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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2009

Irn: el juego de las naciones

Azmi Bishara
MR Zine

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn


Hay una diferencia entre las perspectivas de una generacin de jvenes iranes laicos que anhelan una vida en la que la religin (en forma de un clero que dirige un Estado teolgico) se abstenga de inmiscuirse en sus vidas personales y en sus destinos individuales en tanto que ciudadanos, y las consideraciones en poltica exterior de la tendencia reformista. Una gran distancia separa las premisas de ambos grupos de los clculos de los sectores conservadores, cuyos intereses han resultado perjudicados bajo la presidencia de Mahmoud Ahmadineyad, y que ahora llevan la contraria a sus polticas nacionales y exteriores. Siendo sus intereses a nivel nacional tan diferentes, los tres han convergido en contra de Ahmadineyad y a favor de reducir el poder del gua supremo. Al mismo tiempo, sus clculos convergen en una visin nacional de Irn como un Estado que, en su opinin, debera haber madurado ms all de los principios fundadores de la Revolucin islmica. Las causas rabes, en particular, no figuran en sus prioridades, sobre todo si apoyarlas significa entrar en conflicto con el objetivo de poner fin al aislamiento internacional y el bloqueo de Irn. Si no se oponen o no rechazan el apoyo las causas rabes, es porque ven tal apoyo sobre todo de una perspectiva instrumental.

En general, la tendencia a mejorar el concepto y la aplicacin de la vida poltica cvica va de la mano del fortalecimiento del concepto y la identidad del Estado-nacin. La promocin de los derechos y deberes de la ciudadana no es, como algunos podran pensar, algo que persigan los ricos, aun cuando reconocemos que la base de este movimiento se deriva principalmente de las clases medias. En los antiguos pases socialistas, los derechos civiles y los movimientos nacionalistas tambin significaban una reaccin en contra de la funcin ideolgica del Estado que trascenda las fronteras nacionales. Ello ayuda a explicar el retroceso en los pases del antiguo campo socialista en contra de las fuerzas de liberacin nacional y en favor del sionismo. Sus gobiernos de partido nico les han llevado a creer que sus pobres condiciones de vida derivan no del estancamiento del capitalismo de estado, encadenado por su engorrosa burocracia y la falta de dinmica de la oferta y la demanda en los sistemas de produccin y distribucin de los recursos, sino del apoyo a los pueblos ms all de sus fronteras. Como resultado de ello, en las mentes de la opinin pblica sovitica, las penurias econmicas fueron vistas como un sacrificio obligatorio por el bien de los dems, y esos movimientos de liberacin de los dems en el extranjero se asociaron con la nomenclatura oficial y con los regmenes corruptos y antidemocrticos de casa.

Esto es lo que suceder en Irn. Amplios sectores de la opinin pblica se posicionarn en contra de las causas rabes si el gobierno no establece un equilibrio adecuado entre las libertades civiles y el mantenimiento de las funciones internas y externas del Estado. Como he sealado en artculos anteriores, las instituciones de gobierno, las limitaciones en la competencia poltica y las adhesiones sectarias, plantean formidables obstculos que se oponen a tal desarrollo en Irn. Mientras tanto, con la institucionalizacin de la revolucin, el principal obstculo para sus fundamentalistas se encuentra en las aspiraciones del pueblo a los derechos civiles y sus expectativas respecto al Estado y, posteriormente, en la fusin de estas aspiraciones y expectativas en sectores polticos que rivalizan por el poder.

La distancia entre la poltica exterior de EEUU y de Europa y los objetivos de Irn, por un lado, y la cuestin de la ciudadana en Irn y en estos pases occidentales, por otro, es considerablemente mayor que las deficiencias descritas anteriormente. En la actualidad, el objetivo estadounidense y europeo es detener el programa nuclear iran y [obtener] la cooperacin de Irn en Lbano, Palestina, Iraq y Afganistn. Internamente, Occidente promete levantar las sanciones y el bloqueo como recompensa por los cambios en la poltica iran. Cuando lo haga, nos daremos cuenta de que la economa y la sociedad iran son capaces de integrarse en el mercado mundial probablemente ms que sus vecinos. Tambin descubriremos que, en consecuencia, el estilo de vida iran cambiar, al menos en el sentido que esperan las clases medias, y que Occidente, en ese momento, prestar poca atencin a los derechos civiles y polticos iranes, asuntos que se dejarn en manos de los iranes.

