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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2009

Otra interpretacin de la jornada electoral en Mxico
Triunfo del PRI?

Andrs Avila Armella
Rebelin


En los ltimos das se ha podido leer a ocho columnas en los principales diarios que circulan en Mxico que el PRI fue el principal triunfador en las recientes elecciones legislativas, estatales y municipales. Si nos atenemos nicamente a los porcentajes que obtuvo dicho partido con respecto de los otros, pareciera un dato irrebatiblemente cierto, sin embargo habramos de preguntarnos si ese slo dato puede satisfacer a quien se pregunta acerca de la realidad poltica de Mxico.

Algunas personas preocupadas, estarn preguntndose si el pueblo de Mxico carece de memoria histrica y est clamando por el regreso del partido que durante dcadas represent una serie de desgracias para nuestro pueblo, si ya olvidamos la represin, la corrupcin y la entrega del mal llamado proyecto revolucionario mexicano a manos del gran capital transnacional. Por mi parte considero que no hay tal cosa, la conciencia poltica de un pueblo no puede medirse por los resultados electorales, siguiendo esa lgica tendramos que decir que el pueblo colombiano, peruano, mexicano o panameo son pro-imperialistas, pero la rica historia de dignas luchas de los mismos ha demostrado repetidamente su voluntad de lucha. Implicara reconocer que el derecho burgus y la forma en que gestiona los estados al servicio del capitalismo son verdaderamente representativos de la voluntad popular, implicara dejar de cuestionar la forma en que los partidos electorales se constituyen y participan en la poltica.

En los ltimos aos el pueblo de Mxico ha protagonizado importantes epopeyas de lucha en donde cada vez ms la organizacin popular ha hecho poltica independientemente de lo que ocurre en las urnas, movimientos como el del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, La Otra Campaa, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo, los movimientos obreros, magisteriales, campesinos y estudiantiles han sido prueba de ello.

Los articulistas y columnistas de los principales diarios de Mxico estn haciendo apologa de la poltica burguesa al afirmar que el triunfo del PRI se debe a una inclinacin de la opinin pblica. Sus opiniones basadas nicamente en porcentajes estn dejando de lado el crudo dato de que el PRI obtuvo 3 millones menos de votos que hace tres aos, es decir, hoy votaron por el PRI menos personas que las que lo haban hecho en las elecciones presidenciales pasadas cuando dicho partido obtuvo el tercer lugar porcentual en las preferencias electorales. [2]

Los resultados electorales se pueden explicar mejor por los que no votaron que por los que lo hicieron, sin embargo la mayora de los periodistas, por ignorancia o por dolo, se estn olvidando de que la mayora de los electores ni siquiera se present a las urnas y estn obviando su opinin y posicin poltica, como si las decenas de millones de mexicanos que no encontraron ningn inters en presentarse a votar estuvieran pensando en hacer ganar al PRI. Incluso, habra que preguntarse si las personas que acudieron a votar lo hicieron albergando esperanzas reales de que algo cambie en su favor o si en general lo hacen porque guardan una lejana esperanza en satisfacer alguna demanda inmediata.

No hay que olvidar que el PRI es un gran maniobrero electoral, que durante dcadas convoc a elecciones en medio de importante inconformidad social y que sin embargo se las arreglaba para ganar. Es el partido con mayor nmero de militantes, quienes se mantienen en l a cambio de favores polticos que les permiten gozar de gran parte del erario pblico, as como entablar importantes negocios legales e ilegales, incluso se sabe que gran parte de sus maniobras y corruptelas electorales fueron determinantes para concretar el triunfo fraudulento de Caldern en el 2006. [3]

Pero incluso sin acudir a hechos de corrupcin, podemos afirmar que el PRI durante dcadas cont con la predileccin de la mayora de los capitalistas con intereses en Mxico, tanto nacionales como extranjeros. La clase capitalista a menudo no es incondicional de algn partido sino que sus preferencias pueden cambiar en la medida en que las distintas fuerzas polticas con capacidad de administrar sus intereses, demuestren ser las idneas para los mismos. El PRI durante dcadas ha sido la fuerza poltica idnea para administrar el Estado mexicano y para impulsar el capitalismo, y dicha idoneidad no deriva ni de sus principios ni de sus discursos sino del gran aparato administrativo y represivo, diseado por ellos y que garantiz en todo ese tiempo los satisfactores necesarios para la reproduccin capitalista en Mxico.

Es claro que el PAN tiene mayor afinidad ideolgica y programtica con la clase capitalista, principalmente con la norteamericana, sin embargo los panistas no han alcanzado el nivel de eficacia poltica y represiva que ha exhibido el PRI en sus gestiones. El PRI sigue siendo hegemnico en muchos sectores de la burocracia poltica del pas, el poder judicial, el ejrcito, la polica, la mayora de los sindicatos corruptos o charros han sido educados y formados por los pristas, as mismo, la relacin del PRI con el capital transnacional siempre ha sido efectiva.

