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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2009

Seleccin de las Opiniones ms destacadas de los intelectuales reunidos en el CIM

Marta Harnecker
Rebelin



I. Sobre la crtica

Vladimir Acosta

 No ocultar las crticas por temor porque luego puede ser demasiado tarde para enmendar

Yo no quiero terminar sin decir algo positivo, porque van a creer que estoy llamando a que nos suicidemos. No es eso. Lo que estoy tratando de decir es que en medio de los extraordinarios logros que hemos obtenido aqu, que lo vemos todos los das y que por eso, repito, no hay necesidad, en diez minutos, de poder dedicarnos a ellos, porque tendramos que pasar una semana mencionndolos dentro de esos logros tenemos problemas importantes, tenemos problemas serios y muchas veces aqu no ha habido espacio suficiente para que esta crtica, que es una crtica constructiva para mejorar, para profundizar, se exprese.  Me parece excelente que esta reunin sea una oportunidad en que, sin temor a quien est, la crtica no tiene que ser escondida, no tiene que ser escondida; las crticas se hacen abiertas y justamente por eso es que se puede avanzar. La televisin que est, el canal que est, quien est. Eso es lo que tenemos nosotros que hacer porque hay demasiadas cosas positivas por encima de estas crticas para que nosotros nos asustemos o para que pensemos que tengamos que ocultarlas. Lo que s es malo es ocultar las crticas por temor y dejar que las cosas que empiezan a daarse se pudran y que se vuelva demasiado tarde para enfrentarlas.

 Enfrentemos estas crticas, critiquemos, y este es el punto de partida para pasar al ltimo aspecto, que es: cmo resolvemos la mayor parte de estos problemas y cmo seguimos avanzando para que esta revolucin sea realmente un instrumento para seguir transformando esta sociedad venezolana y para acercarnos a una sociedad justa, a una sociedad soberana, una sociedad libre, una sociedad que no podr ser otra cosa que no podr ser otra cosa sino una sociedad socialista. 

Ernesto Villegas

Bienvenida sea esa tnica que se ha adoptado, porque yo estoy seguro de que nadie de los que ha hablado aqu ha hablado desde la deslealtad. Todo el mundo, independientemente de lo debatible que sean sus crticas, lo hace con el corazn puesto en esto. Bienvenido sea, ojal este espacio se multiplique, yo les agradezco mucho.

II. El hiper liderazgo de Chvez

Juan Carlos Monedero

 El primer fantasma es el del hiperliderazgo

Creo que es propio de pases con escaso cemento social, con un dbil sistema de partidos democrticos y con amplios porcentajes de exclusin. El hiperliderazgo permite situar una alternativa frente a lo que llamamos la selectividad estratgica del Estado. Siempre la burguesa, los poderes del antiguo rgimen tienen el aparato del Estado y en ese sentido creo que, pese que se asalta el Estado, no se tiene ni mucho menos el poder. En ese sentido entiendo que el hiperliderazgo desempea un papel importante, tiene la ventaja de articular lo desestructurado y de juntar los fragmentos, con formas de lo que llamaba Gramsci cesarismo progresivo, que tanto ayudan a retomar el rumbo de la revolucin en momentos de vaco poltico o de confusin ideolgica.

Pero ese liderazgo tambin viene con problemas. El hiperliderazgo desactiva, en ltima instancia, una participacin popular que puede confiarse en exceso en las capacidades heroicas del liderazgo.

Gonzalo Gmez

 Hoy ese liderazgo imprescindible

Y ah est el liderazgo del presidente Chvez, donde planteamos la necesidad de colectivizar ese liderazgo, pero sabemos que hoy por hoy, y por mucho tiempo ms, ese liderazgo imprescindible tiene que equilibrar su peso con el desarrollo de las otras direcciones.

Vladimir acosta

 El Presidente no puede hacerlo todo, ni puede estar en todas partes

 Por supuesto nadie cuestiona el liderazgo del Presidente Chvez; el Presidente Chvez es el alma, el corazn, el nervio, la fuerza de este proceso, este proceso se identifica plenamente con l, el Presidente trabaja 25 horas diarias por este proceso, dedica su vida y arriesga su vida por este proceso. Nadie cuestiona el liderazgo, pero el Presidente no puede hacerlo todo, ni puede estar en todas partes. Y una de las cosas que requiere un proceso como ese es una direccin colectiva y estamos lejos de tener una direccin colectiva. La relacin sigue siendo una relacin del Presidente con el pueblo, que lo adora con toda razn la mayora del pueblo, pero los dirigentes, los lderes, los cuadros o son desconocidos, o son ignorados e incluso son hasta rechazados por la propia poblacin.