El deseo declarado de dilogo con Tehern por parte de Occidente para persuadirle de que frene sus ambiciones nucleares, y al mismo tiempo, la conspiracin contra Irn, tanto en el interior del pas como en el exterior, forma parte integrante del "juego de las naciones". La idea es debilitar a Irn en las negociaciones. Si el rgimen iran se derrumba en el proceso, nadie en Occidente va a derramar una lgrima. Pero los cerebros del stablishment que gobierna saben que Irn va a sobrevivir a la crisis, por lo que han dejado de entrometerse por el momento. No quieren sacar fuera de la mesa de negociaciones a los negociadores iranes, lo que podra causar ms dolores de cabeza para Washington en otros temas complicados en los que Irn ha de jugar un papel. Es importante tener en cuenta que no pocos de los congresistas cuyos corazones se han unido a los jvenes manifestantes iranes en los ltimos das reclamaban no hace mucho tiempo el envo de bombas y misiles que no habran distinguido entre los manifestantes y la Basij, o entre reformistas y conservadores.

Algunos de los que estn derramando lgrimas por la joven que result muerta durante la represin de las manifestaciones en Tehern han apoyado el asesinato de miles de personas en Iraq, Afganistn, Palestina y Lbano. John McCain utiliz, de hecho, como uno de sus lemas de campaa la frase Bom, bom, bom, bombas a Irn!. Durante la campaa para la nominacin presidencial, el ex alcalde de Nueva York, Rudi Giuliani esperaba que la accin militar contra Irn pudiera limitarse a las armas convencionales, pero no descart la idea de una bomba nuclear en caso necesario (CNN, 5 de junio de 2007). Cuntas nias en vaqueros o con vestidos o con chador o dispuestas a quitrselo estaba dispuesto a eliminar?

Pero la noticia ms importante en estos momentos es el nombramiento de Dennis Ross como enviado especial a Irn. Durante el perodo previo a las elecciones presidenciales de EEUU, Ross fue el hombre designado por el lobby israel para que convenciera a los equipos de campaa de Obama y McCain de que firmasen un compromiso por el que su candidato impedira que Irn alcanzara la capacidad de producir un arma nuclear, si su candidato ganaba las elecciones. Ambos equipos de campaa firmaron el compromiso requerido. Sin embargo, casi un ao antes, la Estimacin de Inteligencia Nacional elaborada por 16 organismos de inteligencia de EEUU (la publicacin que Dick Cheney intent suprimir) concluy que no haba pruebas de que Irn tuviera planes de producir un arma nuclear.

Ello no impidi que Ross publicase un artculo en el Wall Street Journal titulado "Todo el mundo debe preocuparse por Irn". Este hombre, que solicit que las sanciones contra Irn fuesen ms severas, hasta el punto de promover el cierre de las rutas de navegacin para las exportaciones de petrleo iran; que propugna como siguiente paso atacar Irn con misiles para paralizar su capacidad de producir cualquier tipo de tecnologa en las prximas dcadas; que lanz su campaa contra Yasser Arafat antes de que se hubiera secado la tinta de los Acuerdos de Oslo; que obstaculiz la devolucin ntegra de las Altos del Goln a Siria durante las negociaciones de Ginebra; que fue nombrado por la Agencia Juda para encabezar el comit de relaciones entre Israel y la Dispora, es el hombre que informar a Obama sobre los asuntos iranes. En este momento, esto si que es una noticia!

Mientras la atencin de EEUU se fija en las irregularidades de las elecciones en Irn, mi cabeza piensa en un gran e importante pas rabe. Este importante aliado de Occidente firm un acuerdo de paz con Israel y liberaliz su economa consiguiendo un cambio radical en su estilo de vida, un enorme abismo entre ricos y pobres, as como ampliar el margen entre la realidad y las libertades civiles e individuales. En la actualidad, para Occidente, el fraude electoral en dicho pas no es ms que un entretenimiento. Se observan todo tipo de "irregularidades", desde cifras de votantes artificiales y resultados falsos hasta bandolerismo de pleno derecho en las mesas electorales. Los informes e incluso las fotografas de candidatos y votantes que fueron aporreados antes, durante y entre las sesiones de votacin obtuvieron poco ms que una leve desaprobacin en las capitales occidentales. Recuerdo la escena desafiante de un activista del partido gobernante metiendo cientos de papeletas en la urna totalmente indiferente a los objetivos de las cmaras.