Bsicamente estamos presenciando un momento en que la clase dominante en Mxico est revalorando la necesidad de poner al frente del gobierno a los que hasta ahora han sido los mejores administradores de sus intereses; por ejemplo ha sido muy notorio el impulso que desde varios mbitos, pero sobre todo a travs de los medios de comunicacin se le est dando al actual gobernador del Estado de Mxico, Enrique Pea Nieto, uno de los principales ejecutores de la represin del 2006 en San Salvador Atenco. [4]

Otro aspecto a destacar son los malos resultados que ha obtenido el PRD, y los escasos triunfos del PT y Convergencia, pero ms interesante y revelador son las interpretaciones que los voceros de la burguesa, quienes se expresan en los medios de comunicacin, hacen de dicha debacle, como ejemplo tenemos el siguiente comentario:

Pero el regreso del PRI, como lo vimos el domingo pasado, es la confirmacin de que la izquierda mexicana y su partido emblema, el PRD, no slo fracasaron culturalmente, sino que fueron asesinados. Quin mat a la izquierda? La respuesta la saben todos: intelectuales, polticos, periodistas que se dicen de izquierda. Pero todos o casi todos callan, porque sucumbieron al fanatismo de la religin llamada AMLO. Los fanticos enloquecern de nuevo, pero saben que el asesino del PRD emblema de la izquierda se llama Andrs Manuel Lpez Obrador. En 2001 aqu dijimos que AMLO cometi parricidio con Crdenas. Hoy AMLO mat al PRD. Y sobre su cadver paviment el regreso del PRI. S, Andrs, la historia no perdona. [5]

Este mismo comentario, tal vez con algunas variantes, lo habremos de encontrar recurrentemente entre los periodistas que a travs de la televisin, el radio y los peridicos, pretenden dirigir la opinin pblica publicitando la lectura poltica de la burguesa. En el fondo pretenden pasar el hecho de que buena parte de la clase dominante ha dejado de pensar en las fuerzas polticas dirigidas por Andrs Manuel Lpez Obrador como una opcin viable para dirigir la poltica y el capitalismo en Mxico, como si se tratase de un repudio de la opinin ciudadana.

Su lnea argumentativa gira en torno al supuesto de que la ciudadana ha reprobado las acciones de resistencia en contra del fraude electoral del 2006, siendo que fueron precisamente los sectores populares quienes acudieron a movilizarse tras el fraude, y que era lo mnimo que poda esperarse ante dicha situacin.

Quienes cambiaron su visin sobre Lpez Obrador fueron los grupos empresariales, quienes durante su gestin en la jefatura de gobierno del DF, le otorgaron importantes espacios en los medios de comunicacin, su conferencia de prensa matutina fue siempre cubierta por los stos, se le llam a incontables entrevistas, incluso en medios internacionales, en resumen, fue evidente que gran parte de la clase dominante en Mxico coquete con la posibilidad de que un partido con relativo discurso de izquierda, pero comprometido profundamente con los intereses empresariales, se encargara de encabezar el gobierno mexicano. Finalmente los sectores determinantes y hegemnicos de la burguesa optaron por continuar con el PAN, lo cual implicaba principalmente un ritmo acelerado de la aplicacin de las reformas neoliberales.

As pues, la buena relacin de Lpez Obrador con grandes empresarios como Carlos Slim y su eficiencia administrativa en el DF, fueron insuficientes para lograr en ltima instancia el favor de quienes verdaderamente toman las decisiones polticas y econmicas. [6] A partir de entonces AMLO y su equipo se han metido en un atolladero, pues no encuentran la mejor forma de regresar al juego poltico electoral, esa situacin ha conducido entre otras cosas a la divisin interna en el PRD, pues mientras el grupo encabezado por la corriente Nueva Izquierda ha pensado que lo ms inteligente es abandonar por completo las formas de resistencia popular y rescatar la simpata que otrora lograron entre diversos capitalistas, los simpatizantes de Lpez Obrador piensan que su mejor capital poltico es la popularidad y su capacidad de movilizar a miles de personas.

Sin embargo ambas fracciones, sumidas en una serie de contradicciones, salvo en el caso del DF, no contaron esta vez con la preferencia o simpata de grupos importantes de capitalistas capaces de colocarlos en los medios de comunicacin o financiar campaas capaces de competir con las que estaba impulsando el PAN y el PRI. Su actitud, lejos de cuestionar en su estructura al rgimen de dominacin, ha tendido a fortalecerlo, cavando de esta forma su propia tumba; la posicin actual de ambas fracciones los deja en una situacin en que ni logran atraer el entusiasmo y la participacin popular ni tampoco la preferencia de los capitalistas.