 Crear condiciones para que los dirigentes se atrevan a opinar

Aqu no ha habido la creacin de una direccin colectiva que refuerza el liderazgo del Presidente y eso me parece que es fundamental para que las tareas puedan cumplirse mucho mejor y para que un dirigente, teniendo adems una lnea poltica, se atreva a opinar antes de que el Presidente Chvez lo diga por que todo est ms o menos establecido, una lnea general. Eso es la segunda falla, que yo creo que tenemos y repito: las estoy enunciando sin entrar mucho en detalles.

Roberto Lpez

 Necesidad de construir una direccin colectiva

Desde ese punto de vista, la necesidad de construir una direccin colectiva del proceso revolucionario es innegable, la necesidad de una rectificacin del propio Presidente Chvez, quien debe permitir la construccin de esa direccin colectiva, que permita constituir una especie de vanguardia. Yo no veo esa posibilidad en la actual direccin del PSUV, porque en el PSUV hay personajes que ni siquiera fueron electos y, sin embargo, son vicepresidentes del partido. Fueron cooptados por el propio Presidente Chvez a pesar de que las bases del PSUV no votaron por ellos. El PSUV sera la aberracin de lo que sera una direccin colectiva, democrtica de un partido revolucionario.

Javier Biardeau

 Chvez ha ocupado un vaco poltico y si sigue hacindolo eso puede generar problemas

Una de las observaciones que se haca al principio es el tema del hiper liderazgo. Otros le han llamado el bonapartismo progresivo, otros el cesarismo, algunos han confundido la terminologa de Gramsci sobre el cesarismo progresivo con la lectura positivista de Vallenilla Lanz sobre el cesarismo democrtico. Creo que es un gran error. Lo que Gramsci plantea es bsicamente que en momentos en los cuales una estructura de direccin poltica colectiva no esta bien asentada, una gran personalidad poltica toma, bajo su peso, la dialctica de la revolucin o la dialctica de la restauracin. Y creo que Chvez ha ocupado un vaco poltico, un vaco poltico importante que si sigue ocupndolo puede generar cuchillos para la propia garganta de la revolucin bolivariana.

Para las tareas, para las funciones, para el avance de la revolucin bolivariana se requiere una estructura poltica, vamos a llamarla, un intelectual colectivo. No se requieren intelectuales individuales, se requiere pensamiento crtico, y se requiere una recuperacin del vehculo entre socialismo y democracia, que la derecha ha tratado constantemente de opacar, de generar una disyuntiva en la cual socialismo es totalitarismo y la democracia representativa es justamente el fin de la historia y el ltimo camino que nos queda.

III. Confusin entre partido y poder popular

Gonzalo Gmez

 Acompaar pero no someter al poder popular

El partido puede aspirar a proponer y orientar, desde el acompaamiento a los movimientos sociales en la construccin del poder popular, pero no puede someter al poder popular: someter a ese actor constituyente por lo constituido.

 El poder pblico no debe convertirse en camisa de fuerza para el poder popular

Una cosa es que se administren las regulaciones y las leyes del estado y otra cosa es que el poder pblico se convierta en camisa de fuerza para el poder popular, ese es otro problema que tenemos que resolver o esas contradicciones van a continuar.

Todas las relaciones en el proceso revolucionario son tensas por ms que tratemos de armonizarlas, hay que tratar de hacerlo pero van a ser tensas, y tenemos que crear correlaciones de fuerza que permitan empujar las cosas en la direccin correcta. Los intelectuales, o los llamados intelectuales, yo prefiero hablar de los integrales, pueden actuar en el marco de el gobierno y del aparato del estado, de los movimientos sociales o del poder popular , en el marco de las organizaciones polticas o del partido, y pueden tener tambin contribuciones independientes, pero no se puede estar aislado de estos escenarios y hay que tener un papel especfico en ellos, porque all es donde se definen las cosas, y si criticamos en este escenario el partido, y no nos metemos en l para cualificarlo, para aportar nivel poltico, formacin ideolgica, para luchar por el modelo de partido que queremos, entonces estamos mirando los toros desde la barrera a menos que alguien piense aqu que puede levantar otra organizacin tan alternativa que se convierta en el gran partido de masas. Hoy por hoy en el pas es alternativa no existe. No lo hay!

