Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2009

Las lecciones de Honduras

Theotonio Dos Santos
Alai-amlatina



Se cuenta un revelador chiste entre los presidentes latinoamericanos:

"- Sabes por qu no hay golpes de Estado en Estados Unidos?
- No!
- Porque en EE.UU. no hay embajada de EE.UU."

Adems, sabemos que los golpes en Estados Unidos se dan a travs del asesinato, puro y simple de sus presidentes (como en el caso de John Kennedy) o con la ayuda de la Suprema Corte para impedir el recuento de los votos (como en el caso de Bush).

A pesar de estos y muchos otros precedentes, vemos ahora a los lderes del Partido Demcrata indignarse con la negativa a recontar los votos en Irn, acusado de ser una tremenda dictadura.

Pero cual es la leccin de Honduras? Por primera vez en la historia, los Estados Unidos apoyan la condena de un golpe de Estado en Amrica Latina permitiendo que se realice una condena unnime de un acto de fuerza militar en todas organizaciones internacionales.

Esto quiere decir que de esta vez la embajada americana no particip del acto de fuerza? Desgraciadamente no. De manera indiscreta, un diputado de la derecha hondurea revel pblicamente la conspiracin que mantenan los golpistas con la embajada de EE.UU.

l lo hizo en la memorable seccin de primitivo disfraz democrtico en la cual se realiz la eleccin del sucesor del presidente Zelaya, que haba renunciado segn la carta falsa leda por este bisoo sucesor, que se olvid de forjar una carta de renuncia del vice-presidente, a quien cabra suceder al presidente secuestrado. Esta sesin fue transmitida por la Radio Globo de Honduras, ltima en ser silenciada por los demcratas del gobierno provisorio.

Segn este diputado, el embajador de Estados Unidos, que aprobaba la movilizacin golpista, haba estado en contra de realizar el golpe antes de la consulta popular no vinculante, llamada referndum por la Corte Suprema hondurea y por la gran prensa internacional que busca desesperadamente justificar el golpe.

Sera muy difcil creer que el gobierno de Estados Unidos estuviera ausente de la conspiracin en un pas que sirvi de base a sus organizaciones militares mercenarias que desestabilizaron al gobierno legtimo de los sandinistas. En este mundo de contra informacin en el cual vivemos, escuch al locutor de la TV Globo News en Brasil decir que las organizaciones militares de los contras hondureos luchaban contra los guerrilleros nicaragenses.

Sabemos todos los altos costos de estas operaciones de guerra de baja intensidad, las cuales pueden servir de modelo de corrupcin para las organizaciones de defensa de los derechos humanos y transparencia. El Congreso de Estados Unidos se ocup de revelarnos los detalles tenebrosos de la operacin triangular en contra del gobierno sandinista, comandada por el entonces vice-presidente de Estados Unidos, George Bush: El gobierno de Estados Unidos expandi las operaciones del narcotrfico a partir de Colombia a travs de los contras asentados de Honduras, Costa Rica y El Salvador. Sus ganancias servan para financiar sus operaciones y, al mismo tiempo, para comprar armas para el eterno enemigo pblico de EE.UU.: el gobierno del Irn.

A pesar de sus diferencias, los lderes religiosos iranes haban acordado con el entonces candidato George Bush prolongar el secuestro de los norteamericanos prisioneros en su embajada en Tehern para desmoralizar a Carter y permitir la victoria electoral de Reagan a cambio de esta ayuda militar secreta.

Inmediatamente surgen las acusaciones de que este tipo de informacin hace parte de teoras conspirativas. Sin embargo, nos estamos refiriendo a los hechos revelados por las investigaciones del Congreso de Estados Unidos, el que, todo indica, s cree en las conspiraciones, exitosas o fracasadas.