Ms all de lanzar vtores al PRI, la clase dominante y la burocracia tripartidista que controla en su mayora al Estado mexicano, debe estar muy preocupada por el desgaste del sistema poltico que cada vez resulta ser menos atractivo para el pueblo. El enorme derroche de recursos en las campaas electorales fue insuficiente para convencer a la mayora de la gente de que acudir a las urnas poda modificar en algo su situacin de vida. Dicho desencanto no es coyuntural, ha sido el resultado de la profunda y repetida decepcin que han dejado los cambios de partidos en los gobiernos federales y locales; PRI, PAN y PRD, principalmente, se han encargado de hartar la paciencia popular, de demostrar que los intereses de la burocracia poltica, sea cual sea su color, no son los intereses del pueblo. El enriquecimiento de unos cuantos y el empobrecimiento de la mayora ha sido una constante, lo mismo que los escandalosos hechos de corrupcin y represin.

El pueblo de Mxico no es prista, tampoco es panista ni perredista, es un pueblo profundamente harto y cansado de tener esperanzas en la burocracia poltica y recibir a cambio puras decepciones. Esto no lo convierte en un pueblo resignado a su suerte, por el contrario, las experiencias recientes de movilizacin y organizacin popular dejan ver que es un pueblo vido de transformaciones.

Sin embargo, es necesario ser prudentes, pues si bien existen fracturas al interior de la clase dominante que le dificultan seguir gobernando como hasta ahora, si bien la crisis econmica est llevando al lmite a millones de obreros, adems del crnico deterioro en la calidad de vida de la mayora del pueblo, esto no significa que debemos cruzarnos de brazos a esperar que el rgimen caiga.

Es muy importante que las organizaciones revolucionarias no bajen la guardia y sigan haciendo la labor que las caracteriza, no podemos perder de vista que el rgimen se ha repuesto de anteriores crisis econmicas y polticas; en ausencia de opciones revolucionarias, la clase dominante puede adquirir de un momento a otro la capacidad de recomponerse, incluso apropindose de algunas consignas y reivindicaciones de la lucha social.

El pueblo mexicano por ahora tiene claro que la solucin a sus problemas no provendr de las urnas, sin embargo las organizaciones y frentes revolucionarios que existen en el pas an no hemos tenido la capacidad de transformar el descontento social en conciencia de clase, ni de transformar la lucha social en lucha revolucionaria, para ello hace falta seguir desempeando una ardua labor poltica, tomando en cuenta que sta no puede ser la misma que practican los burcratas de los partidos electorales. Es necesario pues incrementar el nivel de colaboracin y unidad entre las fuerzas revolucionarias, construir una poltica con independencia de clase, que organice y luche, que oriente al pueblo pero que tambin lo escuche, que se funda con l y eleve su capacidad transformadora y revolucionaria. No se parte de cero, sta labor est en marcha y ya hemos visto expresiones de su avance, en ese sentido, si se produce un entendimiento entre el pueblo y sus organizaciones, habr una seria posibilidad de que el proceso madure a favor de las clases trabajadoras y la poblacin oprimida elevando su capacidad de lucha, y con ello tambin la posibilidad de concretar muchas de sus aspiraciones.



[1] El autor es Maestro en Estudios Latinoamericanos y Licenciado en Sociologa por la UNAM, actualmente es estudiante de Doctorado en Estudios Latinoamericanos en la UNAM. Tambin es militante del Comit de Lucha por el Movimiento de Emancipacin Nacional, COLMENA. [email protected]mx

 

[2] Los datos actuales revelan que el PRI estara obteniendo 8 millones 959 mil votos, mientras que en la eleccin del 2006 obtuvo 11.6 millones de votos.

[3] Algunas conversaciones telefnicas que fueron hechas pblicas, revelaron el hecho de que Elba Esther Gordillo, lder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educacin, hasta entonces afiliado al PRI, haba hecho maniobras en el 2006 para concretar el fraude a favor de Felipe Caldern del PAN.

[4] Uno de los principales promotores de la imagen de Pea Nieto ha sido el grupo TELEVISA, situacin que ha sido revelada recientemente por la periodista Carmen Aristegui.

[5] Ricardo Alemn. Intinerario Poltico. Publicado en El Universal el 7 de julio de 2009.

[6] Cuando digo eficiencia administrativa me refiero a que desde el punto de vista de los capitalistas, el DF se convirti en un sitio conveniente para manejar sus negocios, Lpez Obrador present algunos mtodos para hacer ms eficiente la administracin pblica que causaron simpata entre grupos de empresarios, mismos que corroboraron que Lpez Obrador y el PRD no estaban siquiera pensando en afectar sus intereses.





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