Santiago Arconada

Creo que actualmente existe el riesgo de un aplastamiento por parte del PSUV de las formas de organizacin de base, las cuales tienen que existir de manera independiente. Estoy convencido de que la organizacin poltica no puede instrumentalizar ni colonizar a las organizaciones de base. Las organizaciones sociales de base tienen derecho a contar con toda la diversidad posible y no pueden ser encasilladas.

 La relacin adecuada entre la organizacin poltica y las organizaciones de base constituye un problema que tiene que ser afrontado. Esta sera una de las rectificaciones, a mi juicio, ms necesarias de este momento.

Pienso que la razn por la cual se ha producido esta equivocacin profunda en las actuales organizaciones polticas y, en este caso concreto, en el PSUV, es porque no reconocen diferencias entre el mbito de un consejo comunal, el mbito de una mesa tcnica de agua, el mbito de una mesa tcnica de telecomunicaciones, informticas y servicios postales, el mbito de una mesa tcnica de energa, y el mbito de lo poltico propiamente dicho.

[...] Yo creo que el ms flaco favor que se le puede prestar al proceso revolucionario bolivariano es hacer aparecer el socialismo como algo obligatorio. Y a eso contribuye de una manera muy efectiva la expresin que, lamentablemente, no he sido el nico en escuchar, y que resume de manera dramtica este problema: Vamos a hacer un consejo comunal, los que no sean socialistas se pueden ir.

[...] Se estn afectando gravemente aos de trabajo, aos de consolidacin de espacios pblicos  [...] es muy hiriente, por no encontrar otra palabra, encontrarse con directrices polticas que obvien ese problema y sencillamente aluden a las mesas tcnicas de agua del PSUV, a los consejos comunales del PSUV como si eso fuese posible. Como si eso no fuese a la vez el modo en que esa expresin comunitaria se desnaturaliza, y en su desnaturalizacin se pierde, se muere, deja de ser lo que tiene que ser. [...]

Esto de lo que hablo no es un dogma. La razn por la cual la organizacin poltica revolucionaria reconoce que no debe fagocitar, que no debe colonizar a las organizaciones de base, es el resultado de una larga experiencia de los movimientos revolucionarios a travs del tiempo. Es un error que cometimos y al que no queremos regresar, es un error que ya evaluamos, que ya lo vivimos. No es un dogma, es parte de nuestra experiencia.

 Confusin entre partido y poder popular

Vladimir Acosta

 Consejos comunales y organizaciones de defensa de la revolucin 

Luego, hay otro problema  lo voy a mencionar, nada ms que es la falta de organizaciones populares revolucionarias. Una revolucin como esta est amenazada constantemente por el enemigo y aqu lo que se ha construido, que es sumamente valioso, son los consejos comunales, pero stos no son exactamente una organizacin revolucionaria, son una organizacin institucional. En la zonas pobres, un consejo comunal lo domina probablemente la gente de izquierda, pero un consejo comunal en la Lagunita, si es que lo hay, o en el Cafetal, es difcil que pueda ser un consejo revolucionario. Lo que tenamos que tener nosotros, adems de eso, sera organizaciones populares en todas partes, a nivel de los barrios, a nivel de cualquier espacio donde conviva todo el mundo y que puedan ser organismos revolucionarios. Los hemos tenidos y los perdimos, porque justamente los Crculos Bolivarianos fueron un ensayo de eso y desgraciadamente se quedaron en el camino. Pero hace falta que una revolucin amenazada como esta tenga como defenderse. No basta la contralora social, y la informacin que se descubre, como, por ejemplo, donde estaban los carros de este caballero que los tenan escondidos ah, alguien seguramente vio un montn de carros, pero eso es circunstancial. Aqu hay conspiraciones, aqu hay amenazas, aqu hay una guerra permanente para destruir ese proceso y el pueblo tiene que estar bien organizado para enfrentarlo.

