sector democratizador de Honduras que durante el gobierno del liberal Manuel Zelaya, logr una recomposicin poltico social, creando nuevas oportunidades de democracia e igualdad.

 

Una lgrima de temor y miedo como historia nacional

Honduras es un pequeo pas centroamericano, con 112.088 km2 de extensin y casi 8 millones de habitantes. Gran parte de su poblacin tiene en la piel la herencia de los Mayas, mientras las clases dominantes estn conformadas por un pequeo ncleo de terratenientes, burgueses intermediarios y una casta militar conformada por migrantes de origen europeo. Su nombre, Honduras se debe, segn los historiadores, a la manera en que los colonialistas espaoles desde el siglo XVI se refirieron a lo profundo del mar en la costa norte del pas.

A comienzos del siglo XX, el pas se convirti en el modelo de Banana Republic, primero bajo el dominio omnmodo de Sam Zemurray que fund la Cuyamel Fruit Company, principal competencia de la UFCO. Luego, a partir de 1930 cuando Zemurray fusion su empresa con el monopolio imperialista de la UFCO, Honduras fue el modelo de republiqueta neocolonial norteamericana. Fue desde Honduras que se plane el derrocamiento del presidente democrtico Jacobo Arbenz de Guatemala en 1953.

Hacia la dcada de 1980 Honduras era un enclave militar estadounidense, a tal punto que en los medios internacionales se referan a esta nacin como un ejercito con pas. En 1984, Honduras fue ocupada como base militar del ejrcito de los Estados Unidos para detener la Revolucin Sandinista y el avance de los movimientos populares en El Salvador y Guatemala.

Al comenzar la dcada dos acontecimientos marcaron el panorama poltico hondureo: en 1981 se cre la Asociacin para el Progreso de Honduras APROH, una organizacin corporativa presidida por el jefe de las Fuerzas Armadas y los grandes empresarios, la APROH se convirti en el verdadero poder de Honduras, para lo cual usaba, segn las circunstancias a los dos partidos tradicionales (Nacionalista y Liberal) o al Ejrcito. El Presidente de APROH era el jefe de las fuerzas armadas y el vicepresidente el empresario ms poderoso del momento. Su prioridad era la lucha contra el comunismo internacional, el mantenimiento del sistema de privilegios, la alineacin con los Estados Unidos, la exclusin poltica de las organizaciones populares y la negacin sistemtica de los derechos del pueblo. La APROH estuvo acompaada por dos de las corrientes de la fantica derecha internacional: la secta cristiana Iglesia de Unificacin del reverendo Moon y la Fundacin Cubana Americana.

El segundo acontecimiento se dio en 1982, bajo la frula del Pentgono; los militares convertidos para entonces en una poderosa burguesa burocrtica y la burguesa intermediaria, integrada por familias de empresarios y terratenientes como los Rosenthal, los Ferrari, los Canahuati Larach y los Facuss, pactaron (redactaron) la actual Constitucin. Este pacto consagraba el sistema de privilegios de las clases dominantes, que solamente fue modificado en 1999, cuando en pleno auge del modelo neoliberal se restringi, ms no se acab, el poder poltico y econmico de los militares, siendo relevados por la burguesa intermediaria, agrupada en el Consejo Hondureo de la Empresa Privada (COHEP).

Bajo el amparo constitucional en las ltimas tres dcadas en Honduras se aplicaron medidas antipopulares: el modelo contrainsurgente de Seguridad Nacional, pues a pesar de que all no prosperaron las guerrillas revolucionarias, la lista de desaparecidos, torturados, encarcelados del pueblo est integrada por lderes campesinos e indgenas, estudiantes y obreros, las listas de los condenados eran elaboradas por APROH. Desde 1985 se instal el modelo maquilero en la costa norte del pas que fue la base para el cambio de modelo econmico en la dcada de 1990. Este nuevo modelo le dio un mayor protagonismo al empresariado y restringi en parte el poder econmico, ms no poltico, de los militares.

 

El lugar de Honduras en la estrategia de dominacin neocolonial

La poltica neocolonial norteamericana contempornea para los pases de Centroamrica se estructura a partir de varias piezas articuladas como sistema de dominacin: el TLC, que an no ha sido firmado por Honduras; el control de la economa por parte de los monopolios imperialistas; la garanta de que el pas siga cumpliendo su papel de emplazamiento militar norteamericano en el continente a partir de la base estadounidense Palmerola, (la ms grande de la regin construida por Estados Unidos en 1985); y por ltimo la aceptacin por parte de las burguesas de un lugar subordinado, pero con algn rdito, en el orden global.

