Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2009

Las transnacionales explotadoras del congo y sus ejercitos depredadores

Ernesto Wong Maestre
Sodepaz


Sentir en la propia mejilla, el golpe dado a la mejilla de otro, est donde est, es andar junto al Che Guevara en cualquier rincn del mundo en que ocurra una injusticia. Hoy en el Congo las transnacionales cometen miles de injusticias. El Che fue precisamente en 1964 al Congo, recien liberado del colonialismo belga pero dominado neocolonialmente por las transnacionales estadounidenses y europeas, para enfrentar -junto a los patriotas congoleses- las injusticias que all se cometan por Joseph Mobutu, lder golpista antilumumbista y tambin por sus aliados en la zona de Katanga, donde la existencia de grandes riquezas naturales constituan -como hoy tambin constituyen- las principales presas de las empresas transnacionales, explotadoras del Congo y de sus ejrcitos capitalistas depredadores. Luego de ms de cuarenta aos, golpes tras golpes de las transnacionales y de sus ejrcitos sobre las familias congolesas demuestra que estas deben ser apoyadas tambin desde el exterior, y ello reclama nuestra atencin y nuestra total condena a tales actos y a quienes con sus medios de comunicacin tratan de confundir y mediatizar la verdadera relacin causal entre los fines de las transnacionales y los conflictos llamados tnicos, cuando de lo que se trata es de conflictos sociales promovidos por los capitalistas, en los cuales las necesidades de reproduccin de la vida (hecho econmico) y los intereses y acciones de los grupos y clases que dominan o son dominados (hecho poltico) estn en la base de cualquier enfrentamiento que bajo la forma tnica o religiosa quieran encasillarlos los medios de comunicacin capitalistas.

Numerosas muertes de nios, mujeres y ancianos estn ocurriendo en los territorios africanos de la regin fronteriza donde convergen la Repblica Democrtica del Congo, Ruanda y Uganda, as como por los desplazamientos forzosos de familias africanas congolesas y por las violaciones de mujeres a manos de hombres armados, miembros de fuerzas irregulares, que adems de enfrentarse entre ellas, se enfrentan tambin indistintamente a las fuerzas de las Naciones Unidas y al Ejrcito de la Repblica Democrtica del Congo. Son acciones indignas y contrarias a los altos principios que deben prevalecer en las relaciones humanas, ya sea en actividades polticas o militares, y sea con el fin que sea, mxime cuando por el medio estn los nios, las mujeres y los ancianos.

Desde la desintegracin del campo socialista hacia 1990 que signific un cmulo de oportunidades aprovechadas por los gobiernos estadounidenses y europeos respecto a frica, comenzaron a surgir en las tierras africanas, desde el extremo sur hasta el norte mediaterrneo, conflictos "intertnicos" hacia el sur del Sahara y conflictos "religiosos" en los pases islmicos que han tenido mayor o menor duracin segn la orientacin poltica de los gobernantes en cada pas. En aquellos con gobiernos ms dependientes del capital occidental o menos decididos a transformar profundamente sus economas y sociedades, los conflictos sociales han marcado la pauta, una de las formas utilizadas por el neoliberalismo en frica para poder ejercer el poder imperial al menor costo posible. En ese caso se encuentran -entre otros muchos de frica- los tres pases fronterizos: Congo, Ruanda y Uganda. Y todo esto se agrava, sobre todo en el caso del Congo debido al esquema de colonizacin empleado por el Rey Leopoldo y sus sucesores centrado en dar en concesin a los monopolios europeos todo el extenso territorio de la Cuenca Congolesa de una extensin dos veces mayor que Venezuela. Francia hara lo mismo con su parte del Congo denominados colonialmente Congo Leopoldville y Congo Brazzaville respectivamente. De manera que en esos territorios, hay poderossimos intereses monoplicos e imperiales que deciden -por ahora- el curso de los acontecimientos en esa regin. Valga recordar que en el Congo se ha producido ms del 80% del cobalto que ha consumido Estados Unidos en los ltimos cincuenta aos y han muerto ms de tres millones de personas en las llamadas guerras del Congo entre 1996 y 2003.

Desde la Patria de Simn Bolvar y desde estas tierras de la Amrica Latina y el Caribe, herederas de la valiosa sangre africana que se uni con la indomable estirpe indgena y con la sangre de los criollos de origen europeo, expresamos nuestra solidaridad con los hermanos africanos y con las vctimas de las guerras promovidas por las transnacionales capitalistas que desde hace casi dos siglos vienen saqueando y expoliando al continente africano con particular desprecio hacia los seres humanos que habitan en la zona oriental de la Repblica Democrtica del Congo y en torno a los Grandes Lagos.