Marta Harnecker

 No confundir poder popular con militancia poltica

Por otra parte, Vladimir Acosta dijo algo en lo que yo siempre he insistido mucho: no podemos confundir el popular con la militancia poltica. El partido es una cosa y el poder popular es otra. Yo digo que el rojo puede ser el color del partido pero no puede ser el color del poder popular ni debera ser el color de los ministerios. Una de las cosa que a nosotros nos extraa y a los extranjeros supongo que les chocar muchsimo, especialmente en Europa, es que el estado sea el instrumento con el cual se construye el partido. Eso es algo absolutamente contradictorio con nuestra visin de partido.

IV. El Partido y los intelectuales

Michael Lebowitz

 Partido debe garantizarv espacio a intelectuales

En una oportunidad alguien pregunt a Vctor Serge si las semillas de Stalin estaban presentes en Lenin. Serge respondi Haba muchas semillas en Lenin. Yo considero que la responsabilidad del intelectual revolucionario es cuidar las semillas revolucionarias y hacerlo dondequiera que sea posible; es comunicar las visin del socialismo para el siglo XXI a las masas porque, como sabemos, las ideas se convierten en fuerza material cuando agarran la mente de las masas. Su responsabilidad consiste tambin en intentar convencer de estas mismas ideas y esta misma visin a los que estn dirigiendo el proceso.

Si este partido realmente quiere avanzar en el proceso de construir el socialismo para el siglo XXI, debera garantizar que haya un espacio donde los intelectuales revolucionarios puedan cumplir su compromiso revolucionario. No ofrecer este espacio y no estimular que se cuide a las semillas revolucionarias es permitir que las malezas crezcan.

V. Metas y tiempos impiden necesaria maduracin de los procesos

Marta Harnecker

Hay una cosa que me parece no se ha tocado salvo que se haya tocado ayer en la maana, que es el gran problema de las metas y los tiempos. Yo creo que los procesos democrticos requieren maduracin, requieren tiempo, pero aqu lo que pasa es que nos ponemos metas enormes y tiempos escasos, entonces tenemos a toda la gente corriendo para cumplir esas metas. Hay un taresmo terrible y no hay posibilidad de pensar estratgicamente y de ir permitiendo que maduren las cosas. Cuando t ests trabajando en un proceso de transformacin viene la intervencin del estado que, muchas veces, rompe ese ritmo de maduracin, apresura el proceso.

Y respecto a eso djeme decirles que yo creo que la idea de los consejos comunales es una idea excelente y que el Presidente tiene clarsimo que tiene que construir fuerza social construyendo poltica, porque algunos piensan que construir fuerza es tener cargos, ganar cargos. Pero para construir esa fuerza social, ella tiene que construirse a travs de un determinado tiempo de maduracin, y es all donde vienen las metas que rompen esa maduracin. Llegan, por ejemplo, los gabinetes mviles, haba que elaborar proyectos en cinco das, en lugar de que el proceso de conformacin de los consejos comunales fuese un proceso de al menos tres meses como pensbamos algunos que participamos de la idea inicial se reduce a dos asambleas y listo: una para instalar la comisin promotora y otra para elegir a las voceras y voceros. A ello se debe el que se vayan deformando los procesos, van muriendo experiencias extraordinarias.

VI. Corrupcin e ineficiencia

Juan Carlos Monedero

 Una nueva nomenclatura

Creo que son las dos caras de un mismo problema: porque se es ineficiente en el aparato del Estado se cuela la corrupcin. La lucha contra la corrupcin y la ineficiencia articul la campaa del 98, pero an est esperando una respuesta. La corrupcin arrasa con recursos que son de todos y los pone al servicio del privilegio de nuevas castas que hacen del lujo y de la ostentacin un objetivo. Las nomenclaturas a veces tardan una generacin en construirse y a veces uno tiene la sensacin de que hay una nueva nomenclatura en Venezuela que se ha construido en demasiado poco tiempo, anclada, ya digo, en este fantasma de la historia.

[...] Al igual que los cambios ministeriales dentro de un mismo gobierno, que hacen que cuando cambia al ministro se arrase con todo el personal que trabaja en la administracin o que hace que cuadros esenciales para este proceso pasen del ministerio a la alcantarilla, se sienten en el banquillo y se desperdicien recursos esenciales para la marcha del pas.