No hay necesidad de comentar la gran admiracin de Netanyahu por la valenta de los manifestantes en Irn. Sin embargo, cuando el sosegado y sobrio The Economist, destacado por su imparcial cobertura de la fra lgica del capitalismo de libre mercado y la privatizacin independientemente de sus vctimas humanas, de pronto, y sin previo aviso se pone a llorar, uno abre inmediatamente los odos. En su ltima edicin (20 - 26 de junio) lamenta que la posibilidad de que el "recin encontrado espritu de libertad" en Irn pueda haberse roto ya. Y sigue conjeturando que los resultados electorales han debido de amaarse porque se haba previsto que Mousavi ganase. Me sorprendi tanto este inusual sentimentalismo de The Economist que volv a la edicin que se public en vsperas de las elecciones iranes. Ni una sola pieza de noticias sobre los prximas comicios, y mucho menos una prediccin sobre el resultado. Es posible que el olfato periodstico de esta venerable revista haya cado tan bajo? Si haba previsto que ganasen los reformistas, tal como aleg despus de las elecciones, cmo puede haber pasado por alto tan importante previsin antes de las elecciones, dada la centralidad de Irn y del Golfo para la economa mundial y la seguridad y la poltica de Occidente? No, The Economist no hubiera dejado pasar algo por el estilo.

La revista Time dedic varias pginas a hacer un retrato de Mir Hussein- Mousavi que presentaba a los lectores, probablemente por primera vez, lo buen tipo que es y el gran talento que tiene pintor e ingeniero, con una bonita casa y una familia. Ahmadineyad no tiene familia, ni un buen patio trasero, ni talentos artsticos que conozcamos, por lo que obviamente no es digno de [aparecer en] Time. Y pensar que los estadounidenses haban considerado a Mousavi, ex Ministro de Asuntos Exteriores de Irn, como una de las sombras que haban apoyado el "terrorismo" en su contra en Lbano y otras partes del mundo en la dcada de 1980.

Tal es la naturaleza de los medios de comunicacin occidentales. Dibujaron un halo alrededor de Arafat y le otorgaron un Premio Nobel de la Paz cuando fue necesario. Pero cuando dej de escuchar las indicaciones, le pintaron cuernos en la cabeza, lo mataron polticamente y allanaron el camino a su muerte fsica. Uno se imagina que Mousavi habra recibido el mismo tratamiento si hubiera ganado las elecciones y se negase despus a llevar su entusiasmo por la apertura a Occidente ms all de cierto punto.

Twitter es un fenmeno por completo. Una mquina meditica que antes de los acontecimientos en Irn tena un valor de 250 millones de dlares, atrajo entre 20 y 30 millones de dlares de inversiones por ao en un momento de recesin econmica (y sin haber hecho pblico ningn plan econmico o incluso sin publicidad). Los nombres de su equipo de gestin se solapan con los de los equipos de gestin de Facebook y YouTube, y han ofrecido al Departamento de Estado de EEUU asesoramiento sobre el uso de "medios alternativos" para mejorar la poltica estadounidense en Oriente Medio (ver The New Yorker, 5 de noviembre de 2007). Por supuesto, las posibilidades que ofrecen los medios alternativos o las redes sociales son realmente sorprendentes y uno puede entender el entusiasmo.

Sin embargo, existe una diferencia entre un intelectual joven o progresista que pone considerable reflexin y esfuerzo en la recopilacin y procesamiento de informacin en un artculo que puede transmitir a los dems saltndose a los medios de comunicacin convencionales, por un lado, y una red financiada con los integrantes sin identificar. Los Twitterers sobre Irn hablan y escriben en ingls. Uno no puede siquiera determinar si eran realmente de Irn. Los mensajes son breves una frase, un lema, un pedacito de informacin. Tal vez algunos de ellos sean ciertos, pero sin duda hay un montn de chascarrillos, rumores y falsedades mezclados. No haba manera de determinar el origen o la veracidad. Haba fotos y clips de vdeo, pero cmo se puede saber cundo y dnde fueron realizados? Los iranes tomaron parte, sin duda. Pero los israeles y los estadounidenses lo hicieron tambin, en mucho mayor nmero, y algunos decan que eran iranes. En resumen, se estaba librando un sucedneo de revolucin para el pueblo iran entre un cappuccino y otro desde las casas de gente de Nebraska y Oklahoma.