En tal situacin, las clases dominantes de los diferentes pases buscan estrategias para articularse al orden global, como socios minoritarios y agentes del imperialismo; esto porque a Centroamrica se le han asignado ciertas tareas en la divisin internacional del trabajo impuesta por la globalizacin imperialista: desaparicin de cultivos y produccin tradicionales, tales como arroz, frijoles, carne de pollo, carne de cerdo, res y otros y su reemplazo por la nueva agricultura produccin y procesamiento de frutas (pias, melones, naranjas), flores, tallos, plantas y otras plantaciones agrcolas exticas, as como nuevas producciones de carnes: tilapia, suhsi de camarones, carne de Codorniz, Faisn, Cocodrilo El turismo y sus diversas modalidades, se estn desarrollando activamente; explotacin del agua y otros recursos abundantes en el pas.

Las burguesas centroamericanas estn en un desesperado proceso de reconversin, unas estn metidas en el sector de energa denominado biocombustibles: etanol, biodiesel y biomasa. Otras, se han asociado al capital extranjero, en el negocio del turismo. Hay otras que se han vuelto empresarios fruteros, camaroneros, etc. Algunos estn metidos en el negocio del software, televisin por cable, fibra ptica, etc. Para todas estas clases dominantes cualquier obstculo a su objetivo de ser parte de la globalizacin, es asumido como un asunto de vida o muerte, de ah el incremento de los conflictos entre las elites y los movimientos populares en la regin.

En Honduras unas pocas familias unidas a los monopolios imperialistas concentran ms del 90% de la riqueza, el poder poltico y los medios de comunicacin. Los empresarios Jaime Rosenthal Oliva y Gilberto Goldstein dirigen el Grupo Continental, uno de los ms poderosos y quienes estn tras del golpe contra Zelaya.. Este grupo monopoliza la banca, la agroindustria y los grandes medios de comunicacin: Diario Tiempo, Canal 11 y Cable Color. Otros ricos empresarios que se oponen a la democratizacin de la sociedad hondurea son: Jos Rafael Ferrari (medios de comunicacin), Juan Canahuati (maquila, Grupo Lovable), Camilo Atala (finanzas), Jos Lamas (explotacin de la madera), Fredy Nsser (telefona y energa trmica), Jacobo Kattn (textiles), Guillermo Lippman (industria del azcar) y Rafael Flores (construccin). Miguel Facuss, condecorado por el Senado colombiano en 2004 con la Orden Mrito a la Democracia, es uno de los magnates ms fuertes de Centroamrica, quien incursion en el negocio de la palma aceitera. En 1992, apoy la ley de Modernizacin Agraria que favoreci la concentracin de la propiedad de la tierra, al comprar tierras a los campesinos a menos del 10% de su valor. La monocultura de la palma caus una fuerte reduccin de la produccin alimentaria, pero convirti a Facuss en uno de los mayores productores de palma en Centroamrica.

Por otro lado, 1 milln y medio de hondureos vive en los EEUU, la mayora en condiciones de ilegalidad, se suelen llamar mojados y aportan a sus familias con las remesas, lo que hoy constituye gran parte del presupuesto del estado, al tiempo que entidades como Western Union, Gigante Express se enriquecen cobrando comisiones por las remesas.

Adems, diferentes comunidades resisten a la voracidad de los empresarios, por ejemplo, casi medio milln de habitantes negros, los pueblos garifonas de la costa hondurea se enfrentan con el empresario Rosental Oliva por el control de sus territorios, que quieren ser reconvertidos a un megaproyecto turstico. Tambin el empresario Facuss ha expropiado tierras de los pueblos garifonas para sus megaproyectos de palma aceitera.


Los movimientos sociales y la izquierda hondurea

Con el modelo represivo de la dcada de 1980 se produjo una debacle de la izquierda hondurea y de los movimientos sociales. El Partido Comunista se disolvi en 1990 dando origen a una concertacin democrtica, que hoy se denomina Partido de Unificacin Democrtica, que apoya al presidente Zelaya. El movimiento obrero fue diezmado, igual que el movimiento campesino e indgena; no obstante las implicaciones del modelo econmico y poltico actual ha llevado a los sectores populares a reorganizarse para defender sus derechos bsicos. Una de las principales coaliciones es la Alianza Cvica por la Democracia, en la Zona Occidental del pas, que aglutina diferentes sectores sociales. Otra es la Coordinadora Nacional de Resistencia, tal vez la ms importante coalicin popular, al lado del Bloque Popular. Los indgenas han desarrollado sus luchas con la Confederacin de Pueblos Indgenas de Honduras COPINH.