Roberto Lpez

 Pasar de las tres erres a una cuarta: la respuesta

Entonces la lucha ideolgica, el debate y la rectificacin son necesarios. Alguien agregaba la cuarta erre: a la revisin, rectificacin, reimpulso, el pueblo comienza agregar la cuarta erre: la Respuesta. Dejen las reflexiones y respondan de una vez qu es lo que van a corregir y qu no van a corregir, porque pareciera al final un mal chiste lo de las 3 R algo que en todo caso esta bien concebido. Nosotros en Maracaibo hemos hecho asambleas populares tanto en el 2008 como en el 2009 de anlisis, de caracterizacin de los distintos ministerios, instituciones del Estado: que deberan corregir y qu no, pero a la final eso termina en un ejercicio intelectual que no conduce a nada. Falta la cuarta erre: la respuesta. Yo espero  que el presidente Chvez entienda esto, el presidente Chvez tiene que entenderlo porque l mismo se ha colocado en un papel excesivo determinante de todo. Prcticamente la revolucin no puede corregir su destino si el presidente Chvez no accede corregir el rumbo de la revolucin y yo me pronuncio porque lo corrija porque de una u otra manera esta revolucin sin el liderazgo de Chvez entrara en el caos. Ahorita es imposible concebir el destino de la revolucin bolivariana sin el liderazgo de Chvez. Es una contradiccin dialctica que hay que resolver, pero creo que es imprescindible avanzar hacia ah.

VII. Capitalismo o socialismo

Vctor lvarez

 El nuevo modelo: una asignatura pendiente

Sin lugar a dudas, Venezuela est ganando la batalla contra la pobreza.

Sin embargo, la asignatura pendiente sigue siendo avanzar en la transformacin de la economa capitalista en un nuevo modelo productivo socialista a travs del cual se erradiquen de manera definitiva las causas estructurales que generan desempleo, pobreza y exclusin social.

 En diez aos el peso del sector privado ha aumentado

No obstante la creciente crtica del Gobierno Bolivariano al capitalismo como un modelo productivo generador de desempleo, pobreza y exclusin que no ha sido capaz de garantizar la satisfaccin plena de las crecientes necesidades materiales y espirituales de la poblacin, luego de diez aos de Revolucin los datos oficiales revelan que -lejos de disminuir-, el peso del sector privado en el PIB ms bien ha aumentado. Su participacin sigue siendo mayoritaria y, por lo tanto, define la naturaleza capitalista del actual modelo productivo venezolano.

Javier Biardeau

 Crece el capitalismo pero se radicaliza el discurso

No creo que sea necesario que nosotros carguemos como un legado histrico el defender la revolucin cubana, que eso se convierta en un handicap de la revolucin venezolana. Me parece que durante la transicin al socialismo, como ha dicho Vctor lvarez, resulta bastante sugerente pensar, que al tiempo que se fortalece una economa mixta de signo capitalista, donde se fortalece el sector privado, el discurso presidencial es un discurso de radicalizacin socialista. Entonces cmo se compaginan los datos de la evolucin sobre el crecimiento de la matriz productiva capitalista con una radicalizacin del discurso presidencial? Cmo nosotros asimilamos estas dos tendencias? Qu es lo que sucede all?

Luis Britto

 Nos proclamamos socialistas, pero somos capitalistas

 Venezuela esta entre los pases que de una manera escandalosa, desafiante, abierta, plante de nuevo el tema del socialismo al mundo, cuando todo el mundo andaba tratando de disfrazarse de neoliberal o intentando que lo reconocieran all por lo menos como un moderado neoliberalizante, pero yo dira que nos hemos quedado en una situacin casi esttica de empate. Nos proclamamos como socialistas, pero, fuera de Petrleos de Venezuela y algunas de las grandes industrias bsicas, somos un pas capitalista. La Constitucin lo reconoce as y se dice por all que no es malo ser rico y que es legtimo enriquecerse.

Vivimos en una sociedad dual y yo digo en una fbula que hice que cuando uno intenta hacer un sistema mixto con gallinas y con zorros en un mismo gallinero, a la semana slo quedarn zorros y adems se comern al granjero.

Hay que superar esa indefinicin, y superar esa indefinicin entrando en la batalla ideolgica que es una de las ms importantes.