Estas conclusiones se refuerzan con los planteamientos de Ramsey Clark y el Obispo Filipe Teixeira de la Dicesis de San Francisco de Ass, en su mensaje urgente al Presidente de Estados Unidos:

Tomando en consideracin:

1. La cercana colaboracin de los militares de Estados Unidos con el ejrcito hondureo manifestado por el entrenamiento y los ejercicios comunes;

2. El papel de la base militar Soto Cano, ahora bajo el comando del coronel Richard A. Juergens, quien era Director de Operaciones Especiales durante el secuestro en febrero del 2004 del Presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide;

3. Que el jefe del Estado Mayor del ejrcito hondureo, general Romeo Vsquez, fue entrenado en la Escuela de las Amricas de los EE.UU.;

4. Que el Secretario Adjunto de Estado Thomas A. Shannon Jr. y el Embajador de los EE.UU. en Honduras, Hugo Llorens estaban plenamente enterados de los conflictos que conducan al golpe militar,

Concluimos que el gobierno de Estados Unidos tiene responsabilidad del golpe y est obligado a exigir que el ejrcito hondureo regrese al orden constitucional y evite acciones criminales contra el pueblo hondureo.

Por lo tanto insistimos, por de la paz en la regin, que el presidente Barack Obama corte inmediatamente toda la ayuda y las relaciones con el ejrcito de Honduras y suspenda todas las relaciones con el gobierno de Honduras hasta que el Presidente constitucional regrese a su puesto.

En resumen, el currculo estadounidense en Honduras muestra la dificultad de confiar en sus designios democrticos en la regin. Quizs la vuelta de los sandinistas y de los revolucionarios salvadoreos al gobierno despus de aos de brutal represin en sus pases haya enseado algo a la diplomacia estadounidense, an vacilante en condenar definitivamente el golpe de Estado hondureo.

La prensa internacional expresa estas vacilaciones al llamar a Zelaya Presidente depuesto y al golpista Roberto Micheletti Presidente interino; al llamar a la consulta no vinculante, propuesta por Zelaya para crear una Constituyente, referndum para perpetuarse en el poder. Cosas que no se ha podido escuchar sobre el presidente asesino de Colombia que busca el tercer perodo presidencial, ni se escuchaba sobre las pretensiones reeleccionistas de Fujimori, Menen o Fernando Henrique Cardoso.

Es tambin revelador entre sus motivaciones la ausencia de referencia en la prensa a la falsa carta de renuncia del presidente Zelaya leda en el parlamento para justificar la eleccin de su sucesor. Es cmico que se afirme que este seor fue elegido por unanimidad cuando no comparecieron a esa sesin los diputados gobiernistas amenazados con prisin. Por fin, entre otras insidiosas tergiversaciones, se pretende que hay una confrontacin ms o menos igual entre los defensores armados del golpe y los desarmados manifestantes en contra del mismo.

Todo esto y las declaraciones de la secretaria Hilary Clinton sobre el necesario respecto de las instituciones hondureas que tienen acuerdos con EE.UU. nos muestran que hay divergencias dentro del gobierno de EE.UU. Con el fantstico apoyo internacional con el cual cuenta el presidente Zelaya, se est buscando obligarlo a una negociacin espuria con los golpistas. Hasta hoy la justicia venezolana no acepta definir como un golpe de Estado lo que realizaron sus gorilas locales en 2002. Imagnese lo que van a proponer en Honduras...

Zelaya y el pueblo hondureo tienen muchas dificultades por delante pero no deben acobardarse frente a ellas. No tiene porque bajar la cabeza frente a los mercenarios y sus jefes, ni frente a los golpistas que son despreciados por toda la humanidad, a pesar de los apoyos abiertos o incluso disfrazados de los grandes medios de comunicacin.

- Theotonio Dos Santos es Presidente de la Ctedra y Red sobre Economa Mundial y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y la UNU. Profesor emrito de la Universidad Federal Fluminense (UFF) de Ro de Janeiro. http://theotoniodossantos.blogspot.com


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