Todos estos movimientos desarrollan luchas contra el modelo minero depredador que est llenando el pas de lagunas de cianuro, contra la construccin de represas, la depredacin de los bosques, una poltica petrolera que disminuya los costos de la gasolina importada, contra la ocupacin militar norteamericana y por la democratizacin de la sociedad hondurea.


El gobierno de Manuel Zelaya y la aparicin de un nuevo campo en la lucha de clases

En el ao 2005 el Partido Liberal present a Manuel Zelaya Rosales como su candidato presidencial, el cual triunf derrotando al candidato del gobernante Partido Nacional, Porfirio Lobo Sosa. Zelaya asumi el mandato en enero de 2006, pareca que se trataba de una nueva vuelta de tuerca en el orden neocolonial; sin embargo la dinmica del movimiento popular hondureo y un contexto internacional favorable a los cambios democrticos en Amrica Latina, llevaron a Zelaya a un giro poltico inexplicable e intolerable para las clases dominantes y el imperialismo. Zelaya proviene de una familia de terratenientes madereros, implicada en los aos 80 con grupos de extrema derecha y represin sobre comunidades campesinas. Desde muy joven hizo parte del establecimiento, militando en las filas liberales y siendo funcionario de carrera en diferentes gobiernos tanto del partido Nacional como del Liberal.

Durante el primer ao de su gobierno (2006) enfrent una ola de protestas populares, de parte tanto del magisterio, que exiga el cumplimiento del estatuto del docente como derecho adquirido y conquista laboral; como de los taxistas y otros transportadores que exigan una rebaja en los precios de la gasolina. Inicialmente Zelaya se mostr continuista, es decir desconoci las demandas populares, pero los roces con la administracin norteamericana y las diferencias con sus hermanos de clase, lo llevaron a reorientar sus coordenadas polticas.

En el ao 2007 el gobierno hondureo se enfrent con la embajada de Estados Unidos que defenda a las tres importadoras de derivados del petrleo quienes durante 85 aos haban monopolizado su importacin: las estadounidenses Esso y Texaco y la holandesa Shell. Zelaya las despoj de los tanques de almacenamiento de combustible al comprar los productos a otra empresa estadounidense (Conoco Phillips) que gan una licitacin. Con esta medida se logr la disminucin del precio de la gasolina, favoreciendo los intereses de los taxistas y otros transportadores. Sin embargo este gesto fue interpretado por Estados Unidos como un desafi a su autoridad; el embajador de Estados Unidos en Honduras, Charles Ford, acus a Zelaya de expropiacin y amenaz con esperar instrucciones de Washington para definir que comportamiento tomar ante el gobierno hondureo.

Adems, para hacer sustentable esta poltica de bajo costo de la gasolina, Zelaya se acerc a Venezuela y a su propuesta de PETROCARIBE como una forma de compra de carburantes al crdito, con el pago del 50% y el restante 50% pagadero en 25 aos con el 1% de inters, con la oportunidad de invertir una parte del capital ahorrado en proyectos de inversin social. Esta fue una alternativa criticada por la oposicin de derecha que se quejaba de los acuerdos de Zelaya con el comunismo internacional.

Otro tema de discordia con las clases dominantes hondureas fue la intencin del gobierno de proteger los bosques hondureos, en contra de la voracidad predatoria de los empresarios que con la tala ilegal afectan a las comunidades indgenas. Tampoco esta medida fue bien recibida por las clases dominantes, quienes no entienden por qu si Zelaya proviene de la elite maderera ahora afecta la libertad de empresa.

Ante la oposicin empresarial y los cuestionamientos por parte del gobierno norteamericano, Zelaya se la jug por fortalecer las alianzas con gobiernos democrticos de Amrica Latina, a finales de 2007 estableci relaciones con Nicaragua y Venezuela y en 2008 decidi hacer parte del ALBA - Alternativa Bolivariana para las Amricas. La reaccin del empresariado, agrupado en el Consejo Hondureo de la Empresa Privada COHEP, ha sido clara, en uno de sus comunicados de 2008 manifest: El sector privado manifiesta su desacuerdo con esta iniciativa unilateral del poder Ejecutivo, que desconociendo nuestra historia, tradiciones y cultura, pretende comprometer al pas en una alianza poltica, militar e ideolgica daina para el futuro del pueblo hondureo y de la libre empresa.