Roberto Lpez

 Una nueva burguesa bolivariana asociada a grupos empresariales

Con respecto a lo que plante Vctor lvarez de que Venezuela se ha hecho ms capitalista en los ltimos aos, creo que eso significa un escenario en el cual sectores empresariales privados que no son necesariamente los que estn tratando de derrocar al gobierno, sino los sectores empresariales privados aliados a la burocracia bolivariana, se han hecho multimillonarios en este periodo. Habra que hacer un anlisis de los grupos empresariales y de la relacin con los haberes econmicos de muchos dirigentes y prceres del proceso. Pareciera que hay una nueva burguesa bolivariana asociada a sectores empresariales. Por ejemplo, un hecho que conozco casi directamente es el de las empresas contratista que acaban de ser nacionalizadas, expropiadas en la Costa Oriental del Lago, donde prcticamente en todas esas empresas estaban empresarios que haban participado en el golpe, en el paro petrolero y todos estaban asociados con dirigentes del PSUV, con dirigentes de la revolucin, con diputados, gobernadores bolivarianos, etc.

Vctor lvarez

 Se favorece las impostanciones en desmendro de la produccin nacional

Es necesario advertir que la expansin del aparato productivo interno sigue estando limitada debido al desplazamiento de la produccin nacional por las importaciones que se vienen haciendo con un bolvar sobrevaluado y, por lo tanto, un dlar barato, el cual inhibe la inversin productiva y la reorienta hacia la inversin comercial. Este fenmeno ha impulsado un crecimiento superior del comercio importador y de la red nacional de distribucin al mayor y comercializacin al detal de productos importados.

 Incentivos favorecen reproduccin del capitalismo

Actualmente, la transformacin de la economa capitalista en una economa socialista se enfrenta a una poltica econmica que an dirige y concentra buena parte de sus incentivos fiscales, financieros, cambiarios, compras gubernamentales, suministro de materias primas, etc. a favor de las empresas mercantiles que reproducen la economa capitalista, que es justamente la que se quiere transformar. Subyace en la propia poltica econmica del Gobierno Bolivariano una de las principales restricciones para la transformacin de la economa capitalista en un modelo productivo socialista. 

VIII. Partido

Gonzalo Gmez

 Un partido en que predomina excesivamente el sector funcionarial

Yo estuve en congreso fundacional. Buena parte de la direccin no particip en el congreso fundacional como tal y all votamos unos principios y un programa que no se examina y no se construye la poltica con esa orientacin. La poltica se viene caracterizando esencialmente por el electoralismo, apndice de la gestin pblica y despego respecto a las luchas concretas de los sectores populares, y esto hay que resolverlo. Tiene que ver con problemas de formacin y tiene que ver con problemas de composicin, incluso de su direccin. Este es un partido donde predomina de manera exagerada el sector funcionarial, respecto a una buena franja popular, pero hay muy poca incidencia del movimiento obrero y de los trabajadores y sus organizaciones, que empieza a revertirse con la creacin de los frentes. No hay clase trabajadora en la direccin del partido, no hay dirigentes campesinos en la direccin del partido, hay un sector funcionarial que acapara la conduccin  y, por consiguiente, no puede reflejar como debera reflejarlo, el proceso de los movimientos sociales sus aspiraciones, sus inquietudes, sus luchas. Si ese partido no cambia, difcilmente podr estar a la altura de los retos del proceso revolucionario.

Entonces hay problemas relacionados con los principio y el programa. Carecemos de estatutos, porque no se aprobaron,  y el partido anda a capricho de las correlaciones de fuerzas eventuales, porque no hay reglas, las reglas aparecen en e l transcurso del juego mismo. Eso debe ser cambiado garantizando la democratizacin plena de la organizacin y, por otro lado, est la relacin con el estado, con el poder popular y los movimientos sociales.

 Entrar al PSUV para cualificarlo

Y entrar a cualificar el PSUV, o desde las organizaciones en que se participe, saber que hay que contar con esa organizacin y ese partido y que lo que pase ah va definir cosas sustanciales en la historia de este pas. No se puede ver desde afuera. Por lo tanto, una invitacin a comprometerse o tener algo que ver desde la posicin que se ocupe con la construccin de ese partido.

Roberto Lpez

 El Psuv es un parapeto electoral

Yo comparto la opinin de muchos de los compaeros que aqu el partido existe de nombre, pero como partido no existe, no existe ninguna direccin colectiva, ni siquiera un mal remedo de lo que poda ser el partido bolchevique de 1918. Lo que existe es un parapeto electoral que hasta ahora ha demostrado ser efectivo para ganar elecciones, pero que, no necesariamente, como dijeron algunos aqu, puede seguir siendo efectivo en el futuro para seguir ganando elecciones.

