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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2009

Obama, seis meses

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


El prximo da 20, Barack Obama cumple sus primeros seis meses en la Casa Blanca. Qu balance se puede establecer, al cabo de este periodo, del conjunto de su poltica?

Primera constatacin: el nuevo Presidente no ha cometido ningn error grave. Lo cual es primordial si recordamos que John F. Kennedy, por ejemplo, en su primer semestre, se haba dejado arrastrar, el 17 de abril de 1961, a la desastrosa invasin de Baha de Cochinos, en Cuba. Tampoco se ha visto Obama enfrentado a un acontecimiento violento imprevisto, cuando Ronald Reagan, el 30 de marzo de 1981, ya haba sido herido en un atentado. Y a Bill Clinton, el 26 de febrero de 1993, o sea 38 das apenas despus de su toma de posesin, le toc afrontar la tragedia provocada por la explosin, en los stanos del World Trade Center, en Nueva York, de un camin repleto de explosivos que mat a seis personas e hiri a ms de mil.

Segunda anotacin: la simpata respecto a Barack Obama se mantiene a un nivel alto. A pesar de que Estados Unidos atraviesa la peor crisis de su historia desde la Gran Depresin de los aos 1930, una mayora de estadounidenses -ms del 56%- aprueba su gestin. Y segn el barmetro " World Leaders ", Obama se ha convertido en el "dirigente ms apreciado del planeta" (1) en trminos de popularidad y de influencia.

Tercera observacin: el nuevo Presidente ha cumplido sus principales promesas. Sin rechazar en absoluto la economa de mercado, ha vuelto a colocar al Estado en el corazn de la vida econmica y social (como se pudo apreciar cuando quebr General Motors y el Estado decidi controlar el 72% del capital del nuevo grupo reestucturado). El plan de ayuda a los bancos alcanz cerca del billn de dlares; el penal de Guantnamo se cerrar en enero de 2010 y los presos sern enviados a pases de acogida o juzgados por tribunales estadounidenses; la tortura se ha prohibido; las tropas se retirarn de Irak antes de agosto de 2010; cuatro millones de nios pobres disponen ahora de un seguro de salud financiado por una tasa sobre el tabaco; nueve millones de propietarios de viviendas tienen por fin la posibilidad de renegociar sus hipotecas; la investigacin mdica sobre las clulas madre se ha autorizado; el financiamiento pblico de la planificacin familiar se ha restablecido; y se ha lanzado un amplio programa para el desarrollo de energas renovables.

En oposicin a la ideologizacin fantica de la diplomacia que practic George W. Bush, Obama adopta una actitud de no-idelogo pragmtico. Su empeo principal: transmitir un sentimiento de confianza; el de un hombre que mantiene su serenidad a pesar de las presiones y que no se deja desestabilizar. No ha dudado en multiplicar, en diversos frentes diplomticos, los gestos de conciliacin y de apertura; aunque tambin a veces -contra los piratas de Somalia- de firmeza. Empendose siempre en rehabilitar la credibilidad de Estados Unidos y en recuperar la confianza internacional.

Orador fuera de serie, Obama ha ido marcando su amplio programa diplomtico con discursos y declaraciones importantes. Por ejemplo, en abril pasado, en la Cumbre de las Amricas de Trinidad y Tobago, cuando admiti que la poltica de Washington durante 50 aos contra Cuba "no funcion". Propuso una "nueva era" en las relaciones con Suramrica; mantuvo entrevistas cordiales con los mandatarios de los nuevos pases progresistas (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay). Contrariamente a una larga tradicin de intervencionismo estadounidense en Centroamrica, Obama conden, el 28 de junio pasado, el golpe de Estado militar en Honduras contra el Presidente legtimo, Manuel Zelaya.

Frente a los enrevesados problemas de Oriente Prximo, Barack Obama ha confirmado la prioridad que l le confiere a la compleja guerra de Afganistn. Ha aumentado all el nmero de efectivos; y ha alcanzado una importante victoria diplomtica al conseguir que Pakistn combatiera por fin a los talibanes y Al Qaeda en su propio territorio, en particular en el valle de Swat.

Sobre la cuestin nuclear en Irn, ha tendido la mano a Tehern y propone negociar directamente con las autoridades iranes. A pesar de las acusaciones de fraude en la reeleccin del presidente Mahmud Ahmadineyad el 12 de junio pasado, Obama ha mantenido su poltica de apertura hacia la Revolucin islmica.

A propsito del asunto ms intrincado, el israelo-palestino, las cosas se han complicado despus de la formacin, en Israel, de un Ejecutivo con elementos de extrema derecha, dirigido por el ultraconservador Benyamn Netanyahu. Este Gobierno cometi el error de rechazar, en un primer momento, la teora de los dos Estados (palestino e israel) (2), lo que Barack Obama sancion poniendo fin al apoyo incondicional de Washington a Israel. Es un cambio transcendental.
Por otra parte, en su importante discurso del 4 de junio en El Cairo, el mandatario estadounidense quiso restablecer el contacto con el mundo musulmn. Y romper as tambin con la poltica de su predecesor, no tanto sobre la "cuestin rabe" sino ms bien sobre la "cuestin israel", lo que, en el contexto de esta regin, es idntico en el fondo pero causa un impacto muy diferente en la forma. Despus de recordar los lazos "indestructibles" que unen Estados Unidos e Israel, Obama ha repetido su apego a la solucin de los dos Estados para acabar con el conflicto israelo-palestino. Y le ha exigido claramente al Gobierno de Benyamn Netanyahu que cese toda nueva intalacin de colonias. Cosa que ste, presionado por sus aliados ultras, no acepta. En consecuencia, y a pesar de sus grandes dotes de conciliador, Obama no podr evitar un choque contra el Gobierno extremista de Israel.

No todo ha sido exitoso o perfecto en estos primeros seis meses, pero el nuevo Presidente ha dado muestras de iniciativas imprevistas. Se ha colocado del lado del movimiento, del cambio, del deseo de justicia; y ha dado la impresin de querer dirigir a su pas hacia la defensa de un Estado de derecho planetario. Podra tratarse de un cambio copernicano. Los oponentes habituales de Estados Unidos van a tener que moderar sus "automatismos crticos" contra Washington (hasta ahora casi siempre justificados). Y empezar a admitir que algo estara cambiando, para bien, con Barack Obama.


Notas:
(1) The International Herald Tribune , Pars, 29 de mayo de 2009.
(2) Benyamn Netanyahu, en su discurso de la Universidad Bar-Iln, el 15 de junio pasado, acab por aceptar la creacin de un Estado palestino, pero con muchas condiciones difcilmente aceptables por los palestinos, entre ellas, la de que sea un Estado desmilitarizado y que reconozca a Israel como "Estado del pueblo judo".


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