Las transnacionales continan explotando a la poblacin de muchas maneras, entre ellas mediante el intenso trabajo en las minas de diamantes y de minerales (cobalto, oro, columbita, tantalita) para la carrera armamentista y para las industrias de alta tecnologa, en la pesca de especies altamente rentables en Europa, o mediante la contratacin para formar ejrcitos privados al margen de la ley y bajo una gua de antivalores de crueldad y avasallamiento, lo cual ha generado todo un gran trasiego comercial de armas y equipos de guerra. Y todo ello, sobre la base de la propiedad privada de las tierras usurpadas mediante la fuerza militar a los originarios de all quienes slo quedaron con sus fuerzas de trabajo para venderlas como nica opcin por miserables salarios que siempre fueron la mitad o menos de los salarios pagados al hombre blanco por el mismo trabajo. Ah -en esa relacin asimtrica- pudieramos encontrar uno de los principales factores de la inestabilidad social que sufre frica.

Por otra parte, y resulta crucial preguntarse qu tipo de fuerza o potencia pudo haber estado detrs de la voladura con un misil del avin donde volaban el Presidente de Ruanda (Habyarimana) y el de Burundi (Ntaryamira) -con la exactitud precisa de informacinde inteligencia satelital- que vino a desencadenar la segunda guerra del Congo en 1994 y a la postre, la masacre de ms de 800 mil tutsis o hutus moderados? qu reportes de prdidas materiales industriales o mineras de las transnacionales se ha escuchado o leido en este actual recrudecimiento del conflicto congols?. Slo desplazados y muertes de personas. Algo tpico de los conflictos sociales capitalistas donde los actores principales cuidan ms a las propiedades que a los humanos.

Deberamos ser simples observadores del actual conflicto congols o sujetos activos de solidaridad en estos albores socialistas del siglo XXI?.

Hacemos nuestras las ideas de Patricio Lubumba y las defendemos, noble hijo de frica, quien a los pocos meses de haber sido electo Primer Ministro del Congo (K) en 1960 muri vilmente asesinado en enero de 1961 por quienes, como hoy, se prestan a servir a los intereses de las potencias imperiales. Lubumba llam a la unidad, llam a la solidaridad entre los africanos, llam a la paz con dignidad y hasta a la conciliacin con el heredero belga y ste -sin embargo- en alianza con la CIA, lo sentenciaron a muerte, porque tambin Lumumba estaba decidido acudir a la ayuda de la URSS. Por ello, Lumumba merece todo nuestro respeto y admiracin eterna y ms, en esta hora de angustia, de dolor y de muerte en el pas por el cual l dio la vida. Tambin, defendemos al insigne estadista africano ghans Kwame Nkrumah que durante varios aos estuvo sealando y construyendo el camino del socialismo y de su desarrollo integral para vencer los obstculos neocoloniales en condiciones de la "independencia" alcanzada y que cuando trat de aliarse a la R.P.China, las fuerzas proimperialistas le dieron un golpe de Estado que sumi al pas en un bao de sangre y varios procesos revolucionarios vecinos se debilitaron. Con la extensin del conflicto del Congo puede detenerse el ritmo del proceso revolucionario angolano, el zimbabwano, el mozambicano, el sudafricano y el namibio, por citar slo cinco casos con grandes atractivos para las transnacionales.

Precisamente, en el actual conflicto social en el Congo y en su solucin, ha vuelto a surgir con mayor fuerza que antes la alternativa externa china que pudiera socavar el omnmodo poder de las transnacionales capitalistas en esa regin, tal y como lo ha hecho en otras zonas africanas de menor envergadura estratgica. Ante tal situacin, debemos reconocer -como lo han hecho ms de cuarenta Jefes de Estado de frica, la amplia mayora- el apoyo de la Repblica Popular China al desarrollo de los pueblos africanos, ofrecindoles crditos con bajas tasas de inters y pagaderos a largo plazo, tecnologas para la explotacin energtica y becas de estudio para ms de treinta mil africanos -entre otras facilidades- con lo cual contribuye al desarrollo endgeno de esos pases.

Debemos elevar nuestras voces y extenderlas por todos los medios para apoyar moralmente a los pueblos africanos a contrarrestar, neutralizar y eliminar el podero de las transnacionales y de sus socios capitalistas de frica pues es la nica forma de comenzar a construir la paz duradera que se requiere para lograr un desarrollo endgeno como lo desean los pueblos africanos, pues es algo intrnseco y esencial de sus culturas, esa fuerza que hace posible y real la resistencia de un pueblo ante sus agresores.

Ernesto Wong Maestre es profesor del Seminario frica de la Escuela de Estudios Internacionales de FACES-UCV 1999-2008 y Asesor del Presidente del Grupo Parlamentario Venezolano del Parlatino.

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