Para poner en perspectiva este fenmeno en lo que respecta a los recientes acontecimientos en Irn, slo una tercera parte de los iranes tiene acceso a internet. Ms an, si slo el 78% de los canadienses que tienen acceso a internet nunca haba odo hablar de Twitter antes de los acontecimientos en Irn, cuntos iranes lo conocan? Algunos grupos de jvenes lograron burlar los medios de comunicacin oficiales. Sin embargo, eso no los convierte en una mejor o ms fiable fuente de informacin. Cuando oigan mentiras fabricadas por los israeles del tipo "se han visto reclutas de Hizballah y Hamas golpeando a los manifestantes en Tehern", que suenan tan familiares como "la Guardia Revolucionaria iran est combatiendo en Lbano y Gaza", sepan que algo no funciona con estas fuentes alternativas de noticias. Puede que haya menos control sobre el contenido, pero tambin hay menos responsabilidad profesional y menos detenimiento en su examen. Se puede encontrar un excelente y minuciosamente documentado artculo que nunca vera la luz en los principales medios de comunicacin. Sin embargo, uno sospecha que ello supone encontrar una joya en el flujo ms general de la ignorancia, la ficcin, y la histeria. Algunas webs rabes y occidentales son vertederos de basura.

En cualquier caso, estos no son los modelos de los ciudadanos estadounidenses preocupados. No pretendo desprestigiar a los muchos, excelentes, cuidadosamente pensados artculos sobre los acontecimientos en Irn que critican a Irn, pero que critican ms duramente el papel que desempea su pas en ellos.  Sin embargo, la prueba de la conciencia civil de EEUU no se halla en los principales medios de comunicacin, en los que el stablishment gobernante ha invertido considerables cantidades de dinero e intereses, y en el que los israeles han penetrado. Se halla en los millones de estadounidenses y europeos que en su vida cotidiana ejercen derechos que nosotros no tenemos en nuestros pases. Es cierto que son presa de la invasin del espectculo meditico en su forma de ver el mundo, pero algunos luchan para proteger su esfera privada contra este tipo de totalitarismo. Muchos de ellos tambin contribuyen a la esfera pblica, defendiendo los derechos civiles y humanos, luchando para proteger el medio ambiente, en defensa de la justicia social y econmica, en contra de las grandes empresas que se rigen slo por los beneficios. Algunos tambin hacen campaa en favor de los derechos y libertades de otros pueblos que son vctimas de la poltica de sus propios pases. Ese tipo de vida civil est ah y muchos la practican.

Si un Estado-nacin bien organizado como Irn puede resistir ese asalto masivo escudndose trs su proyecto nacional y sus instituciones, imaginemos cmo afectara a una regin de pre-Estados como el Mundo rabe. Todo en esta regin clama la ausencia de la nacin y la ciudadana en igual medida. Esta ausencia produce no ms que diversas configuraciones de gobernantes y sbditos: lderes tribales, sectarios y dinsticos, y sus seguidores. Aqu, todava uno habla en trminos de familia, parientes, origen religioso y regional, y afiliaciones, no en trminos de substancia.

En ausencia total o parcial de un programa nacional y de vida cvica, los rabes son ms que vulnerables a los vientos de los medios de comunicacin: la ms mnima brisa meditica los barre y los esparce como hojas. As que se pueden obtener reacciones que varan entre repetir como loros [lo que dice] The New York Times e incluso Twitter, y traducir al rabe y difundir las ms escandalosas mentiras y rumores de Israel, a hacer odos sordos ante cualquier pieza de informacin o de opinin, siendo el nico denominador comn entre todos ellos la falta de control y de pensamiento crtico.

http://mrzine.monthlyreview.org/bishara030709.html

Azmi Bishara es palestino con ciudadana israel. Ex miembro del Knesset, fue obligado a salir de Israel debido a la persecucin poltica. Sigue siendo el diregente de Balad. Este artculo que se public por primera vez en Al-Ahram Weekly, n 954 (2-8 julio de 2009), se reproduce aqu con fines educativos. Leer en rabe: إيران وشجون أخرى: الصورة من زاوية المواطنة Vase, tambin, Azmi Bishara, "Irn: una lectura alternativa


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