Tanto el COHEP como los diputados de los partidos tradicionales, includo el propio presidente del Congreso, Roberto Micheletti (el presidente golpista), rechazaron la firma del tratado que incorpora a Honduras al ALBA y se comprometieron a dejarlo como letra muerta sin ninguna viabilidad.

En el 2009 dos asuntos tensionaron an ms el campo de la lucha de clases. En primer lugar el impulso a un decreto de aumento del salario mnimo, que ha tenido una beligerante oposicin del Consejo Hondureo de la Empresa Privada (COHEP), que se niega a cumplir el decreto de alza del salario mnimo.

Tambin a comienzos del 2009, Zelaya empez a promocionar una iniciativa para crear condiciones polticas que posibiliten un nuevo ordenamiento jurdico poltico, impulsando luego de las elecciones de 2010 una Asamblea Constituyente, que cuenta con el respaldo de los movimientos sociales y de la Izquierda. Para esto en las elecciones de junio de 2009 se creara una cuarta urna de consulta popular. Esta iniciativa rebos la copa de la intolerancia derechista, el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscala General, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso de la Repblica, el partido Liberal (al cual pertenece Zelaya) y los mandos militares declararon ilegal la consulta, aduciendo que era una maniobra reeleccionista que violaba el ordenamiento constitucional vigente.

De parte de los movimientos sociales, las medidas de Zelaya fueron vistas como oportunidades para el pueblo y como decisiones que deban ser apoyadas. Tanto el Bloque Popular como la Coordinadora Nacional decidieron apoyar activamente las iniciativas polticas tendientes a la democratizacin. En un comunicado de mayo de 2009, el Bloque Popular manifestaba:

Manifestamos al Pueblo Hondureo que a la oligarqua y a las transnacionales no les preocupa la reeleccin o el continuismo, lo que les preocupa es que con una nueva constitucin perdern sus privilegios de dominacin sobre el trabajo y apoderamiento de nuestros recursos naturales, servicios pblicos y mercados para seguir obteniendo ganancias multimillonarias y atentando contra nuestra soberana e independencia. Es por eso que hacemos este llamado a todo el pueblo para que apoye la consulta popular.

Todo esto alter la tranquilidad de las clases dominantes, quienes empezaron a poner en marcha la estrategia golpista. El 24 de junio Zelaya destituy al General Romeo Vsquez, Jefe del Estado Mayor Conjunto, por haberse negado a distribuir las tarjetas de votacin de la consulta, ante esto el Ministro de Defensa y otros jefes militares renunciaron. A su vez la Corte Suprema apoy a los mandos militares. El 28 de junio, da de la consulta popular, grupos especiales del ejrcito arrestaron a Zelaya y a otros miembros del gobierno, maniobrando con el argumento de que el gobierno haba renunciado voluntariamente, El Congreso inmediatamente nombr a Roberto Micheletti, presidente del Congreso, como presidente encargado hasta enero de 2010 y estableci el toque de queda, al tiempo que se ha iniciado no solamente el desmonte del gobierno de Zelaya, sino una nueva oleada de persecucin contra el movimiento popular.

El 29 de junio el Consejo Hondureo de la Empresa Privada (COHEP) se manifest en favor del golpe de Estado y respald la decisin legislativa de designar al presidente del Congreso, Roberto Micheletti: No se est cambiando un Presidente por otro. Se ha logrado en un marco de unidad nacional, mantener la institucionalidad y el respeto a la Constitucin y las leyes, dice el comunicado de los empresarios.

Mientras tanto a nivel internacional, es pasmoso, por no decir cnico el silencio cmplice del gobierno norteamericano de Barak Obama, quien adems de expresar preocupacin no ha movido un dedo para exigir el restablecimiento del gobierno de Zelaya. Otros gobiernos latinoamericanos, principalmente los gobiernos democrtico populares de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, han exigido la vuelta al gobierno del presidente depuesto.

Los movimientos populares de Honduras han llamado a la desobediencia civil y a la movilizacin contra el rgimen ilegtimo que se ha establecido. La lucha de clases en Honduras entra en un nuevo periodo, el pueblo defendiendo los intentos de democratizacin y los espacios posibilitadotes de cambio abiertos por el presidente Zelaya y las clases dominantes, respaldas por Estados Unidos, decididas a defender sus privilegios.

Frank Molano Camargo es docente de Ciencias Sociales Universidad Distrital Francisco Jos de Caldas y coordinador de la revista Viento del Sur - Colombia.



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