Luis Britto

 En las candidaturas no se respeta el criterio de las bases

En muchos casos se dice que no hay consulta a las bases, que poco a poco en algunos puntos una clase poltica ha ido copando lo que debera ser la obra de la representacin popular. En muchos casos aparentemente se han perdido candidaturas porque haba un candidato que haba sido elegido por las bases y fue impuesto otro que no goz del favor de las bases, entonces los revolucionarios fueron divididos al proceso electoral y por eso se perdieron puntos importantes.

A las organizaciones sociales se les dice organcense, renanse, jntense, y despus que se hace esa incitacin, no se les da ningn tipo de papel, se les rechaza sus postulaciones, no se les hace caso, etctera.

Creo que dentro de esas luces est ese repunte de la participacin.

Para el 2021 yo espero un pas con una participacin verdaderamente plena donde el ciudadano pueda hacer valer totalmente sus derechos, tanto individuales como colectivos y donde las decisiones sean tomadas desde las bases, apoyadas por las bases. Donde la participacin poltica sea una parte integral definitiva e irrenunciable de la vida de cada ciudadano como lo fue para una lite en la llamada Atenas de la democracia.

IX. Medios

Gonzalo Gmez

 Apertura de los medios de comunicacin del estado a la crtica y al debate revolucionario

Apertura de los medios de comunicacin del estado a la crtica y al debate revolucionario, no temiendo que eso le de armas a la derecha. Sepamos como plantear las cosas, pero negar el debate es la mejor ruta para darle herramientas a la derecha y para que se lleven a la gente a declarar en sus espacios.

 Medios de comunicacin para las grandes organizaciones sociales y del poder popular

Desarrollo a fondo de los medios comunitarios alternativos, pero plantendoselo ya no como pequeos medios locales, aislados, en espacios muy circunscritos sino, medios de comunicacin para las grandes organizaciones sociales y las organizaciones del poder popular, para los consejos comunales y para las futuras comunas, para las organizaciones de los trabajadores y los campesinos. Eso es democratizacin de la comunicacin, no depender de que un funcionario del estado decida si t vas a una televisora o no vas, aun cuando tengamos mucho mas espacio que en el pasado, que lo tenemos, pero hace falta ms.

Conclusin

Carmen Bohorquez

 El Presidente solo no puede.

 Lo que si tenemos claro es que hay que acelerar el paso y coordinar esfuerzos porque el presidente no puede hacer esto el solo.

Ahora cuales nuestra responsabilidad, nosotros hablamos escribimos sobre todos esos cambios, analizamos causas, hacemos proyecciones, resaltamos logros, pero casi siempre en solitario, nos reunimos ocasionalmente cuando hay un convocante como ahora, como se vio la semana pasada, en los encuentros que la red de intelectuales y artistas en defensa de la humanidad ha convocado, en los foros de filosofa, en los foros que organiza normalmente al CIM. Pero no podramos hacer algo ms? No podramos reunirnos cada cierto tiempo para analizar en colectivo cuales son esos problemas que hoy estamos sealando aqu para trabajar sobre ellos, son problemas que requieren afinar estrategias, que requieren que se produzcan documentos que sirvan de insumo a quienes tienen que tomar resoluciones. Que como dijo el ministro de Educacin Superior nos permitan, por ejemplo, disear un plan para tener desde ahora una presencia combativa en las universidades.

Juan Carlos Monedero

 Lo que no duele no se transforma

El primer paso consiste en alumbrar estos fantasmas como problemas. Lo que no se ve no se puede identificar como fuente de dolor. Lo que no duele no se transforma y lo que no se transforma se necrosa. Creo que es obligacin de los intelectuales oxigenar todas estas heridas con su crtica.

Como deca al comienzo, creo que esta reunin, desde mi perspectiva, es una negacin de aquellos que quieren negar la capacidad de crtica en Venezuela. Creo que esta reunin es una invitacin a la esperanza y creo que del coraje que aqu demostremos, de la astucia de nuestro pensamiento, creo que va a salir una parte importante de nuestra colaboracin para que esta Revolucin siga siendo bonita.



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